En la enfermería

Naruto tenía una salud de hierro, y eso era un hecho.

El rubio podía pasar horas mojándose bajo la lluvia, por el mero gusto de divertirse como un crío cinco añero, o por su descuidada naturaleza al haberse olvidado de un paraguas, y jamás iba a pescar un resfriado -al contrario de Kiba o Lee, que casi llegan al hospital de la pulmonía-; igualmente se la podía pasar todo el día jugando en la nieve, sin que ningún altercado que implicase una garganta ronca y un ataque de estornudos estropeasen su naturaleza.

Pero cuando se llegaba a enfermar… era terrorífico, por decir algo lindo.

Aquel día el Uzumaki había arribado al colegio con la cara sospechosamente roja, los ojos especialmente cristalizados y la actitud macabramente tranquila. Sin gritos, chistes o exagerados saludos, había tomado su lugar para luego recostarse en su pupitre a esperar que el profesor arribara, aquello era extraño. En la clase de deportes, prefirió quedarse en la banca a dormitar antes de llevar a su equipo a la victoria; y cuando Kakashi-sensei como de costumbre había intentado picarle la paciencia, Naruto apenas emitió una risilla patética.

¡Ni siquiera había reñido con el Uchiha en todo el santo día!

Daba miedo; seguramente el Uzumaki se sentía morir en aquel momento.

Para cuando llegó el receso la situación había empeorado; luego de desmayarse sobre su basofi… es decir comida instantánea en la cafetería, y decir estupideces sobre que nunca haría sus sueños realidad, Sakura básicamente lo había arrastrado a la enfermería, para luego aventarlo en una de las camillas a que reposara un rato.

— ¡Y ahí te quedas! —dijo imperativa la de cabello rosado, al ver las intenciones del blondo por levantarse, si es que al burdo hecho de girar sobre el catre se le podía llamar de tal manera.

— Pero no me siento maaaal, Sakura-chaaaan —claro y por eso estaba respirando agitadamente y convulsionándose por los escalofríos; sólo Naruto podía ser tan irresponsable ¿Cómo Kushina-san lo había dejado salir de casa? Lo más probable es que no hubiese creído que su sano hijo, hubiese pescado un resfriado primaveral y sin razón aparente. Naruto era auténticamente una caja de sorpresas.

Los verdes ojos de la chica inspeccionaron la sala en búsqueda de su dulce enfermera, y al no encontrarla, casi de inmediato supo en donde se hallaba la castaña joven; era lamentable que ésta seguramente -100 % de probabilidad- estuviese atendiendo la resaca de la directora antes de procurar al alumnado, que triste colegio. La Haruno luego de arropar al blondo, se fue a emprender la búsqueda de Shizune.

Para cuando Sakura salió de aquel lugar, Naruto ya estaba tan aletargado que ni sintió su falta de compañía, de hecho no podía sentir bien ni su cuerpo, y estaba seguro que el monstruo en forma de zorro demoniaco -que seguramente le provocaba la fiebre- tenía algo de inverosímil, pero eso lo comprobaría luego.

— Shizune-san —se escuchó desde la entrada, una voz obviamente disgustada. Era la última vez que lo trataban como mensajero ¿Qué se creía Irukase-sensei al mandarlo a entregar un lote de medicinas donde Shizune? ¿Acaso pensaba que le gustaba de hacerla de buen samaritano como a él? ¡Que se fuese enterando que no! —. ¿Shizune-san? —repitió Sasuke harto de cargar la caja con medicinas, y al ver la aparente soledad del consultorio, optó por abandonar las cosas sobre el escritorio de la morena, no es como si alguien se las fuese a robar después de todo ¿O sí? Bueno ese ya no era su problema.

De repente una asquerosa sinfonía de tosidos llamó su atención; genial un moribundo. Se acercó al catre del final sólo por la curiosidad -morbo- de ver quién era el desdichado con la toz de perro y…

¡Ohh sorpresa!

Su enemigo mortal estaba ahí, débil, diciendo incoherencias sobre alguna asquerosa comida instantánea que se lo quería desayunar, y con una nula percepción de con quien compartía el espacio -de otra forma ya le hubiese dado un almohadazo, en lugar de sonreír como idiota- ¡Que oportunidad tan única! De verdad que le daba una tentación tremenda el desquitarse de todas las cosas horribles, que por su culpa le habían ocurrido, pero…

Eso sería deshonroso para su apellido, él no se podía aprovechar de un convaleciente Naruto, por mucho que detestara al dobe.

Pospondría la venganza para la siguiente semana.

Dejó la caja con medicamentos en el estante correspondiente, y estaba acomodando las facturas cuando la quejumbrosa voz del Uzumaki llamó su atención.

— Sakura-chan, tengo frío —dijo patéticamente Naruto, haciéndose bolita sobre las blancas sabanas, el idiota había tirado la cobija que lo abrigaba.

Sasuke alzó escépticamente una de sus finas cejas; no esperaba que él fuese el que lo volviese a cobijar ¿Cierto? Se acercó reservado al lado del rubio, viendo como las bronceadas mejillas de éste parecían querer consumirse a causa de la fiebre, y como tanteaba débilmente a su alrededor en busca de algo que lo arropara.

En ese momento sintió una chispa de lastima -que seguramente terminaría en fuego-, por el estado lamentable del otro chico.

Recogió el trapo dispuesto a interpretar su rol anual de buen samaritano -estúpido Iruka le había pegado sus inmundos hábitos-, antes de cubrir a Naruto volteó precavido a la entrada de la enfermería, asegurándose que no había ningún ojo curioso que malinterpretara la situación.

Lamentablemente no contó con que en aquel segundo de distracción, el Uzumaki utilizaría sus ya casi nulas reservas para tirarlo sobre la cama, a su lado.

— Sakura-chaaaan, abrázame —expresó meloso el de los ojos claros, apretujando el cuerpo de Sasuke y restregándose contra su pecho cual gato meloso; su madre siempre le había dicho que un buen remedio cuando te sientes mal, es recibir un buena dosis de cariñitos.

Nuestro querido Uchiha ante tal acto, no podía sentirse más que sorprendido, humillado y agredido ¿De verdad la vida lo despreciaba tanto como para terminar entre los brazos del Uzumaki? Porque la respuesta parecía ser obvia.

— ¡Maldito dobe, aléjate de mí! —expresó furibundo ¡No sólo tenía los brazos del Uzumaki alrededor del cuello! ¡Ese parasito de cabello amarillo además lo podía contagia de algo!

— Sakura-chaaaan hueles bien —susurró Naruto, sorprendido del perfume que utilizaba su "amiga" ¿Cuándo habría cambiado a esencia de menta?

— ¡Que no soy ella! —¿Cómo ese mequetrefe podía seguir teniendo tanta fuerza? Sasuke estaba a punto de golpearlo cuando Naruto abrió los ojos; su mirada se notaba acuosa y desorientada, pero feliz y decidida, ya que lo estaba enfocando directamente reflejándose en sus azulinos irises ¿Desde cuándo el tarado Uzumaki se veía tierno al sonreír?

— Te quiero —pronunció quedo antes de unir sus labios con el de cabellera azabache.

— ¡Muy bien en donde está el enfermo! —profirió decidida Shizune al entrar a la enfermería siendo seguida por Sakura; ambas mujeres no pudieron evitar que su atención olvidase por unos segundos a Naruto para analizar la curiosa postal de Sasuke empinando la cara en el lavabo del consultorio—. Sasuke-kun ¿Te sientes mal? —preguntó la castaña acercándose levemente al joven.

— Al parecer se me revolvió el estómago —declaró una vez que dejó su afanosa tarea—. Por cierto un lote de medicinas llegó, está sobre su escritorio—dijo apresurado, saliendo inmediatamente de aquel lugar antes de que Shizune preguntara u ofreciera cualquier cosa—. No vuelvo hacer favores —susurró para sí ya en la soledad del pasillo, y con las mejillas iluminadas tenuemente de un adorable granate—. Idiota Naruto.

— Eso fue raro —comentó Sakura, para luego acordarse de su enfermo amigo, volteó a ver como la morena ya lo estaba revisando—. ¿Y qué tal sigue?

— Pues la fiebre está algo alta, pero no creo que le dure más de un par de días —expuso luego de revisar el termómetro—. Que extraño, casi nadie sonríe cuando está enfermo ¿Con que estará soñando?

Seguramente con la "linda y tierna chica" de obscuro cabello que lo había venido a cuidar.


Notas

¡Por fin el "inicio" del romance comienza! Eso es lo que yo llamó una relación enfermiza jojojo -chiste barato-.

Bueno espero que a alguien le haya gustado mi cosa, siempre es un placer para mí escribir, así que espero que para alguien sea un placer leer XD; ya saben que sus comentarios son lo que me animan a seguir, por lo que no me enojo si me dejan algunos.

Muchas gracias a quienes se toman la molestia de dejar review;

Kotoko-noda; saskenaru; Ai-chan; Choi MingYu; jennita; Yuki-2310; Armys; fuu-joshijita-chan; Lykan Youko; carmen9856; TheRusso; mariangelblack; hinamor007; GenoBlack; ge-u-know uchiha uzumaki; Shaoran Tai y SmileSkuashSKII.