Cap. 4 Besos dulces y besos dolorosos.
Notas: perdón por el atraso, este cap. Va a ser un poco más cursi, tengan su insulina lista. xD
El sonido que producía la pala de aluminio y madera contra la tierra para cubrir aquel hoyo donde yacía el cuerpo inerte de la pobre doncella, fue al mismo tiempo el que sentenciaba a esa pobre alma al olvido dentro de la gran mansión. Una vez que el acto luctuoso culminó, las agitadas almas se aproximaron a sus preocupaciones diarias.
Mi corazón miraba con asombro la facilidad con la que la muchedumbre parecía enterrar por siempre el recuerdo de esa joven doncella, que antes de sirvienta, era amiga, compañera, confidente, ser humano. Observé entonces la aparente frialdad con que todos se conducían: era una farsa. Nathan, el guapo jardinero rubio de ojos azules y con singulares marcas en sus mejillas, era uno de los más afectados. Seguido de él otra chica a la que apodaban simplemente "Ino", decían ser los mismos, pero para mí era extraño que se aferraran a sus labores como no lo habían hecho desde que llegué. Un aire de miedo se respiraba en el ambiente.
Evelyn jugaba con el lápiz sobre la libreta dando golpeteos alternados entre la punta y la goma de borrar, dirigiéndolos con el pulgar y el dedo índice provocando el movimiento pendular. Yo mientras tanto le explicaba la composición geográfica de Inglaterra. Izzy nos dibujaba haciéndome ruborizar al voltearlo a ver. Me miraba, se sonreía, y seguía dibujando, mirándome con detalle. La dulce niña me miraba lista para hacerme una pregunta mientras tanto.
-Akane ¿sabes? Eres muy linda. ¿Tienes novio en Japón? – la pregunta llena de intenciones de Dra. Corazón era notable.
-no Srta. Evelyn, la verdad es que no he tenido ningún novio. –no pude evitar mirarlo en ese momento, era muy guapo, y él me miró alzando una ceja con sorpresa.
-los hombres son tontos al no querer salir con una belleza como la tuya. Yo quiero ser así de bonita cuando crezca, para poder conocer el mundo al fin. –los ojos de la niña, llenos de ilusión, propios de su corta edad me conmovieron. Izzy sólo bajó la cabeza.-bueno, no te aburro más. Me voy a jugar, ya son las cuatro.
-no olvides estudiar el mapa. –le recordé mientras asentía y corría alegremente al patio a jugar
-es una niña muy entusiasta -me comentó muy divertido el joven pintor y agregó mirándome -por eso la pinto siempre sonriendo. Por cierto ¿quieres que te pinte? me gustaría que fueras mi modelo.
Su sonrisa dulce me atrapó inmediatamente. No pude negarme ante tal petición, tomó mi mano y me condujo a la intimidad de su alcoba, ese lugar era un perfecto orden y tenía la más bella decoración en toda la casa.
-disculpa el tiradero –me dijo señalando un caballete y unos cuantos lienzos mal acomodados. Al tiempo que se quitaba el saco y se disponía a ponerse un mandil, todo manchado con pintura, oleos supuse. Innegablemente observé su condición física que no se ocultaba del todo con esa delgada camisa blanca, su perfección, parecía ser también corporal.
-no te preocupes, tu cuarto está más limpio que el mío –reconocí apenada, él sólo se limitó a reír incrédulo.
-bueno, por favor sólo busca un lugar donde te sientas cómoda. –me dijo mientras preparaba lápices y colores diversos. Esperando mi respuesta.
Yo por mi parte miré todo, y entonces identifiqué su espejo como el objeto más bello y elegante de la casa. De cuerpo entero, tenía un tallo de madera de nogal con detalles en mármol y forjaduras de oro, de forma rectangular y tallada absolutamente a mano. Mi mirada se clavó en el espejo, entonces, otra vez pasó.
Una habitación con un detallado papel tapiz color marrón y arena, encajes t distintos detalles elegantes en cada tela del lugar, y yo, o mejor dicho ella, tenía puesto un traje de sirvienta. Detrás de mí caminaba él, y lucía tranquilo. No entonaba la funesta melodía, sólo reía con regocijo, se aproximo, volteó mi cabeza hacia su dirección, y me besó...
Sus labios eran tan dulces su aliento estaba respirando mi aroma, y yo respiraba su perfume, era, tan delicioso, lo sentí como si estuviera ahí, quise abrir los ojos, pero no podía, quería verlo, ese aroma me pareció tan familiar, tan íntimo. Él despegó sus labios...
"te amo Anabelle, te amo mucho"
"y yo a ti, mi dulce Erick"...
-señorita Nagano... estás... ¿Estás bien? –me dijo él regresando de mi visión, estaba aun parada frente al espejo, y él me miraba un poco inquieto. Me dio pena mi actitud.
-sí, ¡si perdón! Creo que me distraje un poco, je. –dije disculpando mi comportamiento.
- bien, ahora no te muevas, que estoy pintándote ya. No pude evitar hacerlo cuando te vi allí parada tan ensimismada en algún pensamiento, que te hizo sonreír con satisfacción, esa sonrisa iluminó tu rostro; y adornó tu belleza.
No sabía que decir, cada vez era más y más lindo, y sus palabras me derritieron. De pronto, me sentí como la chica de esa visión: perdidamente enamorada de desconocido. Pero mi ventaja era que su rostro era del todo claro para mí.
Me pintó durante horas, y yo sólo miraba en dirección al espejo, descansado en intervalos pequeños par amover mi cuello, lo que realmente quería era verlo a él mientras me pintaba, pero ya había comenzado cuando yo estaba perdida mirando el espejo con mi visión.
-Ya está, mira ven, sólo me faltan detalles antes de comenzar a pintarlo con formalidad.
-¡Quiero verlo! –me entusiasmé y me aproximé a verlo.
Era realmente un hermoso cuadro, y aun le faltaban muchos colores, pero lucía tan fresco y real, lo creí una foto. Estaba maravillada con su talento.
-Esta hermosa chica, eres tú –sus ojos me miraron dulcemente, yo me quedé de pie mirándolo fijamente, perdiéndome en sus negros luceros.
Se aproximó a mí, y me besó. Un beso lleno de sentimiento y pasión, cerré mis ojos y me dejé hacer por él. El beso parecía no tener fin, de pronto su aroma me hechizó y caí rendida del todo ante sus encantos.
Él me miró separando sus labios de los míos. No me dijo anda, no hacía falta, comprendí lo que sentía por mí, y él lo que yo sentía por cada vez que miraba su rostro encantador. Se separó para contemplar la pintura. Con una gran admiración, yo estaba muy halagada, mirando su impecable figura mirarme.
La puerta se abrió, Ino entró y nos saludó afablemente. Entonces Ty llegó. Me miró molesto, honestamente no me importa.
-Joven Izzy, la duquesa desea verlo. Señorita Nagano, se solicita su presencia en el jardín, la señorita Evelyn quiere verla. –dijo éste con mucha propiedad. Izzy asintió con pereza y salió de la habitación, no sin antes tapar el lienzo.
Yo salía del cuarto, Ty me miraba molesto. Cuando pasé junto a él me susurró "eres muy tonta si crees que te ama". Yo no hice caso de sus molestas palabras.
Al llegar la noche y después del baño relajante, decidí juntar todas las piezas en las visiones que había tenido. Pero me di cuento con tristeza que nada me ayudaba a saber un poco más de este chico, y la verdad detrás de sus matanzas.
La casa se había callado por completo, y el silencio sólo daba paso a una serie de ruidos infernales que me producían escalofrío. Crujidos, quejidos y pasos, que se desvanecían. Procuré no darles importancia.
-¡MÁTALOS! – gritó de pronto una voz detrás de mí, yo grité asustada, ésta era una voz femenina. Me asusté pero no había nadie, no le di importancia.
Entonces unos pasos firmes y reales se posaron tras mi puerta, yo aproximé a abrir, una carta entró bajo la puerta entonces. Tan pronto como ésta entró la persona se alejó, al abrir la puerta, nop había nadie.
Era una carta anónima con el título: "una verdad incómoda". Era una carta muy antigua y con un trazo pulcro y perfecto. La limpieza de la misma, enmohecida con los años, pero muy legible, era increí firma de la misma me impactó, yo por supuesto, me dispuse a leerla.
Martes 7 de agosto de 1885.
Mi cabeza da vueltas, y cada día me duele más el corazón. Liz dice que no me pasará nada, que mañana vendrá un médico a revisarme; ella no entiende. Este dolor no es físico, es del alma.
Tanner me dijo que me amaba, y me besó, no me van los besos con hombres, pero a Liz pareció agradarle, así que nos hizo besarnos en la intimidad de sus aposentos. Él parecía disfrutarlo, yo me quebraba por dentro. Liz se tocaba su intimidad mientras nos veía, y me sentí profundamente avergonzado. A Tanner no le importaba, me besó y acarició, me desnudó y tomó con su lengua mi virilidad, que ya no lo era más, era otra extensión de las perversiones de Liz, de ahora en adelante.
Yo gemí más que por gusto por actuación, pero tenía que parecer disfrutarlo. Me costó mantener de pie el ánimo para que se notara físicamente mi gozo, maldigo ser varón en ese aspecto.
Llegó el buen Nat, y nos sorprendió, Liz lo hizo penetrar a Tanner, quien parecía acostumbrado a eso, y yo... lo tuve que pintar. ¡Me hizo pintar tal aberración! Después, entre los dos recorrieron mi cuerpo con sus bocas, y dieron por terminado lo que me quedaba de identidad masculina, mancillado mi santuario sagrado.
Liz hizo lo mismo entonces con un extraño objeto metálico que simula las formas del sexo masculino. Fue doloroso y frío, tanto como los que son de carne, pero más frío aún.
No puedo mover mi posaderas con paz, y eso me avergüenza más de lo que puedo describir. Lo peor no es ese sexo brutal, no. Lo peor es lo que siento,c ada vez que Liz hace esto con mi cuerpo. Porque entonces, la escucho a ella.
Su voz me susurra algo que no alcanzo a comprender, y funestas visiones invaden mi cabeza entonces... una madre pariendo, y una figura femenina despojándola de la sangre de su sangre, alegando muerte del producto. Sangre en su vientre y en la cama, gritos de dolor de la madre, un hombre aproximándose a la dolida mujer, y un hacha vieja cegando la vida de la misma, pero justo antes, ésta escucha el llanto de su bebé... y ríe "él vive. Así que me las pagarán" recita antes de ser callada para siempre.
No lo soporto. ¿Por qué tengo esas visiones? ¿Qué es lo que quieren de mí? ¡Me van a enloquecer!
La carta termina allí, la firma son sólo iniciales y las miré con detenimiento: "E.L." Erick Lockheart por supuesto. Me quedé estupefacta...
Pues ya, me he tardado un siglo en subir un capitulo cortito, súper cortito, pero es que tuve una crisis fuerte, lo siento. Mis ánimos están mejor, y ya pronto viene el 32 de cuentos eróticos por si les interesa.
Por favor comenten! Díganme que les parece ¿qué creen que va a pasar? ¿Qué le aportarían? ¿Qué creen de Erick Lockheart?
Bueno se cuidan, besitos y ¡Feliz año nuevo retrasado!
