Bajo el sol
Había muchas cosas que molestaban a Sasuke; los animales, los tumultos, el ruido, Naruto, el tráfico, la estupidez, la incompetencia, Naruto, la lluvia de ahora en adelante. Y así podríamos llegar a enlistar miles de aspectos que le eran completamente desagradables al niñato Uchiha. Pero al final eran cosas con las que lamentablemente tenía que vivir, así que lo mejor era entrar en un perturbador estado de autismo, conocido también como indiferencia. Extrañamente su popularidad era inversamente proporcional al grado en que le importaba pasar advertido, curioso ¿No?
Pero volviendo al punto que nos interesa; pese a toda la mala leche que Sasuke era capaz de acumular debido a personas, objetos o acontecimientos fuera de su control, eran raras las ocasiones en donde el sabor de la bilis se instauraba en su boca, así como un perturbador tic amenazaba con dejarlo deforme del ojo derecho.
Itachi sí que sabía destrozar su temple.
Maldita fuese la hora en la que se le ocurrió ceder ante su hermano. "Dos semanas Sasu-chan, dos semanas sin tener que tomar trasporte público".
Había terminado rodeado de chicas -uno de sus enemigos naturales-, sol -otra amenaza a su integridad física- y mar. Aun no podía creer que estuviese en esa estúpida playa, llena de indeseables bañistas que no tenían mejor pasatiempo que gastarse la mirada observando a tan sublime hombre -entiéndase Sasuke-.
— Aun no comprendo para que me trajiste —le farfulló a su hermano, mientras acomodaba estratégicamente su toalla para evitar la mayor cantidad posible de dañinos rayos UV.
— Pues Deidara tenía que asistir hoy a una exposición, así que no podía venir; Kisame está con Sasori terminando un proyecto de la universidad, y de los demás mejor ni te cuento lo que deben de estar haciendo —las palabras de Itachi le dejaban en claro que…—. Exacto otouto, eres el acompañante de emergencia; la verdad necesitaba un bronceado y no quería estar aquí solo como perro a la merced de esas buitres que buscan novio de dos días. Y como tú eres más llamativo, por la edad, serás el blanco primario.
Su hermano podía llegar a ser tan sencillamente descarado; pero como de costumbre tenía toda la razón. Las hordas de jovencitas enamoradas, primero pasaban descaradamente su vista sobre él y luego se percataban de la presencia del mayor.
— Vamos Sasuke ya estás aquí, así que intenta relajarte —le aconsejó el mayor al notar el crujir de los nudillos de su hermanito; Sasuke podía actuar como un verdadero crío enfurruñado.
Aunque no lo quisiese admitir, eso era lo único que le quedaba por hacer; intentar salvar su día distrayéndose en algo parcialmente constructivo. La mejor idea que le llegó fue irse a nadar un rato; tonificaría sus piernas y al mismo tiempo abandonaría a la comadreja que tenía por familiar.
Veinte minutos de ejercicio por las tranquilas aguas de la costa, habían logrado apaciguar sus ansias homicidas, y aunque ya estaba ligeramente cansado, volver al lado del mayor no era la mejor opción en aquel momento. Optó por mejor ir a echar un vistazo a las inmensas rocas sobre las cuales se levantaba un viejo faro. Después de todo, esa construcción ya estaba abandonada y la única manera de llegar era nadando o en barco, por lo que las posibilidades de encontrarse con alguien eran esperanzadoramente bajas.
— ¡Dios! ¡¿Cómo me pudo pasar esto a mí? ! —escuchó un agudo quejido, a unos cuantos metros de llegar a su objetivo, volteó para todas direcciones intentado divisar el lugar de origen del reclamo, el cual provenía de las rocas a las que precisamente se dirigía.
Lentamente se fue aproximando, la voz le sonaba familiar, pero lo mejor era guardar la distancia en caso de que se tratara de un loco. Efectivamente se trataba de una pobre alma en desgracia la que gritó, de que otra manera podría clasificar al Uzumaki de sus pesadillas, el cual permanecía firmemente afianzado a un peñasco liso, que resaltaba del resto de la geografía visible.
— ¿Sasuke? —¡Upps! Al parecer se había acercado demasiado, era momento de la retirada—. ¡Espera regresa! —gritó desesperado el chico rubio.
— ¿Qué quieres dobe? No tengo tiempo para desperdiciarlo con un mediocre como tú —le escupió el Uchiha, haciendo gala de toda la prepotencia que se cargaba. En circunstancias normales Naruto hubiese mandado a la mierda a Sasuke, pero ahora no podía darse el lujo de ahuyentar a su "rescatador".
— ¿Podrías hacerme un favor? —el tenue sonrojo, los ojos brillantes, la cara de súplica; definitivamente Naruto podía llegar a aterrarlo cuando quería—. En la playa deben de estar Sakura, Gaara o alguno de mis amigos, los podrías llamar para que viniesen a auxiliarme —terminó declarando el zorro con un carmesí tan intenso tiñendo sus mejillas, que fácilmente se confundía con insolación. Eso de pedirle favores a tu enemigo declarado no era bueno para la piel.
— ¿Qué, al niñito le da miedo volver solo a la costa? —preguntó sarcástico el de cabello negro, para proseguir con una sonora carcajada ¿Por qué no se le ocurrió, que esa sería la primer contestación del maldito Uchiha? Ya tenía suficientes dificultades para soportar las engreídas burlas de esa pálida alimaña.
— ¡No te burles bastardo! ¡Si hubieses perdido el bañador, igualmente le pedirías ayuda aunque fuese a un idiota! —a los segundos se arrepintió de su declaración.
Uno de los grandes problemas de Naruto era, categóricamente, que cuando se enojaba, hablaba más rápido de lo que podía pensar sus palabras. Y ahora la humillante situación se había salido de su control; una cosa era enfrentar la vergüenza al lado de sus amigos y otras ser el chiste de sus némesis. Sasuke por otro lado, se estaba ahogando, tanto por la risa como por el sencillo hecho de que seguía chapoteando en medio del mar, pero como todo en esta vida se paga, al niño Uchiha le iban a salir caras sus malsanas burlas.
— ¡Otra maldita ola! —exclamó Naruto, a tiempo para ver como el chico Uchiha se perdía en las profundidades del océano.
Minutos más tarde, ambos jóvenes estaban sobre las rocas en igualdad de condiciones -entiéndase su traje de Adán-, dándose la espalda y con tal aura asesina que seguramente hasta los peces dejarían de circular por esos lares. Lo más probable es que no podrían salir de ahí hasta que el sol cayese, y la playa estuviera lo más desolada posible.
Sí, a Sasuke lo molestaban muchas cosas, pero sólo pocas se ganaban un lugar especial en su lista de cosas que aborrecía. Naruto se acababa de sacar boleto para tal lugar de elite. Y quizás Itachi también.
Notas
Aquí yo con mi cosa de fic XD.
No tengo mucho que decir al respecto, sólo mis comentarios de siempre, que espero que a alguien lo haya entretenido y ¡Felis cumpleaños Naruto! ¡Cada día te poner mejor! Bueno, eso no lo digo siempre XP.
Muchas gracias a todos los que leen y a quienes les gusta dejar un comentario de paso;
Yuki-2310; Anidimuka; Hokuto no Ken; fyekuh; ika; Oonigiri; Natusky; TheRusso; hikikomori-chan; jennita; GenoBlack y lightless.x.
