Cap 3.

Ya llegó el nuevo cap! Perdón si me tardé pero la inspiración era necesaria.


Ya en la tarde y con la mente despejada, me dispuse a leer un poco, cuando un sirviente se me acercó. De cabellos rubios y ojos azules, le decían simplemente T.K. las iniciales de Taylor Kenneth. Era realmente muy guapo, y poseía una sonrisa cándida y dulce como pocas.

-lo que te dijo al duquesa, no es toda la verdad... –sus palabras resonaron en mi cabeza con sorpresa ¿Quién o qué me había susurrado las mismas palabras al oído?

-¿di-disculpa? –cuestioné un poco asustada.

-algo tiene de cierto, la verdadera historia no es conocida por completo, pero por lo menos es conocida por algunos cuantos... ese joven esconde mucha más tristeza, que sólo el hecho de que le quitaran a la mujer de su vida. Eso es mentira, la verdad, es mucho más dura, yo la sé por...-decía sin responder a mi pregunta y solo después de que su dulce sonrisa se había desvanecido. Se escucharon pasos acercándose.

-¿se puede saber qué haces aquí sentado? Tienes trabajo. Regresa a tus labores, y después, a hacer la tarea de la preparatoria, Taylor. –la señora Ainsworth, parecía ansiosa, y jugaba con su delantal mientras decía esa palabras.

-sí, señora. No hay problema. –dijo el joven de forma divertida, me hizo una reverencia y se alejó con la misma elegancia con que había llegado.

La mujer me miró con seriedad sin decir una palabra y se marchó. Yo la miré todavía contrariada por su reacción. La luz del atardecer se divisaba en el horizonte, dibujando un halo de luz rojiza que coloreaba los verdes pastos del jardín. El ambiente cálido y acogedor era algo que no se encontraba normalmente en las bulliciosas calles de Londres, donde había alcanzado a quedarme unas semanas, y el eterno cielo gris lluvioso le daba a la ciudad un cierto aire deprimente en mi opinión, pero que a la vez combinaba con los majestuosos edificios históricos, y eso era un lindo paisaje, nada comparado con esta estampa campestre.

Miré el paisaje hasta que la misma voz masculina susurró al oído.

-¡Mentirosa! –la canción dulce llegó a mi cabeza otra vez. Cada vez más fuerte. Hasta que pude divisar con mis ojos otra escena desagradable...

Me encontraba en los pasillos de la mansión, pero parecía ser muy baja de estatura, entré con velocidad por un agujero de la pared hacia la alcoba principal, que ahora era la de la duquesa, pero que entonces, también.

Witzy, witsy araña

Subió su telaraña...

Aahh!

Un grito desgarrador lleno de dolor se escuchó ahogando la canción, que desde un principio se oía lastimosa

-¡hermoso! ¿Por qué te detienes? ¿Te he lastimado? No lo niegues, tu tesoro está despierto... ¡dulce, dulce niño cantor! No dejes de cantar... te lo suplico.

Vino la lluvia y se la llevó...

La escena incluía a una figura que podía divisar arriba de la cama de la mujer, una figura femenina, sentada sobre sus rodillas, y una figura masculina, delicada y sutil, con el cuerpo empinado, apoyando su peso sobre sus delgados brazos. Y erizando su cuerpo con dolor.

Regresé de la funesta visión, todavía con la melodía llena de dolo en mis oídos, una lágrima rodó por mi mejilla. Entonces, la melodía no cesó, la escuchaba a lo lejos más clara que nunca. Desesperada y como un impulso, seguí el sonido.

Me acerqué hasta el punto que parecía que la melodía me gritaría en el oído. Era una zona de la gigantesca casa que no conocía aún: la pequeña casa detrás del laberinto. Me asomé por encima de la roída ventana que carecía de vidrios enteros, y que en su lugar había pedazos manchados de sangre muy vieja, y una gota del fluido rojizo, pero fresco calló en mi rostro.

Asustada busqué la fuente del líquido y sólo logré divisar una silueta huyendo por la puerta trasera del cobertizo. Entré con rapidez a la casita y un rastro de sangre salía por la puerta trasera. Corrí rápidamente siguiendo el rastro de sangre, que súbitamente desapareció sin dejar rastro.

-hola ¿Qué haces allí? No deberías estar tan sola –me dijo una voz masculina mientras yo leía un libro, la opaca luz de la naciente luna iluminaba levemente dicho libro. Alcé mi cabeza para reconocer a mi interlocutor, una blanca sonrisa de dibujo en sus difusos labios. Lo único que se veía con claridad en su rostro.-la noche es caprichosa y cuando abusas de su paz, te arranca el aliento. Ya deberías estar dormida, este cobertizo es peligroso, nadie ha entrado en él desde hace más de un siglo, y Ty sospecha que allí vive algún vago, pues han desaparecido objetos del jardín.

-no, no te preocupes, estoy bien. Ya casi termino de leer el capítulo 10, estoy muy interesada en esta lectura.-mi voz no parecía serlo, es como si yo fuese alguien más, no le presté atención, y me interné en la lectura. Él se sentó a mi lado.

-luces muy linda. Los rayos nocturnos te sientan muy bien. Ven, quiero mostrarte algo. –extendió su mano y yo la tomé, me sentía hechizada por su anónimo rostro, como si lo hubiese deseado desde hacía mucho tiempo atrás.

Unas pisadas nos distrajeron.

-¿Qué fue ese ruido? –pregunté alerta.

-no temas, ha sido una ardilla. –su voz cálida me dio seguridad. Abrió la puerta del viejo cobertizo.

-¿Qué haces? Este lugar está prohibido.

-no temas, los lugares más misteriosos, a veces son los más románticos.

-pero ¿Y si nos descubren?

-yo seré responsable

-puedo perder mi trabajo.

-no lo harás, yo sé cómo convencerla de ello.

-eres muy persuasivo, pero no funcionará.

-necesito que hagas esto conmigo. Solos los dos.- su dulce voz, me terminó de cautivar. Entramos al oscuro y húmedo lugar.

Robó un besó tierno de mis labios, y mi corazón se llenó de emoción. Entre mis humildes ropas navegaban sus dedos despertando mis instintos más bajos. Me dejé llevar por mis deseos.

Nuestros alientos agitados se normalizaron teniendo al viejo cobertizo y la ya muy presente luz de la luna como únicos testigos. Él me miró con seguridad.

-¿me amas? Di la verdad. –me pregunta sonriendo.

-claro, te amo mucho.

-entonces perdóname.

-¿por qué?

-por romper tu corazón.

Un helado y doloroso filo entró en mi abdomen, mi vestido se tiñó de carmín.

-¿Por qué? –volví a preguntar, esta vez con dificultad, mientas mis ojos se llenaban de lágrimas.

Witzy, Witzy araña

Tejió su telaraña

Vino la lluvia y se la llevó

Ya salió el sol…

Mi vista se apaga poco a poco, sus crueles ojos me miran con frialdad. Entonces lo noté, era él, tan temido, tan odiado, tan mortal.

Entró el filo en innumerables ocasiones, él sonríe y sigue cantando

Se secó la lluvia

Y witzy, witzy araña

Otra vez subió…

Desperté alarmada, había sido un sueño. Claramente relacionado con la sangre en aquel cobertizo abandonado. Lo vi como si me hubiera pasado a mí. No era la primera vez.

La mañana siguiente, hermosa y radiante, se apagó tristemente con un funesto suceso: una de las empleadas, Sakura, había fallecido de manera misteriosa. Apuñalada en repetidas ocasiones

-pero ¿Por qué? ¿Quién hizo esto? –lloraban las empleadas domésticas con dolor.

-esto es muy lamentable, pero nadie debe saberlo. Tendrá cristiana sepultura en los jardines del ala oeste. –dijo la duquesa con un a taciturnidad claramente disfrazada de tristeza, al menos para mí.

-es la cuarta vez que una doncella muere. Me da miedo. –decía Evelyn con temor. Mientras yo procuraba que entendiera algo en sus problemas de aritmética.

- ¿la cuarta? –pregunté alarmada.

-sí, desde hace seis o siete meses….

-las doncellas han fallecido apuñaladas, y a nadie parece importarle. Claramente es un asesino serial, temo por la vida de Evelyn. –interrumpió con seriedad Izzy.

-Pero, eso es estúpido. ¿Cómo que a nadie parece importarle? Si estaban llorando…

-estaban llorando, sí, pero sólo será unos días. Después todos lo olvidarán. –Dijo con cierto dolor en su vos, y añadió- creen que es culpa de Erick, le temen más de lo que se quieren entre ellos. Existe el temor de que al denunciar, él mate a todos. Ridículos y torpes campesinos. He sugerido una investigación criminal, la duquesa no quiere arriesgar su reputación. Y como sólo han muerto huérfanas…

-¡pero eso es ridículo! –consternada me dispuse a ir con la duquesa. Izzy y Evelyn no me pudieron detener.

Al llegar y querer abrir la puerta, me topé con Ty, quien nervioso y alarmado, simplemente me esquivó y se fue, estaba acomodando su camisa, no era tonta, sabía lo que significaba. La duquesa no me dio explicaciones, sólo se apartó de la habitación y se fue sin más.

Estaba empezando a asustarme de su actitud.

A las doce de la noche en punto. Rondé por los pasillos de la casa en busca de algo de agua. Entonces, unos gemidos me llamaron fuertemente y me asomé a la habitación de donde provenían. Era la Sra. Ainsworth, quien tenía la mano derecha bajo sus ropas, acosada en su cama, y con la izquierda sostenía una prenda masculina, era una prenda íntima color negro. Olía con afán la prenda ajena mientras estimulaba sus oscuras pasiones con afán, mientras repetía "soy una pervertida".

Mi cuerpo se paralizó, y no pude despegar mis ojos de la penosa visión hasta que la mujer terminó su secreta y poco saludable labor. Entonces noté el nombre escrito en la prenda: "Isaac Von Kugler"

Entonces supe alarmada… se trataba de Izzy…

¿Todos estaban tan locos? Un sentimiento de rabia se apoderó de mí, pero no fui capaz de hacer nada para interferir…

¿Debí hacer algo?

.

.

.

Ahora que mi mente recuerda esos días de paz, y que mis ojos divisan su cuerpo inerte, lo sé, no debí juzgarla jamás.

Logro encontrar un escondite, pero él lo sabe bien. A mi lado yace otro cuerpo sin vida de alguien que se había alojado en mi corazón. Tengo miedo. Él sabe, él huele mi miedo.

Abre una puerta equivoca, sigue entonando su melodía, su funesta melodía. Yo sé que pronto cegará mi vista… ¿lo voy a permitir?


Termine… capitulo tres, listo después de un largo atraso, si alguien está por allí, por favor háganmelo saber…

¿Les gustó? Por fa díganme qué opinan. ¿Ya tienen una ligera idea de la verdadera historia? O soy mala del todo para narrar misterio…

Bueno, no es necesario conocer a los personajes de Naruto para entender la historia, sólo con que conozcan su apariencia bastará.

¡Besitos!