¿De que va Nipples? : Una colección de drabbles continuados donde los protagonistas son los deseos carnales de un pelinegro muy conocido por todos y su adoración por unos curiosos pezones color cerezo.
Advertencia: Un poco de OoC en los personajes principales. Rating M, por consiguiente contenido sexual explicito, incesto.
Disclaimer: Naruto no me pertenece.
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Nipples
by RoFer
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DAY XIII: Hot Contact
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Sakura estaba nerviosa. A pesar de la despampanante fiesta que el Museo había organizado, la presencia de Sasuke fue el detonante de su nerviosismo. El Uchiha fue el factor sorpresa que no esperaba. Pero mas que nada el deseo que sentía en exceso al verla…era incluso indecente.
Y ahora frente a frente, no sabía exactamente que decir. Ni siquiera sabía cómo había terminado en esta situación incómoda: Leonardo, Sasuke y ella en un mismo lugar.
―Creo que no nos conocemos.
Un sonriente Leonardo preguntó cordialmente a un poco expresivo Sasuke Uchiha. El susodicho no hizo mas que entrecerrar sus ojos al gran amigo/actual modelo de Sakura. Ella apretó la mano del italiano deseando que se la tragara la tierra, no podía soportar ese oscuro escrutinio. Como si estuviera siendo algo incorrecto o impropio estando al lado de su amigo.
Aun sin responderle, Sasuke se fijó en sus manos entrelazadas. Lanzó otra de esas miradas furibundas hacia el otro hombre.
Demasiado posesivo, Uchiha.
―Soy Leonardo Rosetti, modelo particular de la señorita Haruno. Un placer.
Su amigo extendió su mano de forma cordial, pero Sasuke no conocía la palabra "educación" sin duda. Solo siguió viéndolo como si buscara la manera mas efectiva de matarlo y enterrar su cadáver en algún lado.
Sakura no podía dejar que el Uchiha fuera tan maleducado. Sus nervios le estaban jugando una mala pasada, pero eso no le quitaba el derecho de enseñarle algunos modales a cierto pelinegro.
Sutilmente colocó su otra mano en el brazo de Leo, acercándolo mas ella. Una mirada irritada de su propia cosecha le mostraría a Sasuke que su actitud tan desabrida era tan poco atractiva.
―Un hombre de pocas palabras. ―Leo no dejó de sonreír al ver que el Uchiha no correspondió el saludo.
―Y muy maleducado.―susurró Sakura.
Siguiendo la mirada de Sasuke que no la apartaba de su compañera, Leonardo sintió cierta sensación de protección hacia la pequeña pelirrosa. El agarre que mantenía en su brazo le indicó que éste era el origen de sus mas grandes temores―Creo que conoces a la artista estrella.
Sasuke quitó la mirada de Sakura para fijarse en el "modelo particular" de la pequeña traidora. Era tan alto como él, con la complexión de un atleta, el cabello castaño corto y los ojos caramelo que mostraban desafío. El tipo de desafío que no dejaría que se saliera con la suya. Y Sasuke Uchiha siempre se salía con la suya.
Patético sustituto Sakura. Yo soy tu único modelo.
―La conocía o eso creía. ―comentó con esa voz grave suya.
Sakura sintió temblores correr por su cuerpo al solo escucharlo hablar. Después de un largo tiempo, aun físicamente reaccionaba a su timbre de voz y eso la molestaba tanto como le encantaba. Tan contradictorio sin duda.
―Digo lo mismo.
Era cierto. Frente a frente y a solo un metro de distancia Sasuke Uchiha estaba totalmente irreconocible. Aun tenía en la memoria el aspecto del joven pelinegro que dejó hace siete años en Japón, ese joven y encantador hermano que siempre amó.
Mientras que la realidad y la ausencia transformó a este Sasuke Uchiha en su lugar. Maduro, sexy como el mismo demonio, rudo, imprudente y egocéntrico total. Este no era su Sasuke. No lo era.
―¿No es Sakura la mejor artista de todas? ―comentó Leo queriendo llevar la conversación a otro campo. Mucho más fácil de abordar.― Tuve que insistirle mucho para que me dejara modelar para ella.
―Leo…―censuró Sakura mientras veía el daño que el comentario había causado, Pero se sorprendió al ver la amplia sonrisa de Sasuke. La sonrisa de un gran tigre a punto de lanzar las garras contra su presa.
―No tengo la menor duda. ―comentó relajado el Uchiha viendo ahora los distintos cuadros a su alrededor. ―Una mujer que se jacte de tener tanta osadía al pintar estos…cuadros me impresiona―su mirada azabache se fijó de uno muy en particular. Era de una forma tan sensual, un cruce entre lo figurativo y lo abstracto con tal equilibrio que cualquiera que pudiera observarlo sentiría las propias pasiones de la artista.―unos cuadros que sobre todo…me excitan.
Sakura se quedó de una pieza totalmente sorprendida y muy sonrojada. La sonrisa de Leo disminuyó ligeramente sabiendo que no podía culpar al hombre por pensar en sexo al ver los cuadros de su pequeña artista. La pelirrosa era demasiado apasionada.
―¡Qué dices!
―Cara mía, tus pinturas son un reflejo tuyo. Es como si pudiera tocar tu propia alma.
Sakura sonrío sacudiendo la cabeza―Ay Leo, yo solo pinto.
―No Sakura, tu pintas con el corazón mas que con la cabeza. ―Besó su frente de forma cariñosa― Eso es lo que te hace única.
Ahora escuchando las palabras tan abiertas y sinceras del Uchiha, no podía desmentirlo. Siendo el modelo de Sakura experimentó en carne propia lo que su arte era capaz de hacer. Pero lo que molestaba de sobremanera que este hombre tuviera la autosuficiencia para darse ciertas libertades con ella.
Sin preocuparse por Leonardo, Sasuke sentía que había movido muy fuerte el tapete a este par. Sonrió complacido mientras se deleitaba con uno de los cuadros. No mintió cuando comentó sobre lo que realmente sentía del arte de Sakura. Es como si la propia esencia de su pelirrosa estuviera encerrada dentro de una jaula llena de sensualidad y descontrol. Como si expresando con las pinturas fuera la única forma de liberarse de su cautiverio. La falta de un amante sería la razón.
Imposible.
Estos dos han estado revolcándose desde hace mucho. No podría haber tanta familiaridad y cercanía si no hubiera sido de otro modo.
Un tanto crispado siguió su mirada aun cuadro detrás de la pareja en cuestión. El cuadro llamado Fuego negro estaba destinado para él. Sábanas de satén, y el sabor de chocolates con fresas maduras desparramadas en una piel blanca y tersa se le venían a la mente. Sexo glorioso y el mas desinhibido.
Era pensar en Sakura en ese mismo escenario y sentía que su miembro se endurecía. Maldita pelirrosa. Le encantaría arrastrarla a su lado y dejar que esa boquita respondona suya se encargara de cierto gran inconveniente en su entrepierna.
―Un cuadro muy interesante. ―intervino Leo al ver a donde se dirigía la mirada de Sasuke― Creo que el mas peculiar que has hecho hasta ahora, no cara mía?
Sakura no volteó, sabía de antemano a que pintura se refería.
―Es un cuadro…especial.
―Sin duda. ―Sasuke la miró de una forma muy depredadora―Me intriga.
Se movió nerviosa intentando quitar la sensación que sus ojos provocaban en ella―Es especial…pero al mismo tiempo no lo es. Es decir, su origen es sencillo de explicar.
―Soy todo oídos, Sakura.
Bufando ligeramente siguió como si no lo hubiera escuchado. Mejor no darle mas importancia de la que merece, se dijo― Fue una prueba de colores.
Leonardo enarcó la ceja divertido―¿Hablas en serio?
―Sí, de veras. ―Nerviosa sonrió a su amigo― Necesitaba hacer algo distinto, y bueno…solo fue eso. Me faltaron colores y yo…solo mezclé. Carbón, cobalto y todas sus variaciones fue lo que salió. Sí, eso es todo.
Miró tímidamente a Sasuke, pero su sonrisa lobuna le dio a entender que no había creído ni una palabra de su explicación. Demonios.
Eres tan mala mentirosa Sakura. Esa no fue tu inspiración.
―Puedes haber improvisado algo mas ingenioso.
―¿Improvisado?
―Estoy tan seguro que tu inspiración fue algo mas terrenal.
El sonrojo de Sakura delató su falso argumento, pero a pesar de sentir avegonzada también se sentía capaz de encararlo y desmetirlo.
―Que estas intentando decir….
―Camuflas la verdad.
―No tienes idea de lo que dices.
―Oh si, la tengo. ¿Quieres que te lo pruebe?
―Como si te atrevieras, Sasuke.
―No me tientes Sakura.
A pesar de que las personas a su alrededor las veían con rostros curiosos y muy sorprendidos, Leonardo no podía culparlos. Él mismo también no sabía si defender a su amiga o intentar aplacar la conversación a un tono más sosegado. Ambos estaban llamando mucho la atención, lo suficiente para que rumores comenzaran a expandirse.
―Cara, creo que hemos empleado mucho del tiempo incordiando al señor Uchiha.
Fastidiado por la interrupción, Sasuke desvió su mirada del hermoso color jade a unos de color caramelo fundido. Ver a Sakura centrada solamente en él lo complacía de sobremanera. No quería ver más a ese sustituto barato que Sakura tenía a su lado. Sin embargo, la mención de su apellido le confirmó que este italiano sabía quién era desde un inicio. Bastardo.
Sakura se alejó unos pasos de Sasuke entrelazando su brazo con el de Leo.
―Tienes razón―suspiró pasando los dedos por uno de sus mechones rosas, no era una acción coqueta pero Sasuke lo tomó como una provocación―No puedes seguir monopolizando mi tiempo…Sasuke. Buenas noches.
Haciendo acopio de una gran fuerza de voluntad y creyendo haber superado con creces el encuentro con Sasuke después de tanto tiempo, la pelirrosa continuó siendo llevaba junto a Leo por los demás invitados del museo. Porque esta noche era suya, y aunque Sasuke Uchiha haya aparecido para atormentarla. No podía permitir que sea una traba para su futuro.
Pero como lo extrañó a pesar de todo.
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Sakura sintió el cansancio acumularse encima de sus hombros. Necesita llegar a su apartamento, tomar un baño, relajar cada músculo de su cuerpo y descansar en esas mullidas y suaves sábanas de su cama. Todo en ese orden.
Dejó a Ash en la entrada del Museo ya que deseaba seguir la celebración en otro establecimiento (cosa que ella sabía que era una excusa para seguir divirtiéndose) y para que con ojo de halcón se fijara en la que sería su próxima víctima. Sonrío con pesar y al mismo tiempo divertida al pensar en el pobre incauto que caería en la cama de Ashley Wilson.
―¿Segura que no necesitas que te lleve a la cama?
La voz grave y tan conocida de Leo hicieron que alzara su rostro para contemplarlo. Una sonrisa traviesa cruzaba su rostro. Cualquiera caería hechizada bajo su fachada de dulce corderito. Lo conocía demasiado bien.
―Oh, me siento halagada Sr. Rosetti pero esta artista necesita dormir. Nada más.
―Puedo ayudarte a relajarte. ―murmuró mientras depositaba un beso en su hombro desnudo.
―No tientes tu suerte, amico.
―Muy bien, tu ganas. ―hizo un puchero sabiendo que era buena idea no presionar a Sakura cuando estaba tan cansada. Tendía a agriar su carácter cuando la molestaban y mas cuando no había dormido lo suficiente. ―Mañana vengo temprano para…
―No, Leo. ―suspiró tratando de ordenar sus ideas― Creo que por ahora dejaremos el proyecto para mas adelante. Necesito aun ordenar mucho de la mudanza y…aun necesito…tiempo―lo abrazó tiernamente queriendo no hacerlo sentir mal―Prometo que te avisaré cualquier cosa.
―Menos mal. ―sonrió contento mientras le daba un beso en la mejilla.―Descansa, recupérate y volvamos al ruedo.
Una pequeña risita le siguió a su comentario referente al nuevo proyecto con oleo que tenía en mente―Siempre.
Tras haberle dado las buenas noches, entrado a su nuevo apartamento, haber lanzado su traje elegante por la sala, haber tomado un baño caliente y haberse puesto su cómodo pijama, se arrastró hasta su cama con sábanas blanca de lino. Suspiró una vez y cerró los ojos intentando desconectar.
―Tan suave como pétalos…
Unos labios la tocaron tan suavemente que ni siquiera sintió el rozar de ellos contra la piel de su hombro.
Extraño. Cuando Leo la beso no sintió nada, pero en este caso estos labios dejaron un reguero de calor expandirse por toda su piel.
―Cerezos floreciendo en primavera.
Los mismos labios ahora se alojaron detrás de su oreja enterrando todo su rostro en su cabello. Su raro cabello rosa que hasta este momento empezó a sentir un orgullo desmedido. A este hombre parecía encantarle.
―Hermosa, tierna…sexy.
El peso del hombre la cubrió como si de un manto se tratase. Sentir sus manos vagar por su brazos, por la curva tentadora de su espalda y sus curvilíneas caderas la dejaron sin respiración. Podía sentir su aliento fresco y mentolado contra su mejilla. No era capaz de tener una visión de su rostro, podía imaginárselo tan nítidamente que su corazón comenzó a bombear mucho mas rápido. La excitación la apresaba cual tenazas, dejándola sin habla.
―Quiero enterrarme dentro de ti, sentirte toda mojada y húmeda…
Sakura gimió demasiado extasiada por sus palabras. Era un lenguaje rudo y sexy como el infierno. Lo quería de esa forma…lo necesitaba.
Su miembro erecto y caliente se enterró entre sus nalgas rozándose entre ellas.
―¿Follaré este culo tan respingón?―gruñó contra su oreja excitado y tan necesitado como la pelirrosa―¿O quizá este coño que llora por mí?―su mano de dedos gruesos y largos se metieron entre su cuerpo y las sábanas, encontrando esos mismos pliegues mas húmedos de los que esperaba. Su clítoris duro y sensible recibió las caricias burlonas de esos dedos dejándola al borde del orgasmo.
―Dime qué quieres. ―el hombre insistió dejando que su polla rozara su abertura húmeda con sus jugos.
―A ti, ¡te quiero a ti! ―Sakura gimió desesperada sacudiendo las caderas contra su miembro duro y listo para embestirla.
―Pequeña atrevida.―gimió estando apunto de correrse― Tu coño será.
Y le dio lo que quería. Su polla enterrada total y profundamente sin ceremonias. Sintió que extendía sus paredes internas y como mas humedad envolvía su miembro. A ella le gustaba y a él le encantaba la vista.
Embistió cada vez mas rápido mientras piel contra piel chocaban entre si. Era increíble lo perfectamente compatibles que eran sus cuerpos. No había nada incorrecto, no se sentía para nada mal. Era el maldito paraíso.
Sakura se sentía en las nubes y mientras su orgasmo crecía cada vez mas, la falta de respiración de su compañero la entusiasmó. Se estaba entregando de forma total a ella, sin inhibiciones ni control. Lo quería todo de él. Todo. Era como si lo conociera de siempre. Pero mas que nada quería que no se detuviera y dejara que la llenara con su simiente. Quería escucharlo venirse y sentir que se corriera dentro, muy dentro y que no saliera nunca.
―Ah, mierda. Ya casi… ―ese quejido muy masculino, sus grandes manos entrelazadas contra las suyas y ese beso tan devastador que le regaló la llevó al límite.
Y mientras sentía como se corrían al mismo tiempo, solo un nombre salió de su boca sonrosada y llena de su aliento: Sasuke.
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DAY XIII: Hot Contact
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RoFer reportándose.
Capitulo largo para ustedes mis lectores :D
Parece que la cosa se volverá mucho mas interesante de lo que yo misma pensé, en serio xD
y por cierto, jamás creí que el capítulo terminaría así jajaja
Espero les haya gustado y muchísimas gracias por sus comentarios y por todos aquellos que me siguen a mi y mis fics. Thanks!
Nos vemos gente linda :)
