Konishiwa!!!!!!

Como estan? Espero que bien, disculpen la tardanza, de verdad que la escuela no me suelta, la ventaja es que viene semana santa y con ello mucho tiempo para escribir, estoy segura que terminare esta y la otra historia, gracias pos sus comentarios. Espero que les guste este capitulo, nos leemos luego!!!

Enjoy!


Buscando La Felicidad

By Karolina Phantom

Capitulo 3: El pasar del tiempo.

--Flash Back--

¡Ding, dong!

Nadie abrió.

¡Ding, dong!

La puerta permanecía cerrada. Y tal vez el moreno se había marchado de no ser por que estaba seguro de que había alguien en el departamento haciendo todo un revoltijo por todos los movimientos que se escuchaban dentro.

Sin esperar a que le abrieran el joven solo dio un suspiro y abrió la puerta la que, para su suerte estaba sin seguro.

-¿Hola?-dijo asomando la cabeza pero nadie le respondió-¿Danny?

-¡Hola Tucker! Pasa-dijo el ojiazul con una caja en brazos al ver a su amigo en la puerta.

-Bien, tenía que verlo yo mismo, así que los rumores de la empresa no son mentiras-confirmó el ojiverde al notar como el departamento estaba de cabeza, pero a pesar del desorden había una maleta mediana en la cama con algunas ropas dentro.

-¿De que rumor hablas?

-Del que te ibas a ir

-Aaahhh… Eso… Pues si, no es un rumor, hoy en la junta dije que me iba a ir y que no sabía cuando regresaba, que dejaba todo en manos de Jazz

-¿Estas seguro?

-¡Por supuesto! Confió en Jazz con mi vida

-No me refiero a eso ¿Tus padres ya lo saben?

-No, pero les deje un recado

-¿Y que van a decir cuando sepan que el jefe de su empresa se fugo?

-No me estoy fugando, solo tomare unas vacaciones

Su amigo le reprocho su desconfianza con la mirada, sabía que le mentía. Danny se detuvo al notar como le observaban.

-Muy bien, no son vacaciones, pero en realidad necesito hacer este viaje

-Vas a buscar a Sam ¿Cierto?

-Creo que si mintiera lo notarías-dijo Danny de manera resignada.

-Piensa con la cabeza fría, amigo-le dijo con la esperanza de que razonara, pero él sabía que no lo haría-Ni si quiera sabes donde esta

-En eso te equivocas

-¿Sabes donde esta?-preguntó el moreno sorprendido.

-Bueno, más o menos

Tucker dio un suspiro al tiempo que se quitaba los anteojos y tallaba sus ojos algo fastidiado.

-No lo sabes ¿Cierto?

-Se que esta por alguna parte de Europa

-¡Claro!¿Cómo no lo pensé antes?-dijo con tono escéptico-¿Y vas a buscarla por todo el continente europeo hasta encontrarla?

-Si

-Sabes que es una locura, y es mi deber decírtelo ¿Cierto?

-Y tu sabes que no importa lo que me digas yo seguiré adelante ¿Cierto?

Suspiro de nuevo, conocía a su amigo y sabía que por más que lo intentara iba a ser muy difícil hacerlo cambiar de opinión.

-De verdad necesito hacerlo, no puedo dejar que se me escape de nuevo

-Pero va a ser muy difícil que la encuentres

-Difícil pero no imposible

-¿Y que pasara con Valerie?¿No ibas a pedirle que se casara contigo?

-Sabes que antes tenía mis dudas y sabes por que

-Si, y como siempre termino siendo la persona incorrecta en saber todo eso-dijo recordando fastidiado como le guardaba sus secretos a su amigo tanto como a su recién fugada amiga.

-Pues esto lo confirma, iré a buscarla al fin del mundo si es necesario

-Buena suerte-le dijo al fin.

-Gracias amigo, la necesitare

-Supongo que si no puedo detenerte, es lo mínimo que puedo hacer, desearte suerte

El ojiazul cerró la maleta y se dispuso a partir.

-Ya veras que volveré pronto y traeré a Sam de vuelta

-Así lo deseo

Ambos salieron del departamento y en la entrada del edificio había un taxi esperando a Danny, este subió la maleta y el chofer aguardaba a Danny para partir.

-Cuídate viejo-le dijo Tucker extendiendo su mano como quien cierra un trato-Y de verdad espero verte de regreso pronto con Sam

-Lo haré-dijo Danny estrechando su mano.

Subió al taxi y partió de aquel lugar que había sido hasta entonces su hogar, dejando todo atrás con la esperanza de recuperar el amor perdido.

--End Flash Back--

El ojiazul iba mirando por la ventanilla del avión recordando la última vez que había visto a su mejor amigo, hacía ya tres años de eso.

Era de noche y en el cielo se lograban vislumbrar las titilantes estrellas de firmamento. La mirada del joven se veía tan opaca como la misma noche, aquella que contenía la tristeza y melancolía de buscarla por tres años y sin haberle visto ni el polvo, de verdad que parecía haber desaparecido de la faz de la tierra. Y él no quería aceptarlo, se negaba rotundamente a hacerlo, no podía decir que esta vez la había perdido para siempre, si había cometido el error de dejarla ir ya varios años antes, no quería admitir que había sido otra vez así. Pero algo en su interior comenzaba a confirmárselo, aquella voz que le había dicho la primera vez que la había perdido se lo decía de nuevo, pero esta vez él hacía todo por sofocar aquella voz, que muy en el fondo sabía que tenía algo de razón.

Y vaya que la había buscado, no solo en Europa, si no en todas las partes que en ese tiempo le había permitido su cuerpo, había dedicado los últimos tres años en buscarla, en saber algo de ella, lo que fuera, aunque esto fuese solo un rumor, pero nada, nunca supo más de ella.

Y algo resignado regreso de nuevo a su natal ciudad cuando su hermana le llamó diciéndole que su padre había enfermado y que solicitaba verle, había pausado su interminable búsqueda para ir a ver su convaleciente padre, no podía negárselo.

Suspiro al momento que recordaba la llamada desesperada de su hermana, había logrado captar algunas lágrimas y la suplica de que regresara, de que ese viaje que él realizaba era en vano, que no tenía sentido, que él había perdido a su amada hace mucho tiempo, antes de que ella se fuera para siempre y que era mejor para él establecer una nueva familia con alguien más, pero en su necedad el discutió con ella y le dijo que estaba equivocada, que su viaje no era tiempo perdido y que regresaría con Sam a casa.

Cuan amargo era admitir que ella tenía razón, todo aquello había sido tiempo perdido, jamás la iba a volver a ver.

Noto por el reflejo de su rostro en la ventanilla que una lágrima se le había escapado y no se inmuto en secarla, se había cansado de llorar y suplicarle al cielo y a Dios que se la devolviera, sabiendo que eso no pasaría.

Dio un suspiro soltando con él todas sus esperanzas, su hermana tenía razón muy a su pesar, él debía sentar cabeza ya y formar una familia, tal vez Valerie aun lo esperaba, debía intentarlo, no tenía nada que perder.

"Señores pasajeros, por favor abróchense los cinturones que estamos a punto de aterrizar" Anunció la voz de la aeromoza por el altavoz.

Obedeció mecánicamente y observó su reloj, eran las 11:45 p.m.

Miró por la ventanilla las luces de la ciudad y un sentimiento de nostalgia lo invadió, pensando en todo lo que había pasado en aquel lugar, todos sus recuerdos, aquellos en los que compartía bellos momentos con sus amigos, en especial con Sam, creyendo que estas iban a ser eternos y que ella jamás lo dejaría. Entonces recapacito un momento y tomo su decisión. Se desabrocho su cinturón, tomo su maletín y salió del avión con rumbo a su casa.

No había marcha atrás, era lo mejor para él y para Sam, ya no la buscaría más, si ella era feliz así, la dejaría, le había costado aceptarlo, pero no había remedio, la felicidad de Sam era la suya, aunque no lo pareciera.

Respiro hondo una vez que se encontró fuera del aeropuerto, luego alzó su mano para que un taxi hiciera su parada y justo cuando iba a subir en el noto un taxi de enfrente en el cual una mujer de largo cabello negro subió, algo en ella le pareció familiar…

"No puede ser" pensó "Ya estoy alucinando"

Negando con su cabeza subió al taxi y le indico la dirección de su casa, borrando sus esperanzas y pensando en un nuevo futuro sin la persona que más amaba.