Satisfacción.

Está muerto. Cree llevar muerto mucho tiempo. O al menos eso le gustaría.

Sabe que no es así cuando la espada se clava en él con un golpe limpio y certero, cuando el dolor comienza a hacerse notar y la piel alrededor del arma empieza a arder como si mil soles hubiesen estallado dentro de él. Sabe que sigue vivo cuando nota de nuevo la impotencia de no poder hacer frente al poder desmedido de Harex. Pero también descubre un tenue rayo de esperanza que comienza a florecer en su interior, porque está seguro de que no puede sobrevivir a esa herida.

Todo eso se esfuma de su mente con una rapidez abrumadora.

Ya da igual que la vida, que hacía tiempo que había dejado de ser su vida, se escape poco a poco de él para no volver nunca. No importa que a su alrededor se esté desatando una batalla. Ni que el monstruo siga luchando por tomar el control de nuevo. Marina le está besando.

Todo el dolor se desvanece por completo de un momento a otro, la angustia de sentir a Harex dentro de él se va sin dejar rastro. Ni siquiera nota la hoja de acero que continúa clavada en su cuerpo.

Solo existen Marina y él, no existe nada que no sea la presión de los labios de la chica contra los suyos.

A penas dura unos pocos segundos, sí, pero no dudaría ni un solo momento en asegurar que fueron los más hermosos que jamás había vivido.

Es como si durante toda su existencia hubiese estado vacío, esperando algo que nunca llegaba; y ese algo es, precisamente, el beso que Marina le ha dado. Siempre le había faltado algo, algo que nunca había logrado explicar. Pero ya no volvería a sentirlo. Ahora estaba completo.

No le quedan fuerzas para impedir que Harex se haga de nuevo con el control de su cuerpo, pero tampoco le importa lo más mínimo. A él ya no puede dañarle de ninguna manera. No le puede pasar nada más. Él ya está muerto.

Muerto y completamente feliz.


Notas de la autora: LO HE CONSEGUIDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. La hostia, lo que me ha costado escribir esto, pero está hecho y, con 1003 palabras entra dentro de los límites. Molo un pegote.