TSUBASA RESERVoir CHRoNiCLE © CLAMP
Advertencia: Esta es una historia de un Universo Alterno en el cual se mezcla la teoría de que Sakura Kinomoto y Syaoran Li son familiares de "Syaoran". Es un enorme crossover con muchos OC.
Aclaración: Las personalidades de los personajes pudieron ser modificadas para adaptarlas a la idea del autor. Uso de OC.
—Diálogos—
[Notas de Autor]
(notas del texto)
De antemano gracias por los reviews.
Paralelo.
De un movimiento brusco ellos aparecieron durante una pelea, un grupo de encapuchados se encargaba de luchar contra unas bestias desagradables, ellos podían utilizar magia, pero ese no fue el hecho más sorprendente. Uno de ellos fue atacado de frente, reaccionó rápido usando su magia.
—¡Fai! ¡Es la magia de Fai!—gritó la bolita blanca, incluso el rubio se dio cuenta de ello, realmente era su magia.
La bestia desapareció en segundos con el ataque. Otras se acercaron por la derecha, donde una enorme bestia con forma de un zorro de siete colas parecía proteger a los jovencitos misteriosos, pero ellos eran más fuerte por lo que la bestia zorruna cayó al piso, sin embargo su forma cambió a la de una jovencita, usaba la misma capucha que los demás.
—¡Haruka-chan!—gritó una voz femenina.
Una bestia aprovechó que uno cayó para devorarlo, la joven encapuchada fue a su encuentro, de sus manos comenzó a brotar un brillo, parecía polvo de estrellas pero lo que salió fue una espada, idéntica a la que Syaoran usa.
—Mi espada…—susurró él cuando la vio.
—…Ratei Shurai…—conjuró la niña, la bestia quedo atrapada en los rayos y despareció.
Sólo cuando una bestia atacó al grupo recién llegado todos se percataron de su presencia, para la jovencita de la espada idéntica a la de Syaoran era toda una sorpresa. Los recién llegados se colocaron en posición de combate, era hora de dejar de observar y comenzar a pelear.
Las bestias se redujeron en número gracias a Syaoran, Kurogane y Fai, sin embargo como ellos no dejaron claro si eran amigos o enemigos, uno de los jóvenes reaccionó en automático y los atacó con un conjuro, la magia de Fai, el rubio podría defenderse pero antes de hacerlo, el último de ellos se movió rápido ante la reacción de sorpresa de su compañero.
Hubo un enorme estallido que asusto a las bestias restantes, y solas se dieron la tarea de desaparecer. El joven encapuchado protegió a los viajeros del ataque de sus compañeros y salió mal herido.
—¡Hirose-kun!—exclamo la misma niña asustada, el otro chico se quedo congelado.
Syaoran se movió rápido y fue auxiliarlo, Mokona lo acompaño. La niña misteriosa que usa la espada de Syaoran fue ayudar a su amiga, con la espada convoco los poderes de una carta mágica, un suave viento levanto a la otra jovencita, ella parecía estar bien. La chica pasó su brazo por debajo de su hombro y la ayudó a caminar hasta encontrarse con Hirose, el joven herido.
—Sus heridas son serias…—dijo Syaoran cuando tuvo contacto visual con la chica misteriosa.
—Será problemático llevarlos a todo… incluidos ustedes—exclamo la joven en un suspiro, no parecía sorprendida de los actos de su amigo.
Su queja fue escuchada porque de pronto apareció un jovencito de cabellos castaños. Esta persona saludo a todos de manera efusiva y fue el encargado de llevar en brazos a una muy avergonzada Haruka. Por otro lado, el otro jovencito reaccionó y fue a recoger a su amigo, como aún no podía ver su rostro por la capucha, Fai dedujo que estaba molesto por esa manera de retorcer la boca y morderse el labio, un gesto bastante familiar.
La joven misteriosa dijo a los viajeros que podían acompañar al chico "de mal genio" y él los llevaría hasta la casa de los abuelos de Hirose. Fai tomo la palabra y aceptó por todos, la excusa de la jovencita fue que esa casa era enorme, además todavía debía ver al padre de Haruka, quien de seguro la regañaría mucho. Ella se despidió con una risita, para todos fue muy familiar, entonces sólo sonrió, Syaoran sintió que conocía esa sonrisa.
La sorpresas no dejaron de llegar, cuando el grupo de viajeros llegó a casa de Hirose fueron recibidos por dos mujeres, ellas eran idénticas a Tomoyo-hime, o eso se imagino Kurogane al verlas. Para Fai fue una sorpresa, en todo su viaje nunca interactuó con gemelos de forma tan directa.
—¡Ah! ¿Qué rayos sucedió?—exclamo una de ellas posando su mano en la frente del chico herido.
—Seguro fue tu culpa…—agregó la otra, el chico encapuchado se molesto.
—¡Tonto Karasu!—dijeron al unísono mientras que al mismo tiempo lo golpeaban con el puño en la cabeza.
Entonces su identidad fue revelada, los viajeros casi se van de espaldas cuando vieron su rostro idéntico a Kurogane pero que al abrir los ojos después del golpe, poseía unos maravillosos zafiros oscuros. Era una gran confusión porque, los viajeros con magia podían percibir claramente el rastro de la magia de Fai en él, sin embargo su apariencia no correspondía con la de Fai en lo más mínimo, no era posible que fueran "la misma persona".
—Hikari, Yami… les he dicho muchas veces que no torturen al pobre de Karasu-kun—exclamó una voz femenina, madura pero suave. Kurogane abrió mucho los ojos, no cabía ninguna duda, ella si era Tomoyo en otro mundo. La mujer con el rostro de Tomoyo-hime era mucho mayor, no tenía arruga alguna pero era todo una dama, ella se acercó a las gemelas, posó su mano sobre el rostro del joven herido, luego tocó el rostro de Karasu. —Buen trabajo, nos han protegido… no sufras, Hirose estará bien—dijo la mujer con una suave sonrisa.
Karasu siguió a Tomoyo hacia la habitación del menor, las gemelas se quedaron en la entrada para recibir a los viajeros extraños, ellas presintieron que su padre haría aparición en cualquier momento. Las gemelas se introdujeron con los viajeros, había algo en el modo de tratarlos que los incómodo de cierto modo, pero no pusieron mucha atención. Una figura apareció en las escaleras, era un hombre ataviado en ropas europeas, su cabello era algo largo, sujetado en una cola de caballo sobre su hombro, bajo sus anteojos redondos había unos ojos viejos, que brillaban del mismo modo que la mirada de las gemelas, su rostro era adornado por una sonrisa serena, eterna. Detrás del hombre, volaba una criatura que lucía como un gato negro alado.
—Pobrecilla, hizo un gran esfuerzo para llegar hasta aquí… —señaló el hombre mayor mirando de reojo a Mokona Soel en el regazo de Fai.
El hombre indicó a las gemelas que guiarán a los recién llegados a su estudio, ellas compartieron un gesto de duda pero obedecieron al caballero, su padre. Syaoran y Fai tomaron asiento en un sofá doble, Kurogane se quedó de pie, el hombre se sentó en un sillón especial, su favorito desde antaño, a la reunión se agregó el joven castaño, que apareció durante su llegada.
—¿Quién es usted?—preguntó Syaoran, fue el primero en hablar.
—¡Qué imprudencia!—dijo la criatura con forma de gato negro alado, el azabache se rió.
—Mi culpa, dónde están mis modales… —exclamo el caballero sin perder la sonrisa, —éste es Spinel Sun, pero desde hace tiempo de cariño lo apodamos Suppi—dijo señalando a la criatura, está frunció el ceño ante la mención del apodo. —Esta persona es Akizuki Nakuru… pero ese es un nombre falso, su verdadero nombre es Rubimoon—. Nakuru saludó a los presentes con gesto de mano. —Mi nombre, viajeros… es Hiragizawa Eriol, bienvenidos a mi hogar—exclamo el caballero.
—Mi nombre es Syaoran—se presento el castaño, —ellos son mis compañeros, Fai-san y Kurogane-san…—los presentó el joven señalando a cada uno de ellos. El hombre sonrió con tristeza. —Está es…—pero antes de presentar a la criatura dormida.
—Mokona… Mokona Modoki—la recuerdo…. » exclamó el azabache con una sonrisa, el castaño se sorprendió.
—Mokona nos lleva entre los diferentes mundos… —dijo Syaoran secamente, sin ninguna explicación, el hombre frente a él sabía más cosas de lo que aparentaba. —Pero siempre son los mismos —agregó mirando el arete azul de Mokona, —pero esta vez fue diferente…—exclamó inquieto, lo que sucedió no era normal.
—Es por la resonancia mágica…—exclamo Eriol llamando la atención de ambos magos, —éste lugar fue el hogar del mago Clow, uno de los creadores de Mokona, aún en estos tiempos existen magos poderosos que heredaron su magia, yo mismo soy la prueba de la existencia del mago Clow en este mundo—explicó Eriol a los jóvenes viajeros, al parecer los magos comprendieron perfectamente, el joven guerrero sólo fingió entender lo que estaba ocurriendo. —Sakura-san… —, el castaño reaccionó al nombre, —…es la hechicera más poderosa de este mundo, aún más poderosa que el mago Clow en su época… Hace mucho tiempo atrás ella soñó sobre su viaje, y los planes de Fei Wang Reed–, ese nombre hizo reaccionar al guerrero frunciendo el ceño, —ella tomo una decisión—continuó Eriol su relato, —…Salvó dos piezas que Fei Wang Reed había desechado sin piedad, clones… —el azabache poso su mirada en Fai y Kurogane, —sus clones…—exclamo con suavidad, ambos hombres reaccionaron ante aquel estamento, —ellos vivieron en este país, libres y en armonía… —concluyó el azabache, entre los dos hombres había un aire de incomodidad, nunca creyeron que el cruel mago hubiese hecho clones de todos los viajeros, ellos creían que sólo hizo clones de Sakura-hime y Syaoran. —Jóvenes viajeros… —retomo la palabra el hombre, —yo cuidaré de Mokona hasta el momento que deban partir, son bienvenidos en mi hogar si así lo desean —declaró con una sonrisa.
Los viajeros salieron de aquella habitación, el estudio de Eriol, sólo para encontrarse en la entrada principal a un hombre idéntico a Fai, pero con unas singulares y marcadas diferencias. El hombre estaba hablando con una de las hermanas gemelas, al parecer estaba en busca de una persona. De un pasillo apareció el joven parecido a Kurogane, aún ataviado con su capucha, detrás de él estaba Tomoyo.
—¡¿Karasu?!—exclamo el hombre idéntico a Fai con voz ahogada.
—Aquí estoy padre, no te preocupes…—exclamo el muchacho haciendo notar su presencia a su padre. El hombre abrazó al joven quien al parecer era su hijo.
Finalmente la mirada del otro Fai se cruzó con las orbes azules del mago de Celes, fue el momento preciso de reconocer sus presencias. Fai estaba atónito ante la visión de aquel hombre, el otro simplemente estaba sin palabras.
—¿Yuui?—exclamo suavemente el mago, el otro rubio reacciono.
Negó suavemente con la cabeza. —Lo siento… Mi nombre es Yuui pero no soy la persona que estás imaginando— dijo el otro rubio, en sus ojos marrones había cierta agonía, por el rabillo del ojo él observaba la figura galante de Kurogane.
—Tú eres el clon—declaró el moreno con un tono de voz cortante, Yuui sitió escalofríos.
—Padre, de qué están hablando… —intervino Karasu al ver que su padre se encontraba en problemas.
—No es nada grave, hijo mío, no hay de qué preocuparse —exclamo Yuui dedicando una sonrisa para su querido niño. —Por favor, los invito a mi casa por una taza de buen café…—ofreció el rubio a los viajeros. Syaoran declino la invitación de forma cortés, Kurogane ni siquiera lucía interesado, pero Fai estaba ansioso por reunirse con su clon.
—Yo iré—declaró Fai decidido a resolver el misterio que envolvía su otro yo de este mundo.
Karasu pidió permiso a su padre para quedarse en casa de los Hiragizawa-Daidoiji porque estaba preocupado por su mejor amigo, el rubio accedió con una sonrisa, en realidad estaba aliviado, en gran medida esperaba evitar la presencia de su único hijo frente a su original. Fai fue arrastrado por las gemelas para cambiar sus ropas, en realidad los tres viajeros fueron atrapados por las gemelas, no deseaban que anduvieran paseándose con sus ropas de viajeros. Finalmente, cuando Fai estaba vestido de forma decente, en palabras de las gemelas, salió de la gran mansión en camino al hogar de Yuui. El clon de Fai era hermoso, tenía su misma complexión, su cabello que era mucho más corto que el suyo, y sus ojos marrón claro era la diferencia más obvia. Yuui seguía viviendo en el viejo apartamento del edificio Hibiya, en ese lugar crió a su único hijo. El lugar no era pequeño, pero parecía algo insignificante en comparación a la enorme mansión de Eriol, a Fai eso no le interesó. Yuui ecendió la cafetera, Fai se acomodó en el comedor, mientras el otro rubio esperaba que estuviera listo el café, Fai observó a su alrededor.
—No tengo magia… ni un hermano gemelo—declaró Yuui sin quitar la vista de la cafetera, no se atrevió a darle la cara a Fai.
«Marrón era el color de ojos de mi madre» pensó Fai con nostalgia. «Lo que más me intriga en realidad es el muchacho de nombre Karasu» pensó el rubio con la vista clavada en la espalda de Yuui.
—Estás preguntándote porque mi hijo se parece mucho a esa persona, ¿verdad?—exclamo Yuui aún sin encarar a su original. Fai sonrió con tristeza, exactamente era el pensamiento que inundaba su mente. —También te estás preguntando, si mi hijo es el clon de esa persona… y si no fuera el caso, ¿dónde está él?—agregó mientras servía dos tazas de exquisito café caliente.
Fai tomo un sorbo de su bebida, era deliciosa, sonrió ante la textura y el sabor de tan buen café, Yuui no volvió a retomar la palabra, Fai tampoco se atrevió a decir alguna palabra, no deseaba interrumpir la atmosfera entre los dos.
–El clon de… Kurogane—, ese nombre sonaba ajeno en sus labios e igual de doloroso.—… él murió hace muchos años… —declaró Yuui sin levantar la mirada, Fai se sorprendió ante aquella noticia. —Yo lo conocí por el nombre de You-ou Suwa,… de cariño lo llamábamos Taka—añadió con una sonrisa triste. —Karasu es mi único hijo, Watanuki-san me lo entregó después de que la muerte de Taka, él fue creado con magia pero su ciclo de vida es cómo la de cualquier humano…—explicó Yuui esta vez mirando cara a cara a Fai. —Yo amo a Taka, lo seguiré amando hasta el final de mis días, así como amo a mi hijo, Karasu—declaró Yuui, necesitaba expresar cuanto amaba a su familia conformada por su único amor verdadero y su hijo. Fai sonrió ante esa afirmación.
—Entiendo… Eriol-san tenía razón, tú eres feliz aquí… me alegra—con esas palabras Fai dio por resuelto el misterio, el resto de la tarde junto a Yuui se dedicó a beber tranquilamente su café escuchando sobre la vida hogareña de Yuui, la vida que llevo junto al hombre que conoce con el nombre de Taka y su reto más grande, ser padre soltero.
Kurogane estornudo de pronto, según la tradición seguramente alguien estaba hablando sobre él, estaba seguro que esa persona era el mago flacucho mentiroso. El balcón de la habitación de Hirose era hermoso, ese cuarto le perteneció a su abuela cuando era tan sólo una niña, Hirose estaba recostado en la cama, en una silla junto a la cama estaba Karasu, su cuerpo estaba recostado en una espacio de la cama, se quedó completamente dormido. El moreno se encontraba recargado en el barandal del balcón, en su mano tenía una lata de cerveza que le fue ofrecida por una de las gemelas, Tomoyo se le acercó para hacerle compañía.
—Espero que la cerveza esté fría—comentó la mujer, Kurogane no dijo nada, a modo de respuesta dio un sorbo a la bebida. —Eres muy amable al vigilar a Karasu, ese chico es más parecido a su padre de lo que imagina—comentó Tomoyo mirando de reojo al joven azabache que cuidaba de su nieto.
Decir que Kurogane no estaba intrigado por la presencia de Karasu, aunque nunca lo diría abiertamente, en realidad sabía dentro de su corazón que ese muchacho no era su clon, sin embargo era su viva imagen, pero al mismo tiempo era semejante al mago flacucho. Tomoyo observo ese detalle en Kurogane, habló primero con su marido, y él le permitió revelarle la verdad sobre Karasu, era la oportunidad del joven de conocer a su otra figura paterna, debido que él nació cuando su otro padre murió.
—El padre del chico es el clon de ese tipo… —afirmó Kurogane en voz alta, la manera de expresarlo hizo sonreír a la dulce dama.
—Karasu-kun no es humano…—dijo Tomoyo con un rostro serio, aquel gesto hizo recordar a Kurogane sobre su princesa en Nihon. —El joven fue creado a partir de magia poderosa… —agregó la mujer recordando la primera vez que conoció a Karasu cuando era un bebé, —… a partir de dos elementos, el primero fue la magia de un poderoso mago que usted conoce bien—declaró Tomoyo, Kurogane comprendió con rapidez, —el segundo elemento fue un brazo cercenado, al parecer éste fue conservado para ese momento—explico la mujer mirando dulcemente al moreno. —El clon de Kurogane-san…—exclamo Tomoyo en tercera persona, atrayendo la atención del guerrero, —… él murió hace muchos años, era un buen hombre, un gran amigo… y seguramente hubiera sido un buen padre… fue su última voluntad no dejar sólo a Yuui-san, es por eso que Karasu-kun nació, él nació para ambos…—exclamo la mujer con suave voz atrayendo la atención de Kurogane. El moreno reflexiono unos momentos sobre la verdad revelada ante él, si lo pensaba seriamente ese niño frente a él era su hijo. El parecido era innegable, una mezcla perfecta entre ambos hombres.
Kurogane se acercó a Karasu con suavidad, debido a su naturaleza shinobi era un hombre sigiloso, el joven frente a él estaba profundamente dormido, su mano sostenía con fuerza la mano del joven en cama, Kurogane no pudo evitar acariciar el rostro de Karasu con el dorso de su mano, la piel de Karasu era suave, un poco frío, su cabello era suave. Karasu sintió en ese momento una sensación cálida en su cuerpo, entonces recordó cuando era niño, en sus momentos de desesperación, nunca estuvo sólo, una presencia a su alrededor, siempre estuvo acompañándolo en el camino, un hombre que sólo Sakura podía ver, entonces lloró, lágrimas resbalaron sobre las mejillas del joven, Kurogane sintió un extraño sentimiento de felicidad. Kurogane se ofreció a llevar a Karasu a casa, sin antes despertarlo, en el hogar del joven hechicero, el moreno se encontró con el par de hombres flacuchos, el flacucho de este mundo se alegró al ver a su hijo, y el flacucho que viaja con él se volvió un poco más tímido, en sus ojos azules había un nuevo brillo, un nuevo sentimiento, igual que en los ojos rubíes del moreno.
En la mañana siguiente, Syaoran pidió un favor a Eriol, él deseaba conocer a la Sakura de este mundo, País de Tomoaeda. Deseaba conocer a la hechicera que salvó a los clones, el viejo mago sonrió, su pequeño relato sólo era una pequeña parte de lo que su amiga hizo por los viajeros. Eriol le hizo un croquis detallado con la dirección debido que el joven rechazó ser llevado por las guardaespaldas de sus hijas, Yami y Hikari. Syaoran recorrió la ciudad hasta llegar al lugar indicado, estaba algo nervioso, tocó el timbre y espero un momento, una dulce niña misteriosa abrió la puerta, ella tenía el cabello plateado que hacía juego con el color natural gris de sus ojos.
—Hola —saludo tímidamente la pequeña.
—Hola, estoy buscando a Kinomoto Sakura-san—dijo el castaño con una de sus sonrisas más cordiales, la niña ladeo la cabeza.
—Ella no vive aquí desde hace años—declaró la niña, detrás de ella apareció un hombre enfundado en un mandil, Syaoran lo reconoció como Yukito. —Está buscando a Sakura-sama—indico la niña para el adulto detrás de ella.
—Lo siento, ella no vive aquí—repitió Yukito. —Si es urgente puedo darte su dirección—agregó con una sonrisa. —Yuki, ve con To-ya y pide que te de la dirección de Sakura-chan—exclamó hacia la niña, ella salió corriendo en busca de la persona mencionada. Después de unos minutos, Syaoran obtuvo la dirección correcta, fue capaz de interactuar con Yukito y Touya, dos rostros que reconocía de otros mundos, el castaño se cuestiono si Eriol le entregó la dirección incorrecta a propósito.
La casa correcta no estaba lejos del primer domicilio, era una casa hermosa que poseía un aura poderosa. Nuevamente Syaoran llamó a la puerta, esta vez la puerta se abrió por sí sola, intrigado entró a la casa sin invitación, al parecer no había nadie en casa, Syaoran camino a través de la sala, en una pequeña mesa había una colección de fotografías, en muchas aparecía Kinomoto Sakura.
—¿Cómo entraste?—dijo una vez a su espalda, su timbre de voz era idéntico al de la princesa de Clow.
—Yo le deje entrar pero creo que no me vio—indico otra voz femenina, pero más aguda.
Syaoran se giró para encarar a esas personas, lo que encontró fue algo inesperado, una joven parecida a Sakura-hime pero con el cabello largo, y a su lado dos criaturas aladas parecidas a Suppi-chan, una de ellas era naranja y el otro era de un color morado.
—Estoy buscando a Kinomoto Sakura—indicó Syaoran, fue lo primero que pensó en ese momento.
—Mi abuela no está—indicó la muchacha bajando por completo las escaleras para encarar al chico misterioso.
—¡¿Abuela?!—exclamo Syaoran sorprendido.
—La persona que busca es mi abuela, ella y mi abuelo fueron de compras para preparar la cena—señalo la chica, —puedes esperarla si quiere—añadió al observar el gesto de Syaoran.
Los jóvenes se acomodaron en la sala, entre ellos había cierta tensión, no se desagradaban pero al mismo tiempo se rechazaban cordialmente. Después de un rato la puerta se abrió, las criaturas aladas fueron a ayudar a cargar las bolsas.
—Sakurako, volvimos—saludó una voz masculina, Syaoran creyó escuchar su propia voz.
—¡Abuelo!—exclamo la joven contenta.
El abuelo de esa joven era idéntico a una versión madura del mismo Syaoran, su yo de éste mundo. Detrás de él apareció una hermosa mujer, idéntica a Sakurako pero con la misma edad de quién al parecer era su amado esposo.
—Un invitado—indico la mujer posando la mirada sobre el joven castaño.
—Kinomoto Sakura… Li Shaoran… —dijo la muchacha señalando a los dos adultos. —Ellos son mis abuelos… y, ¿tú quién eres?—exclamo Sakurako al notar que no conocía el nombre de su invitado.
—Syaoran—susurró el castaño, casi en un murmullo.
—¿Shaoran? Igual que mi abuelo—exclamo la muchacha.
—Syaoran-kun quédate a cenar con nosotros—dijo el hombre anciano con una sonrisa, guiando su camino a la comida.
—Es una cena familiar… mis padres no tardan en llegar—indicó Sakurako siguiendo a su abuelo.
Syaoran no se negó a compartir la mesa con la curiosa familia, incluso participó en la preparación de la cena, Shaoran era un experto en la cocina, años de práctica haciendo de cenar para su adorada esposa. Después de unas horas arribaron los padres de Sakurako, ella los recibió con besos y abrazos, entonces Syaoran pudo ver la verdad frente a sus ojos… Los padres de Sakurako eran sus padres, los clones del reino de Clow, con una mirada, los dos adultos reconocieron al viajero.
La cena transcurrió normal, había mucho amor alrededor de la joven Sakurako, su familia era realmente unida, y ella adoraba a sus abuelos, en especial a su abuelo, los tiempos junto a él eran sus favoritos. Syaoran no dijo nada sobre la verdad hasta el momento del postre, Sakurako se retiro a su cuarto con triple reacción para sus amigos, estos respondían al nombre de Kero-chan y Mystic. Tsubasa, el hijo de Sakura y Shaoran fue el primero en hablar, en realidad fue actuar, abrazó a Syaoran con suavidad, el joven castaño sintió un enorme alivio.
—Gracias…—dijo Tsubasa con una sonrisa mientras sostenía al joven entre sus brazos.
—Nunca imaginé que los encontraría…—expresó el joven, Tsubasa-chan se unió al abrazo. Sakura los observó con una cálida sonrisa en su rostro. —Usted hizo posible está situación…—agregó Syaoran mirando a la hermosa mujer.
—Fue mi elección… —contestó Sakura con suave voz, —…cuando nació mi querido hijo fui la mujer más feliz del mundo, y mi nieta es encantadora—agregó ensoñada.
—Ella rompió el ciclo—exclamo Shaoran con el brazo alrededor de su esposa. —El día que mi nieta nació cayeron las estrellas y tembló el universo—agregó el joven castaño.
—Somos libres…—señalo Tsubasa con una enorme sonrisa llena de paz.
—Eres libre, Syaoran, no… Tsubasa-kun—exclamo Tsubasa-chan con la misma expresión de felicidad. —Nosotros estamos juntos ahora, somos felices en este mundo, somos una familia, es tu turno de ir en busca de la felicidad junto a la persona que amas, aquella que te espera… —indico la mujer haciendo una imagen mental de Sakura-hime.
Syaoran no pudo evitar derramar lágrimas de felicidad, finalmente su eterno viaje había terminado, ahora era libre para volver junto a la persona que lo estaba esperado en una tierra lejana de arena y magia. El preciso momento que se declaró la libertad de Syaoran, Mokona despertó de su letargo, su hermoso arete azul brillaba con gran intensidad la señal de la despedida. Los viajeros fueron atraídos por el poder de succión de Mokona para un último viaje, cada uno se encontraba en un momento diferente, "Adiós" fue lo último que dijo Syaoran.
Epilogo.
Lo primero que Syaoran notó al despertar después del viaje fugaz desde el País de Tomoaeda fueron los hermosos ojos color jade de la bella princesa del reino de Clow, ella estaba llorando a mares por la felicidad de volverse a encontrar con su querido Syaoran, noches atrás tuvo un sueño, un sueño donde se vio reunida con el hombre que ama, ahora era una realidad. Sakura hime recibió a Syaoran con un enorme abrazo, él sonrió de oreja a oreja cuando la rodeo en sus brazos, ambos cayeron al piso llenos de alegría. Los compañeros de Syaoran vieron por completo la escena, estaban satisfechos, sin notarlo ellos mismos eran transportados a otro mundo.
El cielo oscuro estaba cubierto de estrellas, un saludo lejano desde otro mundo, el guerrero y mago fueron trasladados al mundo de Nihon, era tiempo que el joven shinobi regresará finalmente a su hogar, donde se encontraba su princesa, Fai no tenía a donde volver, con un extraño sentimiento de nostalgia intentó despedirse del moreno cuando observo que era recibido por Tomoyo hime, sin embargo, antes de desaparecer del campo de vista de Kurogane, éste lo atrajo hacia él para plantarle un beso en los fríos labios, una promesa de un nuevo hogar, juntos en Nihon. Fai no pudo evitar llorar por un rato, la felicidad lo embargaba.
Sakurako leía un libro en su habitación, su abuelo estaba en el estudio leyendo el mismo libro, El único y futuro rey, su abuela estaba en la cocina preparando una deliciosa cena, esta vez iban a tener una reunión familiar extensa, familia y amigos cercanos estaban nuevamente invitados a su hogar como todos los años, en pocas horas llegaría Watanuki acompañado de Haruka y su querido Doumeki, así como Yuui con Karasu quien ahora vivía con Hirose en el mismo edificio que su padre, los abuelos de Hirose así como sus tías y padres estarían presentes, sus abuelos maternos, sus padres, su tío Touya junto con Yukito, y la adorada Yuki, quién en realidad es Yukio, todos estaban invitados. La joven sonrió al cielo cuando apareció la primera estrella, una hermosa pluma de un ave en el cielo floto hasta su habitación cuando diviso la figura de sus tres mejores amigos en el mundo, ella salió a su encuentro. La pequeña pluma se posó sobre el libro de The Heart, algunas de las cartas Sakurako estaban ahí junto a la espada de la familia Li que heredero la niña del cerezo.
"Todo estará bien"
FIN
Epilogo (extra –alternativo–).
Mokona despertó en brazos de Watanuki, su viaje había terminado, su misión fue cumplida, finalmente pudo regresar a casa, pero en su corazón iba a extrañar a sus amigos de aventuras, a Syaoran, el niño valiente que desafío el destino por amor; Fai, el hombre que cambió su corazón gracias al cariño de otros; Kurogane, el hombre que aprendió el significado de la verdadera fuerza, y finalmente, Sakura, la niña que espero por el amor de su vida. Mokona no se dio cuenta de lo sucedido en el País de Tomoaeda, pero estaba feliz, sentía un extraño sentimiento de calidez.
Una nueva aventura iba a comenzar para la pequeña Mokona, su hermoso pendiente rojo regreso a ella, era una réplica para el futuro, la Mokona negra sería de nuevo el custodio de las memorias del viaje entre dimensiones, esta vez ambas Mokona estarían juntas en la aventura junto a una tercera Mokona, ella no era pequeña, pero si redonda y esponjosa, además de alegre, la misión de la joven era recorrer los mundos para mantener el nuevo equilibrio, sin parar, de un mundo a otro, siempre avanzando hacia el frente.
FIN
