TSUBASA RESERVoir CHRoNiCLE © CLAMP
Advertencia: Esta es una historia de un Universo Alterno en el cual se mezcla la teoría de que Sakura Kinomoto y Syaoran Li son familiares de "Syaoran". Es un enorme crossover con muchos OC.
Aclaración: Las personalidades de los personajes pudieron ser modificadas para adaptarlas a la idea del autor. Uso de OC.
—Diálogos—
[Notas de Autor]
(notas del texto)
De antemano gracias por los reviews.
Despedida.
Esa mañana había un sentimiento de nostalgia en el aire, Tsubasa no supo explicar que era aunque no le prestó mucha atención en realidad, se hacía tarde para sus labores matutinas. Como todas las mañanas, devoró con un gran velocidad su desayuno, sus padres le despidieron en la puerta, aunque está vez, su madre lo abrazó con fuerza por varios segundos, ella lucía triste, el muchacho no supo explicar la razón. En sus viejos patines, el joven castaño salió disparado a la calle al encuentro de Ewon, le prometió que hoy irían juntos a la escuela, aquel día iniciaría su último año como estudiante de secundaria.
—Ta… ka…. San…—murmuró Sakura al ver la espalda de su hijo, lágrimas comenzaron a recorrer su rostro, Shaoran, quién estaba a su lado, la abrazo suavemente para consolarla, él sabía mejor que nadie la predicción que su esposa tuvo la última noche, incapaz de decirle nada a nadie, sin poder interferir.
Tsubasa decidió tomar el camino largo, deseaba saludar a su tío Touya, y al joven Yukito, había tiempo de sobra porque Ewon lo esperaría cerca de Cat's eye, lugar que estaba de paso en su trayectoria, eso igual significaba una oportunidad de decir "hola" a los dueños, así como Akizuki Nakuru.
—¡Yu-chan, buenos días!—saludó de lejos el muchacho al pasar, perfectamente pudo ver como el chico de cabellos platinados le sonrió y saludó con su brazo, detrás de él, en una mesa de jardín estaba su tío. —¡Touya-jichan, buenos días!—exclamo el joven con una sonrisa cuando sus ojos se encontraron con los de su tío, este sonrió a modo de respuesta.
El siguiente punto después de la casa de su tío era recorrer unas cuantas calles hasta la cafetería. Yuui, al igual que los niños que comparten el nombre, era algo perezoso para salir de la cama pero gracias a la presencia de You-ou siempre salían a tiempo para abrir el lugar, y con un poco de suerte, podían ver a Tsubasa pasar a toda velocidad en su camino a la escuela.
El joven rubio todavía bostezaba cuando preparaba las mesas exteriores del lugar, en una de las sillas estaban las gemelas, que no tenían cara de buenos amigos, y "el príncipe" Ewon. Akizuki había llegado temprano, estaba ocupado barriendo el lugar, You-ou estaba ayudando a su amante a terminar de colocar sillas y mesas. Tsubasa se acercaba a toda velocidad por la vereda, no parecía estar en descontrol sin embargo, justo cuando cruzaba la calle, un par de ruedas de uno de sus patines se zafaron provocando que cayera, en ese instante escucho el sonido del claxon de un auto.
—¡TSUBASA!—gritó Ewon con todas sus fuerzas.
La calle estaba cubierta de sangre, Tsubasa había logrado escapar del impacto pero no fue propia habilidad, había sido empujado por alguien mucho más fuerte. Yuui se percató que esa persona no estaba a su lado, lo busco con desesperación con la mirada, derramando lágrimas, su frágil cuerpo fue sostenido por las gemelas. El dueño del auto estaba de pie fuera de su vehículo como espectador de la tragedia, sobre su cofre había un cuerpo.
—Ta… ka…—exclamó Tsubasa cuando recobró conciencia de lo ocurrido, no estaba herido porque en el último segundo You-ou intervino empujándolo a salvo. El joven toco el rostro de su amigo, estaba frío. —¡TAKA!—explotó el muchacho en llanto, su amigo de toda la vida estaba muerto. El grito de Tsubasa fue la peor sentencia para el joven rubio, finalmente su alma se rompió en pedazos, el amor de su vida dejó de existir.
—¡Yuui-san!—exclamaron las gemelas al unísono cuando el rubio se desplomó por la tensión. Ewon abrazaba con fuerza a Tsubasa tratando de consolar su dolor, Akizuki lo secundó, con todo su poder mandó un mensaje a su "espejo", esperando que se encontraran rápido.
Yukito sintió un repentino dolor de cabeza, Touya noto el gesto de dolor en su rostro, en el segundo que iba a preguntarle a su amado cuál era el problema, el joven Yukito regresó a su verdadera forma, Yue. Con una mirada, el guardián de luna le indico al moreno que había problemas.
—Tsubasa está sufriendo—fue lo único que dijo antes de reunirse con su dueña.
El resto de lo sucedido es una niebla densa en la memoria de Tsubasa, su último recuerdo fue haber sido rescatado por su querido tío Touya, lo siguiente fue una extraña mezcla de voces y luces titilantes, el pobre muchacho estaba en shock. En casa, el joven fue recibido por los brazos de sus padres, su abrazo se convirtió en su pequeño refugio. Sakura agradeció a Touya por toda la ayuda. Por primera vez en mucho tiempo, Tsubasa durmió entre sus dos padres, no dejo de llorar hasta que sus ojos estuvieron hinchados, y el sueño lo venció. Yuui fue acogido por la familia Hiragizawa, el rubio estaba en un estado emocional frágil.
El funeral fue privado, sólo la familia Hiragizawa, Li y allegados fueron invitados a la ceremonia. Los preparativos tradicionales habían sido llevados a cabo por Yuui, su único familiar. Rompiendo un poco con la tradición, Tomoyo y sus hijas entonaron una melodía, ella sabía que su voz era algo que apreciaba Taka. Yuui se quebrantó de nuevo cuando sostuvo finalmente la urna con la cenizas de su amado, en aquella tabla estaba escrito su nombre… "Rey Halcón".
Su alma se hizo pedazos al perder su persona amada. Las lágrimas recorrían sus mejillas dejando huella de su dolor. En sus ojos marrones no había vida, se quedó en cuclillas en una esquina del cuarto, a su lado había una bandeja de comida que no había tocado, las dos bestias del sol le hacían compañía en silencio. Habían pasados días desde que cayó en aquel estado catatónico. La felicidad que acumuló durante años, su hogar, su trabajo en la cafetería, todo se había esfumado en cuestión de segundos.
Un día se levantó en automático, sus pies lo guiaron hasta la entrada de la Tienda, el rubio no parecía haberlo notado, cuando menos se lo esperó era arrastrado por dos pequeñas curiosas hasta un cuarto especial del edificio, dentro de ese lugar esperaba el poderoso Dueño, iba vestido con sus mejores galas.
—Pobre criatura… —dijo Watanuki acariciando su rostro, —crees que no tienes una razón para vivir, y te has encerrado dentro de tu corazón… si eso te hace feliz, lo respetaré pero, aún no es el final… —entonces, con sus dos manos sujeto el rostro de Yuui, recitó un conjuro que aprendió de un viejo conocido.
Watanuki no tuvo que ir tan profundo dentro del corazón de Yuui, éste era sencillo, su persona más amada era You-ou. El joven dueño encontró la figura de Yuui justo cómo la primera vez que llegó a su Tienda, en cuclillas, lloraba a mares, alrededor de él sólo había agua, reflejo de las lágrimas derramadas.
—Yuui-san… —exclamo Watanuki cuando estuvo cerca. Yuui lo miró distraído.
—Ta…ka…—dijo el rubio como un mantra. —Taka se ha ido… Taka murió…—añadió sin contener su llanto.
—¿Estás enojado con Tsubasa-kun por lo sucedido?—pregunto Watanuki atrayendo su atención.
— Yo no culpo a Tsubasa-kun… —declaró Yuui recobrando algo de control.
— Él no lo ve así, ha estado atormentado por la culpa sin conseguir tu perdón. Tsubasa-kun… —explicó Watanuki con un semblante triste.
—¡Eso no…!—se quejó Yuui, un deseo de ver a Tsubasa para explicarle que no estaba enojado con él nació en su interior.
—Yo sabía lo que iba a suceder con él, pero no hice nada por evitarlo—dijo Watanuki, Yuui se sorprendió ante la confesión. —¿Estás enojado conmigo por no hacer nada?—añadió sonriendo con tristeza, el rubio negó con la cabeza, —Me alegra—confesó Watanuki, —You-ou me habló en un sueño antes del accidente… él me pidió un deseo, no quería dejarte solo, quería que tuvieras algo que fuera de los dos… si deseas ver su deseo cumplido, por favor, Yuui-san… ¡despierta!—declaró Watanuki recordando aquella visita, la advertencia la recibió de Sakura, y el moreno tomo su decisión.
«Yuui es débil… no puede quedarse sólo» fueron las palabras de You-ou para Watanuki antes de anunciar su deseo.
Watanuki salió del corazón de Yuui con sumo cuidado de no dañarlo, frente al él el joven rubio poco a poco recuperó su propia conciencia, sus ojos estaban hinchados y su rostro completamente sucio. Watanuki ordenó a sus niñas, Maru y Moro, que auxiliaran a Yuui a arreglarse, lavar su rostro y cambiar de ropa, al finalizar su tarea, las pequeñas regresaron con el rubio a la habitación de los Tesoros donde Watanuki esperaba. Frente a Watanuki flotaban dos misteriosos objetos. Uno de ellos era un brazo cercenado, el otro un trozo de cristal extraño, el brazo que perdió Kurogane, rescatado por Yuuko antes de la destrucción de Celes, y la magia de Fai que fue el pago por el brazo mecánico de Kurogane que reemplazo su extremidad perdida.
«Yuuko-san guardó estos objetos para cuando fueran necesarios, quizá ella también sabía lo que iba a ocurrir» reflexiono Watanuki con un semblante triste.
—Con estos elementos… —se dirigió a Yuui, —voy a cumplir el deseo de You-ou…—sentenció Watanuki. Los objetos se elevaron en el aire, el círculo mágico de Watanuki hizo aparición, la magia comenzó a acumularse a su alrededor, los objetos se envolvieron en una luz mágica, en ese estado se fundieron en uno sólo tomando la forma de un bebé. Yuui recibió al niño en sus brazos.
—Ese niño no es humano pero crecerá al ritmo de cualquier niño real… es tuyo y de You-ou—explicó Watanuki con una sonrisa, recuperando el aliento. —Creo que necesita un nombre…—indico el azabache mirando del rostro gordito del bebé.
—Karasu… tu nombre será Karasu—declaró Yuui en lágrimas abrazando a su pequeño hijo.
