No paraba de dar vuelta sobre su nueva cama.
No era el colchón, pues era suave.
No era falta de sueño, pues sentía el cuerpo agotado.
No era el frio de la noche, pues estaba con un cálido cobertor.
Era sencillamente el ruido de su cabeza. No había parado de pensar en cosas que ni ella misma entendía. Las últimas dos horas había intentado encontrar una posición cómoda para dormir: boca abajo, boca arriba, cabeza en la cabecera, cabeza a los pies, de lado, e incluso taparse la cabeza con la almohada. Pero nada. Tal parecía que Morfeo no la visitaría esa noche.
¿Y cómo dormir, si su mente no paraba de trabajar?
Un zumbido tremendamente molesto la había atormentado desde que se había despedido de sus hermanas en las escaleras. Demasiados pensamientos se le habían estado acumulados y tal parecía que estaban surtiendo efecto negativo ahora en su soledad.
No eran los problemas de la mudanza, ni el asunto sobre la adaptación de ella ni de sus hermanas, ni sentía pendiente sobre la búsqueda de trabajo de su padre. Nada tenía que ver con ella y su familia.
No paraba de recordar, una y otra y otra vez la historia que Al les había relatado.
Al cerrar los parpados, tras de ellos una mala película se desarrollaba. En la cual la trama era el mismo cuento que escucho en la cena. Las ideas cobraban forma y color. Podía imaginarse el fondo, su mismo cuarto lo utilizo como base. Su habitación, el comedor, las escaleras e incluso el jardín aparecían, no solo cambiaba el diseño a uno más antiguo, la diferencia más notable que imagino fue el aumento de luz en ellos.
Toda la mansión aparecía, la veía claramente, por fuera lucia casi igual. Solo que mas... viva.
Su atención no se fijo demasiado en el lugar más bien en los personajes y sobretodo en el principal.
La figura de lo que parecía ser un joven - sin rostro- deambulaba sin parar. Ese joven aparecía en todas las escenas, que inconscientemente, su cabeza formaba.
Cansada de eso decidió tomar uno de los libros que descansaba sobre la mesa de noche. Intento prender una de las lámparas de cristal que la custodiaban junto a su cama. Lamentablemente la electricidad fallaba, el viento era la causa más probable. Con un poco de suerte vio como se colaba por la ventana un franja blanca, al abrir las cortinas noto que la luna estaba llena y ella sería su única fuente de luz esa noche. Agradecida se sentó en una tabla forrada con terciopelo carmesí, convenientemente situaba junto a la ventana y comenzó su lectura.
sssssssssssssssss
Corría como nunca lo había hecho. Obligando a su piernas a no parar y acelerar su andar. Tenía miedo que su ya roto y despedazado corazón, terminara por dejar de latir. No sabía ni porque escapaba de la muerte, si ya la vida le había dado el tiro de gracia, irónicamente apoyada con la primera.
Siguió corriendo a lo largo del extenso pasillo, un pasillo que se volvió su calvario. No dejo de mover sus piernas hasta que... vio que no había mas camino, el pasillo terminaba en un gran ventanal. Sabía que este sería su fin, pronto su vida acabaría brutalmente. Aquel ser no se apiadaría de ella, y si bien no la mataba, la dejaría vivir para poder sufrir. Quería llorar de frustración y principalmente de terror, pero noto que ya ni una sola gota se derramaba de sus ojos. Todas ellas ya se habían derramado por alguien más.
Alguien que había dejado de existir hacia apenas pocos momentos.
El ya no estaba...
A lo lejos -como un murmullo- pasos se escuchaban.
¿Que vida era esa, si él no estaba para vivirla con ella?
Más cerca se oían, antes corría para alcanzarla, ahora aquel ser arrastraba sus pies, atormentándola lentamente, pues sabía que no tendría escapatoria.
Miro el cielo de afuera, tan grande y bello. Un cielo donde lo mas seguro el estaba viéndola, llamándola para estar juntos en la eternidad.
En cuerpo ya nunca mas estarían juntos, pero lo de ellos dos era tan grande que traspasaba lo físico hasta llegar a lo espiritual.
En cuerpo ya no, pero en alma siempre.
Dio unos pasos hacia atrás, dándose impulso para su siguiente acto. Aquel ser gritaba su nombre y aceleraba su paso pero ya era tarde ella, sin ninguna duda, se dispuso a saltar.
Sintió como los vidrios cortaban y entraban a su cuerpo, pero sabía que sería pasajero. El suelo se acercaba a ella, más, y más...
Brick.
Despertó bruscamente cuando un dolor recorrió el costado derecho de su cuerpo, incluyendo su cabeza. Estaba en el suelo, debajo de la ventana y la banca, debió caerse accidentalmente cuando se quedo dormida. Jadeo. Inhalaba el frio aire y exhalaba vapor. Transcurrieron minutos hasta que su reparación se normalizo, ahora que sus pulmones estaba tranquilos se percato de las horrorosas palpitaciones que originaban en su brazo. Apretaba sus labios, callando los gemidos que amenazaban con salir. Cerró sus ojos y conto hasta diez. Supuso que si funcionaba para calmar el enojo, podría calmar el dolor.
Desafortunadamente, solo sirvió para acentuar su terrible dolor de cabeza.
Trato de incorporarse, pero dejo de intentarlo cuando noto que solo empeoraba la situación.
Se quedo allí tumbada en el suelo, sintiendo el frio del suelo traspasar su bata. Era algo muy molesto, tenia frio, le dolía el cuerpo y estaba aburrida.
Pésima primera noche.
Se quedo allí, tumbada en el suelo, sobando su adolorido brazo y viendo su aliento transformarse en vapor. El frio incremento en el cuarto. Sus mismos huesos temblaban. Volteo a su espalda y se equivoco, al creer que esta casualmente podría estar abierta. Seguía cerrada y Bombón no comprendía la razón del porque la temperatura cada vez decencia mas.
-Permanece en esta habitación - al igual que en el comedor, una voz se filtro en su oído, sin que nadie estuviera a su lado- y literalmente: helare tu sangre.
Después se eso, en la habitación solo se escuchaba ese zumbido que prevalece en el silencio. Enloqueciendo a los oídos, ansiosos de escuchar tan siquiera el mínimo ruido.
Una parte de la pelirroja, el sentido común, la tranquilizaba, asegurándole que aquel dialogo había sido solo su imaginación, su cabeza cansada y golpeada, recientemente, le jugaba una mala broma. Otra parte de ella, su instinto, le advirtió que debería sentir miedo, todo aquello no podría ser más real. Era una persona cuerda, aquella fría voz no había sido producto de su imaginación. "Huye", su intento le gritaba que hiciera.
Pero hubo una voz dentro de ella que cayó a las otras. Esa otra voz era tranquila y sobretodo: orgullosa.
-Es mi habitación, eres tu quien debería salir - respondió con todo el coraje que pudo reunir.
No obtuvo una respuesta en palabras, mas sin embargo observo que si hubo una reacción. Las puntas de sus dedos empezaron a perder color, temió que si seguía allí, se tornaran de un color azul. El peligro estaba presente pero su obstinación se imponía.
- No te-te has ido ¿Ver-verdad?
Bombón se dio cuenta que entre más hablaba, mas bajaba la temperatura. Tal parecía que, lo que sea que estuviese allí, se molestaba cuando la chica hablaba. Ella armándose de valor continúo hablando.
- No-no se qué-quien eres, o si relame-mente eres algo- continuo con problemas del habla- Lo único que se, es que-que la que se quedara al fi-final aquí, seré yo.
Y por fin tuvo una respuesta. Sin darse cuenta, ella más que un alivio con un poco de calor, lo sintió cuando lo escucho hablar.
- ¿Es un reto? - le contesto. Ella pudo percibir un tono burlón, y eso le provoco un escalofrió que no tenía nada que ver con el frio. El cual por cierto comenzó a quitarse, volviendo la temperatura a una soportable.
Se desplomo sobre el suelo, aliviada de volver a sentir como sangre caliente recorría todo su cuerpo. Nunca había apreciado tanto el sentir sudor recorrer su espina. Quiso pensar en lo que hacía apenas unos momentos vivió. Era imposible. Todas las leyes de la naturaleza le impedías aceptar el hecho: no expían los fantasmas.
O si?
Desde siempre había sido consciente que la cultura de los fantasmas era muy popular. Una de cada cuatro personas que conocía, aseguraba haber presenciado algún fenómeno sobrenatural. Inclusive su hermana Bellota le aseguro, un día de hallasen, haber escuchado risas en el sótano; estando las tres en la sala. Al bajar a verificar que si ningún bromista se había metido a su casa, Bombón descubrió que solo se trataban de ratas. "Eran risas, Bombón" le juraba terca Bellota. Bombón recordó haberse reído de su hermana y concluido con "Los fantasmas no existen, Bellota"
Ahora ya no estaba tan segura de esa afirmación.
-No- se aferro a la improbabilidad de que tales cosas pudieran ser reales- No, no y no. Esto no paso.
Quería encontrar la respuesta lógica de los sucesos, lamentablemente no encontró ninguna. Aun con todo el esfuerzo que hizo, no hallo nada que pudiera explicarlo.
-Debo estar cansada- se levanto y con paso lento y torpe llego a su cama.
Mientras arreglaba las mantas, siguió pensando en los sucesos. Le daba la vuelta a la palabra "fantasmas" pero todos sus pensamientos volvían a ella. Todas las respuestas la apuntaban. Pudiera ser que en su nueva casa hubiera uno de ellos, uno al cual no le gustaban mucho los vivos. Uno el cual quería que nadie invadiera su casa.
-Tonterías, esas cosas no existen- sonrió burlona mientras se cubría con la manta.
AL cera los ojos, sintió como algo hacia un ligero peso en su cuerpo y abriendo los ojos se asombro de verlo.
El libro que estaba leyendo en la banca. En la banca, no en la cama. Yacía sobre su vientre, abierto y subrayado con tinta una dialogo, un dialogo que le provoco un escalofrió y le abrió los ojos de par en par.
-"El fantasma existe. Ahora bien, si le gusta a usted tener un fantasma en casa, mejor que mejor. Acuérdese únicamente que yo le previne."
Nunca el fantasma de Waterville le había parecido tan real como en esos momentos.
ssssssssssssssssssssssss
A la mañana siguiente la menor de las Utonio preparaba el desayuno. El par del trió había salido por una oferta de trabajo. La menor volteaba un hot cake cuando vio a la mayor entrar a la cocina. Casi se le cae la sartén cuando la volteo a ver.
- Dios, Bombón hoy luces, luces...-se rasco la nuca encontrando la palabra menos ofensiva.
-Del asco-termino la frase la mediana mientras se llevaba un vaso de jugo a la boca.
-No era esa la palabra que yo iba a utilizar- replico mientras analizaba el aspecto desarreglado que tenia la pelirroja- "Menos agraciada" si, menos agraciada no es tan malo.
Se giro hacia la sartén para volver a su labor. No podía ver a la cara a su hermana, luciendo como luciendo; y decirle que se veía fatal.
La pelirroja ignoro aquello, sabía que no podía lucir bien. Después del lepidio de anoche, no pudo pegar un ojo. Tenía miedo de dormir y no despertar. Al acostarse seguía una gota de incredulidad pero al leer las palabras "El fantasma existe" esa gota se evaporo. En esa mansión había cosas, cosas que podían lastimarla; o peor, lastimar a su familia.
Intercalo la mirada entre la morena y la rubia. Ellas no lucían con un aspecto cansado, debieron de haber dormido bien. Ayer la única que sufrió los ataques fue solo ella. O también existía la posibilidad que hubiera empezado con ella y hoy seria a otra.
- Chicas -llamo, a lo que las otras contestaron con un ruido de atención- Durmieron bien?
-Excelente - respondió alegre Burbuja- Mí cama es tan cómoda, las mantas son tan cálidas, mi almohada es tan suave que ciento que esta rellena de plumas. Soy como Ricitos de oro en la cama del osito.
Quedo claro, Burbuja no presencio nada sobrehumano. Si lo hubiera hecho ya casi medio mundo se habría enterado de incluso detalles levemente exagerados.
- Y tu, Bellota?
- Si, tu sabes que mi cabeza toca la almohada y entro felizmente en coma - respondió al poner en su plato 6 hoto caces.
Solo ella había recibido la amenaza, tenía que estar alerta del próximo ataque; pero por ahora su estomago rugía y se dispuso a seguir a su hermana morena al comedor.
ssssssssssssss
La morena aburrida fue a recorrer los campos que se extendían en la parte trasera de la mansión. No había nada interesante que hacer dentro de la casa. Sus hermanas se enfrascaron en sus propias formas de divertirse. La pintura y la lectura.
Burbuja de su maleta saco su estuche de pinturas y se planto en el jardín, para comenzar una nueva obra, la cual tenía como modelo la estúpida fuente seca que estaba en el centro del mismo. Dijo que le daría vida, dándole agua.
Por otro lado Bombón, se encerró en la biblioteca. Le comento que podría acompasara en su sesión de lectura. Lo cual la morena la rechazo sin dejarla terminar.
Ahora estaba sola, rodeada de enormes nogales. Ninguno la dejaba ver más allá de hojas. Hojas naranjas, cobrizas y amarillas tapaban el cielo y cubrían el suelo. El otoño era su estación favorita. Disfrutaba de ese viento fresco que golpeaba su cara. Supo que ese sería un lugar agradable para tomar una siesta. Recargando su espalda en un tronco un poco ahuecado se dispuso a cerrar los ojos. Escuchaba solo su respiración. Nada parecía cerca de ella. Ni un solo ser vivo. Era tan estupendo ese momento de silencio y aislamiento; pero ese momento se vio arruinado cuando un ladrón le saco de su cabeza su apreciada gorra. El ladrón corría lejos de ella, llevando en su hocico su gorra. Profiriendo gruñidos, se arrojo en atraparlo. Lo o persiguió por 5 largos minutos hasta que salieron del extenso bosque y llegaron a un claro.
Era un espacio libre de arboles. El pasto seco crecía sin control aquí y allá. Bellota pudo escuchar que entre el se escondía un riachuelo de agua. La luz del sol lo iluminaba claramente, y ese mismo esplendor le impidió notar lo más importante de ese lugar. Ya sus ojos ajustados a la luz, vio que en el centro había una enorme piedra, media metro y medio, y situada junto a ella estaba sentado el ladrón. Un gran perro café, con una mancha de pelaje oscuro rodeándole el ojo, jadeaba. Bellota imagino que el infeliz se burlaba de ella. Odiaba el hecho que fuese un perro, si fuese de otra especie, el pobre ya estaría muerto.
Jadeaba? Eso significaba que ya no llevaba la gorra. Busco a su lado y no encontró nada.
- Tal parece que la primavera se adelanto y la belleza de la vida hace acto de presencia ante mis ojos- una voz provino sobre la roca. Un joven, que Bellota podría jurar que no estaba antes, la miraba de una forma irritante- Buenos días señorita, es tan grato ver una damisela tan bella por estos lares.
Bellota giro a su espalda y no encontró a nadie, tal parecía que ese idiota le hablaba a ella.
- Dile a tu perro que me devuelva mi gorra- se cruzo de brazos molesta. Ignorando los ridículos comentarios que le había hecho.
- Guafa, guafa, guaf - imito el ladrido de un perro- Guaf.
Bellota puso los ojos en blanco cuando vio que el perro parecía contestarle con un ladrido. Después de un par de ladridos intercambiados, el pelinegro se giro hacia ella y le dedico una sonrisa consternada.
-Dice que penosa mente usted acaba de entrar en una mala situación.
- Hey animal! - grito sin moverse de su lugar - Explícame él porque acabo de entrar en una mala situación.
- Se le va a complicar entenderla.
-No le pregunte al perro te dije a ti, animal- gruño malhumorada por esa inesperada situación.
El no pareció borra esa sonrisa cínica de su rostro y la miro fijamente.
-Dice que a cambio de la gorra - contesto poniendo su mentón en sus nudillos y manteniendo su sonrisa en alto- usted debe darnos algo.
sssssssss
Hey Hola ya saben tarde pero segura, hola a todas ustedes como estan espero que estupendamente bien. Bueno ya se hay que estar un poco tristes porque las vacaciones ya van a llegar a su fin. CHIIIN!
Nimnodo las vacaciones no son eternas, pero les traigo esto como despedida y les deseo un buen inicio de clases... aunque algunos ya empezaron.
Lcetores sin cuenta:
laidyx: Hola! Hay va la explicacion: Brick habia encontrado a su prometida con su tio. La comenzo a golpear y sus gritos se escucharon por toda la mansion, van Butch y Boomer a rescatarla, la separan de Brick pero Brick enojado arremete contra ellos dos. Matandolos. Brick culpable y sintiendose triste por que fue traicionado por quien mas queria se suicida. La prometida se siente culpable y se suicida, ahprcandose desde la ventana mas alta... o eso es lo que cuenta la gente.
Gracias por leerlo.
LOLA: Muchas gracias por estar con esta historia, espero que te siga gustando.
