¿De que va Nipples? : Una colección de drabbles continuados donde los protagonistas son los deseos carnales de un pelinegro muy conocido por todos y su adoración por unos curiosos pezones color cerezo. XD
Advertencia: Un poco de OoC en los personajes principales. Rating M, por consiguiente contenido sexual explicito, incesto y algunas palabras subidas de tono. Sin embargo en este capitulo no hay mucho de esto XD
Disclaimer: Naruto no me pertenece.
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DAY III: Sandalwood flavored kiss
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― Es igual como la recordaba.
Frente a ella se encontraba aquella reja que resguardaba el pequeño jardín y la entrada de la que una vez fue su casa.
― No ha cambiado nada…
Sasuke que llevaba una gran maleta violeta abrió la puerta para que pudieran entrar al recinto. Ni bien entró un aroma a café pasado inundó sus fosas nasales. Extrañaba tanto ese olor. Le recordaba a papá.
― Vaya, por lo que veo― comenzó ella― mi llegada hizo que te levantaras más temprano de lo normal, Sasuke-chan
Sakura empezó con sus bromitas para molestarlo.
―Hmph, siempre serás una molestia― mencionó con una sonrisa encantadora.
Sakura le dio un golpecito en el brazo en respuesta.
― No cierto. ― tenía las mejillas sonrojadas― Además, sé que siempre remoloneas en la mañana ― añadió divertida.
― Hmph, eso sí no es cierto.
― No me sorprendería saber que papá haya tenido que hacer el desayuno también a su hijito querido.
Sasuke que estaba cruzado de brazos, miró con enfado a la pelirrosa. Odiaba cuando alguien osaba a hablarle en diminutivos (a excepción de Sakura por supuesto). Sin embargo, el enojo duró poco porque ni bien estuvo así dos segundos, al tercero ya estaba persiguiendo a la Uchiha de cabello rosa alrededor de la casa.
― ¡Kyaaa! ― gritaba ella por salvar su vida del terrible castigo de su hermano.
― ¡Estaba vez no te salvas, Sakura!
Sakura, conociendo muy bien las habitaciones, corrió por la pequeña sala escapando entre los muebles; pasó por la cocina, llegando casi a volcar una de las sillas del comedor; logró zafarse de Sasuke al entrar a uno de los dormitorios, pero lo malo es que se olvidó de colocar seguro.
Ni bien la vio, se lanzó por su presa cayendo ambos en un suave colchón cubierto por un edredón azul.
Sasuke comenzó con la tortura.
Sus manos provocaban que el pequeño cuerpo de la pelirrosa temblara. Conocía su cuerpo casi a la perfección, aunque hayan pasado muchos años desde entonces.
Sasuke sabía cómo castigarla: Haciéndole cosquillas.
― Ba-basta. ― soltó ella sin poderse contener. La risa la mataba. ― Por-favor Sasuke-chan…
Sin embargo sus palabras no lograron disuadirlo. Sasuke volvía a arremeter contra ella.
― Y-ya, y-ya. Está bien. Tú ganas, Sasuke-chan. ― soltó sin fuerzas. Le dolía mucho su panza por la falta de aire.
Y fue que al escuchar como su hermana se daba por vencida, Sasuke accedió a detener el mortífero castigo. Sus manos se trasladaron del pequeño cuerpo de su hermana a cada lado de ésta. El moreno―que también se había cansado por el esfuerzo―cayó encima de ella tratando de no aplastarla.
Sus respiraciones eran mucho más que agitadas. El pecho de Sakura subía y bajaba entre las risitas que soltaba, mientras que inconscientemente abrazaba por la espalda al moreno. Él sentía―ante tal acción―como los pechos de Sakura chocaban contra su torso, como sus pequeñas manos acariciaban por encima de su camiseta.
Era una sensación al comienzo inesperada que se transformó en una llena de satisfacción. Incluso se sentía un tanto nervioso. Sin embargo no le tomó mucha importancia. Ahora que había volteado su rostro para ver a la pelirrosa, se topó con el rostro perfecto de un ángel y el exquisito olor de su cabello.
Era como dormir sobre una almohada perfumada. El olor inconfundible de cerezos llenó sus fosas nasales. Adormeciéndolo y logrando que se sintiera somnoliento poco a poco.
Mientras que otro lado, Sakura se sobresaltó.
¿El porqué?
Sencillo.
Podía oír los latidos acompasados de un cuerpo muy cercano al suyo. Eran muy sonoros, al no escucharse ningún ruido del exterior. Se giró para verle el rostro al chico que tenía justo al lado. Se sonrojó por la cercanía.
Pues, a decir verdad, estaban muy juntos.
Sin embargo Sakura ya estaba acostumbrada a compartir su espacio personal con su hermano menor. Siempre de niños paraban juntos ya sea tomados de la mano, jugando a las escondidas, comiendo, durmiendo… y así la lista era interminable.
Ellos eran mellizos, y la gente pensaba a veces que no lo eran. Imagínense. Claro que veían eso sí, un parecido por la belleza que cada uno derrochaba. De Sasuke decían que sería un Don Juan cuando creciera y que Sakura sería una romper corazones.
Ninguno de los dos tomaba en serio los comentarios. Crecieron juntos compartiendo los mejores años de su infancia. Juntos. Como toda la vida quisieron.
Pero…
Ahora que ella había pasado muchos años sin la compañía de Sasuke, se sentía vacía. En Nueva York, no pasaba ningún día que lo extrañara. Quería escuchar su voz, ver sus orbes color ónice y abrazarlo como si de un peluche de felpa se tratara. Por lo que aprovechó sus vacaciones de la universidad para verlo nuevamente. Tomó el primer avión a Japón y con los nervios a flor de piel, esperó a llegar a su destino.
Cada segundo que pasaba lo tenía más claro.
Lo necesitaba tanto...
Con esa idea en su mente, volvió a ver su rostro con ojos llenos de amor y cariño.
Su flequillo tapaba parte de sus perfectas facciones. Sí, ella sabía que Sasuke tenía un atractivo único que sabía hacía suspirar a mas de una mujer. Incluso aquello peinado que tenía con toques medios de rebeldía le sentaba a la perfección.
Sakura se mordió el labio inferior. Le daba ganas de darle miles de besos en todo su rostro. Muchos, muchos, muchos besitos. Sabía que ahora que se encontraba durmiendo plácidamente (cabe resaltar, encima de ella) podía inspeccionarlo al detalle.
Y fue que una sensación muy fuerte y reconfortante atravesó cada fibra de su cuerpo. Podía percibir un calorcito que la embargaba. Y aunque sonara extraño, le gustaba. Le gustaba estar abrazada a este cuerpo cálido, sentir su corazón latir al mismo ritmo que el suyo, oler aquella fragancia embriagante…sándalo. Sí eso era. Sasuke olía de aquella forma tan masculina que tenía ganas de…
Y sin darse cuenta de sus impulsos, rosó con delicadez sus labios contra los de él.
Fue una simple caricia que le gustó mucho y que le hizo recordar antaño. Muchas veces se habían dados besos así. Y no sentía vergüenza de ello.
Le gustó tanto que con una sonrisa en sus labios, quedó atrapada en los brazos de Morfeo y en los de su hermanito menor.
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¡Muchas gracias a todos los que dejaron review!
¡Me alegra mucho saber que la historia les gusta tanto! n___n
¿Merece un comentario este capitulo?
¡Gracias por leer!
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