Hola! ya es día uno, así que aquí esta una nueva actu... nos leemos pronto...


Salex, que te voy a decir Nee-chan... debes compartirme un poco más jejeje sé que el capi fue triste, pero así es la historia y lo sabes... bueno sin más, te dejo un nuevo capi jejejje.. nos leemos en el escritorio de al lado ne? Aishiteru Nee-chan... Maya... jajajajja que te voy a decir a ti y a tu hermano? puedes llamarme Desam, así me llaman mis amigas... es mi nombre real así que tienes todo el derecho de llamarme así... y Junior... lo mismo te digo... Des también me llaman, así que no tengo problemas... y sip no te has equivocado... salex es mi hermanita mayor de sangre jejeje.. bueno me alegra que te, o os gustase el capi jejejejje si es triste y demás, pero poco a poco irá tomando forma jajajaja y bueno me alegra saber que todos os habeis reido con la vieja y el trapo caliente jejejejjenos leemos pronto ne? cuidaros los dos y no peleeis tanto jajaja ( es broma me encantan vuestras pequeñas disputas jajajaj ) nos leemos sayooooo


Disclaymer: La historia original de este fic es mio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, el gran creador del manga de Naruto. Otros personajes son de invención mía, así como lugares, armas y otras cosas.


Summary:El clan Ryūzoku es aniquilado y Hikari termina en Konoha. Kakashi y ella se aman, pero ella desaparece con un secreto ¿Que pasará entonces? Jiraiya, Itachi y Sasuke Uchiha serán reunidos por Iori Sakumo ¿Quién es ese chico de quince años? Muerte, amor, intriga, humor...


4 Desaparecidos

Kakashi observaba las estrellas sentado en el tejado. Minato, Kushina, Obito, Rin y su padre debían estar en algún lugar observandolos. Cerró su único ojo visible y suspiró. Habían pasado dos meses desde la desaparición del Yondaime y el nacimiento de su hijo. Kakashi sonrió al recordar el rostro del pequeño niño rubio. El contenedor del Kyuubi.

Kakashi se enfadó con Minato y Kushina cuando se enteró que ellos habían muerto para proteger la aldea, pero se enfureció más si eso era posible, al enterarse que habían usado a su propio hijo para contener a esa horrible bestia. Lo que más le sorprendió al peligris en su día, fue el enterarse que muy pocos shinobis, sabían quien era el rubio con bigotes extraños en sus mejillas. El Sandaime había decidido que el niño crecería sin saber quien era.

Se levantó del suelo y miró por última vez el cielo. Dos meses, dos meses tristes y largos. Caminó despacio por el tejado y saltó al suelo con agilidad, Hikari tenía que estar a punto de llegar de su última misión. Le encantaba espararla fuera de la casa, y ver su sonrisa cuando sus ojos se encontraban.

-Kakashi.- La voz de la joven llegó a su soídos.- Te amo.- Dijo ella nada más llegó frente a él.

-Hikari.- Kakashi la abrazó contra su cuerpo y acarició la nariz de la joven con la suya.- Yo también te he echado de menos.

-Te dije que te amaba.- Dijo ella sonriendo.- No que te había echado de menos.

-Yo también te amo.- Dijo el peligris sonriendo bajo su mascara.- Vamos dentro.

Kakashi la cogió de la mano y la adentró en la casa entre risas. Debía reconocer a grito pelado, que ella era ahora su única felicidad. Cerró la puerta a sus espaldas y se bajó la mascara sonriendole.

-Besame.- Pidió Hikari sonrojada.- Deseo tener tus labios.

Kakashi obedeció al instante. Cada vez que se separaban, rezaba al cielo por volverse a ver. Juntó sus labios con los de la joven y gimió al sentir su lengua caliente adentrandose en su boca. Desde el día de la muerte de Minato, ellos dos no habían vuelto a tener un contacto tan íntimo, sin embargo, una parte de él sentía que pronto volvería a ocurrir.

-Hikari.- Dijo separando un poco sus labios de los de la joven.- Te amo.

-Yo también.- Ella le sonrió.

-Por cierto.- Kakashi la miró divertido.- Tengo que enseñarte algo.- Dijo subiendose su mascara de nuevo.

-Dime.- Dijo ella ilusionada.- ¿De que se trata?

-Observa.- Kakashi se mordió el dedo pulgar he hizo unos sellos con sus manos. - Kuchiyoshe no jutsu: Ninkken.

Tras aquellas palabras, siete cachorros de perro aparecieron a sus pies.

-Kakashi.- Saludó el más grande y ancho.

-Hola.- Un cachorro de perro muy pequeño lo saludó una voz extraña y un poco ronca.

-¡Hablan!- Dijo asombrada ella.- Y son cachorros, que emocionante.

-Me llamo Pakkun.- El perrito marrón y con orejas caídas se acercó a ella.- ¿Quieres tocar mis almohadillas? Son muy suaves.

-¡¿Qué?!- Dijo ella sorprendida.

-Vamos Pakkun.- Kakashi lo cogió en brazos.- No la agobies, mimoso.

-¿Nos necesitas para algo?- Preguntó el perro más grande.

-No, solo quería mostrarle a Hikari.- Dijo él un poco avergonzado.

-Bien, entonces nos marchamos.- Y los siete desaparecieron en una nuve de humo.

-Es impresionante.- Dijo ella divertida.- Así que con tu Sharingan puedes copiar técnicas de otros ninjas. Controlas el Chakra de rayo y has sido Anbu muy joven. Además, eres Jonnin con trece años y te van a dar tu propio equipo.

-Dicho así, parece espectacular, pero no lo soy.- Kakashi sonrió avergonzado.- Por cierto, nunca me has dicho cuales son tus técnicas... ni que es ese dragón que llevas en tu pierna.

-Es largo de contar.- Le dijo ella dejandose caer en el sofá pesadamente.

-Tenemos tiempo.- Y Kakashi se quitó la mascara sonriendole.

-Bien, empecemos.- Hikari empezó a contarle su historia.- El Clan Ryūzoku tiene cinco técnicas, de las cuales solo puedo utilizar tres.

-Interesante.- Kakashi asintió con la cabeza.

-El primero que te voy a enseñar se llama Lágrimas de Chakra.- Hikari sacó una especie de cristal de Chakra de su mano.- En este cristal puedo introducir el Chakra de la persona que quiera, como por ejemplo el tuyo.- Hikari acercó el cristal despacio a él y éste se iluminó por un segundo.- Ahora puedo colgarmelo al cuello en esta cadena y siempre sabré donde estas, en cierto modo.

-¡Vaya!- Dijo sorprendido.

-Solo funciona a una cierta distancia, pero me dice si estás vivo o no. - Ella le sonrió.- Luego hay cuatro técnicas que no puedo utilizar, ya que no las aprendí. Era muy pequeña y no debía aprenderlas todabía. Pero por esas técnicas es por lo que masacraron mi clan. Todo eso se debe al dragón que llevo en mi pierna. También puedo cristalizar mi Chakra y moldearlo como quiera, pero eso no es muy importante dentro de mi clan.

-¿Y como aprenderás las cuatro técnicas que no sabes?- Le preguntó confundido Kakashi.

-Se la teoría, pero no la practica. Se supone que cuando estas listo para ello y las necesitas, tu cuerpo simplemente sabe hacerlo. Pero si te educan desde pequeño, evidentemente se sabe hacer antes. Yo algún día aprenderé a hacerlo si las necesito. Mi cuerpo las activará.

-Oh.- kakashi alzó la ceja dudativo.- Que clan más raro.

-He traido un regalo de navidad.- Dijo ella sonriendo y cambiando de tema.- Ya falta poco.

-Si.- Kakashi se separó de ella y bajó la mirada de su único ojo visible al suelo.- Ya falta poco.

-No estes triste.- Le dijo ella levantando la bandana de Konoha para mirar su rostro completamente visible.- Ellos siguen aquí.- Y señaló el corazón de Kakashi.- Y aquí.- Y tocó el suyo propio.

-Lo sé.- Kakashi le sonrió para intentar borrar ese momento triste.- Besame.- Le pidió acercando su boca a la de Hikari.

Hikari besó sus labios dulcemente y sonrió contra estos. No podía esperar para darle su regalo. Realmente estaba ansiosa. Se separó de Kakashi y cogió su mochila entre sus dedos.

-Kakashi.-Dijo con voz cantarina. Espero que te guste.- Y le dio algo de color amarillo chillón.

-Hikari.- Kakashi alzó las cejas al ver de que se trataba.

Un peluche amarillo y llamativo estaba entre sus manos. Kakashi abrió la boca de par en par al darse cuenta que era una banana. Sus ojos blancos saltones y una sonrisa de felpa la adornaban. Kakashi no podía creer que incluso tuviera unos pequeños brazos y unas piernas con zapatillas incluidas.

-¡Banana!- Hikari rió hasta caer en el sofá.

A Kakashi le encantaba escuchar su risa. Siempre que ella estaba en casa, nunca se sentía solo. Adoraba aquellos momentos de paz. Dejó suavemente la banana con patas en el otro sofá y se tiró contra Hikari. Los dos cuerpos chocaron y las manos de Kakashi buscaron sus costados para hacerle cosquillas.

-Rindete.- Le susurró Kakashi contra su oído.- Rindete ahora, o muere a cosquillas...niña salida.

-Kakashi.- Hikari gimió al sentir el cuerpo de Kakashi completamente pegado al suyo.

La pelinegra rodeó la cintura de Kakashi y lo pegó más a su cuerpo. Su cuerpo entero tembló. Desde la muerte de Minato, no habían vuelto a tener ese tipo de intimidad. Hikari sabía que aquello no podía llamarse sexo, ya que ella perdió su virginidad a la vez que Kakashi y no duraron ni tres minutos unidos. Sabía que la segunda vez era más placentera, ya que había hablado de sexo con Kushina antes de que la peliroja muriera por la villa, pero nunca había encontrado la oportunidad para pedirselo a Kakashi.

Kakashi al escuchar la voz de Hikari tan ronca, no pudo evitar excitarse. Un gemido salió de su garganta cuando las piernas de la pelinegra lo apretaron contra su intimidad. El peligris miró a Hikari con sus ojos bicolor, el deseo estaba marcado en ellos. Devoró la boca de la joven y gimió de nuevo en voz alta al sentir la lengua de ella rozando la suya.. No podía permitirse el lujo de volver a terminar pronto. Debía demostrarle que pueden tener mucho placer y que él podía durar mucho más que la vez anterior.

-Hikari.- Kakashi acarició los cabellos de la joven y apartó los mechones que cubrían su cuello.- Te deseo.

-Y yo a ti.- Hikari sonrió y ladeó el rostro dejando que Kakashi lamiera su cuello con ansiedad.- Quiero ser tuya de nuevo. Hazme el amor... una y otra vez.- Hikari arañó la espalda del joven tras la camiseta. La lengua del joven la estaba excitando demasiado.

-¡Dios!- Kakashi gimió contra sus labios.- No me arañes así.

-¿Te hice daño?- Preguntó preocupada separandolo un poco de ella.

-No.- Negó con la cabeza.- No precisamente.- Y sonrió sonrojado.- Me... me pone mucho... eso.

Hikari sonrió y lo empujó para que se levantara del sofá. Tras posar los pies en el suelo y ver a su novio de pie y con aquel bulto entre sus piernas, ella se relamió los labios y se levantó tras él. La pelinegra lo empujó hasta que Kakashi chocó contra la mesa del centro. Sonrió al ver la sorpresa de su novio.

Kakashi pudo ver que los pezones de Hikari se notaban tras la camiseta de rejilla ninja. Suspiró intentando controlarse y le dio la vuelta, siendo ella la que estuviera ahora apoyada en la mesa. El peligris se apretó contra su cuerpo y gimió al sentir el calor que desprendía ella.

Hikari no pudo evitarlo. Tenía demasiada curiosidad por sentir el cuerpo duro de Kakashi. La pelinegra metió la mano entre sus cuerpos y tocó despacio el borde del pantalón de Kakashi. Éste al sentir la mano de ella tan cerca de su virilidad, gimió fuertemente contra sus labios.

-Hikari, creo que estas intentando tocar una zona peligrosa.- Dijo jadeando al sentir los dedos de ella traspasar esa barrera y acariciar su miembro por encima de su ropa interior. - Me perviertes.

-Si.- Ella gimió al sentir las manos de él entrar bajo su camiseta y apretar sus pechos.- Al igual que tú.

-Me vuelves loco.- Dijo con la voz muy ronca por la excitación.- Demasiado.

-Tocame.- Pidió ella adentrando la mano bajo su ropa interior.- Tocame con tus manos y tu lengua.

-Ahhh.- Kakashi gimió al sentir sus cálidos dedos sobre la punta de su miembro.- Hika...Ahhh...se siente tan bien.

Kakashi tiró de la camiseta de ella y la dejó desnuda de cintura para arriba. El peligris la recostó sobre la mesa y besó su cuello haciendo un poco de presión sobre la zona. Hikari no pudo evitar gemir ante aquel contacto. Kakashi se sentía demasiado caliente. Atrapó un pecho entre sus dedos y lo masajeó suavemente mientras descendía con un lenguetazo hasta su pezón. Hikari mordó su labio inferior al sentir la ola de placer que recorrió su columna. Aquello era realmente increible.

El peligris desabrochó con ansias el pantalón ninja de Hikari y por un segundo observó la banana que yacía en el sofá. Una sonrisa se acomodó en sus labios y adentró la mano entre sus ropas. Hikari apretó los hombros del peligris al sentir el suave contacto del dedo de Kakashi sobre sus pliegues.

-Estas tan... húmeda.- Kakashi mordió el pezón que quedaba a su alcance.- Estas tan suave...

-Kakashi...Ahhh...más.- Pidió ella al sentir como él adentraba la punta de su dedo en su intimidad.- Ahhh...mmhhmm...agggrrr...ahhh.- Las palabras ya no salían de su boca cuando sintió el dedo del joven completamente dentro de ella.

-Eso es.- Kakashi sonrió entre sus pechos.- Abrete para mi.- Pidió excitado.

-Tú...ahhh.-Hikari no podía casi hablar.- Yo... También quiero..ahh..más..quiero...darte...ahggg.

-Calma.- Kakashi quitó el resto de la ropa de Hikari y la observó con ansia.- Poco a poco.

Hikari negó con la cabeza y se sentó sobre la mesa. Sentía un vacio en su interior. Kakashi sabía como llenarla con tan solo un roce. La joven acercó a Kakashi contra su cuerpo y volvió a gemir al sentir el bulto de su novio chocar contra su muy húmeda intimidad.

-Ahhh.- Ella se apretó contra él y trató de quitarle la camiseta.

-¿Ansiosa?- Kakashi rió contra el lóbulo de su oreja y tras ayudarla a quitarse su propia camiseta, lo mordió.- Deliciosa.

-Kakashi.- Ella gruñó frustada. El calor la quemaba y solo él podía apagarlo.- Tócame.- Pidió de nuevo entre jadeos.

Kakashi sonrió al ver el rostro rojo y la expresión de excitación en su novia. Amaba que ella se pusiera de esa forma. Siempre que intentaban algo, eran interrumpidos por la anciana de la casa, pero ahora estaban solos y él iba a ocuparse de esa excitación de una vez por todas.

Hikari tiró de las ropas de Kakashi hacía abajo y dejó al descubierto su evidente erección. Kakashi jadeó al sentir el aire frío rozar esa zona tan caliente. Se acercó a Hikari mientras trataba de sacarse la ropa con los pies. Sin poder evitarlo, tropezó con sus ropas y cayó encima de Hikari.

-Se que estás ansioso, pero no es para tanto.- Bromeó ella riendose.

-Espera.- Kakashi se acercó a la estantería y le dio play al reproductor de música.- Me encanta.- Y sonrió.

La música japonesa inundaba el ambiente. Hikari sonrió ante las ocurrencias de su novio. Ella pidió que la subiera un poco más. Así, realmente podría gemir al volumen que quisiera. Kakashi se acercó de nuevo a ella y besó sus labios adentrando la lengua en ella bruscamente. Hikari gimió al sentir los dientes de Kakashi morderla.

Kakashi descendió por su vientre con su mano y adentró dos dedos en la intimidad de ella. La pelinegra gimió contra sus labios al sentir tan placentera intrusión. Sin poder evitarlo, sus caderas se movian al son de las embestidas del peligris. Kakashi sentía como sus dedos iban empapandose cada vez más. Aquello le estaba gustando en demasía.

Hikari sintió como ardía en su interior y sus piernas empezaron a temblar. Un escalofrío recorrió su columna y un jadeo se escapó de sus labios. Estaba cerca de algo grande. Podía sentir el miembro erecto de Kakashi chocar contra su muslo y su agitada respiración contra sus labios. Hikari bajó la mano y apretó la punta de su miembro haciendole sentir de la misma manera que se sentía ella. Era la primera vez que se tocaban de esa forma y realmente lo estaban disfrutando.

Kakashi sintió como se formaba un nudo en su bajo vientre y jadeó contra el cuello de Hikari. No pudo evitar aumentar el movimiento de sus dedos y provocó que ella gritara de placer. Al escucharla gritar así, sintió que se iba a derramar en la mano de su novia y se apartó de golpe. No se separó de sus labios, ni dejó de embestirla con sus dedos, aún así, ella gruñó.

-¿Por qué te apartas?- Dijo sonrojada y con la respiración agitada.

-No quería terminar así.- Dijo jadeante el peligris. - Quiero estar dentro de ti.

-Hazlo.- Le dijo ella acariciando su espalda.- Entra.

-Si.-Kakashi apartó sus dedos y entró en ella de una sola estocada.- Ahhh..Hi...Hikari.

La estrechéz que lo recibió, lo dejó por un instante parado. Ella empujó sus caderas para darle un toque de atención. Kakashi la abrazó contra su pecho y sonrió. Ella era tan...cálida. Movió sus caderas poco a poco sintiendo de nuevo ese gran placer. Esta vez, lo hizo despacio y con tranquilidad, no quería acabar rápidamente como la vez anterior.

-Ka...Kash...Kakashi.- Jadeó contra los labios del peligris.- Mmm..más...más...rápido.- Pidió sintiendo de nuevo esa magnífica sensación.

Kakashi cogió a Hikari de las caderas y aceleró el ritmo. Podía sentir los dedos de ella apretandose contra su espalda y los hombros. Los jadeos inundaban la sala y el sudor perlaba sus cuerpos. Hikari cerró sus piernas fuertemente contra las caderas de él y gimió con fuerza al sentir que su cuerpo se contraía llevandola al cielo. Casi podía sentir como si flotara entre las maravillosas nubes.

El peligris jadeó contra sus labios una y otra vez. Descendió por el cuello de la pelinegra y atrapó un pezón entre sus labios. Podía sentir como ella se contraía contra su miembro y eso lo hizo perder el control. El peligris empezó a embestir rápidamente y a sentir como el nudo se volvía a formar informandole que estaba cerca de explotar en su interior.

-Hi...Hikari.- Kakashi apretó sus manos contra las caderas de ella y mordió suavemente su labio.- Me..me voy...ya llego.

-Más.- Pidió ella jadeante echando la cabeza hacía atrás.- No pares...ahhh...si...ahhh...más fuerte.

Al escucharla decir eso, mordió el hueco entre el cuello de Hikari y el hombro y gimió fuertemente. Pudo sentir como ella temblaba entre sus brazos a la misma vez que el se derramaba en su interior. Sin salir de ella, juntó la frente contra la de su novia y sonrió.

-Ha sido...- No pudo continuar, ya que la voz le salía ronca y ahogada.

-Vamos a la cama.- Le pidió ella sonrojandose.- Te vas en unos días de misión y quiero aprobechar el tiempo.

-Buena idea.- Kakashi la alzó entre sus brazos y sintió como salia de su interior. Un gemido salió de los dos.- Aún tengo cuerda para rato.

Al llegar a la cama de Kakashi, el joven la dejó tumbada y se posicionó entre sus piernas, sintiendo que se endurecía de nuevo. Sin aviso, entró en ella de una estocada. Hikari se abrazó a Kakashi y deseó que ese instante no acabara jamás. Había descubierto algo que la hacía completamente feliz junto al hombre que amaba con locura.

Los gemidos y los jadeos siguieron por media hora más. Kakashi volvió a derramarse en el interior de Hikari después de que ella alcanzada dos orgasmos seguidos. Se retiró de ella despacio y sonrió tras besar nuevamente sus delicados labios.

-Será mejor que durmamos. -Dijo él agotado.- Mañana será otro día.

Kakashi observaba detenidamente el camino. Hacía solo un día que no veía a Hikari y ya la echaba de menos. No habían vuelto a repetir esa noche de sexo desenfrenado, pero aún así, la sentía como si todavía estubiera entre sus brazos. Aquella mañana, tras despertarse solo en la cama, tuvo que cumplir con misiones diarías por orden del Hokage, así que cuando llegaba por la noche, ella ya estaba dormida.

La última noche antes de partir a aquella larga misión, él se había quedado esperandola...pero ella no apareció. Se fue a dormir con un pesar en su corazón ¿Por qué tardaba tanto? Sobre las tres de la mañana la escuchó llegar a casa y tras darse una ducha, se acostó al lado de Kakashi. Tras besarse por un rato, ella alegó que estaba muy cansada, que por la mañana se despedirían, pero esa despedida nunca llegó en condiciones, ya que su nuevo equipo vino a buscarlo muy temprano y ella dormia placidamente. Kakashi la despertó despacio y le dijo que se marchaba. Tras besarla lentamente en los labios y dejar al señor banana junto a ella, salió de la casa vestido con su traje ninja.

Cerró los ojos al recordarla. La noche ya había caido y habían acampado en un claro. Según el informe, los paises vecinos se habían enterado de la muerte del Yondaime y estaban planeando atacar Konoha. La villa aún estaba vulnerable tras el ataque del Kyübi y ellos debían proteger la frontera.

Los días pasaban lentamente. Hikari cada día se sentía más cansada. Sin saber por qué, sentía como todo le daba vueltas cada vez que se levantaba y se sobre esforzaba. Odiaba que Kakashi estuviera tan lejos. Ya había pasado más de un mes desde su partida, y cada noche ella lloraba su ausencia. Cada tres días, acudía a la torre del Hokage para saber como iba la misión de su amado y los nuevos reportes.

Enero ya estaba acabando y ella cada día se sentía más sola. En unos días, haría un año de la perdida de Obito y sabía que él, estubiera donde estubiera, se sentiría solo. Ella deseó estar con él en aquel instante. Necesitaba contarle como se sentía y que su cuerpo estaba cambiando. Durante todo el mes de Enero, no había tenido ni rastro de su menstruación y aquello le estaba agobiando demasiado.

Hikari se miró en el espejo y por primera vez en mes y medio sonrió. Hoy recibía el resultado del examen y estaba ansiosa de que fuera real. Acarició despacio su vientre y deseó a ese hijo como nunca había deseado nada. Ella se sonrió a si misma y alzó la barbilla en señal de orgullo. Si daba positivo, llevaría en su vientre al hijo del prodigio Kakashi Hatake. Ella era su mujer y pronto lo convertiría en padre y le daría la familia que a él le faltaba, al igual que a ella.

Hikari se vistió con un vestido blanco de manga larga y unas mallas negras debajo. Tras colocarse sus sandalias ninja y dejarse sus cabellos negros sueltos, cogió su bolsa y salió de la casa. Solo quedaba media hora para confirmar que pronto tendría una familia completa.

Tras llegar al hospital, su médica le tendió el papel y le dio la enhorabuena. Hikari sonrió con alegría y salió de la sala disparada. Necesitaba contarle a sus compañeros de equipo, al Hokage y a...se quedó pensando, pero no encontró a nadie más a quien decirselo. Aún así, la sonrisa que se dibujó en su rostro, no se borraría con nada.

Tras pasear un rato por la villa y sentir el frío del invierno sobre su rostro, paró frente a una tienda de bebés. Ella admiró cada ropita y cada accesorió que allí exponían. Pronto tendría que comprar todas esas cosas para su bebé. Por un instante y tras acariciar su vientre, un destello de pánico cruzó sus ojos ¿Kakashi lo querría?

Kakashi corría junto a su equipo. Desde hacía más de media hora los perseguía un grupo de shinobis de élite. Bufó exasperado, deseaba enfrentarse a ellos y acabar de una vez con aquella maldita misión. Era el último grupo que quedaba en aquella frontera y los paises vecinos ya se estaban retirando. Konoha había dado lo mejor de ellos mismos y la voluntad de fuego les había demostrado que aún habiendo perdido a muchos shinobis en el ataque del zorro de nueve colas, ellos aún eran muy fuertes.

-Siguen persiguiendonos.- Le habló un compañero desde la derecha.

-Debemos hacer que salgan de nuestras fronteras.- Dijo Kakashi en un tono muy serio.- Las ordenes son que si no abandonan el pais del fuego, acabemos con ellos.

-No creo que tengan la intención de abandonar.- Dijo otro Shinobi poniendose al lado de Kakashi.- Saben que eres el hijo del "colmillo blanco" y no te dejaran con vida.

-Tengo un plan.- Dijo el peligris parandose de golpe.- Ellos son cinco y nosotros somos tres.

-Es muy arriesgado enfrentarse cara a cara.- Dijo el chico más bajito y moreno.

-Tú puedes verlos atraves de tu Byakugan.- Kakashi lo miró seriamente.- Avisa cuando esten cerca. Escondanse detras de aquella roca. Yo los entetendré con mi Sharingan.

-Aún no lo tienes perfeccionado.- Le dijo el otro shinobi de piel más blanca y cabellos rubios.

-Nadie te ha pedido tu opinión, Yamanaka.- Dijo Kakashi en tono molesto.- ¿Que pensaría tu tio Inoichi de verte en ese estado, cagado?

-Yo no tengo su barrera de sangre.- Dijo el rubio.

-Eres un cagado.- Repitió Kakashi en tono brusco. - Ya llegan.

Tras aquellas palabras, el castaño activo su Byakugan y le avisó a Kakashi de que venían por la izquierda. Kakashi levantó su bandana y trató de meterlos en un Genjutsu. Tres de ellos calleron de rodillas al suelo, pero los otros dos, desaparecieron ante los ojos de Kakashi.

Un grito le avisó que sus compañeros estaban siendo atacados. Corrió tras ellos, liberando a los otros tres de su Genjutsu. Aquello se les salió de las manos. Kakashi intentaba copiar todo aquello que su Sharingan captaba. Llegó a hacer dragones de agua y muros de roca. En un último intento, invocó a sus Ninkken y distrajo a los tres ninjas que quedaban.

Kakashi observó a sus dos compañeros inconscientes en el suelo y trató de levantarlos a la misma vez que sus perros atacaban a los shinobis. Tras dejarlos apartados de la batalla, volvió al claro e invocó un dragón electrico. El suelo se partió en dos cuando tocó tierra y uno de los shinobis atacantes cayó al suelo muerto.

-Kakashi.- El perro que tiempo atrás había llamado Pakkun, se acercó a su dueño.- Esto aún es complicado para nosotros.- Y tras aquellas palabras, los siete perros desparecieron.

-¡Mierda!- Gritó Kakashi.- ¡Chidori!- Gritó enfurecido.

Su rayo electrico atravesó el pecho de otro shinobi. Al separarse del cuerpo sin vida, observó que sus compañeros abrían los ojos y lo observaban. El Shinobi que quedaba con vida, se acercó por la espalda de Kakashi y sin esperarselo el peligris sintió como algo lo atravesaba.

Kakashi sintió un filo frío y poderoso sobre su costado. El adversario lo había atravesado con un Kunai por la espalda. Sus ojos se abrieron de golpe y sintió como su cuerpo se tambaleaba. Al cerrar sus ojos, evocó el rostro de "Su" Hikari. La amaba como jamás había amado a nadie. Su último pensamiento fue para ella. Kakashi quería casarse con aquella pelinegra que le hacía perder el sentido y lo hacía tan feliz. Pudo escuchar los gritos de sus compañeros antes de caer por aquel barranco.

-¡Kakashi!- Grito Yamanaka.

-¡No!- Gritó el Hyüga.

Los dos se aproximaron al enemigo y tras acercarse lo suficiente para ver que también estaba herido, lo atacaron hasta matarlo. El rubio del clan Yamanaka se asomó por el barranco y solo vio el rio muy por debajo de sus pies. Kakashi había caido desde muy alto y herido. Los dos shinobis mandaron un aviso a Konoha de la desaparición de Kakashi, y pidieron refuerzos para su busqueda. Tal vez aún había alguna esperanza de encontrarlo con vida.

Hikari caminaba decidida hacía la torre del Hokage. Debía decirle que estaba embarazada de Kakashi y anular temporalmente sus misiones. Ella deseaba que Kakashi llegara de su misión especial, comunicarle que iba a ser padre y dedicarse a cuidar de su novio y su hijo.

Subió la escalera de la torre despacio. Los nervios se la comían, necesitaba gritarlo a los cuatro vientos. Al llegar arriba se quedó paralizada al escuchar la conversación tras aquella puerta.

-Señor.- Un shinobi estaba alterado.- Kakashi ha desaparecido tras caer muy gravemente herido por un barranco, hasta un rio. No creo que este con vida, y si lo está, no le quedará mucho.

Hikari observó el colgante de Chakra que había guardado hacía casi dos meses. Kakashi estaba vivo, su Chakra se lo decía. Una mueca de dolor atravesó su rostro y las lágrimas inundaron sus ojos.

-Ya he mandado a un escuadrón en su busqueda.- Dijo el Sandaime.- Espero que lo encuentren a tiempo. Sería una lástima perderlo a él. Me niego a perderlo, así que manden otro escuadrón y no regresen sin él... con vida.- Ordenó.

Hikari sintió como su corazón se rompía en mil pedazos. Salió corriendo de la torre y de la villa. Necesitaba encontrarlo, su colgante aún le decía que estaba con vida. Ella empezó a correr hacía la frontera donde sabía que se encontraba hacía dos días. Necesitaba verlo una vez más. Necesitaba saber que el padre de su futuro bebé estaba con vida. Él no podía dejarla ahora...

Tras correr durante más de medio día, sintió que su cuerpo se agotaba. Debía llegar donde estaba Kakashi, su colgante aún brillaba. Hikari sintió como sus piernas le fallaban y cayó al suelo de rodillas. El estar embarazada, provocaba que su Chakra fuera inestable. Respiró jadeante y agotada.

-¿Que tenemos aquí?- La voz de un hombre la sacó de sus pensamientos.

-¿Qué...queris?- Ella los miró asustada.

-Las descripciones coinciden.- Dijo el otro sacando un pergamino y desenrollandolo.- Es de pelo negro y sus ojos son púrpuras. No tiene más de dieciseis años y es de Konoha.

-Bien.- El otro ninja se acercó a Hikari decidido.

Hikari sintió pánico al ver a esos ninjas y trató de levantarse, pero se sentía agotada. Las máscaras cubrían sus rostros y sus voces eran profundas. Dejó suavemente su mano sobre su vientre y las lágrimas descendieron por su rostro.

-Kakashi.- Susurró.- Vas a ser padre.- El miedo se apoderó de ella.

-Lleva el dragón.- Dijo uno de ellos alzandole el camal de sus mallas.- Es del Clan Ryūzoku.

-Nos la llevamos.- Y la cargaron tras dejarla incosciente.

Kakashi tardó más de cinco días en despertar, tras encontrarlo sobre una roca en mitad del río. Los Anbus encargados de su busqueda lo llevaron a la aldea. El Sandaime se había encargado personalmente de su situación. Cada día aparecía en la habitación del joven, para saber de su estado.

El peligris abrió sus ojos y trató de alzarse de golpe. El Sandaime lo observó y se acercó tratando de que no se levantara.

-No puedes levantarte.- Dijo el hombre.

-Sa...Sandaime, Hokage.- Kakashi miró confundido al hombre.- ¿Qué...?

-Te atacaron y te dimos casi por desaparecido. Gracias a la busqueda eficiente de los Anbu, te encontramos casi sin vida, pero aún respirabas. Eres fuerte, muchacho.- El Sandaime se separó de él y se acercó a observar por la ventana.

-Hikari.- Kakashi la nombro desesperado.- ¿Donde está?

Un destello de angustia recorrió el rostro del Hokage. Se dio la vuelta despacio y lo encaró.

-¡¿Y Hikari?!- Dijo nervioso intentando levantarse de la cama.

-¡Estate quieto!- El Sandaime lo obligó a recostarse de nuevo.- Si abres tus heridas nuevamente y vuelves a sangrar, tu vida estará de nuevo en peligro.

-Señor.- Un Anbu apareció en la puerta de la habitación.

-Cuando te recuperes.- El Sandaime miró seriamente a Kakashi.- Hablaremos detenidamente.

Los siguientes días, Kakashi se sintió ansioso y procupado. Hikari no iba a verlo y no tenía a nadie más que se preocupara por él. Nuevamente se sentía solo. El Sandaime iba todos los días, pero solo le decía que ella estaba de misión. En cuanto llegara la haría pasar a la habitación. Kakashi no era estúpido y sabía que algo estaba mal en aquella explicación.

Las horas seguían pasando, y así los días y las semanas. Al fin, tras tres semanas de estar encerrado en esa mierda de habitación, al fin le dieron el alta. Al llegar a la torre del Hokage, se enteró de la verdad.

-Hikari desapareció.- Admitió al fin el Hokage.- El mismo día que recibimos la carta donde anunciaba tu ataque y tu posible muerte, ella desapareció de la villa.

-Hi...Hikari.- Kakashi sintió como sus piernas le fallaban y caía al suelo.

¿Por qué el destino se había empeñado en quitarle a todos sus seres queridos? Las siguientes palabras no las escuchó, su mente se había desconectado nuevamente del mundo que lo rodeaba ¿Como iba a superar esa perdida?

El Sandaime le informó que grupos Anbu especializados en el rastreo, estaban buscandola día y noche. Kakashi salió en muchas ocasiones en su busqueda sin tener noticias. Cada día era un infierno para el joven de cabellos grises. Las noches eran realmente pesadillas para él. Cada noche soñaba con cada persona que había perdido y como habían desaparecido de su vida. Obito, Rin, Minato, Kushina, su padre y...Hikari.

El peligris tuvo que acostumbrarse a la soledad. Su cuerpo y su mente crecían a una velocidad increible. Pronto fue reconocido como uno de los mejores ninjas de Konoha. El ninja copia Kakashi Hatake ¿Que le depararía le futuro desde aquel día en que perdió a su último ser querido?