Kenny llegaba del centro comercial con un enorme peluche de Hello Kitty. A Butters le encantaba Hello Kitty, más bien tenía una colección de la gata. Kenny había entrado a ver esa colección, así que decidió darle algo más. Compró ese peluche porque no estaba entre las cosas de Butters, así que podía ser un buen regalo.
- Qué sueño... - Bostezó Kenny, yéndose a la cama.
Cerca se encontraba Bolita, quien veía fíjamente el peluche. Se encontraba enamorado de tal objeto, preguntándose cómo llegó hasta allí. Pensó en preguntarle a Kenny, pero estaba dormido, así que decidió no molestarlo. Pensó por unos momentos y tomó al peluche, llevándoselo a su propio cuarto. Lo colocó en la cama y se acostó sobre él, sintiéndose muy cómodo. Sonrió para sus adentros y se le ocurrió una idea. Esperó a que Butters llegase, lo cual tardó bastante. El rubio de ojos celestes no llegó sino hasta después de 2 horas. Kenny seguía durmiendo, así que no fue a recibirlo.
- ¡Mamiiiiiiii! - Saludó Bolita.
- Hola, nene. - Sonrió Butters, sacando un chocolate. - Aquí tienes. Feliz día.
- ¡Gracias! - Bolita le dio un beso. - ¡Te tengo una sorpresa!
- ¿Cuál es?
- ¡Ya vas a ver!
El niño salió corriendo hacia su habitación y volvió nuevamente con el peluche de Hello Kitty. Butters se maravilló con el peluche, tanto que se le iluminaron los ojos. Mientras ambos estaban en la sala, Kenny apenas se estaba levantando, sorprendiéndose cuando vio el peluche.
- ¡Eh!
- Mami, ¿Quieres ser mi valentin? - Sonrió el pequeño, sacándole una risa a Butters.
- Claro, bebé. Seré tu valentin.
- ¡BOLITA! - Gritó Kenny, alertando al niño. - ¡VOY A MATARTE, MOCOSO!
- ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
Bolita corrió antes de que Kenny pudiera agarrarlo.
Pip se encontraba sentado entre las rosas del jardín infernal que se encontraba frente al gran palacio, mejor conocido como la mansión de Satanás. El rubio estaba esperando a su novio, el anticristo, para poderle dar su regalo. Cada año tenía problemas para darle un regalo, nunca supo qué regalarle, y ciertamente no sabía si el regalo que tenía podría gustarle.
- ¡Damián! - Phillip se levantó cuando miró llegar al anticristo. - ¡Llegaste!
- ¿Me estabas esperando? - Damián lo miró extrañado.
- ¡Sí! ¡Te tengo un regalo!
Del sweater del británico salió algo de papel. Era una pequeña manualidad que había hecho este, un corazón de papel adornado con varias cosas que le había llevado el pequeño demonio a Pip. En medio decía las palabras "Te amo". Era simple, cierto, pero venía con las mejores intenciones de Pip.
- ...
- ¿No te gusta...?
- Me gusta. - Dijo sin más, tomando el corazón. - Gracias. - Pip pudo haber jurado que Damián se sonrojó. - Yo también tengo algo para ti.
- ¿En serio? ¿Qué es? - Phillip se asombró, Damián nunca le había regalado nada.
- Aquí tienes. - Dijo Damián, sacando un corazón real y entregándoselo a Pip. - Feliz día. - Le dio un beso y se fue.
- ¡EEEEEEEEEEEEEEK! - A veces Pip deseaba que las cosas que él quería no se hicieran realidad.
- Estoy... Cansado... - Se quejó Stan.
- ¿Es en este lugar, chico?
- Sí, señor. Venga conmigo, por favor. Al terminar, puede volver a casa. Y gracias por venir.
- No hay de qué, es por el amor. Además, me has pagado bien.
Stan iba caminando por el aeropuerto con un hombre alto y muy tapado. No se podía ver bien su cara, pero sí resaltaba por su gran tamaño. Ese hombre era el regalo para Kyle, algo que le había costado mucho esfuerzo y dinero a Stan, pero era todo por Kyle.
- Dios, ¿Cómo llegué aquí? - Se quejó Clyde, caminando por ese mismo aeropuerto. - Aquí tampoco voy a encontrar nada. - Miró por todos lados hasta ver a Stan. Se le hizo raro verlo allí, así que se acercó. - Hey, Stan. ¿Quién es él?
- Oh, Clyde. Él es...
Stan no pudo completar lo que iba decir, ya que notó que Clyde estaba atónito. Su boca estaba completamente abierta, admirando al hombre que estaba ante él.
- ¡NO PUEDE SER!
- Clyde, guarda silencio. Nadie puede saber quién es él.
- ¡P-PERO! - Clyde tomó la mano de aquel hombre. - ¡SEÑOR! ¡VENGA CONMIGO, POR FAVOR! ¡SE LO SUPLICO!
- Lo siento, chico. Él me tomó antes.
- ¡PERO TIENE QUE VENIR CONMIGO!
- ¡Carajo, Clyde! ¡Que yo le pagué!
Clyde no sabía qué hacer, necesitaba a ese hombre.
- ¡¿ME PUEDE DAR UN AUTÓGRAFO?! ¡MI NOVIO ES SUPER FANÁTICO SUYO! ¡UN AUTÓGRAFO, POR FAVOR! ¡O SU SUDADERA O ALGO ASÍ! ¡EN SERIO, POR FAVOR! - Stan se estaba apretando el puente de la nariz.
- Eh, chico, tranquilo. Bien, te daré algo. - El hombre buscó entre su maleta y sacó una camisa. - ¿Te parece bien? - Tomó un bolígrafo y puso su firma sobre ella. - Aquí tienes, disfrútala.
- ¡GRACIAS! ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS! - Clyde lo abrazó y salió corriendo de ese lugar, con el corazón a millón.
- ¿Quién era él?
- Un... Compañero de clases. Ahora vámonos. - Stan continuó su camino.
Stan y el hombre grande se fueron del aeropuerto, camino hacia la casa de Kyle. El pelirrojo se encontraba solo en casa, envolviendo el regalo de Stan. Él no esperaba nada realmente, pero quería darle algo al pelinegro.
- ¡Kyle, abre! - Stan llamó, tocando el timbre.
- ¡Voy!
El pelirrojo fue a abrir la puerta, y le sonrió al otro. Stan sólo entró y cerró la puerta.
- Tengo algo para ti. - Kyle tomó el regalo y se lo entregó. - Espero que te guste.
- ¿Qué es? - Pregúnto Stan, abriendo el regalo. - ¡FarCry! ¡Qué genial, amigo! - Kyle se rió ante la emoción de Stan. Aunque fue lindo verlo feliz, notó que Stan no tenía nada para él.
- ...
- Oh, espera. Tengo algo para ti. - Stan salió de la casa. - ¡Ya puede venir!
A la casa del judío entró aquel hombre grande y moreno, ganándose una mirada confusa de Kyle.
- ¿Y este quién es?
- Kyle... Saluda al señor Michael Jordan.
De forma instantanea el gran hombre se quitó la gorra y los lentes oscuros, dando a ver su rostro. Kyle se quedó impactado, con la boca abierta justo como Clyde. La única diferencia entre él y el castaño, es que Kyle se desmayó.
- ¡KYLE!
- E-espero que... ¡GAH! E-esto le guste ngh, a Craig... - Se decía Tweek, temblando mientras sostenía una caja e iba a la casa de Craig. - ¿Y si no le gusta? ¡DIOS, ME VA A DEJAR Y VOY A MORIR VIRGEN!
- ¿Tweek? - Craig ya había abierto la puerta. - ¿Qué es eso de que vas a morir virgen?
- ¡GAH! - Tweek se puso nervioso. La presión lo estaba matando.
- Ven, pasa.
El rubio se sonrojó ante la vergüenza de que Craig lo haya escuchado, así que entró. Lo primero que pasó cuando se sentó, fue recibir un recipiente de parte de Craig.
- ¿Qu-qué es?
- Café.
- ¿Café?
- De Colombia. - Con esas palabras, a Tweek se le iluminaron los ojos. - Espero que te guste. Tengo café colombiano hasta para 2 meses.
- ¡GAAAAAAAAAAAAH! - Tweek lanzó su caja al aire. Cualquiera diría que fue por la emoción, pero la realidad era otra. Craig atrapó la caja antes de que esta cayera al suelo.
- ¿Qué pasó? No me asustes así.
- ¡ME MORDIÓ!
Craig miró la caja. Esta tenía agujeros, es obvio que allí había un animal. Abrió la caja y dentro había un pequeño hamster, era lindo y esponjoso.
- ¿Un hamster?
- P-porque ya no tienes tu cobayo... ¡GAH! ¡NO ME MATES! ¡SI NO TE GUSTA LO PUEDO REGRESAR!
Craig sólo acaricio la cabeza de Tweek y le dio un ligero beso.
- Me gusta mucho. Feliz san valentin, Tweek.
- F-feliz san valentin, Craig. - Tweek estaba tan rojo como un tomate, pero luego gritó cuando recibió en la cabeza el golpe de un libro que le había lanzado Stripes.
Benjamin iba camino a su casa cargado de bolsas. Había comprado un montón de cosas, entre ellas vídeo juegos. Se encantó cuando vio a unos chicos jugar uno muy bueno, God of War le pareció que se llamaba. Se asombró con los gráficos y las acciones de tal juego, así que decidió comprarle varios a Winder.
- ¡Winder, ya llegué! - Anunció el rubio.
- Oh, hola Benjamin. - El pelinegro de la boina le saludó con un beso, ayudándolo con las bolsas. - Ven, te tengo un regalo.
Ambos subieron las escaleras, y Benjamin fue con mucha satisfacción. Esperaba un regalo, y uno que fuera bueno.
- Aquí tienes. - Winder sacó una bufanda roja oscuro. - Es de tercio pelo.
Benjamin casi pega un grito y lo único que hizo fue lanzarse sobre Winder a besarlo de la emoción. En medio de tal acción, se recordó sobre su regalo.
- Oh, busca en las bolsas.
- ¿Qué hay? - Preguntó Winder, esperando ropa, Benjamin sólo le regala ropa.
- Mira, te va a encantar.
Winder encontró los juegos, y Benjamin lo veía con una sonrisa, esperando su reacción.
- Bejamin...
- ¿Sí?
- Ayer vendí mi Play Station 3.
- ¡Token, Token! - Clyde llegó corriendo a la mansión.
- Hey, hola Clyde.
- ¡GUARDA SILENCIO Y TOMA! - Clyde dijo todo alterado, dándole la camisa.
Token la analizó por un momento.
- ¡NO JODAS! ¡¿DE DÓNDE LA SACASTE?!
- ¡ME LA DIO EL PROPIO MICHAEL JORDAN! ¡ESTÁ AQUÍ, EN SOUTH PARK!
- ¡¿DÓNDE?!
- ¡SE FUE CON STAN! ¡SEGURAMENTE ESTÁ EN LA CASA DE KYLE!
- ¡HAY QUE IR! - Token ya casi salía corriendo, hasta que notó una fea mirada de Clyde. - ¿Qué?
- ¿Y mi regalo?
- ¿En un momento así? ¡CLYDE!
- ¡QUIERO MI REGALO!
Token suspiró y sacó de sus bolsillos un pedazo de papel, dándoselo a Clyde.
- ¿Qué es esto?
- Un vale de Taco Bell. 100 tacos durante todo el mes.
- ...
Después de eso, Token no tuvo la oportunidad de ir a ver a Michael Jordan debido a que Clyde no lo dejó salir de la cama en toda la noche.
¿Cómo diablos podía estar regalandole algo a Ike? Aparte de eso, que el canadiense esté abrazado a él de esa forma a mitad del parque. La pálida piel de Georgie estaba totalmente roja, mientras se quedaba quieto. Trató de ignorar el tema, pero estaba bien con eso. Al menos él recibió unos cigarrillos bastante caros. No entendía esa cosa conformista, así que trataba de distraerse. Miró al rededor, puras parejas, entre ellas Karen McCormick y Ruby Tucker. ¿Cómo esas cabronas eran así de cariñosas? A Georgie se le revolvió el estómago, empezando a arrepentirse de regalarle un libro Ike.
Extra~
Bolita estaba sentado en el parque, comiéndose su chocolate que le había regalado Butters. Logró escapar de Kenny debido a que Butters lo había detenido, así que prefirió quedarse afuera. Se encontraba algo triste de que Kenny se haya enojado con él, pero no importaba tanto.
- ¡Bolita! - Llamó Tyde. - ¡Tengo algo para ti! - De su bolsillo, sacó otro chocolate. - Aquí tienes. ¿Quieres ser mi valentín? - Bolita tomó el chocolate y negó.
- Gracias, pero ya soy el valentín de mami.
Ante esas palabras, una caja de chocolates se estrelló contra la cara del niño conejo.
- ¡Eeek! - Tyde miró al rededor para ver al culpable.
- Maricón. - Insultó Stripes, yéndose luego de su tremenda decepción.
Odio las fiestas ;D Eso incluye los días festivos e3é Como sea, como estaba aburrida pude terminar esto 8D Espero que les haya gustado y hecho gracia :3
Luis Carlos: Perdona D: Como dije, iba a ser originalmente yuri, pero se me fue la olla... (?) Algún día te hago un Bendy yuri ;D
LovelessAyami: Pues aquí está un BolitaxTyde ;D Pero sería un TydexBolitaxStripes... No sé XD Y sí, Tyde es igualito a Clyde e3é ¡Espero que te haya gustado! :3
¿Reviews? ¡Son gratis! 8D
