Hola de nuevo lectores, aquí de nuevo desde un café internet porque me quede sin teléfono (maldita cuenta telefónica) pero eso no me impide traerles la continuación de mi historia. Ahora sin mas a la historia
Ps: Los personajes de Hetalia no me pertenecen sino al señor Hidekas Himaruya, así como el de varias referencias que pertenecen a sus respectivos dueños.
Ahora bien, ¿en que estábamos?...Ah sí en mi primer encuentro con Morelos.
-Es un verdadero placer conocerlos…son una inspiración para muchos…y es para mí un honor unirme a su causa- dijo Morelos de manera respetuosa, no se porque pero ya me agradaba.
-Deja te presento a los generales Allende y Aldama pero estoy seguro que ya habías hablar de ellos y esta jovencita es María Guadalupe, ella se unió poco antes de empezar el movimiento, es joven y bondadosa pero no te dejes engañar por su apariencia, su conocimiento de las tierras nos han dado ventaja y en las batallas es muy certera, nos ha salvado en varias ocasiones- dijo Hidalgo al presentarnos y elogiándome, cosa que me hizo sonrojar.
-Bueno ya que nos presentamos, debemos organizarnos para expandir nuestro movimiento- dijo Allende regresando al tema principal.
-Es verdad general, ahora que nuestro movimiento ha crecido deberíamos tomar la capital- propuse con mucho ánimo, si la tomábamos seria nuestra victoria final.
-No, no seria un buen movimiento de nuestra parte…al menos por el momento ya que si nos apresuramos seriamos atrapados como muchos de nuestros compañeros en manos de Calleja- dijo el cura recordándonos las grandes bajas que tuvimos ante el general Calleja, quien había sido mandado por el virrey para arrestar a cualquiera que perteneciera al ejercito insurgente para ser llevados a juicio y luego a fusilar pues esa era la pena por traición a la corona española.
-Entonces ¿Qué propone que hagamos?- pregunte curiosa de conocer la estrategia del cura.
-Creo que lo mejor sería seguir tomando los alrededores de la capital, reunir más gente y si es posible expandirnos más alla de lo que hemos llegado para que el enemigo tenga que dividirse, es en ese momento cuando tomaremos la capital- explico Hidalgo.
-¿Cómo piensa hacer eso, padre?- pregunto repentinamente Morelos que se veía un poco escéptico de la idea y si soy sincera yo también lo estaba.
-Es en esta parte donde entra usted amigo Morelos- le contesto Hidalgo con una sonrisa- quiero que usted propague nuestra causa por el sur-
-¿Nada más?- pregunto divertido Morelos de que su tarea fuera muy tranquila, tal vez demasiado para su gusto (definitivamente, me caía mejor con cada minuto que lo conocía).
-No, la tarea que le voy a dar es de suma importancia que de tener éxito estaremos un paso más cerca de nuestro cometido… tendré que pedirle que tome…el puerto de Acapulco- sentencio Hidalgo, todos nos quedamos en shock de sus palabras, todos sabíamos que , efectivamente, tomar el puerto de Acapulco seria un enorme avance, sin olvidar que esa seria prueba de nuestra fuerza pero era casi imposible que eso pasara y mandar a alguien para cumplir esa tarea solo y sin experiencia en batalla se me hizo injusto, en especial porque Morelos recién se nos había unido, pero antes de que pudiera decir algo Morelos simplemente sonrió y acepto si reclamar la tarea impuesta antes de salir de la tienda para preparar sus cosas, seguido por los otros generales que le darían lo necesario para su viaje.
-Disculpe señor cura por el atrevimiento pero no le parece que es demasiado pedir que un solo hombre forme su propio ejército y ataque el puerto más importante que tenemos hacia el océano pacifico a ciegas- empecé a quejarme.
-Es por eso que quería pedirte que lo acompañaras en su enorme tarea- dijo Hidalgo tranquilo.
-¿Disculpe?- le conteste, no por estar enojado sino por la sorpresa con la que me tomo su propuesta.
-Lo que escuchaste pequeña, veras esto lo estado pensando desde hace un tiempo y recuerdo que en una ocasión me contaste que conocías el puerto muy bien debido a que en él recibías a un familiar tuyo proveniente de Filipinas, por lo que creo que no hay persona más indicada para guiar al general Morelos pero esa será su decisión- me explico el cura.
Yo no sabía que decidir quería quedarme a terminar lo que empecé con Hidalgo y lo demás pero no podía sacarme el sentimiento de apoyar a Morelos con Acapulco, quería apoyarlo y ser quien lo acompañara en algo tan peligroso.
-Acepto, iré con él y juntos tomaremos el puerto- conteste no muy segura de dejarlos a su suerte- pero por favor cuídense hasta que yo regrese, quiero poder volverlos a ver- le pedí con tristeza en verdad no quería perderlos, no si estaba lejos.
-Tranquila, por el momento no hay de que preocuparse, la victoria nos acompaña y se que tomaremos la capital en su momento, no te preocupes por nosotros y sigue a tu instinto, que Dios y la virgen de Guadalupe te acompañen- me dijo dándome su bendición- ahora ve, si no te apuras Morelos te dejara-
-Gracias- fue lo único que le dije antes de abrazarlo y salirme de la tienda en busca de Morelos.
-Señorita María- escuche al general Aldama que venia corriendo para alcanzarme
-¿Qué sucede general?- le pregunte por su repentina aparición.
-¿Es cierto que se va al sur…con Morelos?- me pregunto, como queriendo confirmar sus sospechas.
-Sí, pienso…que es lo mejor…nadie conoce también el sur que yo y no pienso pasar por alto la oportunidad de ayudar con mis conocimientos de esa zona- dije firmemente.
-Comprendo…en ese caso le deseo lo mejor y que logre su cometido sin que salga lastimada- me dijo antes de ofrecerme la mano como muestra del compañerismo que teníamos (me agrado desde que lo conocí)- y me despedí de él con una sonrisa.
No tarde mucho para llegar con los caballos, tenía que apurarme en ensillar a Luna si para no hacer esperar a Morelos. Grande fue mi sorpresa al ver al general Allende trayendo consigo a mi yegua ya ensillada.
-Aquí tiene señorita María, lista para partir, ya esta alimentada e hidratada- me dijo Allende entregándome las riendas de Luna.
-Se lo agradezco general- dije sorprendida del acto del general, no es que me desagradara pero no era algo común en él, desde que nos conocimos no nos llevábamos como amigos, solo como compañeros.
-Se que no es mucho pero…es mi forma de agradecerle su apoyo y…una disculpa por como la trate en el pasado…la juzgue mal sin siquiera conocerla…no sé que nos depare el futuro…por lo que solo quería decirle que lo lamento y que ha sido un honor pelear a su lado- me confeso, se escuchaba sincero, en verdad quería que estuviéramos en paz.
-No tiene que disculparse por eso, después de todo yo hice lo mismo, así que no se preocupe…y para mí también fue un honor estar bajo su liderazgo- le conteste antes de darle un saludo militar- adiós general y le deseo toda la suerte que necesite-
-Igualmente- se despidió respondiendo mi saludo antes de que subiera a Luna y me fuera en busca de Morelos.
Afortunadamente no tuve que ir muy lejos para alcanzarlo (mi yegua sí que es rápida).
-General Morelos, espéreme- dije casi gritando, para que así detuvieran su marcha y pudiera seguir su paso.
-Señorita María ¿Qué necesita de mi?- pregunto Morelos sorprendido de que estuviera ahí, buscándolo.
-Nada señor, soy yo quien viene a ofrecer mi ayuda y compañía a su servicio…claro, si usted la desea aceptar- le explique.
- Las acepto con mucho gusto- me contesto Morelos agradecido.
Después de un tiempo viajando con él pude reconocer lo buen militar que era, a diferencia de Hidalgo y Allende, Morelos formo un ejército pequeño pero bien organizado y disciplinado, a cada lugar al que íbamos me preguntaba todo lo que conocía de ahí (que por cierto era bastante) y utilizaba un método bastante extraño de pelear, las guerrillas, que a pesar de ser poco ortodoxas eran muy efectivas en la práctica. A este paso pronto tomaríamos Acapulco, luego el sur y finalmente nos reuniríamos con el cura Hidalgo para finalmente tomar la capital, al menos eso era lo que creía hasta que un día...
-General Morelos, Señorita María…- escuchamos oír a uno de nuestros hombres que entraba a la tienda de campaña corriendo y que por poco tira la mesa donde teníamos los mapas de la zona por no poder frenar bien.
-Tranquilo hombre, ¿Qué sucede que te tiene así?- le dije para tranquilizarlo, incluso le ofrecí agua para que recuperara el aliento.
-Ha ocurrido una tragedia señorita, lo peor que pudo pasar- empezó a balbucear el soldado que intentaba comunicarnos la noticia que traía para nosotros.
-Contrólate soldado que no te entendemos nada- dijo Morelos para que dejara de balbucear.
-Lo lamento general- dijo el hombre después de respirar un par de veces- lo que sucede es que…todavía no puedo creerlo…el cura Hidalgo y los generales…están…muertos- dijo casi como un susurro pero seo basto para que me llegara un enorme dolor en el pecho.
-¿Qué? no es posible…habíamos recibido la noticia de que se dirigían al norte para recibir apoyo de Estados Unidos- dije desesperada, tratando de negar la noticia. Sabía que habían perdido en el Puente de Calderón, que tuvieron grandes pérdidas en provisiones, armas y por su puesto hombres, apenas los generales habían salido con vida (gracias al hijo de Allende). Cuando me entere de su derrota les envié un mensaje diciendo que podían ir al norte a pedir ayuda a E. U. donde los podría recibir un buen amigo (Alfred) con alimento, cobijo y armas, quien había aceptado mi petición de acobijarlos del ejército realista.
-Y así era señorita, pero fueron emboscados y llevados a ser juzgados, los fusilaron…ahora están muertos- me explico con suma tristeza el hombre.
-¿Seguro que eran ellos? Tal vez sea un engaño de parte de los realistas para que detengamos el movimiento- dije en mi etapa de negación.
-Quisiera que así fuera pero…es la verdad, yo mismo los vi señorita- pero al ver mi expresión de confusión por lo que me dijo, suspiro y me conto la situación- sus cabezas estaban colgadas en jaulas…en la alhóndiga de Granaditas- al escuchar eso sentí que se me detenía el corazón y empecé a llorar del dolor.
-Gracias por la información, puede retirarse soldado- dijo Morelos a lo que el hombre asintió y se retiro de la tienda. Cuando nos dejo solo me abrazo para consolarme y poder tranquilizarme.
-Yo debí quedarme con ellos, tal vez así no hubieran muerto- me regañe a mi misma en voz alta entre sollozo y sollozo.
-O tal vez te hubieran atrapado igual que a ellos- me dijo para que reaccionara.
-Pero si yo hubiera…-intente decir per Morelos me silencio con una mirada de reproche.
-Este no es momento para pensar en el hubiera…llorar no hará que regresen…ahora, más que nunca, es nuestro deber seguir peleando por los ideales que, no solo ellos, sino todos esos hombres y mujeres que murieron por defender- me dijo de tal manera que sentí que todo el dolor y tristeza se fueran y me contagio la determinación que siempre lo caracterizo.
-Si tiene razón, discúlpeme- le conteste separándome de él para secarme las lagrimas.
Desde entonces sentí mucha fuerza en la pelea que se reflejo en nuestro ejército que se fue fortaleciendo con cada batalla hasta que finalmente logramos tomar el Acapulco, cosa que no paso desapercibida del mundo. De pronto todos conocían de mi movimiento y estaban al pendiente de él, incluso empezaron a rumorear de que quería seguir los pasos de E.U. independizándome de España. De hecho cuando España se pudo liberar de Francia (lo dejo salir) y supo de los rumores por este, se asusto tanto que empezó con una constitución para darme más beneficios a mí y a mi gente. Por un momento eso me alegro ya que significaría que por fin cumpliría con los ideales de mi pueblo, las batallas se detendrían y podría regresar a casa con mi hermano y Antonio pero no fue así, lo que paso fue que en mi casa los ricos y poderosos no aceptaban la constitución…eso…y que…me hicieran sentir el deseo de libertad que no pude entenderle a E.U. ni a mis primos (que por cierto varios de ellos ya se habían vuelto independientes).
-Hemos vuelto a vencer pero no debería sorprenderme- dije casi gritando en la tienda para llamar la atención de Morelos que estaba concentrado en los mapas de la mesa- después de todo lo tengo a usted como general- lo elogie sin pudor alguno, para mí se había ganado ese apodo con creces.
- Por favor, no diga eso después de todo no soy más que el siervo de la nación…su siervo mi señora- me contesto empezando de manera divertida pues ese apodo lo hacía sentir incomodo pero lo que dijo al final me tomo más que de sorpresa, eso significaba que sabia quien era en realidad pero ¿cómo?, digo, era (y aun es) difícil que las personas sepan nuestra verdadera identidad, si no es porque nuestros jefes que nos presentan con la gente nadie sabría quiénes somos y aun con eso muchos de nuestros personajes más reconocidos no tenían ni idea de lo que somos.
-¿Desde cuándo lo sabe?- le pregunte aun intrigada pero curiosas, tenía que saber que fue lo que me delato.
-Bueno, empecé a sospechar cuando le preguntaba sobre el terreno usted conocía a la perfección cada rincón incluyendo varias cosas antiguas, cosa extraña considerando su "edad", luego por las influencias que tenía en el extranjero pero fue cuando su ánimo contagiaba a la gente de una manera inexplicable, fue ahí cuando recordé que en mi época de estudio mencionaban y contaban que cada imperio tenía una representación humana, por un tiempo no creí que las colonias tuvieran una hasta ahora que la conocí- me explico con tranquilidad- por eso me alegra pelear a su lado señora.
-Por favor, me haces sonrojar- le dije toda avergonzada poniendo mis manos en mis mejillas- bu…bueno lo mejor será que me vaya a preparar las cosas para continuar- dije dándome la vuelta dispuesta a irme.
-Espere señorita María- me detuvo Morelos- antes de que se vaya quería mostrarle algo- dijo mientras sacaba unos papeles y dármelos.
-¿Qué es?- pregunte al tener los documentos en mis manos con el titulo Sentimientos de la Nación.
-Son mis propuestas para crear un congreso, para su independencia…quería que lo viera antes que nadie y me digiera su opinión- me conto pero en cuanto menciono la palabra con i me voltee furiosa y le conteste.
-¿Cómo que mi independencia? Yo jamás quise eso-
-Creí que ese era su deseo, señorita- me repuso Morelos dudoso pero no dejo de mostrarse tranquilo.
-Pues se equivoca, yo no voy a independizarme de mi hermano España- volví a contestar agresiva.
-Discúlpeme pero no le creo- dijo Morelos firme.
-Debería, esa es la verdad- repuse mas enojada.
-¿Lo es señorita?- me pregunto con el mismo semblante tranquilo de siempre pero la pregunto me llego como un disparo (rápido y doloroso)- dígame la verdad señorita ¿en verdad su corazón desea seguir siendo un ave enjaulada?-
Otra vez esa maldita metáfora, estaba harta de que la usaran tanto en mí, como podían compararme con un ave (ahora que lo pienso, si me queda bastante bien, solo vean mi hermoso escudo para comprobarlo) pero más me harta de que hablaran una y otra vez que me digieran que debía dejar a España.
-Usted no entiende, él es mi hermano, lo quiero mucho, no sé qué haría sin su ayuda, además yo le prometí estar a su lado, a ser su hermanita y que él fuera el mío, yo…- le dije ansiosa y desesperada hasta lo que dije al final, entonces me cayó como un balde de agua fría, me quede petrificada por un rato viendo a la nada y luego a Morelos que al verme continuo.
-Lo ve señorita, en lo más profundo de su corazón sabe que desea la libertada pero por su nobleza y lealtad a España no se ha atrevido a buscarla abiertamente- me explico Morelos. Yo solo empecé a derramar lágrimas (en contra de mi voluntad) por sus palabras.
-Para mí, usted es un águila, como las que habitan aquí, que volaba libremente en estas tierras pero por cuestiones del destino termino bajo el cuidado de España por…tal vez…demasiado tiempo- me explico al secar mis lagrimas- que estando tanto tiempo en su jaula olvido como volar y ahora que la puerta de la jaula está abierta tiene miedo de no poder recobrar la fuerza que tenia por si sola o ¿me equivoco?- me pregunto con ternura.
Yo solo podía asentir dolorosamente, todo era cierto, ahora lo veia, quería ser libre pero no lo reconocía por mi promesa a Antonio y por temor de no poder ser una buena nación, de valerme por mi misma, de desparecer (en el peor de los casos).
-Se que está asustada pero confió en que usted será una nación gloriosa y grande algún día, que inspirara a muchos como a mí, por lo que pido que confié en nosotros para que eso pase, como una nación independiente…pero sobre todo que confié en usted misma para que cuando ese día llegue nos enorgullezca pertenecer a su patria- finalizo Morelos.
-Yo…lo hare - le dije sinceramente agradecida, jamás había sentido algo parecido y era hermoso- sabe hasta eso creo que no pudo escoger un mejor nombre para ese documento jeje- le dije feliz, ya que en verdad reflejaban como que deseaba mi corazón.
A partir de entonces mi postura cambio radicalmente, de ser una colonia liberal a un sincero deseo de independencia y libertad que con ayuda de Morelos y el congreso lo lograría en poco tiempo, más todo cambio (para mal) en la quinta campaña.
Bueno hasta aquí lo dejo, como ven hubo muchos cambios y lo verán en el siguiente capítulo que por cierto traerá varias sorpresas empezando porque ya vamos a la mitad, así es, oyeron bien solo falta más para acabar.
Referencias:
Empiezo por Morelos que fue el rostro del movimiento durante su punto de desarrollo con cinco campañas y fue con él con quien llego a su punto más esplendoroso, fue un militar muy diestro al usar la guerra de guerrillas (atacar en pequeños grupos al mismo tiempo para tomar desprevenido al enemigo) lo que le permitió tomar el sur del país. Sus estrategias y victorias fueron conocidas y reconocidas por todo el mundo y a diferencia de Hidalgo, el si deseaba la independencia como tal por lo que creo el congreso de Chilpancingo donde le mostraría los Sentimientos de la Nación (documento donde decreta varios puntos políticos como la libertad, la igualdad, abolir la esclavitud, entre otras cosas). Tan excelente era como general que lo trataban como de la nobleza pero él prefirió que lo conocieran como siervo de la nación (que humilde). Por eso para mí es un personaje más importante que Hidalgo :3
Allende, Hidalgo y Aldama fueron fusilados en Chihuahua después de ser atrapados y juzgados cuando iban rumbo a E.U. a pedir apoyo. Sus cabezas fueron colgadas en la alhóndiga de Granaditas como lección de lo que pasaría a los que se levantaran contra el virrey (pero no funciono).
En 1912 Francia desaloja España, debido a que lo llamaron mandar por ordenes de Napoleón en Rusia, como refuerzos para invadir al osito de Iván :) (de nada sirvió y perdieron por el general de invierno).
A la falta de rey en España empezaron a tomar decisiones de la ilustración y crearon la constitución de Cádiz, que le daban mas libertad e igualdad a las colonias (quitarían al virrey, los criollos votarían por sus gobernantes y los tomaría en cuenta para la toma de decisiones) pero los peninsulares y el virrey no la tomaron en cuenta por lo que seguía la guerra.
Creo que eso es todo…por ahora ;)
Ya saben dudas, quejas y sugerencias son bien recibidas a menos de que sean ofensivas pues me esfuerzo para que disfruten de mi historia. No olviden comentar :3
Esta historia es mía y si tiene relación con otra es mera coincidencia
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