En la cafetería:

- ¡Una crepa con crema de fresas y una piña colada! – avisó Nelliel entrando a la cocina, se percató que Grimmjow y Nnoitra se hallaban nuevamente peleando. - ¿Ahora qué?

- ¡Insultó mi bebida! – se excusó el pelinegro con un cappuccino en su mano.

- ¡Tú empezaste y tiraste mi bola de arroz al piso! – gritó el ojiturquesa.

- Son un caso perdido par de inmaduros…

No faltó mucho para que alguien entrara a la cocina:

- Esto… Nell-san…

- ¡Orihime-chan! – La actitud de la ojipardo cambió al ver a su amiga - ¿Qué pasa?

- ¿Estas ocupada? Es que necesito que tomes las órdenes de los muchachos, por favor.

- ¡No hay problema! – Luego se dirigió a ambos chicos - ¡Y ustedes concéntrense de sus deberes!

Ya pasando un buen tiempo, la pelinaranja seguía esperando dentro de la cocina distanciada de Grimmjow y Nnoitra para dejarlos trabajar; mientras que Nell ya había terminado de tomar los pedidos, al momento de retirarse había conseguido muchos admiradores sin darse cuenta, ingresó a la cocina donde la esperaba su amiga:

- ¡Listo! – se colocó delante de Orihime la cual se hallaba cabizbaja – Ahora les diré a Nnoitra y Grimmjow que… ¿Orihime-chan?

La ojigris no respondía por lo que Nelliel chasqueó sus dedos frente a ella logrando que despertara:

- ¡Ah! ¿Qué… Qué pasa? – se exaltó mucho y sacudió su cabeza.

- ¿Qué tienes? – cuestionó con preocupación.

- Ah… yo… - se sonrojó un poco, ni ella misma sabía que le pasaba.

- ¿Y Ulquiorra-kun? ¿Dónde está?

- Esta… en la sala de música con las chicas que piensan postular al instituto – respondió.

- ¡¿Qué?! – Nelliel la tomó de los hombros - ¿Y tú lo permitiste? - Orihime asintió sorprendida por la reacción de su amiga - ¿Cómo se te ocurre hacer eso? Y dime, ¿Ellas están interesadas en Ulquiorra-kun?

- Bueno, ellas lo admiran mucho…

- Pero Orihime-chan…. Tú estás así por eso ¿no?

- A él le gusta tocar el piano – sonrió un poco para hacerle saber a Nelliel que estaba bien cuando no era así – y a ellas les gusta verlo, no tiene nada de malo…

- Deberías pensar primero en tus sentimientos y luego en eso, estoy segura que Ulquiorra-kun estaría de acuerdo en eso – añadió la ojipardo molesta.

- Pero Nell-san estoy bien, enserio… - borró su sonrisa al notar a alguien entrando a la cocina donde se encontraban – Ulquiorra… - murmuró observando al pelinegro detrás de su amiga, esta se percató de la llegada del susodicho.

- Mujer, ven conmigo.

Orihime vio que se encaminó a la salida, agradeció a la ojipardo por sus palabras y obedeció la orden del joven.

La pelinaranja caminó detrás de él en todo momento, no se atrevió a decir nada, era preferible que él hablara primero; se sorprendió cuando Ulquiorra se detuvo frente a una puerta para después abrirla:

- Entra.

Su voz a pesar de sonar como siempre, no pudo evitar saber que algo lo molestaba. Ingresó donde le indicó y se dio cuenta que era la azotea del instituto, corria algo de viento pero era agradable, y el cielo tenia matices anaranjados y amarillos, muy cálidos. Ulquiorra cerró la puerta para que nadie los interrumpa, quería una respuesta definitiva por parte de ella:

- ¿Por qué lo hiciste? – Orihime bajó la cabeza sin dejar de observar los ojos del joven – No tenías que hacer caso a las peticiones de esas chicas.

- Sí, lo sé… es que ellas se veían tan cómodas a tu lado… mucho más que conmigo –explicó – no quería molestarlas… así que…

- Deberías pensar primero en ti ¿no crees? – Le dijo ladeando la cabeza - ¿estabas bien con eso?

- Bueno…

- Sé que no fue así – interrumpió – te conozco y sé que te pasa algo que no me quieres decir, pensaba que te calmarías si te dejaba sola un rato, pero veo que no.

- Ulquiorra… - el dolor de antes se hacía más fuerte, no pudo evitar colocar sus manos en su pecho – yo… yo creo…

- ¿Hasta cuándo piensas velar por la felicidad de otros antes de la tuya? Si sigues de esa forma… solo conseguirás hacerte daño ¿Eso es lo que quieres?

- No… no quiero…

Ulquiorra volvió a observarla, ella se hallaba frustrada y nerviosa, la culpa lo invadió de repente.

¿Fue demasiado?

Él no tenía duda de lo que sentía hacia ella, pero le desagradaba completamente su comportamiento hacia los demás, ser bueno no significa dejarte pisotear por otros, y no quería que Orihime pasara por eso más adelante, es claro que si eso pasaba él la defendería, pero… ¿y cuando no sea así? Como deseaba que tuviera más carácter… que fuera más…

- ¡No quiero! – se escuchó un fuerte gritó que resonó en la azotea, logrando sorprender al ojiverde - ¡No quiero eso! – Orihime lo encaró acercándose con las cejas fruncidas y sus mejillas muy sonrojadas, ahora si estaba segura de lo que sentía - ¡No me gustó ver como ellas se te acercaban! ¡No quiero que ninguna chica se te acerque con esas intenciones Ulquiorra!

- Mujer… - ese comportamiento fue tan repentino, ¿Cuánto tiempo aguanto sacar todo eso de ella?

- ¡No me gusta sentirme así! ¡Lo odio mucho! – aquel dolor, con cada palabra dicha, disminuía – Yo… yo creo…

Se calmó más al sentir como era rodeada por los brazos del pelinegro, abrió sus orbes y luego los cerró aliviada, le correspondió acomodando cuidadosamente su cabeza sobre el hombro de él:

- Ulquiorra… yo estaba celosa… - este entrecerró sus orbes abrazándola más fuerte.

- Y yo también lo estaba – esas palabras sorprendieron a Orihime haciendo que se separa de él.

- ¿En… enserio?

- ¿Acaso no veías como esos alumnos te miraban? – ella negó un poco sonrojada.

- Estaba más concentrada en los horarios… supongo que no me percaté de eso… - pudo sentir como él acariciaba su cabeza.

- Todo este tiempo yo te hacía daño…

- ¿De qué hablas? – se deprimió.

- Yo permití que esto pasara, tenía que desobedecerte en aquel entonces, debí insistir más en saber lo que te pasaba… perdóname…

- Pero Ulquiorra…

- No debí dejarte sola, prometí que estaría contigo y no lo hice – se aproximó más para darle un beso en la frente. Orihime sonrió, solo que esta vez era una sonrisa real.

- Descuida, también fue mi culpa – tomó la mano del ojiverde y miró sus profundos ojos – Pero eso si… ¡Un día de estos dedícame una canción en el piano! ¿Está bien? – decía riendo tiernamente, en el rostro de Ulquiorra se presenciaba sorpresa, Orihime era diferente a todas, por lo que la mantendría siempre con él.

- Todas las que quieras – mostró una leve sonrisa y la volvió a abrazar.

Detrás de la puerta de la azotea estaban Nelliel, Grimmjow y Nnoitra, los cuales miraban con cautela:

- Que lindo – susurró alegre la peliverde – Sabia que solucionarían este problema.

- Con que Orihime ¿no? – Decía Nnoitra sonriendo – Es linda, no le veo el caso como tipos como Ulquiorra y tú consiguen novias así – miraba a Grimmjow enojado.

- Si sigues como estas acabaras solo Nnoitra – el ojiturquesa comenzó a reír.

- Cállate – ordenó golpeándole la cabeza.

- Tsk… - este le devolvió el doble de golpes.

Nelliel suspiró algo cansada por verlos pelear tan continuamente "Nunca cambiaran" pensó.

Ignoró a los otros dos para observar la escena de sus amigos, volvió a sonreír…

"Sé que ustedes serán muy felices"