Déjenme morir solo :v -se avienta de un edificio –

Vengo a actualizar de rápido, porque como Yuusei dijo, hoy me toca sobre(?) –y sinceramente estoy un tanto aterrado- ¡Si no vuelvo nunca más a actualizar, consideren que morí a manos de un demente! En fin. Como esta puede ser mi última actualización, déjenme decir que los amo mucho y que… al carajo, sólo lean.

Este capítulo se lo dedico especialmente a mi amada Itä, a mi Yuusei, a mi Karla, a Karen y a Barby~ ¡Ah! Y también a Cony, quien me ha dejado Review~ GRACIAS A TODAS.

Espero que les guste n.n

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Capítulo 3. Ikuinen Virta.

El finés desvió un poco la mirada, buscando entre la multitud a Berwald. Apostaba todo a que le encantaría la comida y quería compartirla con él. Pensó en presentarlo al grupo de fans para que se sintiera más a gusto, pero fue en vano. Sus orbes violáceos no alcanzaron a ver a su querido amigo.

-¿No has visto a Berwald?- Preguntó a uno de sus amigas cercanas, una preciosa chica castaña.-Estaba aquí hace un momento y después…- La mujer le dio un golpe en el hombro.

-Eres algo desconsiderado ¿Sabes? Tu amigo se fue hasta el fondo cuando comenzaste a platicar con medio mundo-Tino volteó la cabeza un poco, en señal de no entender mucho –Menudo chiquillo estás hecho… yo lo vi con Mathias, no sé si siga con él-El rubio le sonrío y se fue en busca de sus amigos.

El lugar no era tan grande, pero muchos rubios vestidos de ropa negra lo complicaba todo. Fue hasta que realmente sintió hambre y fue a servirse, cuando se encontró al chico danés con dos platos y dos bebidas, haciendo unos malabares bastante extraños al no poder cargarlo todo.

-¡Mathias, Mathias!- Llamó su atención jalando suavemente de sus ropas. –¿Está contigo Berwald?-

-Sí, está conmigo. ¡Ven a sentarte con nosotros!-Tino se negó -¿Por qué?-El rubio mayor enarcó las cejas.

-Sabes…-Comenzó a jugar con sus dedos –Creo que está un poco enojado conmigo…-sonrió melancólico

-Pero aun así vino contigo ¿Verdad? Es decir… sé que le gusta la banda y todo, pero alguien que está disgustado con otra persona no va al mismo lugar al que esa persona, porque esa persona… -Tino notó cómo las bebidas le tambaleaban peligrosamente-

-Es una persona-Mathias sonrío levemente –Anda, ve a comer. No te distraigo más-El menor guiñó un ojo y suspirando y con la cabeza agolpándose de dudas, fue por un plato.

El danés se quedó solo, medio dudando, medio extrañado, pero volvió a su lugar intentando no derramar las bebidas. Para cuando Berwald le alcanzó a ver, este corrió a ayudarle.

-P'rdon-Habló para disculparse. En todo el tiempo que había estado carcomiéndose el cerebro ni un segundo había dedicado al chico rubio que se había ofrecido a ir por algo para comer.

-Descuida ¡No es nada! Yo he cargado con eso y más-Con el rabillo del ojo vio que el sueco le sonrió. Mathias se quedó ligeramente helado. ¿Eso había sido una sonrisa? ¿O una advertencia de que le estaba colmando la paciencia? Nunca había visto a alguien tan perdido, tan frío, tan neutral y distante.

-Se ve d'licioso…- Berwald jugaba un poco con el puré de patata que tenía a un lado el plato. Era un platillo visualmente bien servido. Carne de venado en una salsa que seguramente tendría ciruelas, por el color, puré de papa esponjoso y casi establecimiento blanco y una ensaladilla de zanahorias y coles.

-Ya te dije antes que este establecimiento tiene lo mejor de lo mejor ¡No por nada nos reunimos aquí! –Mathias dio un gran bocado y posteriormente sonrió -¡Como siempre, se lucieron!- El rubio de gafas lo miró extrañado.

Era como ver a Tino. Un Tino más grande, desarrollado, con bonitos ojos azules y un acento algo difícil de digerir. En primera instancia, Berwald aseguró que algo del brillo de seguridad y calidez que tenía su querido amigo en los ojos, lo tenía también el danés.

-¿Por qué no lo pruebas? ¿Es que eres vegetariano?-Mathias hizo a un lado su tenedor y le dio un sorbo a su bebida. Una mezcla de uva y alcohol, que si bien no era vino, sabía más a fruto que otra cosa.

-No lo s'y-El sueco partió un pedacito y lo comió. El sabor era realmente bueno, aunque le costaba trabajo creer que venía de semejante animal. Tomó un poco a su bebida, para pasarlo.

-Eso fue un gran trago…-Sorprendido, Mathias golpeó la mesa un poco. –Espero que no te des por vencido fácilmente…-Levantó su vaso de cuello alto –Vamos, brindemos antes de que caigas- ambos sonrieron y chocaron leve sus vasos.

Por ese momento, Tino pasaba por allí. Los miró y no pudo evitar sentirse extraño. Como felicidad combinada con un sentimiento que le producía nostalgia. ¿Desde hace cuánto no podía ver esa sonrisa sincera en los labios del sueco? Evitó pasarse por enfrente y volvió al epicentro de la reunión.

-No te p'ecupes. E'o no me h'ce efecto-Señaló levemente su vaso a la mitad.

-¡O sea que eres un ebrio de lo peor! Agh, pensé que serías más decente…-

-¡No es p'r eso!-reclamó algo apenado –S'lo no. Es t'do-

-Ah… menos mal- sonrió y volvió a su plato –Porque debo mantener mi posición como Rey de la bebida. Tú sabes… cuando se tienen amigos como "esa cosita pequeña" es difícil mantener el título-Hizo una pose medio interesante, levantando ceja y vaso.

"No, no es como Tino" Pensó Berwald.

-Yo no soy e'sa c'ase de amigo…-El de gafas se hizo hacia atrás de su asiento cuando Mathias se acercó rápidamente a su rostro.

-¡No me digas que eres el famoso novio del enano!- Berwald negó rápidamente con la cabeza.

El segundo balde de agua helada se vertía de poco en él. Pero el sueco ya no sentía celos de estar en ropa que le había comprado Eduard, no sentía celos de que Tino lo negara, ni siquiera de que ese chico estonio fuera conocido por los círculos del menor. (Porque cuando ellos dos eran novios, Tino se la pasaba escondiendo y predicando que tenía una novia con medidas 90-60-90… y que cuando le pidieron fotos, el sueco había tenido que recurrir a su hermana…)

-Perdón… - El danés volvió a su lugar –En verdad, perdón, es que no pude evitar sentir curiosidad ¡Después de las semejantes fotos de su novia sueca, me sorprende que haya salido con la carga de lado! –Berwald apretó con fuerza su vaso -¡Esp… espera! ¿¡Será que su ex era tu hermana!?-El de gafas suspiró, tratando de contenerse. Pero eso sí, aseguró que de regreso a casa, Tino tendría su merecido sermón.

-Si-Asintió, dejando su vaso en santa paz.

-¡Y te sientes en paz con él después que la haya cortado de "esa" manera!- Mathias aplaudió un poco –Tienes mi admiración, hermano… el Rey de la bebida te admira…- Definitivamente. Tino se había ganado un gran sermón…

-Cambiando de tema y dejando en paz a la señorita que también tiene todo mi respeto… ¿Conoces a su novio? –Preguntó y después le dio un sorbo a su bebida -Es que ¿sabes? Se la pasa jodiendo todo el día. Creo que está feliz… -Berwald rodó los ojos.

Mathias se fijó bien en su reacción y mejor se quedó callado. Pensó en cambiar de tema, porque tal vez le parecía incómodo al sueco. Por su cabeza pensó que tal vez era homofobia; sin embargo, el sueco comenzó a hablar con anticipación.

-Es de E'tonia. Rubio, ojos azules-Fue recreando paso a paso una de las fotos que tenía con él y Tino, Donde el mismo abrazaba con todo su cariño al finés y el otro chico estaba a su lado- Usa g'fas. Tiene el c'bello corto – La imagen era bonita, un tiempo donde todos se llevaban a la perfección. Donde el sueco sentía como un hermano a ese tal "Eduard" –y es m'y agradable. Habla m'cho, sabe e'cuchar… sobre t'do, quiere a T'no. Es la p'rsona más especial p'ra él-

Mathias estaba sorprendido. Si bien no había escuchado mucho al sueco, eso había sido bastante más de lo que había hablado con anterioridad. Pero se fijó mucho más en aquellos zafiros que brillaban tras lentes transparentes.

-¿Y qué piensas acerca de las bandas de rock y metal finesas?-El rubio de cabello desparpajado le apoyó una mano en el hombro a Berwald.

Berwald salió de sus pensamientos de inmediato. Era como si Mathias lo hubiese sacado de la oscuridad de recuerdos que lo rodeaban al tan sólo pronunciar el nombre del chico de Estonia. Se dio cuenta de su estado. Y agradeció mentalmente el que fuera considerado.

Fuera de ese aspecto tan desaliñado y despreocupado, el chico de Dinamarca realmente comenzaba a caerle bien.

-S'n b'enas-Pero obviamente, después de pensárselo mucho, ese cambio de tema no le favorecía. ¿Qué tal si le decía la verdad de su estadía en Finlandia y Tino quedaba como un mentiroso? O peor aún… ¿Qué tal si le decía la verdad y aquel chico hablador y agradable se alejaba de él?

-Una muy buena es Sonata Artica. Supongo que los conoces…-Berwald estaba entrando en territorio desconocido, pero asintió. -¿Pero sabes cuál es mi placer culpable?-Mathias le dio unas palmaditas. Pron to, Berwald se sintió tranquilo porque "Ese chico" no era de los que pedían tu opinión. Hablaban, hablaban, hablaban de sí mismos y seguían. Agradable, para alguien que casi no habla y es mejor escuchando.

-¿Cuál?-Se interesó en la plática y al terminar su comida se recargó en un brazo para escucharle.

-Indica… ya sabes, pop rock… pero son muy buenas… ¡Y lindas!-Berwald asintió.

-¿Ikuinen Virta?-Trató de pronunciar lo más legible que pudo. No lo hubiera hecho… Mathias se lanzó a abrazarlo de inmediato.

-¡Es mi canción favorita! ¡No pensé que alguien tan rudo como tú las escuchara! Me siento feliz y… menos peor-El rubio más alto le dio unas palmadas en la espalda, para que lo dejara respirar.

-¿M'nos peor?-Frunció el ceño un poco, pues no había entendido del todo.

-Bueno… si… me sigo sintiendo algo raro por escucharlas, pero también me siento feliz porque no soy el único, así que si es entre dos, la vergüenza se comparte…-Berwald entrecerró los ojos. No había entendido dos palabras de lo que había dicho el danés, pero esa forma de expresarse era algo adorable a ojos de quien fuera el rubio de ojos azul más oscuro.

-¡Hey guys!-Irrumpió una voz bastante fuerte en el establecimiento. En hombre rubio vestido de cuero negro, al lado del recepcionista. De inmediato, todos los presentes voltearon hacia aquella singular voz, no fueron la excepción sueco y danés.

-Well… i dont speak finnish, but my pretty assistant tell you something-Con cariño acarició los cabellos del recepcionista del lugar, cediéndole la palabra.

-A nombre del dueño, Alfred, he de decirles que el establecimiento está muy agradecido con ustedes porque siempre procuran visitarnos. En esta ocasión, nos gustaría hacerles una fotografía para colocarla en el salón principal. ¿Están de acuerdo?- La voz se generalizó entre todos. El dueño le cedió una cámara fotográfica al chico pendiente de la barra. –¡Tomen a su mejor amigo, a su pareja o a su mascota para salir en el muro de "Kokoelma"!-El recepcionista Inglés se colocó al frente, en brazos del dueño y muchos más les imitaron, agarrando por los hombros a sus amigos, abrazando a las chicas y demás.

-¡Vamos!- el danés jaló con fuerza a Berwald que iba a mantenerse al margen, sin salir en la fotografía sólo para miembros del Street Team.

Mientras tanto, Tino pensó en su mejor amigo. Visualmente lo buscó, pero entre tantas personas parecidas y el tan bajito no lograba hallarlo. Cuando finalmente se topó con él, vio que su amigo Mathias le pasaba una mano por el hombro, listo para salir en la foto.

-¡Vamos, enano!-Lo jaló la misma castaña de antes.

-No, Itänni… Berwald…-Se resistió un poco, pero finalmente la chica se lo llevó a rastras y lo abrazó bien fuerte, para que no se escapara.

-Déjalo, se ve feliz con su amigo. ¿No lo ves? –El rubio menor asintió. –Lo conozco de la vez que fuimos a la fiesta de Türva, pero esta vez, se ve incluso a gusto…-Le dio una palmada bien fuerte en la espalda y Tino reaccionó. –No celes a tus amigos, no se te escaparán- Y sin más, comenzó la cuenta regresiva.

Itänni abrazando al chico de orbes amatistas en el centro, justo a un lado del dueño. Mathias y a su lado Berwald, hasta un extremo de todos los demás.

-¡Uno, dos, tres… Kokoelma!- El flashazo lastimó algunos ojos, pero fuera de eso, todo estuvo a la perfección.

-¡Una cosa más, chicos! -Habló el recepcionista antes de que todos regresaran a su lugar- El dueño les va a regalar una copia, así que en su siguiente visita, pídanla ¡Y otra cosa más! La barra está abierta…-Todos aplaudieron el gentil gesto del dueño y después de agradecerle generalmente se lanzaron a las bebidas.

Berwald localizó a Tino que ya había desaparecido con rumbo a la barra en el momento en el que lo anunció Arthur.

-Ahora v'elvo, voy por T'no- Dijo al danés, pero esté le tomó del hombro.

-Te acompaño…-

Al llegar, Tino ya tenía una cerveza en la mano, dando largos sorbos, con un puchero más bien enojado.

-T'no, es h'ra de irnos…-El menor lo miró fijamente. No estaba enojado, pero se veía un poco molesto. Berwald no alcanzó a descifrar aquello.

-Está bien, vámonos- El sueco casi no se la creía. Usualmente le decía a esa hora, porque Tino tardaba una hora en rogarle por otra y una más despidiéndose. Pero esta vez había sido un tono cortante.

-¿Ya se van? ¡Esto todavía no empieza!-Refutó el danés, jalando levemente la gabardina del mayor y revolviendo los cabellos del menor.

-Es que v'vimos algo l'jos-

-Muy lejos-Asintió Tino, terminando su cerveza.

-¿Por dónde?- Curioso, siguió el danés.

-T'mpere- Afirmó el sueco.

-Imatra-Dijo el finés al mismo tiempo.

-No, T'ampere-Volvió a decir el sueco.

-Ah… ¡También vivo en Tampere! Tino… ¿Tú vives hasta allá?-El menor asintió y después se levantó de su asiento y fue a hablarle a cualquiera que estuviera un poco lejos. –¿Está enojado?- Preguntó Mathias.

-A s'ber…-Contestó el sueco.

-¿Cómo se van a ir?-Volvió con las preguntas el danés. Extendió su mano para tomar una cerveza.

-T'aje una c'mioneta-Por la impresión, el rubio de ojo s más claros casi escupe el trago.

-¡Manejas una camioneta! ¡¿Eres rico o qué?!-Berwald entrecerró los ojos. Que su padre fuera gerente de un IKEA no era gran cosa…

-No…-

-E'to… ¿Te acerco?-Preguntó, sabiendo que no le quedaría mal ofrecerle, aún si se negara por aquello de que su fiesta-reunión estaba empezando a tornarse entretenida.

-¡¿Harías eso por mí!?-El chico de gafas simplemente asintió. -¡Eres genial, Berwald!- Y le dio palmadas en la espalda.

-¿No te i'porta el horario?-

-Espera un poco sólo iré a despedirme y… ¡Oigan todos!-Gritó tan fuerte que todo el mundo volteó -¡El Rey danés de la bebida se va por hoy! ¡Pero volverá a la siguiente reunión! –De inmediato, se rodearon de gente que le despedía como si fuera el último día que lo vieran.

Tino, quien se estaba despidiendo de la muchacha castaña no evitó bufar ligeramente.

-También eres de Tampere, ¿verdad?-

-No te voy a acompañar. Los dos son tus amigos. Ni que te fueran a cambiar por una vez…-

-Está bien, confío en ti… -Sonrió y alcanzó a los demás dentro de la bolita de gente despidiéndose que se había formado.

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Tan pronto como los chicos salieron del establecimiento, el silencio se prolongó demasiado. Tanto así que quien rompió esa barrera indescifrable fue el más alto, al abrir la puerta trasera de la camioneta. Alguien tendría que irse atrás y no tenía que ser él, ¿verdad? Después de un casi exasperante duelo de miradas entre el más pequeño y el chico de rubios cabellos revueltos, el veredicto final fue tomado por Mathias, quien realmente no le importó ser amigo de toda la vida del sueco, como para abrir la puerta delantera y sentarse en el asiento del copiloto.

Berwald sólo encogió los brazos, mirando cómo Tino se subía de malas a la parte de atrás.

-¿Puedo dejar mis cosas acá?-El danés alzó una pequeña mochila de cuero, alternando entre su asiento y el del sueco.

-C'aro…-Después de aquello paso un poco de tiempo y arrancó la camioneta.

-¡Hey, Berwald!-Habló Tino desde atrás. -¿Por qué no pones algo de música? El trayecto es largo y atrás me aburro un poco…-Berwald asintió levemente.

-B'sca algo…-Le dio la orden al copiloto, quien de inmediato fue a investigar en los cajoncillos de la camioneta.

Berwald tenía ahí sus discos de YOHIO, ABBA, Loreen y de más, pero como quien tenía gustos mucho más variados y casi siempre se la vivía en la camioneta dejaba sus discos ahí por flojera a sacarlos, el danés se encontró de inmediato con toda una biblioteca de metal pesado, rock y los esporádicos gustos rosas del sueco.

-¿Qué es esto?-Mathias levantó con cierta gracia un disco de una banda oriental "AN CAFE" -¿Tienes hermanos pequeños?- y antes de que el sueco le inventara algo, o le dijera que eran sus gustos, algo más atrajo la atención de quien revisaba los álbumes.

-¡Esto es… lo más precioso que he visto en mi vida!-Se lanzó sobre un disco de Indica y lo abrazó contra su pecho, pero al abrirlo, estaba vacío -¡Esto es desilusionante! ¿Por qué no está el disco?-gimoteó, por lo que Tino volvió a asomarse entre los asientos principales.

-¡Es porque está puesto!-Extendió su mano para prender el estéreo.

-¿También te gusta Indica, Tino?-Preguntó al chico que bien, parecía haber olvidado momentáneamente las diferencias.

-Me encantan…-Asintió y comenzó a cantar a la par de Mathias.

-¡Qué suerte! A todos en este vehículo les gusta Indica ¡Son geniales, chicos!-Volvió a decir, con su voz bien alta.

-Ah, si… a Berwald le encantan…-Aclaró el menor y se volteó a su asiento.

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Cuando por fin llegaron a una ramificación de caminos, ya en las zonas de Tampere, Berwald detuvo la camioneta.

-¿S'ubes o bajas?-Señaló los caminos diferentes.

-Bajo. De hecho, vivo atrás del parquecito de Vänski… puedes dejarme aquí, si quieres…-Aclaró, señalando el camino a la derecha.

El sueco negó ligeramente. Desde hacía unos quince minutos todo estaba silencioso, y era porque Tino se había quedado dormido. Sea por el camino o el alcohol, pero había ligera paz.

-V'mos a d'jarlo y te llevo-Y echando a andar de nueva cuenta la camioneta, tomó el camino de la izquierda.

-¿Tino vive del otro lado? ¿Por qué lo dejas hasta su casa? No está tan ebrio… ¿O será que también vives por aquí y te ofreciste a acompañarme? Sabes, no me molesta tomar un camión…-

-V'vo bajando-Señaló la derecha –P'ro no me queda l'jos llevarlo-

-Eres un buen amigo. Se nota que es un desastre, aun así cuidas de él… -

"No estás en posición de decir lo mismo…" pensó el sueco, advirtiendo que el danés era también un ligero dolor de cabeza por parlar tanto.

Berwald estacionó la camioneta cuando hubo llegado a casa del menor. Bajó de ella y abrió la puerta de atrás, para despertar a Tino. Cuando lo vio tan plácidamente dormido, quiso dejarlo así y se propuso a llevarlo en brazos. Hasta que entre sueños, murmuró el nombre de Eduard.

Como una pequeña venganza, el sueco le palmeó ligeramente la cara. (Para Tino, lo peor que se le podía hacer es despertarlo…)

-Iré a ll'mar a tu madre. Quédate h'sta que e'tes bien d'spierto…-Y sin más, Berwald fue hasta la puerta del hogar del finés.

Tino estaba en un estado un poco lamentable. Le dolía ligeramente la cabeza, pero la frustración por su orgullo y no quedarse más en la reunión también le pesaba. ¿Cómo pudo ponerse celoso de Mathias, si Berwald no podía cambiar de amigo tan fácilmente? Para él, incluso su comportamiento de niño llegó a ser más tonto de lo normal.

-Tsk, Tino- Escuchó ligeramente.

-Tsk… Ti-no… ¡Tino!-Volteó al frente y vio al producto de su escenita en el Kokoelma.

-¿Qué quieres?-Preguntó, bostezando.

-Su número-Tino cerró los ojos y los volvió a abrir, para confirmar sus sospechas. El danés alternaba su mirada entre el finés y Berwald, que seguía llamando a la puerta.

-¿Su número?-Preguntó -¿Y como para qué?-

-¡Sólo quiero su número!-Tino se rascó la nuca y se incorporó del asiento, saliendo de la camioneta y yendo directo a la ventana del danés.

-Mejor te paso su Facebook…- Respondió, adormilado.

-¡No, no! El Facebook no… ¡Quiero su número! – El finés sacó su celular.

-¿Listo?-Cuando Mathias le aseguró que lo anotaría, Tino comenzó a dictarlo. Lo repitió y lo confirmo.

-¡No sabes cómo te agradezco, Tino! –

-Agradéceme mejor con una ronda de cervezas –Y Tino volvió por completo a la realidad, cuando la voz de su madre lo llamaba salvajemente para que se metiera de buena vez a la casa.

-Nos vemos-

-Hasta la próxima, Koirikki- El rubio pequeño caminó hacia su casa y al encontrarse con Berwald, le abrazó.

-Gracias por acompañarme y por aguantarme… creo que me porté algo mal… ¡Pero ya viste! Hiciste un amigo… ¡Así que no es correcto que me des un sermón o le digas a mi madre! Y más te vale, porque si no, no te doy la sorpresa que te tengo deparada… -El sueco sonrió un poco –Bueno, me voy o mi madre me matará- Y como era costumbre de ellos dos, desde que se hicieron amigos, Tino le dio un corto beso en la mejilla al sueco.

Mathias vio la escena y se quedó pensando un rato, mientras editaba el número que le acababa de pasar Tino. "Berwald/Kokoelma/Raizcuadradadenueve"

Pensó en un pequeño plan para seguir en contacto con el chico de gafas, si por pura casualidad nunca llegara a contestarle las llamadas. Escondió su pequeña bolsa de cuero debajo de su asiento. Así, bajo la excusa de olvidarla, podría encontrárselo una vez más.

-P'rdon por la t'rdanza- Se disculpó el sueco.

-Descuida… no fue nada. Aparte, platiqué un rato con el enano-

-¿Ah, si?-Preguntó Berwald, arrancando la camioneta.

-Son muy cercanos ¿Verdad? Eso es genial. A mí me gustaría tener un amigo que se preocupara por mi así… ¡El único que tengo es un noruego peligroso que se la pasa diciéndome estúpido e invocando seres malignos para que me golpeen!-El sueco no pudo reprimirse y rio un poco.

A Mathias le pareció encantadora su risa y aún más su sonrisa. Se quedó pensando un momento y atinó en que era la primera vez que lo escuchaba reírse.

-P'rdon…-

-¿Por?-

-Me reí…-

-¡Descuida!Lukas se la vive riéndose de mí y no pasa nada ¡Hasta yo me río de mis propias desgracias! –Guiñó el ojo.

-E'ta bien…-En ese momento, Mathias hizo cierto movimiento que hizo que el celular que llevaba en el bolsillo trasero del pantalón se saliera y se metiera entre el asiento. Pero nadie había visto.

-¿Sabes?-Dijo Mathias –Está bien si me dejas aquí- señaló por la ventanilla.

-Te ll'varé h'sta tu c'sa…-el danés negó, con una sonrisa en los labios.

-Vivo en los departamentos que quedan por allí. A 401, para ser exactos… pero como no hay estacionamiento y no puedes detenerte en la avenida…-

-B'eno…-Y el rubio de gafas detuvo la camioneta.

-Entonces aquí nos despedimos. ¡Muchas gracias por todo!-Comenzó a abrir su puerta –Y realmente, pero realmente, espero hablar pronto contigo… ¡En verdad! ¡Lo espero! –A Berwald le parecía un poco gracioso ver los movimientos de súplica que el chico de ojos azules claro hacía con las manos- ¿Me juras que nos volveremos a ver?- Y el más alto, asintió.

-N's v'lveremos a ver…-

-¡Perfecto! Entonces… -el chico danés se inclinó y le besó la mejilla – ¡Hasta luego!- Y como el polvo, Mathias desapareció apenas cerrando la puerta.

Berwald se quedó congelado. ¿Ni se trataban tanto y le daba un beso en la mejilla? Sabía que los daneses solían hacerlo… ¡Pero no con cualquiera! Tomó el primer retorno, para ir cuadras más atrás y llegar a su casa.

Mientras tanto, el danés detuvo su carrera.

-¡Mierda, mierda, mierda! Demasiado… ¡Demasiado atrevido! ¿Y si se dio cuenta? ¡Va a huir! Mierda, mierda…-Se sentó en una de esas bancas de parque para tratar de tranquilizarse –Bueno, al menos tengo su número de celular… -Y cuando se dispuso a mirarlo, se dio cuenta de que no lo tenía.

Lo buscó como loco por todas sus ropas, por el camino, por si lo había tirado en medio de su huida. Pero nada. Nada de nada.

Era hora de invitarle a Tino unas cervezas y pedirle algo de ayuda…

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¿Qué tal?

El dueño del establecimiento era el Gringo(?)

Tino celoso(?) Al menos le pasó el número…

Berwald tiene pegue(?)

Danés atrevido :v

¿Alguien dijo "Noru"?

Yael &' DenSu staff fuera!