Sobre mentiras

Si existía algo que realmente liaba a Naruto, era el tener que rechazar a alguna chica.

El rubio era bastante popular en la escuela, por lo que nunca faltaba que alguna jovencita de mirada soñadora quedara prendada de tan simpático jovenzuelo; atlético, carismático e inusitadamente servicial ¿Cómo no amar al de los zafiros? Esa respuesta sólo la sabía el Uchiha.

Y pese a que era agradable para el solecito, saber que contaba con un buen número de admiradoras, igualmente era incomodo el pensar que con el idilio amoroso de la adolescencia, viene la decepción de un formal pero severo "No".

Claro que el niño de las hebras de oro era todo un caballero al momento de exponerle a una dama, sus razones para que su desconsiderada mirada índigo no hubiese recaído en ella, consolándola pero teniendo que cortarle cualquier ilusión de raíz. Él nunca se hubiese permitido ser un hipócrita, que se enrollara con alguna chica que en realidad no conocía únicamente por frívola diversión. Y todas comprendían perfectamente su punto… hasta el momento en que apareció Shion.

Hace poco más de un mes que una nueva estudiante había arribado; entre un paso sutil pero seguro, un mentón más elevado de lo políticamente correcto y una mirada arisca y presuntuosa. Su nombre era Shion, una señorita de alcurnia; que por el trabajo de su padre, un importante diplomático, y la tanto la disponibilidad de Konoha para recibirla de imprevisto a mitad del curso, asi como su reputación de excelencia académica, había terminado en la clase del chico de cabello trigo.

Y pese a que sus exóticos ojos violetas desaprobaban a la mayoría de alumnos en cuanto recaían en ellos, por algún incomprensible motivo, tan rápido como estos enfocaron al sonriente zorrito, luego de que el profesor que la había introducido a clase le indicara su puesto al lado justamente del chico sol, no pudo menos que maravillarse por sus cándidos gestos. Aunado al hecho de que Naruto le terminó pasando sus apuntes, compartiéndole su libro y prestándole una pluma, fue inevitable que el corazón de la jactanciosa joven se conmoviera.

Mala suerte para nuestro querido pero ingenuo Uzumaki.

Shion llegó la despejada y resplandeciente mañana de un lunes, y para el romántico ocaso del viernes ya estaba convencida de que Naruto tenía que ser suyo. Porque una de las políticas de la rubia era que sí lo quería lo obtenía, y aquello era incuestionable.

Asi fue como cada aspecto de la vida del jubiloso Uzumaki pasó a ser un asunto de vital importancia para la obstinada chica de ojos claros. Convirtiéndose no sólo es su prospecto a acosadora, sino en su autoimpuesta acompañante oficial.

En todas las clases estaba pegado a él; en el receso, en gimnasia, camino a casa, inclusive la blonda se había ofrecido a transpórtalo cada que lo necesitara en su ostentoso auto extranjero. Y no es que a Naruto no le gustaran las atenciones o los mimos pero aquello ya rayaba en lo espeluznante; si a la primer o segunda semana sólo le parecieron extravagantes los tratos de la joven, ahora únicamente se limitaba a sentir miedo y nerviosismo en su presencia.

Lo más perturbador del asunto, es que ya le había esclarecido lo suficiente, que no tenia ningún interés romántico en ella, pero cada que pasaba eso, las facciones serenas de la chica se limitaban a entrecerrar un poco la mirada, componer una siniestra sonrisa y decirle con una aterciopelada pero adversa voz, que ya cambiaria su juicio respecto a eso.

En esos momentos un escalofrió recorría la espalda del Uzumaki. Aquello tenía que acabar.

Era ya la cuarta semana de acoso ininterrumpido y nuevamente Naruto había quedado de verse con la del largo cabello rubio, luego de clases en una zona de la escuela donde el transito de estudiantes escaseaba, ahí por donde las estrictas clases que kendo se impartían.

— Shion, creo que ya hemos tenido esta plática anteriormente —un par de docenas de veces nada más—. Sabes que eres una chica genial y muy linda, pero no eres mi tipo y yo…

— ¿Cuál es tu tipo? —interrumpió la rubia sin cambiar la perturbadoramente sosegada sonrisa que llevaba siempre en su presencia.

— No es eso. No debes cambiar por alguien, tu eres fantástica y…

— Entonces no veo el problema en que seamos novios —¡Joder! ¡¿Por qué no entendía que no quería nada con ella?!—. Creo que mejor deberías intentarlo de una vez, te prometo que la pasaremos fantástico —dijo la rubia para enseguida posar su delicada mano en el hombro de Naruto, comenzando con una caricia que en realidad le incomodaba terriblemente al zorrito.

Sino quería entender por las buenas, sería por las malas. Se alejó un par de pasos del perímetro de la fémina, contuvo la respiración por unos segundos y luego se decidió a terminar con todo.

— Lo que ocurre es que ya hay alguien que…

— ¿Es Hyuuga Hinata? —¡¿Cómo diablos…?! ¡¿Se había dado cuenta?! ¡Pero ni siquiera había hablado con Hinata en esas semanas! Cuando sus ojos añiles enfocaron directamente a los violetas, y descubrieron una chispa de rencor que amenazaba con iniciar un catastrófico incendio, prefirió salvaguardar la reputación de la morena.

— ¡Para nada! —rio, llevándose una mano a la nuca que alborotara sus cabellos de sol. Bueno aquello no era del todo una mentira. Ya que de manera paralela a los acontecimientos de los últimos meses, su interés en la Hyuuga había ido menguando.

— Entonces ¿Quién es la afortunada? —preguntó maliciosa la blonda. Naruto volvió a temblar.

— Lo que ocurre es que mi situación es un poco delicada.

— ¿En qué sentido? —lo estaba acorralando ¡No se iba a escaquear de ella jamás! Tenía que pensar en una excusa definitiva ahora.

— ¡Soy gay! —sí, nada podía ser más contundente que aquello. Pero contrario a la cara de estupor que Naruto pensó que compondría su acompañante, Shion se limitó a formar en sus finos rasgos una mueca de total incredulidad—. De hecho tengo novio —¡¿Qué mierda había dicho?! Ya ni estaba pensando racionalmente, pero es que la áurea lo ponía demasiado tenso.

— ¿Y quién es?—buena que la había armado. El cerebro del áureo comenzó a plantearse lo más veloz que podía, quien estaría dispuesto a llevar semejante farsa a su lado. Luego cayó en cuenta de la triste realidad de que casi todos sus amigos tenían novia o su heterosexualidad era obvia en exceso. La inquisidora mirada violácea seguía puesta sobre él. Las opciones se le agotaban, las piernas comenzaban a temblarle, el sudor frío recorría su frente y finalmente… dijo la primer sandez que pasó por su cabeza.

— Sasuke —aquello sí logró desconcertar completamente a la rubia, que miró con horror al supuesto joven de sus sueños.

— Pensé que se odiaban.

— Es que eso es para aparentar —¿Lo había creído?— Tú sabes que aún no está muy bien visto que dos chicos se… quieran… y su familia es algo conservadora —Shion que no podía quitar la mueca de aversión, consideró que aquel dicho sobrepasaba cualquier falsedad y que ninguna persona podía estar tan desesperada como para mentir con tal descaro. Pero todavía faltaba la prueba definitiva.

— Ahí esta tu novio —dijo con la voz trémula, aún sin querer aceptar las palabras del zorrito. Naruto sintió que nuevamente la suerte lo despreciaba como a ningún otro. Volteó con miedo para ver como Sasuke se dirigía ya con el equipo puesto para su clase de kendo, luego redirigió su acuosa mirada a Shion, la cual tenía la muda exigencia de esclarecer todo el asunto de una buena vez.

Lo rescatable de todo, es que aquel acto desequilibrado quedaría únicamente entre ellos tres.

— ¿Qué quieres imbécil? —inquirió Sasuke cuando Naruto obstruyó su camino. Pero se perturbó aun más cuando osó poner sus morenas manos sobre sus hombros.

— Si me odias aun más por esto no hay ningún problema, porque yo ya me comencé a detestar a mí mismo.

Y luego hubo un acercamiento difícil de definir y más aún de aprobar para la embotada mente de Naruto, que en ese segundo sólo deseó acabar con el efímero contacto con los labios del Uchiha y que la rubia -que gracias al señor había salido corriendo soltando lágrimas- volviera a mudarse lo antes posible. Lo más lamentable es que al final la excusita que se cargó no pareció tan horripilante.


Notas

Jojojo cuanta falta de congruencia hay por aquí, y aun si me gustó. Estoy en un periodo difícil, miles de problema y la salvación está en las cursilerías que transitan por mi mente. Por lo que sólo espero a alguien le siga gustando este fic, y como siempre muchas gracias a quienes los apoyan:

Susana Mode; Violet Strawberry; Soy YO-SARIEL; Ru. Q; JAJAJA; NaraLollipop; camiSXN; Tomoe91; shameblack; TheRusso; yuuske; dark angel-loveless; Cariita. Sk; okashira janet; milk goku; jennita; Saku-Aya; Anidimuka; hinamor007; hijikata yoku y Jaelina.