Aquí el segundo capítulo, espero les guste! :3


- ¡Póntelo Grimmjow! - exclamó una chica de ojos pardos con un uniforme de chef en sus manos acompañados de una gorra.

- ¡Para nada! – El joven se resistió con enfado - ¡No me pondré ese ridículo traje!

- ¡Llevo toda la maldita mañana planchándolo! ¡Así que te lo pones ahora!

- Tsk… ¡Bien!

El peliceleste entró al vestidor dejando sola a Nelliel en el mostrador.

"Grimmjow es un dolor de cabeza" pensó soltando un suspiro y disminuyendo su rabia.

- ¿Por qué tan solita? – escuchó una voz al otro lado del mostrador.

- ¡Nnoitra, me asustaste! – Exclamó la peliverde al ver que se trataba del pelinegro de gran sonrisa - ¿No deberías ayudar en algo del festival?

- Claro que no – negó acercándose – prefiero verte a ti preciosa…

- Nnoitra ya hablamos de esto, tengo novio ¿recuerdas?

- ¿Hablas de Grimmjow? ¡Solo sabe irritar a la gente!

- Bueno… en eso concuerdo contigo, pero en el fondo es una buena persona – sonrió un poco.

De repente la puerta del vestidor se abrió de golpe llamando la atención de ambos jóvenes encontrándose con un ojiturquesa usando unas ropas de chef con las mangas rasgadas y un gorro en su mano:

- ¿Feliz? - preguntó Grimmjow frunciendo las cejas- pero eso sí, no me pondré el estúpido gorro… ¡Oye! ¡¿Qué hace este imbécil aquí?! – se molestó más al ver a Nnoitra.

- ¡¿Qué le hiciste al uniforme?! – gritó una iracunda peliverde.

- ¡Tranquila, solo lo remodele un poco! – Sonrió - ¿Te gusta?

- ¡¿Tengo cara de que así es?! ¡No pareces un chef con ese traje!

- ¡No pensaba usar el modelo formal, no es lo mío!

Nelliel estaba harta del comportamiento del chico y no pudo evitar formar un puño en su mano:

- Grimmjow… te voy a…

- ¡Sí que es una buena persona! - interrumpió el pelinegro riendo – Aun tienes tiempo para arrepentirte hermosa, por lo que no dudes en buscarme ¿sí? – el peliceleste se colocó enfadado frente a Nnoitra.

- Nelliel no es estúpida para irse contigo – gruñó tomándolo del cuello.

- ¡Grimmjow espera! – Se aceró a separarlos - ¡No pueden pelear aquí!

- Ella tiene razón – decía Nnoitra mostrando una gran sonrisa - ¡Afuera será apropiado!

- ¡Hecho! – asintió el joven dispuesto a continuar su pelea.

- ¡¿Qué?! ¡No!

La ojipardo los siguió, se daba cuenta que razonar con ellos era difícil, pero este no era el momento para pelear, aun si sabía que a ambos les gustaba ganar tenía que parar todo esto:

- ¡Grimmjow tú te quedas aquí!

- ¡No! ¡Tengo que poner a Nnoitra en su lugar! ¡Solo así te dejara de molestar!

Nelliel abrió ligeramente sus orbes sorprendida, tal vez él no lo demostraba directamente, sin embargo si se preocupaba por ella. Los tres se detuvieron al ver que el director obstruía su camino:

- ¿A dónde creen que van? – cuestionó Barragan mostrándose autoritario y serio como siempre.

- Esto… director, verá… - la ojipardo no sabía que decir.

El director los empujó a los tres de vuelta a la cocina:

- ¡Tienen que volver, no pierdan su tiempo!

- ¡Es… espere! ¡A mí no me toca ayudar aquí!- exclamó Nnoitra con un aura oscura rodeándolo.

- ¡No me interesa! ¡Ayudaras en la cocina! – el director se retiró cerrando la puerta.

Nelliel no podía creer en que terminó todo esto, aunque no era excusa para no seguir con la labor:

- Esto… ¿Y ahora qué? – preguntó Grimmjow.

- Tú ve a preparar los postres – la peliverde jaló a su novio a la cocina.

- ¡Eh! ¿Y yo que? – Nnoitra se alteró al darse cuenta de su situación, en eso Nell le lanzó un traje de mayordomo - ¿Qué demonios…?

- Tú te encargaras de las ordenes y de las bebidas – ordenó ella con las cejas fruncidas.


En el grupo de Orihime ya habían pasado por el taller de deportes, manualidades y teatro, pero aun así la gran mayoría del tiempo las chicas se quedaban mirando a Ulquiorra:

- Inoue-senpai… - dijo un chico de gafas - ¿A dónde vamos después?

- Veamos… - revisó sus horarios buscando el siguiente taller, se veía tan linda cuando se concentraba que los alumnos se perdieron en tan inocente escena, a Ulquiorra en el fondo eso lo molestaba un poco.

- Taller de música – dijo él señalando algo en el itinerario de la pelinaranja.

Las chicas se sonrojaron al oírlo hablar por primera vez desde que llegaron al instituto, les daba un ligero escalofrió, pero era grato de cierta forma.

- ¡Ah sí! ¡Gracias Ulquiorra! –Señaló un salón que se hallaba al final del pasillo - ¡Al taller de música!


Ahí estaban, dentro de aquel salón lleno de instrumentos y sin ningún instructor, se podía sentir una tensión:

- Esto… Inoue-senpai – comentó un chico - ¿Quién va a dar la demostración?

- Mmm… -se dispuso a revisar los papeles un poco nerviosa – parece que ninguno de los miembros del taller pudo presentarse hoy… ¡No! No, esto no puede ser…

- Mujer – colocó su mano sobre la cabeza de Orihime intentado calmarla.

- ¿S... Si?

- Déjamelo a mí – indicó acercándose al piano.

- Pe… pero Ulquiorra… - balbuceó - ¿Estás seguro de…?

- Sí – asintió con frialdad poniendo sus dedos sobre las teclas del instrumento.

Orihime formó una pequeña sonrisa y entrecerró sus orbes:

- Bien… por favor todos formen una media luna alrededor del piano.

Los alumnos obedecieron sin hacer mucho alboroto, era de esperarse que las chicas se ubicaran más cerca al pelinegro, sabían que lo haría de maravilla con tal solo verlo ahí. A continuación Ulquiorra comenzó a tocar triste pero galante melodía, no parecía un principiante, si otras personas lo escucharan pensarían que lleva años estudiando música.

Ya llevaban como dos minutos de la canción y las chicas quedaron más enamoradas de lo que ya estaban, en cambio los chicos se encontraban revisando otros instrumentos del salón, Orihime no pudo evitar acercarse a un pequeño grupo de muchachos:

- ¿Pasa algo malo? – preguntó viendo las expresiones en su rostro.

- No, nada – respondió uno notablemente fastidiado – solo que es un presumido ¿Cómo puede gustarle alguien así?

- No es presumido – rió un poco cosa que logro sonrojar a algunos chicos cerca de ella.

- ¿En… entonces?

- Es algo inexpresivo, pero en el fondo también tienes buenos sentimientos, como ahora al ofrecerse a tocar el piano.

- Pues… - otro chico observó como las alumnas se colocaban más cerca del pelinegro – A ellas parece gustarle… ¿No le molesta eso?

- Para nada – sonrió alegre – no soy alguien celosa…

Volteó a ver cómo le iba a Ulquiorra, él se notaba calmado, como si al tocar se hallara perdido en su mundo, sin embargo las chicas murmuraban entre sonrisas sin apartarle la vista de encima…

Esas miradas

Conocía ese tipo de miradas, pudo sentir un dolor en su pecho, era algo que nunca antes había sentido, quería que desapareciera lo más pronto posible.

- ¿Senpai? – Orihime despertó al oír la voz del muchacho.

- ¿Si? – Mostró una pequeña sonrisa - ¿Qué pasa?

- Le pregunte si ya podemos ir a comer – se rasco la cabeza riendo – ya nos está dando hambre.

- ¡Claro! – Exclamó avanzando a la puerta mientras los chicos la seguían - ¡Ulquiorra! Creo que ya es suficiente demostración, vayamos a la cocina para que coman algo.

Las chicas se deprimieron al escuchar eso, el ojiverde obedeció y dejo de tocar aquella melodía:

- ¿No pueden ir ustedes a comer? – cuestiono una joven de cabellos castaños.

- ¡Sí! – Pidió otra de ondulada cabellera – Queremos escuchar más canciones de Cifer-kun

- Vaya usted con los muchachos Inoue-senpai – sugirió una – Que Cifer-kun se quede con nosotras.

Orihime pestañeó un poco y bajo la cabeza al sentir otra vez ese fuerte golpe proviniendo de su pecho:

- Tenemos que seguir el horario – dijo el pelinegro de forma seria mientras se aproximaba a la pelinaranja – luego habrá tiempo para…

- No – interrumpió la ojigris elevando la cabeza y enseñando una apagada sonrisa – Está bien, yo me adelantaré, luego ustedes vayan a la cafetería…

- Mujer, espera… - podía notar algo diferente en ella.

- Por favor – pidió Orihime sacando a los muchachos del salón – Se ve que te gusta tocar el piano, una demostración más no hará daño a nadie…

- ¿Segura? – Preguntó mirándola fijamente haciendo que la pelinaranja se sorprendiera un poco - ¿No haré daño a nadie?

La joven entrecerró sus orbes sonriendo de forma forzada y asintió para luego retirarse.

- ¡Venga Cifer-kun! – una chica lo jalaba delicadamente al piano.

- ¡Toque algo alegre!

- ¡Si por favor!

Los pedidos no tardaron en aparecer, Ulquiorra sabía que algo le pasaba a Orihime, pero ella le pidió que se quedara, ¿desobedecerla era lo mejor? No, sería mejor si primero ella se calmara, luego buscaría una respuesta, era lo que necesitaba.


¡Les agradezo los reviews! ^^

Recuerden que aparte de comentarios tambien acepto sugerencias, criticas (constructivas :3) y consejos c: