¿De que va Nipples? : Una colección de drabbles continuados donde los protagonistas son los deseos carnales de un pelinegro muy conocido por todos y su adoración por unos curiosos pezones color cerezo.

Advertencia: Un poco de OoC en los personajes principales. Rating M, por consiguiente contenido sexual explicito, incesto.

Disclaimer: Naruto no me pertenece.


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Nipples

by RoFer

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DAY XIV: Perv model

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―Sasuke….Sasuke…

Ahogó contra la almohada ese nombre prohibido que salía de sus labios. No podía evitar lo bueno que se sentía decirlo mientras se corría contra las sábanas de su cama. Movió su pelvis cada vez mas justo cuando el climax explotó en cada célula de su cuerpo.

Fue el mejor sueño erótico de su vida, y mas si estabas masturbándote contra el colchón.

Sakura suspiró demasiado avergonzada dejando que su rostro totalmente sonrojado se enfriara. Volteó medio cuerpo tratando de controlar su respiración. Su pobre corazón se había saltado varios latidos por esa sesión erótica que su cabeza tuvo que recrear. Incluso todo fue demasiado realista. La voz, los gemidos, las sensaciones…

Pero no había nadie en el cuarto.

Solo ella, la brisa fresca del viento y miles de cajas apiladas por su nuevo apartamento.

Le esperaba un día ajetreado ordenando todas sus cosas, pero ahora estaba demasiado recargada como para gastar sus energías en la mudanza. Su musa, oh musa sexy, había regresado recargada para motivarla con nuevas ideas. Ese sueño húmedo con el Uchiha había alterado sus sentidos y necesitaba trasladarlo al papel.

Con fuerzas renovadas se levantó de la cama y fue directo a la ducha. Tras salir despejada y fresca, escogió una amplia y larga camiseta con cuello en V que le llegaba a la altura de los muslos y unos coquetos boxers negros para pasar el día en casa. Estirándose fue a la cocina por una taza de café (bendita cafeína, gracias por existir) y se sentó en el gran sofá blanco de su sala. El panorama del recinto no era del todo alentador al estar aun llena de cajas de embalaje pero eso no fue obstáculo para lo que tenía en mente.

Cual brisa que se lleva las hojas en otoño, la inspiración llegó a ella. Suave, imperceptible y única.

Sakura sentía que con cada trazo daba vida a algo. No sabía de quien se trataba pero el rostro que apareció la dejó sin aliento. Tras varios minutos de bocetado percibió que el aire le faltaba y que lo estaba conteniendo sin querer. Soltó el lápiz y con ambas manos sujetó muy fuerte el block de hojas. Un par de ojos oscuros le devolvieran la mirada, tan oscuros como el carboncillo que manchaba sus dedos y el rostro que formaba parte de esos hipnóticos orbes tenían vida propia porque ese brillo especial los había visto hace mucho tiempo. Aun podía sentirla después de hace horas tras lo acontecido anoche.

Sasuke la perseguía aun en el lugar mas oculto de su inconsciente.

Cada rasgo, cada característica de Sasuke lo había meticulosamente plasmado tras solo haberlo visto unas horas en el Museo. Aun le sorprendía la gran capacidad de memoria visual que poseía. A veces era un regalo divino, otras era una maldición.

Sasuke la miraba como si estuviera a punto de hacerle llegar al orgasmo.

Se sonrojó y no hizo otra cosa que soltar la bitácora y cubrirse el rostro con sus manos.

―Porqué…

Su musa podía ser de lo peor. El sueño que tuvo era señal que podía transformar sus sentimientos en imágenes dignas de un cuadro. Así siempre trabajaba, todo a base de sensaciones, experiencias y vivencias, pero mas que nada sentimientos. Sin embargo eso no era razón para que todos sus bosquejos tengan la cara de Sasuke. No era la idea que él sea la protagonistas de ellas.

Imágenes de ese sueño y lo vivido en la inauguración con el moreno de cabello rebelde habían abierto la puerta a su libido desencadenándolo. No podía seguir así se dijo Sakura, dándole el suficiente valor como para encararlo. Ella era una mujer de mundo, no era una mojigata y una frustrada sexualmente. Había tenido amantes, y se sentía orgullosa de tener una cordial amistad con sus exs.

Sin embargo, Sasuke era otro cantar. Era el contrapunto a todo lo que puede considerarse equilibrado. Era su maldito talón de Aquiles.

―Oh no, Sasuke. No voy a dejar que metas la nariz en mi trabajo.

Ligeramente alterada cogió carboncillo y empezó a hacer mas bocetos. Esta vez sus líneas eran duras, fuertes y un tanto toscas. Dándose cuenta intentó suavizar los trazos y dejar que solo sus manos hicieran el trabajo. Dejar volar su imaginación. No iba permitir que ningún pelinegro la atormentara. Lanzarse al juego y dejar que su actual y hermoso modelo italiano la ayudara sería la solución mas segura. Leonardo era tan bueno como ninguno. Recordar sus líneas, cada curva de su anatomía, la sombra que estas dejaban por la luz, cada ángulo, cada perspectiva…

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Derrotada y tendida sobre el sofá Sakura tenía la cabeza enterrada bajo un cojín.

No había funcionado, nada de nada. Sasuke Uchiha seguía apareciendo en cada hoja de su bitácora. Lo había captado magistralmente en cada ángulo que se lo pudo imaginar. De frente, de perfil, de tres cuartos y desnudo.

Sí, desnudo.

Pensar en eso le hizo soltar un gran quejido.

Una cosa era plasmar a Sasuke Uchiha en ropas de trabajo o de forma casual, y otra muy diferente dibujarlo desnudo de forma completa y siempre mirando hacia ella. Nunca fuera del cuadro ni nunca escondido. Siempre tan autosuficiente con ese aura de mimado, vanidoso, egocéntrico…

Y lo peor era saber que había fantaseado tanto con él, que hasta ahora no sabía cómo sería realmente debajo de sus ropas.

Tenía que buscar una solución y rápido, sino se volvería loca y nunca llegaría a nada. El arte era su vida y no podía abandonar parte de ella misma y dejarlo a la deriva.

El timbre sonó y Sakura bufó molesta. ¿Quién era a las 11 de la mañana?

Levantándose del sofá todavía con sus pensamientos puestos en solucionar su problemilla se dirigió a la puerta y la abrió. Técnicamente casi se cayó de espaldas al ver de quien se trataba.

― Pe-pero…¡¿qué haces aquí?!

El mismo par de ojos oscuros y penetrantes dibujados en su block le devolvieron la mirada. Maldita sea su suerte. El atractivo Uchiha estaba frente a ella. El cuerpo que había trazado en grafito estaba ahora enfundado en una camiseta gris y en un blazer a juego. Un par de vaqueros oscuros y unos botines terminaron de completar su imagen. Su tenida era tan casual y al mismo tiempo tan masculina y tentadora que solo pensaba en lo que bien que se vería recostado en sábanas blancas. Solo piel y sábanas blancas.

Las mejillas de Sakura intentaron enrojecer pero ella culpable logró controlarlo. Quería darse una patada ella misma por ser tan obvia.

Luciendo aun consternada, encantada y mas que todo fastidiada intentó ordenar sus pensamientos…y sus hormonas.

―Buen día para ti señorita Haruno.

Con las manos en los bolsillos, arqueó una ceja ligeramente al ver a Sakura acalorada. Fue cuestión de segundos pero lo vio y fue suficiente como para deducir con acierto lo que sabía. La pequeña pelirrosa no le era indiferente.

Sasuke sonrió suavemente esperando ver su reacción. Mordiéndose el labio Sakura no le quedó otra opción que dejarlo entrar, aunque tenía muchos deseos de cerrarle la puerta en la cara. Pero no tuvo la oportunidad ya que él muy campante entró en su hogar.

Sintiéndose como en casa, se coló en el apartamento dándole un barrido total a su alrededor. Era bastante grande para una sola persona, y con una vista increíble de la ciudad. Muy cómodo para una artista. Perfecto.

El Uchiha se sentó bastante relajado en el sofá mas amplio de la sala pero sin dejar de fijarse en un detalle. Unos utensilios y una bitácora tamaño A3 se encontraban muy cerca de él, intrigado dejó su curiosidad sosegarse por un rato. Tenía a una deliciosa cerecita frente a ella llamada Sakura. Había visto su poca indumentaria, y ahora podía darse el placer de verla al detalle. Esas descaradas piernas se veían tan largas que solo imaginaba con tenerlas alrededor de su cintura.

Ah sí, era ver a Sakura y pensar en sexo.

La pelirrosa frunció el ceño mientras colocaba las manos en la cintura―Sasuke ¿vas a decirme que haces aquí? No…¿cómo supiste que vivía aquí?

―Vaya ¿me crees un tipo de acosador?―preguntó sin tratar de expresar nada en su rostro, le parecía tan divertida la situación.

Sakura se sonrojó delatándose―No me has respondido Sasuke.

―Tranquila―comentó―No me aprovecharé de ti.

Con la duda plasmada en su rostro Sakura dudó en cada palabra dicha―No sé si creerte.

No pudo evitar sonreír haciendo que su corazón se saltara un latido. Parecía que el tiempo no había pasado para Sasuke. Esa sonrisa aun era demoledora.

―Vine a inspeccionar el edificio y ver como andaba todo por aquí.

―¿Porqué? ―preguntó confusa―¿Trabajas aquí?―No era posible. No, ni hablar.

―No, Sakura. Simplemente pensé que sería una gran idea saludar a mi nueva arrendataria.

¿Qué? ¿Pero qué…?

―¿Ésta…es una broma?

―No soy del tipo bromista.

―Eso lo sé. Te conozco.

Sakura estaba angustiada de solo pensar en Sasuke Uchiha como su casero. Esto era el colmo, lo peor que podría sucederle.

―Yo no afirmaría eso tan a la ligera.

Abrió los ojos un tanto sorprendida por el comentario. El moreno lucía serio, había perdido la sonrisa.

―Explícate mejor, cómo que eres el…

―¿Porque no te sientas? ―palmeó el asiento a su costado― Así te explico mejor que desde este momento seré tu casero.

―No gracias, estoy bien aquí. ―se cruzó de brazos aun tratando de asimilar la noticia.

¿Sasuke Uchiha, mi casero?

Sin embargo no sintió el tirón que Sasuke le dio a su mano haciendo que cayera encima de él, en su regazo. La rodeó con sus brazos para que no se le escapara.

―¿¡Qu-qué diablos!? ¡Sasuke…!

―No te muevas tanto.

―Suéltame…esto es…

―¿Te incomoda?

―¡Por supuesto que si! ¡Déjame!

Sasuke sonrió divertido―¿No piensas abrazar a tu hermano?

Sintió como si el aire se hubiera ido de sus pulmones, un golpe seco y muy poderoso. Sakura escuchó esa última palabra y trató de regular su respiración. Era como si de la nada hubiera recordado ese secreto muy escondido en su corazón. La magia, la fiesta y las luces tras su llegada habían opacado la verdad que necesitaba desesperadamente sacarla a la luz. Y ver a Sasuke sin nada que enturbiara su mente hizo que volviera de golpe a la realidad. Ese secreto, esa verdad era muy importante que el la supiera como de lugar.

Sasuke la soltó al ver la tensión de su cuerpo, ella técnicamente huyó a la parte mas alejada del sofá. Lucía sofocada y bastante nerviosa, como si solo la mención de una simple palabra o de su tacto haya desencadenado un cortocircuito a su sistema.

Hermano.

Sasuke cortó el tenso silencio―Solo vine a presentarme como tu nuevo casero. ¿Cómo es que soy dueño del edificio? No me pasé estos años de brazos cruzados, señorita Haruno―comentó dándole un énfasis sarcástico a su apellido. Como si decirlo fuera un buen chiste. ―y si quieres saberlo tendrás que hacer la tarea e indagar a fondo.

Con la suficiente fuerza ahora para responderle aunque con la panza llena de nudos, intentó hondar en el tema que no podía dejar de lado mucho mas tiempo. Para su paz de espíritu era mejor solarlo todo, y cuanto antes mejor. Sí, era ahora.

―Sasuke…

El aludido solo la miró sin expresión, y si no lo conociera estaba irritado. ¿Con ella? ¿Por su reacción? No estaba segura.

―Necesitamos hablar…

―¿Sobre el alquiler? Si insistes…

―No, es sobre otra cuestión.

Enarcó una ceja curioso―Sobre qué entonces.

―Lo que sucedió hace años.

―No me interesa.

―Pero ni siquiera sabes que…

―No me interesa Sakura. Lo que haya sucedido hace 7 años me tiene sin cuidado.

Sasuke se levantó incómodo mientras se dirigía a las ventanas. No le daría la oportunidad de hablar. No lo merecía. Maldita sea, no lo merecía.

―Él me dijo que dirías eso. Papá me dijo…

―Ni me menciones su nombre.

―Fugaku es nuestro padre y siempre lo será.

―Cállate.

Sakura dio un respingo al escuchar su tono. Una mirada cargado de rencor le devolvió la mirada.

―Dejó de ser mi padre hace mucho tiempo. Exactamente hace siete malditos años.

―No puedes culparlo por lo que yo hice.

―La traición se paga caro. Tu bien lo sabes.

Es como si el tiempo no hubiera pasado, Sakura sabía que esa había sido la misma cara de dolor de un muchacho de 17 años. Mentido, engañado…traicionado.

―Nuestro padre cumplió una promesa…una promesa que le pedí que no rompiera. Fue un error mío, deja de culparlo. ―susurró muy dolida. Fugaku le había comentado que no había tenido contacto con su hijo desde el día que discutieron hace siete años. Su padre estaba destrozado.

―Lo sé.

Sasuke se había acercado, lo suficiente para tener que inclinar su cabeza. Era tan alto.

―Si me quieres atormentar, de acuerdo. Si me quieres hacer pagar, muy bien. Pero primero debes escucharme.

―No quiero escucharte hablar. No me importan tus explicaciones.

―¡Serás terco!

―Estas aceptando el castigo que te haré vivir por haberme abandonado todo este tiempo, y para mi es suficiente.

Impotente y totalmente furiosa lo empujó con todas sus fuerzas. Se enfureció y al mismo tiempo se maravilló porque no pudo moverlo ni un centímetro. Era muy fuerte ahora.

―¡¿Crees que fuiste el único que sufrió?! ―masculló intentando hacerle entender―Viajando sola y viviendo el peor infierno que te puedes imaginar. Fue horrible. Estaba sola, asustada y no tenía a nadie conmigo. Sino hubiera sido por Ashley y Leonardo me hubiera vuelto loca…nunca hubiera podido asimilar todo, no hubiera podido regresar.

Sasuke cogió fácilmente ambas delicadas muñecas sin ejercer presión de ningún tipo. La acercó lo suficiente para que sus cuerpos se tocaran y pudiera sentir cada curva de su anatomía.

―Tu solita decidiste saltar al foso. Hubiera dado todo por ti. Lo hubiera dejado todo por ti, pero preferiste dejarme fuera de esto. ―le espetó demasiado molesto, demasiado resentido.

―No…no…―susurró―Era un salto al vacío y tenía que hacerlo sola. Eras demasiado importante para mi como para arruinar tu futuro. Nunca te hubiera hecho pasar por eso…

―Era… ¿Tiempo pasado?

Sakura se sonrojó sin saber que decir. No podía admitir que…

―Escúchame Sasuke―balbució intentando explicarle lo mejor posible mientras luchaba por no estremecerse al sentir todo su cálido cuerpo rodearla―fue un largo camino que recorrí pero encontré la respuesta a todo.

―No sigas…―entrecerró los ojos no dejando que continuara

―Encontré la verdad y…

―Basta.

Sakura continuó―Nosotros…nosotros….

―Detente, Sakura.

―¡Sasuke, nosotros no somos hermanos!

Con los ojos muy abiertos esperó su respuesta y solo un parpadeo después, sintió como los labios de Sasuke sellaron los suyos.

Suspiró mentalmente. Tantos años de haber pensado que jamás volvería a saborearlos. Fue muchísimo mejor de lo que llegó a soñar. La realidad era única. Esa boca era tan adictiva como el sabor propio del Uchiha.

Fue un beso brusco que tenía la intención de castigar, callar y sobretodo doblegar. Sakura se abrió a sus demandas y contestó de la misma forma. Abrió los labios y dejó que su lengua se adentrara tanteando, saboreando cada recoveco de su boca.

Nunca la habían besado de esa forma. Ni siquiera su pequeño hermano Sasuke de hace tantos años. Esto era nuevo, feroz…y muy sexual. Sentía como su cuerpo comenzaba a hervir a fuego rápido.

―Sasu…

Intentó por todos los medios hablar pero él no se lo permitió. Como queriendo callarla y solo dejarla débil y necesitada. Estaba funcionando sin duda.

―Detente un momento…―susurró con los labios enrojecidos combinando perfectamente con sus mejillas.

―No.

―¡Sasuke, no soy una Uchiha!

Sus brazos la rodearon con mas fuerza y calló esa boca con otro de sus besos. No quería que siguiera hablando.

No soy una Uchiha.

Un terrible dolor en el pecho le siguió a la excitación de poder poner sus manos y su boca en toda ella. Tenía que dejar de escuchar esa mentira. Ella era Sakura Uchiha. Una Uchiha como él, su hermanita. Siempre llevaría su apellido. Le pertenecía. Ella era suya, de nadie más y se lo iba a demostrar.

Sin haberse dado cuenta, chocaron contra el sofá. Ambos cayeron sobre él pero Sasuke logró hábilmente no interrumpir el ritmo de ese beso. Un beso que dejó a Sakura sin respiración. Tomó aire mientras sentía su espalda sobre los cojines y sus pechos chocar contra una pared de músculos que la dejo sin habla. Su larga camiseta, que mas parecía un mini vestido, se había subido hasta mas arriba de los muslos dejando sus sexys boxers a la vista.

Sakura se sonrojó siguiendo la mirada de Sasuke hacia su vestimenta desalineada, pero no duró mucho ya que él tenía otros planes para ella. Una de sus grandes manos acarició su mejilla con mucha suavidad mandando un estremecimiento placentero por todo su cuerpo. Su respiración iba aumentando aun mas al ver como sus ojos oscuros faltos de cualquier sentido de decencia y tan llenos de decadencia se fijaron en los suyos. Bajó su rostro sintiendo su aliento contra el de ella, sus labios se posaron otra vez y fue cuando todo se volvió confuso.

El blazer del Uchiha fue arrancado de su cuerpo, su camiseta tuvo el mismo camino dejándolo solo en vaqueros desabrochados, podía ver el inicio de su ropa interior y se le hizo agua la boca. Pensar que había llegado a considerar al Uchiha perfecto hace tanto tiempo le permitía rectificarse y afirmarlo con todas sus letras. El Sasuke de ahora era increíble. Ni un niño, ni un joven adolescente, era ya todo un hombre con un torso tonificado, lo suficiente para ser un pecado andante, un equilibrio perfecto entro lo sensual y lo masculino y sin llegar a ser tosco. Una delicia para la vista. Un deleite para sus manos y para su adictiva ansia de plasmar en pinturas, en bocetos que duren para siempre. La belleza siempre fue su debilidad, y Sasuke era la mas hermosa de las tentaciones.

Sin percatarse de los pensamientos de Sakura, el moreno aprovechó su desconcierto para tomar lo que le pertenecía. Las manos delicadas manos que quitaron cada una de sus prendas y calentaron su piel fueron presas con una de las suyas y colocadas arriba de su cabeza.

Piel suave y sonrojada ahí donde posaba la mirada, su camiseta con un hombro descubierto y el nacimiento de sus pechos a la vista y a su hambrienta mirada. Apreciaba esas medias negras que combinaban de forma perfecta con su vestimenta, para volverla de tierna a sexy sin proponérselo. Pero sobre todo, adoraba esa ropa interior de encaje negro que cubría su entrepierna. Tenía ya pensado rasgarla con sus dientes pero solo antes probaría con su lengua toda esa humedad rodeando su sexo. De solo pensar que se estaba excitando por su toque lo entusiasmaba como nunca.

La tenía a su merced y esta vez sería para siempre.

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DAY XIV: Perv model

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RoFer reportándose.

Wow, el capítulo mas largo que he escrito hasta ahora jajaja

Vaya, me entusiasmé :D y fue tanta mi emoción que me he dedicado a hacer unos cuantos bocetos de Sasuke y Sakura con el outfit (vestimenta) que lucen en este capítulo. El primero boceto simple será de ¡Sakura! Solo quítenle los espacios al link y los paréntesis de mas, tenía que hacerlo porque FF no permite poner URLs.

ht)tp : / / imageshack . c)om / a / img837 / 9827 / 0ymv .jpg

En el siguiente capítulo verán a sexy Sasuke, prometido ;)

Gracias a todos los que comentan y leen mi fic, de veras.

Nos vemos gente linda :)