Maia se despertó. Estaba sentada sobra uno de los pufs de la biblioteca de su colegio. Parecía que todo volvía a ser normal. El cielo estaba despejado y sin niebla, y ya no estaba todo oscuro. No tardó en darse cuenta de que Daniel estaba sentado al lado suyo.
¿Estás bien?
Sí, creo – dijo dudosa, y vio que tenía rascasos en los brazos y piernas.
Siento que te haya pasado todo esto, pero…Bueno… Mejor empiezo desde el principio.
Te escucho.
Bueno… Seguro que has oído hablar de una especie de historias urbanas, sobre asesinos, fantasmas y demás…
Si, algo he oído. Últimamente se habla mucho de eso.
Bien, pues… digamos que son reales.
¿Qué?
Déjame seguir – suspira – Bueno. Toda persona que ha llegado a convertirse en un ente sobrenatural, o fantasma en pena, etc., están retenidos en una dimensión paralela a la nuestra, pero a veces escapan, como mucho un par de días, ya que ahí apenas pasa el tiempo, pero… De alguna manera, la barrera se está rompiendo y esas criaturas están saliendo. Hay una serie de guardianes esparcidos por el mundo, nos hacemos llamar Guardianes de las almas.
¿"nos"?
Yo soy uno, y tú también.
Me da que te estás equivocando…
Si, ya. ¿No recuerdas lo que hiciste ahí abajo? Esa luz salió de tu mano. Y eres muy fuerte.
Me estás diciendo… ¿Qué tengo una especie de poderes de luz y formo parte de una serie de personas, como una secta, encargadas de proteger el mundo de asesinos y fantasmas de otra dimensión?
Algo así. Pero son de esta dimensión, lo que pasa es que los encerramos en otra.
Se acabó.
Maia se levantó, con un poco de dolor por sus heridas y salió de la biblioteca. Daniel le siguió.
¡Espera! ¿Adónde vas?
¿No es obvio? A casa. Seguro que ya es muy tarde. Y estás loco.
Todo lo contrario. Aún hace 1 minuto que se fue el autobús - Dijo sonriendo Daniel.
¿Eh?
Cada persona pertenece a un linaje con un poder distinto. Yo soy del linaje de la Seguridad. Puedo detener el tiempo, como mucho unas 2 horas.
Ya, ya, claro. ¿Y yo de que linaje soy? – respondió sarcásticamente Maia.
Por lo que he podido ver, debes de ser de un linaje parecido al de la Esperanza, ya que se activó en el último momento.
Esto… mira, paso.
He, ¡espera! Necesito tu ayu…
Se quedó callado con cara de susto. Maia se giró sorprendida. Luego, Dani frunció el ceño.
Hay uno más… Pero… ¿cómo no lo vi antes?
Entró corriendo otra vez al instituto. La chica se quedó quieta, dudando si seguirle o no. Suspiró.
Por qué hago esto…
Dio media vuelta y volvió al colegio.
