Por la noche

Pocas veces Naruto tenía la oportunidad de salir a disfrutar con sus amigos hasta altas horas de la noche, especialmente por la discordancia de horarios que todos poseían; cuando a uno no lo interrumpía la escuela o el trabajo, a otro se le ocurría meter un nuevo curso, enfermarse, o irse a ligar en solitario fingiendo que acababa de romper con la pareja de turno, para crear mejor el factor lástima.

Pero ahora todos se habían reunido por ocasión especial; el cumpleaños de Rock Lee lo ameritaba. Y si con eso no estaba justificado el irse de parra, simplemente sería descortés rechazar la invitación que el moreno les había hecho, para pasar la velada en uno de los clubs con mayor reputación -y costos- de los lares. Gracias a dios que Lee podía tener tales ataques de insana generosidad, ya que todo corría por cuenta del anfitrión. Lo más seguro es que hubiese estado ebrio cuando accedió a aquello.

Pero volviendo al niño de los cielos; Naruto no podía sentirse más dichoso en aquel instante. Estaba en un apartado con todos sus amigos, descansando después de su gran espectáculo en la pista de baile ¡Vamos! Que el chico sí que sabía mover esas caderas. Por lo tanto las miradas de más de alguna coqueta estaban puestas sobre él, y como si el festejado fuese otro, la preciosa Hinata ya había entrado en confianza con el rubito. Definitivamente la dama suerte lo acompañaba aquella noche.

— Disculpen un segundo —se excusó la niña de los ojos perlados dirigiéndose a los servicios de la discoteca. Cuando La Hyuuga se alejó lo suficiente, el Uzumaki tuvo tiempo de fruncir ligeramente el entrecejo; Hinata estaba a punto de terminar sentada en sus piernas -Kiba ayudaba con el plan empujándolos desde el principio del amplio sofá-, seguramente se fue, únicamente por la miradas desaprobatorias e irritables de su odioso primo. Neji tenía complejo de mamá gallina.

— Nee Naruto —llamó Sakura captando su atención—. Para llegar a los baños, tienes que atravesar un estrecho pasillo, famoso por los calurosos encuentros que se originan ahí —le susurró con secretismo evitando los inquisitorios ojos blancos del Hyuuga. Al ver la mirada esmeralda de su mejor amiga, señalándole la estilizada figura de Hinata perdiéndose entre la mar de personas, Naruto no pudo evitar que un encantador sonrojo cubriese su piel canela ¿Acaso la Haruno le estaba insinuando que…?—. ¡Ve por ella zorrito! —exclamó para incitarlo a seguirla con un "ligero" golpe en la espalda.

Si Sakura seguía soltándole tales ataques promotores de ahínco, terminaría con algo roto en su hermoso cuerpo.

Naruto se fue perdiendo entre la multitud inseguro del plan de la Haruno, pero demasiado orgulloso como para regresar sin haber intentado nada. Él había escuchado previamente, de la propia boca de Hinata, lo mucho que le gustaba -no es que estuviese de cotilla, simplemente estaba casualmente descansando en el mismo lugar donde la Hyuuga había revelado tal información-, así que por lo menos tenía entendido que la chica morena no se enojaría con él y lo llamaría degenerado si se le ocurría arribarla con un dulce beso ¿Verdad?

Estaba a punto de darle alcance a su objetivo, cuando la cosa menos esperada se presentó para aguarle la fiesta. La luz en todo el complejo falló.

Luego de algunos segundos de gritos y quejas, al parecer uno de los encargados, con potente voz, rogó porque la calma arribara, asegurando que con prontitud la energía sería restablecida.

Al contrario de lo que muchos esperarían, nuestro niño sol no volvió abatido a su asiento, sintiéndose agobiado porque cuestiones externas a él terminaron arruinándole un buen arrumaco, en absoluto; en su ingenua cabecita formuló la idea de que ahora todo podría salir el doble de bien; es decir, Neji por mucho que tuviese agudeza visual, jamás podría ver a los dos "enamorados" ponerse melosos ¡Nada le impediría llegar a primera base con la Hyuuga!

Tanteando la pared se fue aproximando a la parte más recóndita de aquel estrecho corredor.

La luna que se colaba traviesa por una diminuta ventana, le permitió distinguir a una única figura en el pasillo, que a juzgar por los mechones ébano que se lograban vislumbrar, la blancura de uno de los brazos y la complexión delgada, casi le aseguraba que se trababa de linda Hinata.

Al parecer la chica estaba tan desorientada entre la negrura, como la mayoría de las personas en el local; un perfecto momento para encestar su jugada.

— ¿Dónde está la princesita? —alcanzó a pronunciar delicadamente, antes de tomar a la persona entre sus brazos, girarle rápidamente -tanto que su acompañante trastabilló- y cariñoso, permitirse darle un delicado beso en su mejilla de porcelana, mientras la abrasaba protector.

Pero, todavía sin terminar con el contacto, se percató de algunas cuestiones ciertamente perturbadoras. Primero; Los brazos de la chica por suaves que se sintieran, no eran delicados en absoluto, se sentían marcados como de alguien que se ejercita contantemente, al igual que el resto de su complexión. Segundo; la mechas carbón que distinguió al comienzo, eran bastante más cortas, nada en comparación con el largo cabello de la chica. Y tercero; ¿Hinata no era más bajita que él?

¡Que se haga la luz!

El rostro de Naruto se figuraba tan descompuesto, que seguramente terminaría vomitando sobre los lustrosos mocasines negros del Uchiha ¡Exacto! Su acompañante no era ninguna dulce niña con porte de princesa.

Sasuke, por otro lado se sentían tan humillado, tan avergonzado, tan agredido y tan furioso, que sin preocuparse por emitir sonido alguno o protestar cualquier cosa, condujo directamente su puño a la cara del Uzumaki.

— ¡Maldito subnormal! —bramó alejándose de la escena del crimen ¡Jamás -ni muerto o aunque le pagaran- volvería a acompañar a Itachi a ningún lugar! Ahora tendría que correr a los baños para enjuagarse la cara unas diez mil veces ¡Demonios! Sentía que la pulcritud de su piel se había perdido por completo.

Naruto sin prestarle mayor atención al golpe del Uchiha y con lo que se plasmaba como un encantador ojo morado, se levantó para de igual forma, lanzarse a la barra y enjuagarse los labios ¡Sabor a Uchiha que asco! Preferiría mil veces terminar muerto de borracho con la boca agria, a seguir con la sensación de la piel de Sasuke en sus labios.

— Hey Naruto —Sakura se aproximó al lugar donde la figura desesperada del Uzumaki, estaba arribando al cantinero con órdenes tan extrañas y dichas de forma tan frenética, que el pobre hombre apenas y le entendía. La chica de rosado cabello se extrañó de ver al chico zorro ahí, en lugar de haber vuelto de la mano con Hinata—. Vaya susto con lo de la luz ¿No? Dime te perdiste al encuentro con…

— Sakura —pronunció con un nivel de seriedad tétrico, interrumpiendo las palabras de su amiga—. No vuelvo a seguir tus consejos—comentó con mala leche, antes de empinarse una botella de vodka, con la cual, de forma perturbadora estaba haciendo gárgaras en lugar de ingerir el contenido.

Quizás el universo le estaba gritando, que dejara de intentar tener encuentros románticos con Hinata, o las cosas podrían salir mal, inmundamente mal.


Notas

¡Dios! ¿Por qué escribo esto XD?

Luego de una larga temporada he vuelto con mi cosa, y al parecer estoy más oxidada que de costumbre, así que perdónenme por mi humor barato, pero estoy algo deprimida y por más cutre que esto me quede me ayuda a relajarme.

Muchas gracias a todos los que dejan review, de verdad que su apoyo me fascina;

Axelia uchiha; Yuki-2310; jennita; zutale; kotoko-noda; Likeanotherone.k; TheRusso; Oonigiri; Natusky; Chris Melian Black; hikikomori-chan; honki; winny-wika3; GenoBlack; YO y Choi MingYu.