Clyde Harris Donovan, uno de los chicos más chillones del lugar. Puede que llegaba a ser genial a veces, cierto, pero eso no le quitaba lo patético que era de forma natural. ¿Quién sería el tonto que se ligaría a este tipo? Token Black. Es raro, es estúpido, pero es cierto. A pesar de que el muchacho rico fuera uno de los tipos más heterosexuales que había, no pudo escapar de la influencia de Satán y su ridículo unicornio volador.
Clyde caminaba de un lugar a otro, preguntándose qué regalarle a un sujeto como Token. O sea, el tipo era el más rico del lugar, ¿Qué coño le iba a dar? Su mente no daba mucho, menos con su pequeño perrito yendo detrás de él.
- ¿Qué le vas a dar? ¿Qué le vas a dar? ¡Dime! ¡¿QUÉ LE DARÁS?! - Preguntaba el pequeño revoltoso mientras iba detrás de él.
- ¡Tyde, silencio! ¡Aún no sé qué le voy a dar! - Se quejó Clyde, ya al borde de los nervios.
- ¡Pero tienes que darle algo! ¡Él te va a dar algo! ¡Yo lo sé, yo lo vi!
El castaño volteó a ver al ex-cachorro con mucho interés.
- ¿Qué me va a dar?
- ¡Algo!
- ¡¿Qué?!
- ¡ES ALGO!
- ¡POR UN DEMONIO, TYDE! ¡DIME QUÉ ME VA A DAR!
- ¡Tu regalo, por supuesto!
Después de esa declaración, Tyde salió corriendo debido a las crecientes ganas asesinas de Clyde ante la desesperación.
Nunca pensó algo así, nunca, jamás en la vida, JAMÁS. ¿Por qué diablos se preocupaba por algo tan conformista como el día de los enamorados? Era estúpido. No, no sólo era estúpido, era estúpidamente conformista. ¿Cómo carajos iba a pensar en un regalo para Ike? Ni sabía qué le gustaba realmente a Ike. O mejor dicho, ni siquiera sabía por qué era novio de Ike, pero allí estaba, sufriendo por un ridículo regalo. Veía esas tiendas que tanto odiaba. Tiendas de deportes, de películas, ¡De peluches! ¡Estaba en una tienda de peluches, mierda! No le iba a regalar a Ike un peluche, ni mucho menos comprarlo. Nadie debía verlo comprar un peluche, ni el propio vendedor.
- Me cago en esta puta mierda conformista. - Expresó Georgie, mientras tiraba su cigarrillo al suelo y lo pisoteaba. - Esto es una porqueria. ¿Por qué coño estoy haciendo esto?
Su mente divagó hasta que llegó hasta Ike.
- Mierda. Cómo lo odio...
Él ni siquiera llegó a conocer bien a Ike, pero tal parece, Ike sí lo conocía bien a él. Maldito Satanás, cómo lo detestaba.
- cuando muera, voy a joder a ese cabrón. - Declaró Georgie, mientras carraspeaba.
¿Chocolates? No, Kyle es diabético. ¿Un peluche y flores? No, muy marica. Kyle no era una niña. ¿Insulina? Mierda, ¿En qué coño estaba pensando?
Regalarle algo a Winder (*) ya era lo sucifientemente difícil, ahora darle algo a Kyle era peor. Ya no eran super mejores amigos, ahora eran novios. Ya no había una segunda oportunidad si la cagaba, ahora la cosa era seria. ¿Por qué se volvió marica? Se odiaba tanto a sí mismo por ser tan débil y ser derrotado ante un homosexual rojo en taparrabos que iba montado en un unicornio rosa.
Stan caminaba tanto que incluso podría abrir un hueco en el suelo. No podía creer lo poco que conocía a Kyle, no tenía ni idea. No sabía qué libro darle, y no podía darle un libro porque no sabía qué libros tenía Kyle y no quería darle uno repetido. Tampoco podía regalarle un juego por la misma razón. Un CD de música no podía darle tampoco, eso ya pasó de moda, Stan no es tan anticuado como su padre.
Las carreras a los centros comerciales disfrazados de rosa y rojo tampoco servían demasiado. ¿Qué le regalaba anteriormente a Winder? Oh, claro. Todo lo que rechazó con anterioridad es lo que le regaló a Wilder, menos la insulina, Stan no era tan estúpido como para regalarle insulina.
- Odio el día de los enamorados... -Se quejó Stan, apretándose el puente de la nariz, hasta que levantó la mirada.
Allí estaba su respuesta, su salvación.
- No puedo creer que vaya a hacer esto...
Benjamin (+) se encontraba caminando por todo el centro comercial, debía regalarle algo a a Winder. ¿Qué podía regalarle? El rubio rizado, como fanático de la moda y el buen gusto, quería regalarle algo bonito para que luciera bien. Sería agradable ver a Winder vistiendo algo que él le había regalado. Sería mejor si él lo hiciera, pero Benjamin no era sastre, así que se resignó a la idea.
- Algo bonito, algo bonito... -Dijo mientras caminaba por el lugar, hasta que algo le llamó la atención.
Allí estaba, al frente de una tienda de vídeo juegos. A Winder le encantaban los vídeo juegos, ¿Por qué no regalarle uno? Porque Benjamin no quería. No es que detestara los vídeo juegos, es sólo que no le gustaban. No quería darle a Winder algo que no le gustara, era desagradable hacer algo así.
- Tsk, que asco. - Pensó, entrando a la tienda sólo por simple casualidad.
Miró las portadas de los juegos, tratando de ver qué les veía Winder de bueno. A pesar de que muchos se veían espantosos, otros se veían bastante agradables.
- Mira esta preciosidad... - Comentó el rubio, tomando uno de los juegos, en donde la portada era una sexy chica de lentes. - ¿Bayonetta? Que sensual... - Luego pasó a ver a otro juego. - ¿Ace Attorney? No, no se ve bueno... Uhg. ¿Dante's Inferno?
Y allí quedó el rubio observando los juegos durante toda la tarde.
(*) Male! Wendy.
(+) Male! Bebe.
ESTO ES UNA CACAAAAAAAAAAAAA. NO SE ME OCURRE NAAAAAAAAAAAAAAAH. -Rueda por el suelo nuevamente- ¿Qué les parece mi idea de Wendy y Bebe machos? :3 Al inicio iba a ser yuri, pero decidí volverlo yaoi. Nunca hay suficiente yaoi, muajajajaja. (?) Tal vez algún día haga un fic de ellos... o3o
Luis Carlos: No, no tiene nah que ver, pero quise meterlos porque... No sé. :3 Y eso lo verás después e.e
chicaaventurera: Yo también espero actualizar más seguido (?) ¿Qué fue lo que te dio risa de Demonio? XD Y sí, Bolita es medio malcriado, pero es bueno... Tyde es más malcriado. :3 Y Stripes, bueno... Es Stripes. e.e
LovelessAyami: No tiene sentido, pero... ¡NADA TIENE SENTIDO! -Risa maniática (?)- Como que Bolita sea tierno siendo hijo de Kenny e.e /Alguien: Pero es hijo de Butters. / Mierda, es cierto. Y sí, Kenny es demasiado romántico para este planeta.
¿Reviews? ¡Son gratis! 8D
