TSUBASA RESERVoir CHRoNiCLE © CLAMP
Advertencia: Esta es una historia de un Universo Alterno en el cual se mezcla la teoría de que Sakura Kinomoto y Syaoran Li son familiares de "Syaoran". Es un enorme crossover con muchos OC.
Aclaración: Las personalidades de los personajes pudieron ser modificadas para adaptarlas a la idea del autor. Uso de OC.
—Diálogos—
[Notas de Autor]
(notas del texto)
De antemano gracias por los reviews.
Pluma.
El universo tembló, aquí, allá… sin perder la esperanza, confiando en el futuro. Una chispa, una luz, una resonancia, dos pequeños seres perdidos en el mundo, esperando su regreso. Sakura estaba rodeada de oscuridad, pero no era una presencia temible, sentía que ese sitio era un lugar conocido, el mundo de los sueños. Ataviada con un vestido blanco, Sakura buscó la razón para que su presencia fuera solicitada en aquel hermoso sueño, entonces apareció una pequeña luz,… una pluma. Sakura la sostuvo entre sus manos. «¿Estás perdido? ¿Quieres un hogar? Ven, yo te cuidaré…» la pluma revoloteó frente al vientre de Sakura, entonces desapareció dentro de éste, acto seguido, Sakura vio a lo lejos, a un ángel, un verdadero ángel, hermoso como ninguno, con ojos color miel, y un hermoso cabello castaño, el ángel sonrió para Sakura mientras sostenía otra pluma con la misma presencia, «¡Oh! Tienes una amiga, ella también será protegida» pensó la joven mientras reposaba sus manos sobre vientre.
La noticia de un nuevo embarazo de Tomoyo hizo feliz a la comunidad, sus hermosas gemelas ahora tenían la tierna edad de 3 años, y serían bendecidos con un integrante más para la familia. La cafetería de Yuui era todo un éxito, toda clase de clientes la visitaban, uno de los clientes regulares era una joven muchacha que trabajaba en un Jardín de Niños, el mismo al que asistían las gemelas, ella era su maestra favorita, a pesar de ser joven parecía estar casada con un abogado. El verdadero hecho sorprendente sobre esa chica era un secreto para la gente común, pero la comunidad en la que se rodeaban Yuui, y su amado, era diferente, cuando las gemelas la vieron por primera vez dijeron haber visto a un ángel sobre su espalda, ella sólo se limitó a sonreír.
Las piezas del destino se volvieron a reunir. Sakura despertó aquella mañana con sus manos posadas sobre su vientre, justo cómo en su sueño, un poco confundida, ignoró aquel hecho. Shaoran le dio un beso de "buenos días", ella se sonrojó, la vida en matrimonio la hacía sonrojarse todo el tiempo, era feliz. Después de un delicioso desayuno, Kero-chan exigió ir a Cat's eye por uno de los deliciosos postres de Yuui, debido a que era un día libre, Sakura lo complació. Sin contener la emoción, Kero cambió rápidamente a su segunda identidad falsa, tan alto como Taka, y con la piel bronceada, ojos dorados al igual que su cabello, toda su apariencia chocaba con el hecho de que fuera un ser que adoraba los dulces.
En el momento que Kinomoto Sakura y Hanato Kobato cruzaron miradas, el sueño de la primera tuvo sentido, una hermosa sensación cálida cubrió todo su cuerpo. Kobato le sonrió a Sakura, y ella le sonrió de vuelta, eso marcaría la pauta de su nueva vida. Eriol fue otro quién se dio cuenta de la nueva situación, con una mirada seria, decidió hacer su movimiento.
Una fresca taza de té le esperaba cuando la reencarnación de Clow. La tensión entre ambos hombres era inmensa, a pesar que los dos estaban en silencio con una sonrisa serena. Eriol había dejado de ser un niño hace mucho tiempo, ahora era un adulto joven, esposo y padre, poseedor de la magia de un poderoso mago. Watanuki era un retrato, a pesar de los años, su semblante no cambió, aunque su interior era diferente. Eriol fue el primero en hablar.
—Sakura-san está embarazada—dijo el joven después de darle un sorbe a su té, era delicioso. Watanuki se impresionó ante sus palabras para después sonreír. —Ella no lo sabe aún, o eso parece, creo que lo intuye, pero no puede creerlo en su totalidad debido al "precio" que pago por cumplir su deseo… —agregó pensativo, mirando directamente a esos ojos peculiares del joven dueño. —Ella no dijo nada hasta que nacieron las gemelas,… no estaba arrepentida porque sinceramente quiere a Yuui-dono y Suwa-dono, pero sintió una pesada tristeza cuando mis hijas nacieron… —explicó el azabache recordando las lágrimas de Sakura que se quedaron en el regazo de Tomoyo, su esposa, mientras la consolaba. —…Hiciste trampa—sentencio el hombre, finalmente Watanuki bajo la mirada. —Ella dijo que su deseo si haría realidad usando su guía… pero, hasta dónde tengo entendido realmente nunca interviniste—.
—…Usted es una persona increíble—declaró Watanuki, finalmente se decidió a hablar. –Es verdad, hice trampa aquella ocasión… sabía desde el principio que Sakura-chan no necesitaba de mi ayudaba, incluso, usted hubiera sido capaz de ayudarla en su momento pero debía intervenir… era necesario—explicó Watanuki. —El límite de intervención de Sakura-chan ha llegado a su final… —exclamo el azabache mirando a la nada.
—El universo tembló pero se detuvo… —declaró Eriol con seriedad. Ninguno de los dos necesitaba explicación ante aquellas palabras.
—Sakura-chan será capaz de crear el "milagro", y romper el ciclo… por mí bien, y el de la persona que es más cercana a mí, espero que sí sea—dijo Watanuki a modo de explicación.
—Si es Sakura-san, definitivamente todo estará bien—añadió Eriol con una sonrisa. En silencio, el joven inglés terminó su bebida tranquilamente, afuera de la Tienda soplaba una brisa suave.
La buenas nuevas sorprendieron a propios y extraños, gracias a un milagro del cielo, Sakura lo atribuyó a la imagen del ángel en su sueño, el ángel enviado por Dios, ella estaba embarazada, Tomoyo casi muere de la emoción, ambas jóvenes serían compañeras de embarazo, a pesar de que la damisela tenía unos cuantos meses más que la castaña. Shaoran lloró de la emoción, la sorpresa era inesperada. En otra parte de la ciudad, un joven abogado alzaba en el aire a su esposa frente a un "pequeño" público, los alumnos de su amada, todos rebozaban de alegría porque la torpe maestra Kobato iba a ser madre.
La mañana era fría pero su corazón estaba tibio, a sus pies, las gemelas buscaban curiosas conocer a su nuevo hermanito, el nuevo miembro de la familia Hiragizawa era un varón, un hermoso y saludable príncipe, ella lo sostenía en brazos mientras le cantaba, el padre orgulloso acarició la delicada mejilla de su hijo.
—El príncipe necesita un nombre… —comentó Tomoyo viendo a su esposo.
—¡Ewon!—entonaron las gemelas, Eriol sonrió.
—Me parece perfecto, el príncipe… Ewon—exclamó Eriol, las niñas rieron.
El mejor regalo de cumpleaños para Sakura fue el nacimiento de su pequeño hijo. Otro pequeño miembro del club de "los niños del primero de abril". Cuando Sakura tuvo a su hermoso bebé en brazos, comprendió el verdadero significado de su sueño, el dulce niño en sus brazos era una segunda "reencarnación", los seres creados por magia, aquellos llamados "clones" no mueren, sólo desaparecen, el último acto de amor de "Sakura-hime" y "Syaoran" fue volver de dónde provenían, sin embargo, esos recuerdos seguían vivos, esparcidos por el universo, llorando… buscando un lugar al cuál pertenecer. Shaoran, quién era pariente lejano del Mago Clow, también supo la naturaleza de su pequeño pero era difícil pensar en "cosas complicadas" cuando mirabas al pequeño hacer una gracia, cuando bostezaba su nariz se arrugaba, a veces metía su pequeña mano dentro de su boca, y en su dulce rostro había un gesto feliz cuando sentía a sus padres cerca.
En otra parte de la ciudad, en la misma fecha, aquella mañana del primero de abril, un doctor de sonrisa amable, Kudo Shuichiro trajo al mundo a la bebé más hermosa del mundo, un verdadero angelito. Fue un gran esfuerzo de vida que aquella criatura naciera debido a su madre es una mujer de salud frágil, pero gracias a la protección sobrenatural que la rodea, y la gracia de Dios, ella sobrevivió el alumbramiento, era el padre, Fujimoto Kiyokazu quién sostenía a su pequeña adorada mientras su madre los veía desde su cama, ella no pudo evitar entonar una canción, junto a ella sobre la cama había un misterioso peluche de un perro azul, su mejor amigo, e invisible ante los ojos, un hermoso ángel vigilaba la llegada de esa nueva vida.
«Tsubasa»
Li Tsubasa era un bebé feliz, todos a su alrededor lo amaban, era un milagro. Su tío, Touya, viajó desde Tokio para conocerle a primera hora, el niño lo adoró al instante. Hikari, Yami y Ewon se volvieron los amigos de Tsubasa, en especial el menor, ambos pequeños hacían todo juntos, disfrutaban de la compañía mutua. Tsubasa era un niño muy risueño, lo que más disfrutaba era la presencia de sus padres, lloraba mucho cuando ellos se alejaban, por lo que en una ocasión Shaoran pensó en algo, en la cuna de Tsubasa colocó los dos osos que conservaban ambos jóvenes, "Sakura" y "Shaoran", por alguna razón al pequeño le pareció una gran idea porque desde entonces duerme mucho más tranquilo, Sakura no pudo evitar sonreír y llorar en ese momento.
Fujimoto Tsubasa era una bebé encantadora, Sayaka Okiura, la encargada del jardín de niños, y una hermana mayor para Fujimoto, cuidaba a la pequeña cuando su madre trabajaba con los niños, la directora no puso ningún obstáculo en criar a la niña que considera su sobrina en las instalaciones de su escuela. En el mundo humano y "no-humano" era querida. Cuando Tsubasa nació, la pareja se mudó de los Apartamentos Hibiya a una casa, regalo de Kazuto, el esposo de Sayaka-san.
Años más tarde…
—Tsubasa… —llamó una suave voz, casi como un murmullo. —¡Tsubasa! *beep, beep*… ¡TSU-BA-SA!—. El sonido de aquel grito mezclado con el insistente pitido del reloj despertador sacaron al pequeño castaño de su mundo de ensueño. Frente a sus ojos, flotando suavemente estaba una pequeña criatura naranja con alas.
—¡Ah, Kero-chan! Buenos días… —saludó el niño mientras estiraba los brazos para deshacerse de la pereza restante.
—¡Nada de "buenos días"! Chamaco torpe, se te hace tarde… —señalo Kero restregando el reloj en cara del "chamaco", entonces fue el grito de Tsubasa el que retumbo en la casa.
Kero vio como el muchacho hizo hasta lo imposible para asearse por completo, vestirse, tomar sus libros e ir a desayunar algo de forma fugaz, el guardián suspiro, todos los días era la misma rutina. Los pasos de Tsubasa escaleras abajo hacia eco hasta el comedor, ahí mismo lo esperaba su padre sentado, leyendo el periódico, mientras que su madre terminaba de servir el desayuno para su hijo.
—¡Buenos días!—saludó el jovencito casi sin aliento, sus padres se miraron entre sí, y compartieron una sonrisa.
—Come deprisa o no llegarás a tiempo… —señalo su padre quién miraba como su hijo devoraba el delicioso desayuno.
—Pero mastica con cuidado —señalo su madre justo a tiempo para darle un enorme vaso de jugo porque el muchacho se estaba ahogando con la comida.
—….Gracias mamá—exclamo más aliviado, —gracias por la comida—añadió con respeto.
En la puerta de su casa, el niño se preparo para partir, se coloco su par favorito de patines, eran color verde esmeralda, su favorito, además lucían geniales con los motivos chinos que él mismo añadió. Sus padres lo vieron alistarse, antes de partir, el castaño besó la mejilla de su padre y madre a forma de despedida, entonces salió disparado desde la entrada.
—Hoy será un día interesante…—mencionó Sakura con un tono de voz que su esposo conocía a la perfección, no era un simple comentario, era una afirmación.
—Me imaginó… —exclamo Shaoran con una sonrisa, rodeando con sus brazos a su esposa.
Tsubasa era un chico enérgico pero le costaba mucho trabajo salir de la cama por las mañanas, en una ocasión su padre dijo que era igual a su madre en ese sentido. El muchacho era la viva imagen de su padre, pero según Tomoyo, él tenía las orejas de su madre. La casa del castaño no estaba lejos de la escuela pero a él le gustaba el camino largo, aquel día era el nuevo inicio de un año escolar, ahora cursaría el quinto año. En su trayecto siempre se encontraba con las personas que son parte de su vida, a esa misma ahora podía encontrar a Yukito arreglando su jardín, veía Yuui vigilar a Taka mientras sacaba la señal de abierto de la cafetería, y al final siempre esperaba encontrarse con sus amigos en la entrada de la escuela, Hikari, Yami y Ewon, los hermanos Hiragizawa.
El pobre niño iba a gran velocidad, sólo por hoy decidió tomar un atajo para llegar a tiempo, el problema se presentó en un calle empinada, sin poder controlar su velocidad el niño iba disparado, justo en ese momento una silueta apareció de una esquina, Tsubasa no pudo evitar chocar contra esa persona. Su uniforme estaba completamente sucio, y sus caderas dolían debido al choque y la caída, la otra persona estaba encima de él, parecía ser otro estudiante, aunque su uniforme era diferente.
—Lo siento…—se disculpó el castaño tratando de ponerse de pie.
—¡Ah, no! Está bien…—respondió una voz dulce, era una niña.
—No, en serio.. Fue mi culpa—siguió el niño nervioso.
—Descuida, no me duele nada… —dijo la pequeña, fue en ese momento cuando finalmente sus ojos se encontraron, aquellas orbes de jade contra esos ojos ámbar.
La niña era de la misma edad que el castaño, aunque no lo notó al principio ella realmente era parecida a su madre, pero al mismo tiempo era diferente. Su uniforme era de la aclamada Outo Academia Privada para Señoritas, reconoció su característico símbolo de flor de cerezo, era el mismo que su abuela Nadeshiko portaba en las fotos de su juventud según su tía Sonomi. [N/A. Headcanon. Outo es una academia donde se puede cursar desde el kínder hasta la preparatoria.]
—Hola..—dijo el niño algo nervioso.
—Hola—respondió la dulce niña con una sonrisa, sus mejillas estaban algo coloradas.
—Puedes llamarme…—balbuceó el pequeño.
—Mi nombre es…—decía la pequeña casi al mismo tiempo.
—…Tsubasa…—dijeron los dos niños al unísono, se miraron fijamente por unos segundos, entonces se rieron.
—¡Qué divertido!—señalo ella sin poder contener la risa.
—¡Es verdad!—cedió el pequeño, entonces se percató que realmente llegaría tarde a la escuela en su primer día. —Tengo que irme—dijo de pronto, la niña se entristeció.
—¿Nos volveremos a ver?—pregunto ella, no quería que su encuentro terminará.´
—Eso es seguro, Tsubasa-chan—declaro el castaño con una sonrisa de oreja a oreja, ella lo imitó.
—Es una promesa, Tsubasa-kun—exclamo la pequeña alzando su meñique, el pequeño entrelazó ese dedo con el suyo haciendo una "promesa del meñique".
Esa primera promesa infantil se convirtió en el pacto que sellaría el encuentro de dos seres que se han estado buscando desde el principio, a través del tiempo y el espacio, hasta su feliz reunión. El mundo gira, sin detenerse, si tienes fe, su encuentro predestinado llegará, con cada paso, avanzando hacia adelante, hacia un nuevo amanecer hasta el día que se vuelvan a encontrar, porque… desde ese día, ellos no se volvieron a separar.
