Misión: Luna sobre el Mediterráneo

Sailor Moon y todos sus personajes no me pertenecen ya que son propiedad de la gran NAOKO TAKEUCHI

ADVERTENCIA: este capítulo contiene una dosis de lectura no apta para menores de edad y personas sensibles, por lo que te pedimos que no leas la ultima parte del capitulo si cumples con estas condiciones

IV. Deseo… ¿Hecho Realidad?

Fruto de su escapada del día anterior, Serenity, pudo reconocer que aquella pareja que descendía de la limusina, al parecer, no eran otros que las personas con las que entrarían en contacto para la misión. Suposiciones, que su jefe inmediato había confirmado. Esto rondaba en su mente, de pronto, aquel pelinegro le distrajo de sus pensamientos

-Bajemos a investigar. Se puede tratar de nuestros contactos.-dijo el, a lo que ella, con una leve sonrisa acepto la proposición.

Mientras esto pasaba, en la enorme recepción del lugar,

-Es un gran honor, el que nos halla invitado señor Brunet.- hablo Kenji Tsukino, hombre de edad madura, cabellera y ojos negros, protegidos por gafas un poco cuadradas, mismas que lograban una personalidad muy paternal.- Permítame presentarle a Ikuko, mi esposa.-añadió

-Un placer conocer a tan bella dama.- Contestoaquel mientras besaba caballerosamente la blanca y fina mano de la mujer frente a el.

-Monsieur.-respondió Ikuko. Esta, era una mujer hermosa de larga cabellera azul, ojos color café, y dulce mirada.- Pero me temo que el cumplido se debe solo a su caballerosidad.- Añadió con una calida sonrisa

-¡Oh mademoiselle! NO crea que es adulación, simplemente digo la verdad…-Respondió Diamante, antes de ser interrumpido

-Buen día.- saludaron los recién llegados, que no eran otros que los Moulinet

-Bon Jour, Endymión.-dijo para después dirigirse a la mujer.- Serenity – dijo mientras besaba la mano de aquella y sus ojos brillaban maliciosamente.-Permítanme presentarles, a Monsieur Kenji e mademoiselle Ikuko Tsukino.- Dijo con un ademán

- Tanto gusto de conocerlos.- dijo el joven pelinegro.- Endymión Moulinet a sus órdenes.-y acercando a la rubia.- mí esposa Serenity

- un placer en conocerlos.-enfatizo Kenji.- mi esposa Ikuko

- pero que linda pareja forman.- dijo de forma alegre Ikuko.- espero no sea la primera ni la ultima vez que nos encontremos; me gustaría que en alguna ocasión nos reuniéramos a charlar un rato

-Será un placer, encantados aceptamos, ¿verdad "querido"?- dijo la rubia mientras le dirigía una dulce sonrisa a Endymión, ante el cual, aquel acepto. No cabía duda alguna que la sonrisa de ella era un veneno para su corazón y nada le podía negar cuando actuaba de esa forma

-Claro que si "amor", supongo que el Sr. Tsukino es la persona con la cual hará negocios nuestro anfitrión ¿verdad?

-Ciertamente mi estimado amigo.- respondió el peliplateado.-Pero entremos. Mientras discutimos los pormenores del negocio, degustaremos de un delicioso cafe

-¡OH monsieur Diamante!-interrumpió la peliazul.- Yo quisiera descansar un poco del largo viaje. Si me disculpan quisiera retirarme a la habitación que tan amablemente usted ha dispuesto para nosotros.-

-¡pero querida! No podemos hacer tal descortesía a nuestro anfitrión.- replico Kenji

- No se preocupe Kenji. Comprendo que madame Tsukino este exhausta del viaje. Por mi no tenga cuidado, llamare a mademoiselle Lita para que se asegure que quede usted debidamente instalada.- y dicho esto se apresuro a ordenarle a uno de los mozos que llevaban las maletas para que le avisara a la antes mencionada que requería de su presencia, así dos minutos después apareció por el lugar

- Sr. Brunet ¿me necesita?-Pregunto la castaña recién llegada

- Así es. –Dijo acercándose a la mujer.- Los Señores Moulinet y Los Señores Tsukino.-

-Enchanté. Lita Kino a sus órdenes.-Respondió la otra

- Ayudaras a que madame Tsukino se instale en la habitación procurada para ella, y te cercioraras de que todo lo que desee le sea procurado de inmediato ¿entendido? - Ordeno Diamante

-Nada me será más grato y causara tanto honor que atenderle como se merece.-replico la castaña.-Ahora, si me permite, le llevare a sus habitaciones

-Gracias querida.-dijo a la castaña y después se dirigió a los demás.-Si me permiten. ¡Oh! Endymión, ¿permitiría que su linda esposa me haga compañía por uno segundos?

-Por supuesto My Lady. –Contesto este

-Serenity ¿usted tendría inconveniente en acompañar a la Sra. Tsukino?.- pidió Kenji a la joven rubia

-Será un placer.-respondió esta poniéndose de pie.- Señor Tsukino, con gusto la acompañare y si ella me lo permite, hasta que ustedes se desocupen

-¡Mademoiselle! usted prometió estar presente en la reunión.- se quejo Diamante

- Cierto es. Pero usted comprenderá, que tampoco puedo rechazar la invitación de la Sra. Tsukino. Y también es cierto, que mi esposo es un hombre sensato y capaz, así que confió en que el tomara las decisiones correctas para nosotros ¿verdad cariño?-al pronunciar estas palabras la rubia sintió un pequeña sensación muy calida, pues recordó la forma tan cariñosa de su compañero al pedirle una disculpa por la discusión que había surgido entre ellos el día anterior.

- Así es amor. NO te preocupes. Ve con la Sra. Tsukino.- Respondió el pelinegro acercando hasta su mujer para, ante la atenta mirada de los presentes, darle un tierno beso en la mejilla.

Después de esto las mujeres se retiraron dejando solos a los varones que de inmediato tomaron rumbo al despacho del anfitrión. Algunos minutos más tarde, Lita, seguida de Serenity e Ikuko, llegaba a la habitación de los Tsukino. De cierta forma, aquella habitación era distinta a la que compartían Serenity y Endymión pues era mas amplia, en el balcón se encontraba una mesa para disfrutar del té por la tarde, el closet era mas amplio, la cama poseía donceles y las telas que la adornaban eran transparentes de un blanco impecable, el Baño, contaba con su propio jacuzzi, no cabía duda que Diamante era un hombre que agasajaba a sus invitados solo con lo mejor

- Muchas gracias por aceptar a Ayudarme a desempacar, Sra. .Moulinet, siento haberla alejado de su guapo marido.- dijo Ikuko al tiempo que acomodaba algunas prendas en los cajones del tocador y rápidamente guardaba una pequeña caja sin que Lita lo notara

-Descuide sra. Tsukino.- respondió la aludida – Es un halago su referencia hacia mi esposo.

-por lo que me dice, deduzco que ustedes dos tienen bastante comunicación. Cualquiera en su lugar seria extremadamente celosa con un hombre así a su lado

-Tiene razón. El y yo procuramos siempre tener la suficiente confianza para contarnos todo lo que nos sucede. Además, sus amables palabras respecto a "mi" Endymión me resultan mas un halago que una insinuación mal intencionada.- esto ultimo trajo como recuerdo la imagen de Beryl coqueteando a Endymión estando ella presente.

La castaña intervino en la conversación pues llego a notar la expresión de la rubia que sin duda alguna, sus ojos se llenaron de cierto sentimiento por lo que estaba recordando

-Disculpen mi intromisión en su conversación señoras, pero creo que cuando un amor como el que se expresan monsieur Endymión y mademoiselle Serenity difícilmente pueda acabar solo por culpa de los celos, pues por lo que presenciamos hace un momento, se tienen un inmenso cariño. Al menos eso es lo que yo percibí cuando nos encontrábamos con los caballeros.-dijo a la rubia que solo escuchaba.-Bueno, al parecer ya termine de acomodar los vestidos en el closet. Si me disculpan me retiro, y perdóneme Serenity si la incomode con lo que le dije hace un momento

-por su puesto que no Lita

-entonces nuevamente con su permiso, y espero ser de utilidad en el momento en que requieran de mi presciencia durante su estancia en la mansión Brunet.- dijo mientras se dirigía hacia la salida de la recamara.

-hasta luego y muchas gracias Lita.- dijo Ikuko a la joven. Una vez habiendo salido Lita del lugar, Ikuko tomo un pequeño estuche contenido en su maleta, y continuaron hablando.

-Y dígame Serena.-Dijo Ikuko mientras le daba un pequeño aparato a la rubia.- ¿Cuánto tiempo llevan casados usted y Endymión?

-Poco más de un año.-Respondió la otra mientras revisaban con aquellos aparatos, la existencia de micrófonos o cámaras dentro de la habitación.-…Nada. Esta limpio.-añadió después de unos minutos y no haber encontrado nada en el lugar.

-..Ahora…-Dijo Ikuko.- ¡Serena hija mía!-dijo abrazando fuertemente a la rubia.- ¡Te he extrañado tanto!

-..Yo también madre. Yo también- Respondió aquella con la misma intensidad en el abrazo

-Explícame ahora…Ese joven, ¿solo es tu pareja de trabajo? ¿Oh…?

-¿oh? Madre, no imagines cosas que no son, "Príncipe" y yo estamos juntos solamente por la misión.

-"príncipe", ¡así que el es el famoso Príncipe! ¿Quién diría que lo tendría de yerno!

-Madre…

-Dime ¿te agrada?

-¿agradarme? Nada más lejos de la realidad. Claro es que no

-¿Por qué? Si es guapo, atento, ¡todo un dandy! Y la forma en que te mira…

-Si, pero es un casanova

-¿casanova?

-Si, ¿no debo explicarte lo que ello implica cierto?

-No pero…me parece que el seria el indicado para que rehicieras tú vida

-¿rehacer? ¡Madre, mi vida no esta desecha!

-Mírame.-dijo la mujer tomando por el mentón a la rubia obligándole a mirarle.- Piensa en el ¿cierto? NO le has olvidado…-Por las mejillas de la rubia, comenzaron a rodar lágrimas cristalinas.- Se…se que lo sucedido te dolió demasiado; pero el llevar esta vida de aislamiento, sin amor, no hará que el regrese. Debes permitirte volver a sentir, volver a vivir, vivir para ti, no para el trabajo, no para las misiones…

-No se de que hablas. Pero te aseguro que estoy viva, y siento más de lo que puedes creer…-respondió la rubia levantándose rápidamente y colocándose junto a la ventana.

-¿en verdad? Entonces no dejes ir la felicidad…

-¿Qué?

-Sabes bien de que hablo. Ese hombre no te miraba como lo hacia Diamante. Dos miradas muy distintas…Además, ese pobre hombre esta bajo la "inspección" de tú padre. Bien sabes que el es bastante "precavido" en lo que a hombres se refiere. En este momento, ya habrá encontrado la forma de interrogarle- Dijo para después romper en una carcajada, seguida por una pequeña mueca de la rubia.

Segundos después, la rubia recibió un mensaje a su móvil.

-vamos

-¿Dónde?

-Han terminado la reunión.-Dijo la rubia, que tomando el bolso, salio del lugar seguida por Ikuko.

Minutos después, aquellas dos, se reunían con "sus hombres" en las inmediaciones de uno de los jardines de aquella enorme mansión

-¡Amore mio!-dijo el joven acercándose a la rubia, tratando de rodearle con los brazos

-Calma.-Dijo aquella.-Podemos dejar de fingir

-¿Qué?

-Permíteme presentarte a nuestros contactos.

-¿ud…? ¿Cómo?

-Si "Príncipe", nosotros somos agentes encubiertos. Somos sus contactos.

-Pues…si que es una sorpresa… ¿ustedes ya se conocían?-Dijo al ver el efusivo saludo entre la Rubia y Kenji

-Si

-Que les parece si nos reunimos con "él"

-¿Cómo? ¿Esta aquí?

-Así es. Vamos.-Dijeron los otros.

Mientras tanto

-¿Qué te pasa querido? Sufres por la "palomita"-Decía la pelirroja al peliplateado

-No "querida" , sabes que no hay mujer que pueda hacer "sufrir" a Diamante Brunet. Esa mujer estará en mis brazos, solo es cuestión de paciencia

-Solo espero que la "paciencia" no se te acabe demasiado pronto.

-¿lo dices por ti? Porque ese Endymión no se ve muy interesado en tus encantos

-NO tardara, eso lo aseguro.-Dijo mientras servia otra copa de vino y Diamante marcaba un numero en el teléfono. Después de unos segundos hablando, colgó furioso el aparato.- ¿Qué pasa?-pregunto Beryl

-Son unos idiotas. No colocaron los micrófonos en la recamara de los Tsuquino!

-¿y por eso te exasperas?

-Si. Necesito saber de cada palabra entre ellos. Tengo un presentimiento hacia ellos, además, la esposa de Tsukino y Serenity tomaron confianza demasiado pronto.

-¿eso te parece extraño?

-Demasiado. Ikuko siempre ha sido demasiado "sociable", pero el que la esposa de Moulinet lo sea con ella, me hace desconfiar…

En un lujoso yate, anclado a varias millas de distancia de aquel lugar

-¿entendido?

-Si. NO se preocupe, interceptaremos a Yves y…

-Yo me encargare de Diamante.-Dijo la rubia

-Solo ten cuidado.-respondió Malachite

-Claro. Sabes que no hay de que preocuparse.-respondió la otra y giro hacia el pelinegro.-Te espero en el yate.-dijo y salio de la cámara, seguida por Ikuko e Kenji

-"príncipe"-dijo malachite al hombre.-necesito hablar contigo.-Dijo y cerro la puerta, tras haberse asegurado que nadie les escuchaba

-¿Qué sucede?

-¿Cuál es tu intención hacia Serena?

-Intención?

-Si. NO quiero que te acerques a ella.

-¿Qué te crees?

-Escúchame, Serena no es como tus demás "amigas" ¿entiendes?-dijo y como respuesta solo obtuvo una mirada de interrogación del hombre.-Si, se lo de todas tus amigas, conquistas oh amantes. Por eso mismo, no quiero que te acerques a ella

-¿temes por su integridad?

-No…. Por la tuya.-dijo y le dio la espalda.-ahora puedes irte.-dicho esto, aquel salio del lugar un tanto confuso y molesto.

A D V E R T E N C I A

Horas más tarde y después de haber rondado por los alrededores, "príncipe", llego al yate aquel anclado en el embarcadero del lugar. Llego hasta el camarote principal y se encontró con una botella de vernier casi vacía, algunas copas rotas y la puerta del "cuarto de baño" abierta. Al no escuchar sonido alguno, saco el arma que portaba en sus ropas, camino lentamente y después…

-¿Qué haces?-pregunto la rubia que aparecía frente a el, ataviada solo con una bata de baño

-¿Qué…?-dijo el, pero antes de poder hacer o decir algo, aquella, le giro colocándolo contra la pared, forzándole a tirar el arma. Ella, toco el cuerpo de aquel, revisando que no trajera otra arma consigo, lentamente, su mano, se deslizo por el frente del pantalón, desabrocho el cinturón y saco la camisa. Poco a poco, la fue subiendo, hasta que el torso, fuerte y bronceado quedo desnudo. Ella, quito la bata, junto su cuerpo completamente desnudo al de el y dejo que su encendida voluptuosidad tocara la húmeda espalda del hombre. Después, comenzó a moverse lentamente, a ritmo, hasta que aquel no resistió y la giro, ahora, era ella quien estaba contra la pared. La miro con los ojos encendidos y la beso apasionadamente, mientras ella, enredaba sus largas piernas en su cintura. Después, la tomo y la llevo a la orilla de la cama. La beso por un segundo y después, se separo bruscamente,

-NO…esto no esta pasando.-Dijo y levanto la bata tirada en el suelo.-Pontela.-dijo y se la entrego a la mujer

-¿Qué pasa? ¿No era esto lo que querías?

-Si…NO...No así.-Dijo el aleándose lentamente

-¿no así? ¿Qué? ¿Quieres romanticismo? ¿Velas, vino?-dijo ella sarcásticamente.- ¡Acércate!-Ordeno con voz grave

-no

-¡Eh dicho que vengas!-repitió aquella, mientras el negó con la cabeza y dio la espalda. Ella, dio tres pasos largos y lo tomo por la espalda, con un movimiento demasiado rápido, ahora era el quien estaba sentado en la orilla de la cama. Frente a el, le cogio violentamente el cabello con la mano izquierda y tiro de el hasta su cabeza se inclino hacia atrás, obligándole a mirar ese hermoso rostros en el que ahora se dibujaba el deseo. Después lo besó, con un besó duro, insensible.

-¿Querías esto?-Volvió a decir

-¿estas loca?

-No. Quieres que te diga "te amo", pero ¿Por qué clase de tonta me has tomado?

-…para!-grito aquel

-Quisiste que hiciera esto desde el primer momento…y me molestaste, me atormentaste, trataste de hacer que olvidara a….-interrumpió la frase, y la furia se apodero de su rostro.- ¡Mírate! ¡Todo un caballero, vestido de satén y charol, esperando por tú próxima conquista, para atraparme!-Le beso de nuevo, con pasión; sus firmes calidos y húmedos labios, le obligaron a abrir los suyos, para que su lengua pudiera entrar y saborear. El, coloco un brazo alrededor de sus hombros y rodeándole con fuerza la cintura con el otro, la apretaba contra el; sus muslos contra los de ella, su pecho contra el suyo. El trato de apartar su mente de aquellas sensaciones pero fue inútil. La carne y la sangre reaccionaron, mientras su mente gritaba que estaba mal que no debía ser así, con rabia, sin ternura. Aparto su boca de la de ella y hundió sus labios en el hueco de su garganta.

-NO.-murmuro separándose.- por favor, tienes que…

-Estabas esperando esto, y, ¡por el Cielo…yo también!-replico ella. Sus senos, estaban hinchados; los pezones vibraban, crecían y se endurecían mientras sus manos se cerraban sobre ellos y los apretaban con tanta fuerza que aquella comenzó a jadear. La tiro de espaldas sobre la cama. Los muelles crujieron violentamente. Inmerso en la furia de su deseo, emitió un sonido ronco, profundo. Se bajo los pantalones y cayó sobre ella. Trato de luchar contra aquellas sensaciones, que estallaban dentro de si y le hacían vibrar de placer. La penetro con violencia, brutalmente, como si le estuviera aplicando un castigo, lo rodeo con sus brazos y le abrazo con fuerza, y se aferro a la seda blanca que le cubría la espalda. Después, solo hubo necesidad, y grito.- ¡Serena!-su nombre, y le besó otra vez, y se abrazó a ella con fuerza, y tembló…, supo que la victoria, al fin lograda, no era de el, sino de ella.

HOLA A TODAS Y CADA UNA DE USTEDES AMIGAS ESPERAMOS TANTO SENSHIVISA COMO YO QUE ESTE CAPITULO HALLA SIDO DE SU AGRADO

Y POR FAVOR NO NOS QUIERAN MATAR POR LO SUCEDIDO OK LES AGRADECEMOS COMO SIEMPRE SU LECTURA Y SUS COMENTARIOS, LES MANDAMOS MUCHOS BESOS Y ABRAZOS BYE.