A princpios de 2012 la vida me sonrió. Lea, se acercó a mi trailer con un par de películas, patatas y un refresco para compartir. Sin dudar, le abrí la puerta. Las manos me sudaban, y me coloqué bien el jersey para recibirla. Era preciosa. La dejé pasar y no pude dejar de fijarme en la falda corta que llevaba, haciendo que se le vieran las piernas perfectamente.
-He traído patatas y refrescos. Tus favoritos. -Sonrió poniéndolos en la mesa. -Ah, y una peli. West Side Story. -La movió un poco con la mano sonriendo.
-Vaya, sí que te tomas en serio esto de la primera vez finchel. -Dije sonriendo, sentándome a su lado. Ella se cruzó de piernas sonriendo, suspirando.
-¿Sabes? He estado pensando. -Murmuró levantando la cabeza hacia mí. Arqueé las cejas y ella asintió. -Eres un buen chico. -Me acarició la barbilla. Sonreí como un idiota, soltando una risa tonta y dejándome llevar por ella. No teníamos nada, pero yo hacía dos años que estaba colado por ella.
Puso la película, y yo ni siquiera podía comer. Tenía a Lea Michele a mi lado, que me estaba acariciando la rodilla suavemente. Me puse nervioso. Yo nunca me ponía nervioso excepto cuando tenía que bailar. Sus finos y diminutos dedos tamborileaban en mi rodilla, y pasé mi mano por encima del sofá, mientras ella tarareaba "Tonight" en bajo.
No me atrevía a beber, a mover un músculo. No me atrevía a respirar, porque con lo torpe que era sabía que podría arruinarlo todo en un momento.
De repente, ella se giró y me vio mirándola. Entreabrí los labios mirándola a los ojos, queriendo explicarme, pero el simple hecho de tenerla a centímetros de distancia no me dejó decir nada.
-Eres preciosa. -Expliqué casi en un suspiro, decidiéndome a acariciarle la mejilla suavemente. Lea agachó la cabeza sonrojada, mirándome con la cabeza gacha y media sonrisa. -Llevo pensando eso desde la primera vez que te vi. -Le dije sintiendo cómo su cara se aproximaba a la mía, y mis labios se entreabrían sin querer para sentir su aliento sobre mí.
Ella se acercó un poco más, apoyando su mano en mi pecho y dándome un tierno, dulce y cálido beso que hizo que me sacudiera todo el cuerpo en una descarga eléctrica. Posé la mano tras su oreja besándola suavemente, cerrando los ojos y siguiendo su beso, mientras sus pequeños dedos se agarraban a mi camiseta. Sus labios se deslizaban junto a los míos, comenzando a apretar su cintura hacia mí.
Nos separamos para tomar aire, y en ese momento, lo supe. Mis ojos se clavaron en los suyos al igual que el negro de los ojos de Lea en los míos. Estábamos jadeantes sedientos de aire.
-Llevaba esperando hacer eso dos años. -Murmuré acariciando su mejilla, sintiendo otro leve beso de ella en mis labios.
-Prométeme que no vas a tardar tanto tiempo en pedirme que sea tu novia. -Dijo riendo, mordiéndose el labio. Negué.
-Soy tu novio. -Aferré fuerte su mano y ella cerró los ojos con una sonrisa, suspirando aliviada.
-Te quiero.
-0-
Mis manos se deslizaban por sus piernas, mordiéndole el cuello mientras Lea jadeaba, quitándome la camiseta. Escurrí mis dedos y los metí bajo su vestido, sacándole la ropa interior comenzando a acariciar su sexo con un dedo, mientras Lea apretaba fuerte mi cuello jadeando.
-Joder.. -Murmuró Lea, llevando las manos a mi pantalón desabrochándolo, tirándolo al suelo, mientras comenzaba a embestirla con dos dedos y ella comenzaba a soltar gemidos ahogados sobre mis labios.
Saqué mis dedos y le quité el vestido, desabrochando su sujetador dejándola desnuda delante de mí, mientras sus manos se dirigían a mis bóxers bajándolos y mi lengua jugaba con la suya, amasando sus pechos mientras ella jadeaba en mi boca.
Me posicioné entre sus piernas, y Lea me agarraba del cuello sin dejar de besarme y enlazar mi lengua con la suya.
Me coloqué entre sus piernas, y me introduje en ella notando cómo soltaba un gemido cerca de mi oído.
Comencé a embestirla con fuerza, gimiendo sobre su cuello dejando marcas en él, mientras mis caderas se movían contra ella haciendo que los gemidos de Lea retumbaran en la habitación.
Sus manos desgarraban mi espalda, y mis manos agarraban su cintura para poder penetrarla aún más fuerte haciendo que Lea gritara mi nombre y se escuchara en la habitación.
Sus manos se enredaban en mi pelo, y yo gemía de placer levantando la cabeza sin dejar de embestirla con fiereza, agarrando las sábanas para poder tener más fuerza aún.
Lea apoyó los pies en la cama, mientras que yo la embestía con dureza, y ella arqueaba la espalda en el colchón.
Me incliné sin dejar de penetrarla con fiereza para succionar sus pechos mientras sus manos se enredaban en mi pelo, y sus gemidos eran altos.
-Joder Cory.. -Murmuró en medio de un gemido, mientras yo la embestía aún más fuerte sin parar, agarrándome al cabecero de la cama para coger más fuerza y gimiendo, sintiendo que me iba a acabar. Lea soltó un gemido agudo y fuerte, notando cómo había llegado al orgasmo y provocando que lo hiciera yo también soltando gruñidos mezclados con gemidos.
Caí rendido sobre su pecho, abrazándola y besando su hombro jadeante, agitado.
-Te quiero.. -Murmuré contra su hombro.
-Y yo, mi vida..
