Hola lectores y felices fiestas, aquí esta su autora favorita con un pequeño regalo (deuda) atrasado. Lamento no haber publicado antes pero tuve problemas financieros que me impidieron ir tanto a pagar el internet o ir a un café, así que hasta ahora pude publicar (que ya tengo).
Pero ya no perdamos tiempo y les dejo este capitulo :)
Ps: Los personajes de Hetalia no me pertenecen sino al señor Hidekas Himaruya, así como el de varias referencias que pertenecen a sus respectivos dueños.
Me sentía adolorida y solo escuchaba voces a mi alrededor que poco a poco se hacían más fuertes, eran tan molestos que hicieron que me empezara a despertar. No fue hasta entonces que sentí que me encontraba en un lugar suave y cómodo (claro, no tanto como en mi cama pero si mas que el frio suelo), había una sensación de calidez en mi alrededor, además de un delicioso aroma a comida (que esperaban no había comido en días ¬¬).Cuando desperté totalmente pude ver que me encontraba en una tienda de campaña bastante amplia, iluminada gratamente y solo podía ver sombras de varios hombres pues estaba cerrada por completo.
Por un momento me sentí inquieta pues no sabía dónde estaba y mucho menos de cómo había llegado ahí. Iba a levantarme por completo para buscar algo que me ayudara a orientarme cuando escuche que alguien se acercaba por lo que decidí quedarme acostada, pensaba fingir que dormía pero en cuanto reconocí que la figura pertenencia al capitán Vicente Guerrero supe que estaba en lugar seguro.
-Señorita Lupita, me alegra que despertara finalmente- me dijo Guerrero que se acercaba con un caldo entre manos.
-Capitán Guerrero…mhp…es bueno verlo después de tanto- empecé a hablar mientras me intentaba enderezar, cosa que me costo por el dolor que sentía en mi cuerpo y cabeza.
-Tómeselo con calma señorita- dijo Guerrero poniendo su mano sobre mi hombro al ver que me costaba trabajo moverme- ya está a salvo-
-¿Qué sucedió? ¿Cómo llegue aquí?- empecé a preguntar pero en cuanto el aroma del caldo llego a mi nariz, le quise arrebatar el tazón que tenía en las manos y empezar a comer.
-OH…es cierto, le traía esto por si despertaba con hambre- me dijo como si leyera mi mente (o viendo mis intenciones de comer) y me ofreció el tazón junto con una pieza de pan y cuchara para comer- y en cuanto a sus preguntas pues, la primera mejor dígame usted porque la encontramos tirada en el suelo y con un grupo realista pisándole los talones- empezó a contarme lo que había pasado- estábamos haciendo vigilancia cuando uno de mis hombres llego diciendo que había escuchado caballos y fuimos a ver, encontramos a 8 soldados realistas así que los ahuyentamos con disparos de advertencia y a varios metros de donde cabalgaban la encontramos muy lastimada e inconsciente, después de eso la trajimos al campamento para sanar sus heridas- me contó Guerrero como me había encontrado y era mi turno de aclarar sus dudas.
Así le fui contando todo lo que me había pasado desde que dejamos de vernos, tal vez no era necesario pero creo que yo necesitaba desahogarme y él me escucho con toda atención- y me persiguieron por días, fue entonces que pensé en dejar a Luna y aaa…- en ese momento había recordado que abandone a Luna- ay no, Luna, debo ir por ella- empecé a gritar y moverme bruscamente.
-Señorita Lupita tranquilícese- dijo Guerrero tratando de calmarme.
-NO…no lo entiendes…Luna…ella esta allá afuera…sola y herida- explicaba mientras intentaba levantarme pero no podía por mis heridas.
-No preocupe por ella señorita, ya se encuentra aquí en el campamento- dijo Guerrero y en cuanto lo hizo me quede quieta y lo mire con interrogación- vera, antes de ahuyentar a esos realistas y de que la encontráramos, se oyeron ruidos extraños por donde investigábamos, lo que resulto ser la causante de tanto alboroto fue su yegua, no dejaba de intentar levantarse pero su pata estaba muy dañada, al principio no recordaba que era suya hasta que nos acercamos a ver su carga y encontramos su espada entre las cosas que traía, sino hubiera sido que la encontramos primero, no la habríamos buscado y quien sabe lo que le estarían haciendo esos españoles en estos momentos- termino de contarme Guerrero.
-¿Entonces se encuentra bien?- pregunte solo para estar segura.
-Todavía tiene que tener la pata vendada por 3 días más pero podrá correr como siempre con descanso y seguir alimentándose bien- contesto Guerrero tranquilamente pero algo en sus palabras me inquieto.
-¿3 días más, pues cuanto tiempo ha pasado?- pregunte confundida.
-Bueno…ehm…ha estado durmiendo 4 días enteros- me contesto Guerrero poniéndose la mano en la nuca algo incomodo (no lo culpo)- podre explicarle la situación y todo lo que guste en unos días, ya que haya descansado y comido mejor, porque ahora necesita curar por completo sus heridas- termino de hablar y se retiro de la tienda.
Cuatro días desmayada había sido demasiado tiempo, al menos para mí, pero en cierto modo me sentía mucho mejor de haber descansado por completo de todo lo que había pasado; Días sin dormir, mala alimentación y pérdida de energía desde la muerte de Morelos, eran una mala combinación en todo sentido. Conociendo a Guerrero lo mejor sería hacerle caso (al menos hasta que me dejara salir de la tienda).
Así varios días pasaron en los que solo reposaba, sin embargo no podía quedarme tranquila, en especial por los ruidos de disparos y gritos de hombres heridos (en especial por las noches). Me sentía inútil, como una carga, todos esos hombres necesitaban ayuda mas no podía ofrecerla en ese momento, sino hubiera sido por Guerrero, que me visitaba diario para asegurarse que estuviera bien (que no me escapara) no tendría fuerzas para seguir, quiero decir, él continuo apoyando el movimiento a pesar de que su padre le suplico dejarlo porque temía por su vida; Alcanzar mi independencia era lo mínimo que debía hacer si quería agradecerle el gran sacrifico que hacía, no solo por mí, sino por todos, en especial por el difícil momento que atravesábamos. Solo debía esperar para poder levantarme y salir a ayudar a Guerrero...aunque primero debía visitar a alguien.
-Luna…estas bien linda- le dije a mi yegua antes de abrazarla, a lo que me contesto restregando su cabeza con la mía, estaba tan feliz de verla sana y salva. De pronto ella me golpeo suavemente con la cabeza, sabía lo que trataba de decirme- lo sé y lo siento pero no quería que te lastimaras más de lo que ya estabas, ¿me perdonas?- le pregunte con una sonrisa culposa, a lo que se alejo un poco de mi, por suerte solo lo hizo para buscar una zanahoria y dármela (en su lenguaje significa que debía darle unas cuantas para quedar en paz), eso era algo bueno y me sentía mejor sabiendo que aun me quería, finalmente era el momento de regresar a la batalla.
Pasaron 3 dolorosos años más de batalla en los que estuve a lado de Guerrero y donde conocí al oficial realista que poco después se volvería mi primer emperador, su nombre Agustín de Iturbide, que tuve el desagrado de conocer en un ataque por parte de su ejército al nuestro.
En verdad era alguien formidable en la pelea, mas eso no lo convertía en un buen hombre con el que quisiera tratar pero como al destino le gusta jugar conmigo, no tuve más opción que hacerlo cuando nos envió una carta solicitando una reunión con Guerrero y conmigo para tratar un plan que, según él, nos podría beneficiar a todos y volvernos independientes. Tanto Guerrero como yo no estábamos seguros de aceptar su solicitud, mas no podíamos perder la oportunidad si queríamos terminar con esta guerra de una vez por todas pues cada vez parecía alargarse más. Por lo que decidimos aceptar, por supuesto, con precaución.
El día de la reunión había llegado y nos encontrábamos en el punto de encuentro, en un pequeño pueblo cerca del actual estado de México, esperábamos a Iturbide con nuestros hombres en posición de atacar, en caso de ser una emboscada y ante su llegada pudimos ver que pensaban lo mismo que nosotros. Ambos ejércitos estaban apuntaban al otro, listos para disparar al primer movimiento sospechoso u orden de su líder y de no ser Guerrero e Iturbide que pidieron bajar sus armas, ya estarían disparándose entre sí.
En ese momento tanto Guerrero como Iturbide empezaron a acercarse, con desconfianza al otro, para quedar frente a frente y lo que le siguió fue algo inesperado pero no sorpresivo (al menos para mí). Un abrazo entre los enemigos, para los soldados era irreal lo que sus ojos veían, mas yo sabía la razón de hacerlo iba más allá de lo que parecía.
Se sabía que los verdaderos hombres pactaban con su palabra, era la manera irrefutable de probar la honestidad y honor que poseían en verdad (en aquella época) pero para mí, un abrazo era mejor que la palabra pues cuando se tenía tan cerca el corazón del otro, este podía ser un gran delator si se trataba de un engaño o mentira.
Mientras se abrazaban podía escuchar que hablaban de lo mucho que les alegraba poder hacer su alianza para independizarse finalmente de la corona española y poder terminar con esta guerra. Me sentía increíblemente feliz al ver que 2 de mis "hijos" se unían por un bien común. Aunque eran enemigos habían nacido bajo mi cuidado y verlos luchar entre "hermanos" me rompía el corazón, en especial porque yo misma tuve que pelear contra muchos de mi propia gente. Solo esperaba que unirnos a Iturbide fuera buena idea.
-Usted debe ser la señorita María- escuche la voz Iturbide que me saco de mis pensamientos- permítame presentarme debidamente, soy el oficial Agustín de Iturbide y es un verdadero placer estar ante su presencia- me dijo antes de tomar mi mano y besarla- he oído maravillas de usted, su historia es muy conocida por la gente- me dijo de manera respetuosa.
-Le agradezco los elogios oficial pero con todo respeto, quisiera tratar el asunto de una buena vez- le dije con algo ansiedad.
-Sí, tiene razón señorita María…Capitán Guerrero, acérquese para discutir sobre el plan de Iguala- dijo Iturbide a Guerrero antes de invitarnos a sentarnos a hablar en una pequeña casa del pueblo- verán, lo que aquí planeamos, en general, es que usted logre su independencia-
-Espere un momento…dijo planeamos…se puede saber quien mas esta involucrando en esto- lo interrumpí.
-Bueno vera…es gran sector eclesiástico y de elite económica junto a varios jefes militares la que se unió a mí para redactar el plan de Iguala, es en este plan en que buscamos asegurar a la iglesia católica como única religión, cosa que incluso Morelos quería, la unión entre las castas y… su independencia, como ya dije- explico Iturbide.
-Pues no suena muy lógico que los ricos deseen perder sus privilegios por algo así ¿cuál es el truco?- le dije de manera acusatoria.
-Es…ah…esta bien le diré la verdad, ellos son los que decidieron separarse de la corona para no perder sus fueros y la iglesia su poder pero era la única forma en que aceptarían dejar de ser una colonia española, de no ser así habrían hecho lo mismo que hicieron cuando Morelos creo al congreso- explico Iturbide, lo que ya presentía pero su último comentario fue lo que me intrigo, algo fuerte debió pasar en casa de Antonio como para que tomaran esas medidas.
-Lo sabia…- dije enojada, quería gritarle que se fuera y que no nos interesaba, mas no lo hice gracias a Guerrero que me tomo la mano con suavidad para que me tranquilizara.
-Se que parece injusto pero era la única forma de que aceptaran estar de nuestro lado para independizarse…le aseguro que eso no impedirá que tengamos mejores condiciones y no dejar todo el poder a los peninsulares, puedo asegurarle que lograremos que deje de haber españoles e indios en sus tierras sino mexicanos, que tengan una unión que solo los pobladores de su imperio puedan compartir por, el hecho de vivir bajo su cuidado ¿acaso no es eso lo que quería?- me dijo Iturbide con seriedad. No estaba segura de lo que me decía pues no era lo que deseaba, no del todo. Si quería que hubiera igualdad entre mi gente, que todos tuvieran una identidad sin importar su casta pero como podía serlo si los ricos seguían siendo ricos y los pobres siendo pobres.
-Señorita Lupita, entiendo que no es lo que deseaba del todo pero al menos es un comienzo, hasta el más pequeño cambio es un progreso- me decía Guerrero tratando de ayudarme a ver que estaba pidiendo demasiado, en especial, si consideramos con quien tratábamos pero al menos, con esto, cubríamos a todos los sectores de mi gente, finalmente todos estaban unidos en el mismo cometido, por el momento.
-Creo que tienes razón…Iturbide aceptamos la alianza con usted, solo espero que con este plan ya no haya derramamiento de sangre- dije resignada.
-Le aseguro el plan de las tres garantías así como entrar a la capital sin tener enfrentamientos innecesarios- dijo Iturbide victorioso de unir fuerzas con Guerrero y conmigo- ahora solo falta escoger un nombre y bandera para nuestro ejército- nos dijo como si él fuera el que mandara, cosa que jamás acepte.
-Disculpe general, creo que no entiendo, somos el ejercito insurgente ¿no es así?- le pregunte de modo irónico.
- De hecho, me gustaría tener otro nombre ya que mi ejercito ya no es realista y el suyo ya no es insurgente ahora que nos unimos, somos algo nuevo y mejor, que merece el cambio ¿no creen?- nos dijo como si fuera lo más natural del mundo. Iba a reprocharle pero Guerrero se me adelanto.
-Me parece una buena idea, al unirnos creamos algo nuevo y creo que merecemos esa nueva identidad como la que pronto tendremos cuando seamos independientes- dijo Guerrero apoyando a Iturbide.
-Entonces está decidido y si me permiten sugerir un nombre, deberíamos ser el ejercito trigarante, en honor al plan que nos unió- dijo Iturbide complacido de tener de su parte a Guerrero.
-Suena bien para mi, ¿Qué dice usted señorita?- me dijo Guerrero esperando que estuviera de acuerdo, al igual que Iturbide.
-Sí, creo que está bien- le conteste sin muchos ánimos.
-Ahora solo falta una bandera, ¿qué ideas tienen?- pregunto Iturbide.
-Debería ser verde, por el hermoso paisaje en el que vivimos o roja para representar la sangre derramada de nuestros compañeros- sugirió Guerrero.
-Preferiría que fuera blanca, con algún escudo- dijo Iturbide tratando de imponer su autoridad.
-Pero ya escogiste el nombre, es justo que nosotros decidamos como se verá la bandera- se quejo Guerrero.
-Soy el líder de este ejército y yo decido- le contesto Iturbide enojado, no podía creer que se estuvieran comportado como niños y aunque de cierto modo era divertido verlos pelear decidí interferir para evitar una guerra, no iba a dejar que sus peleas infantiles arruinaran todo.
-Ya dejen de pelear, en especial por algo tan tonto como una bandera- dije enojada mientras golpeaba la mesa- en ese caso yo hare la bandera que usaremos…les guste o no- dije antes de echarlos fuera de la casa y cerrar la puerta- por cierto estará para mañana temprano, mientras preparen lo necesario para partir porque en cuanto tenga la bandera nos dirigiremos a la capital- volví a decir rápidamente antes de empezar a trabajar.
Tarde varias horas para buscar tela e hilo que pudiera usar, a pesar que solo había de color blanco, no me preocupe pues usaría técnicas que había aprendido con mi hermano Mixcoatl (imperio azteca) para teñirlas de los colores que quisiera (también me tarde por eso), ahora solo faltaba escoger los colores apropiados, no estaba segura si debía usar los colores que sugirieron Guerrero o Iturbide, si la teñía de rojo de parecería a la de España, de verde creí que se vería extraña y totalmente blanco no era una opción. Pensé y pensé hasta que se me ocurrió combinar los tres colores, creí que se vería bien, hasta que me di cuenta que se parecería a la de Romano, no quería que se pareciera a la de otra nación (y no porque no me agradara) pero si no ponía alguno de los colores, ellos se enojarían conmigo por lo que escogí conservar los tres colores, solo que los acomodaría de diferente manera para que se distinguiera de otras (de forma inclinada).
Cuando termine de teñir la tela y coserla, no pude evitar sentirme algo vacía al verla terminada, le faltaba algo pero no sabía que, la inspiración se me escapaba de las manos, en especial porque me sentía cansada de haber trabajado por tantas horas. Tenía que descansar mas no podía dormir así que fui a abrir la ventana y ver las estrellas desde ahí. Nunca he sabido porque pero cada vez que me sentía presionada, triste o abatida veía al firmamento, como si esperara que los astros me dieran alguna respuesta o consuelo, tal vez se deba a que me recuerda al tiempo que pasaba con mi abuelo Maya (imperio maya) él solía decirme que las estrellas son sabias y que solo hay que escucharlas para ver lo que por nosotros mismos no podríamos. Fue con ese recuerdo que supe lo que faltaba, estrellas que adornaran los colores, tarde otro rato en poder colocarle una estrella dorada a cada franja pero eso le había dado ese toque especial que necesitaba.
Ya en la mañana siguiente les mostré a todos la bandera que había confeccionado, estaban encantados por mi trabajo incluyendo a Guerrero e Iturbide. Después colocarla al frente del ejército con Iturbide y conmigo a la cabeza empezamos nuestro viaje a la capital y aunque no me guste admitirlo debo de decir que Iturbide cumplía su palabra, en ningún momento tuvimos que pelear incluso los pueblos a los que íbamos dejaban las armas.
Después de un largo tiempo viajando pude ver la capital a poca distancia de nosotros, recién se habían cumplido once años desde que esta lucha había empezado (en mi cumpleaños) y faltaba muy poco para que terminara. Estaba preparada para lo que viniera, incluso si eso era una pelea final, mas para mi fortuna (y extrañeza) no hubo necesidad de eso ya que nos dejaron entrar sin complicaciones a la capital, hasta nos notificaron que el mismísimo virrey quería hablar con Iturbide en su casa (ahora el zócalo) para llegar a un acuerdo.
Faltaba la mitad de camino cuando escuche que alguien me llamaba, al principio creí que era mi imaginación pero cuando lo volví a oír me detuve y busque con la mirada a quien me llamaba. Fue en ese instante que lo vi cerca de una fuente, al responsable de llamar mi atención, un joven de piel clara y ojos verdes que llevaba una lanza española (ya sabrán quien es). Era el momento, tenía que enfrentarlo de una vez por todas.
-Adelántese capitán, tenga algo que hacer antes que otra cosa pase- dije a Guerrero que se había detenido a esperarme.
-¿Está segura de que no necesita refuerzos?- pregunto Guerrero no muy seguro por mi comportamiento repentino.
-Sí…no se preocupe por mí, mejor vaya con Iturbide, él podría necesitarlo- dije firme pero con dulzura para que no se preocupara.
-Está bien, tenga cuidado- dijo antes de comenzar a irse y alcanzar el ejercito.
-Puedes salir Antonio, ya solo quedamos tú y yo- dije una vez que perdí de vista a Guerrero y baje de Luna con mi espada desenvainada- tranquila, nada malo pasara- le dije a Luna que me sobo con la cabeza.
-Hace tiempo que no te veía Guadalupe- dijo Antonio mientras se acercaba más a nosotras. Normalmente me decía Lupita pero cuando me portaba mal me llamaba Guadalupe(como una especie de llamada de atención), si trataba de hacerme sentir mal como cuando era niña, estaba perdiendo su tiempo.
-Es cierto y la última vez que nos vimos te dije que seriamos enemigos- le dije al apuntarle con mi espada.
-¿Es la misma espada que uso Miguel (Mixcoatl) cuando cayó su pueblo?- a lo que yo asentí- ese día te volviste mi hermana…escucha no quiero pelear contigo sino hablar- dijo de manera triste y tiro su lanza como un intento de probar que era la verdad.
-¿De qué quieres que hablemos España?-pregunte mientras guardaba mi espada.
-Sabes a que vine…por favor no hagas esto, debe haber otra solución- me dijo tratando de sonar severo al principio pero luego se volvió débil y desesperada su voz- si te ofendí la otra vez me disculpo… te pido que no te independices…por favor-
-No Antonio, ya no puedes detenerme ni hacerme cambiar de opinión- dije firme, a diferencia de él yo no me doblegaba por verlo así.
-Se que actué mal al igual que mi rey…pero ahora todo es diferente…la constitución de Cádiz regreso…e-estoy seguro que…- empezó a explicar.
-¿Qué que Antonio? ¿Que se aplicara esta vez, que tu rey la obedecerá, que todo será maravilloso, pero por cuánto tiempo? uno o dos años a lo mucho ¿y luego qué? mas peleas, impuestos elevados, tarde o temprano regresaría a ser como antes y no en el sentido que tu recuerdas sino en el que yo quisiera olvidar- hice una pausa antes de continuar, esta vez con mas comprensión- quiero ser independiente Antonio, ahora lo sé, quiero ser una nación como los demás, que tome decisiones, que si me equivoco sean mis errores y que sea YO la que los resuelva ¿a caso es tan malo eso?- pregunte con tristeza.
-En lo absoluto ¿en verdad deseas esto? Lupita- me pregunto con gran dulzura, yo asentí suavemente varias veces- supongo que como no puedo hacerte cambiar de opinión yo…yo…- dijo Antonio antes de tomar su cabeza, como si le doliera mucho, podía ver que cerraba sus ojos con fuerza pero cuando quise decirle algo se dio la vuelta, tomo su arma y se fue lentamente (como decaído y triste), ¿por qué actuó así? no lo sé, supongo que algo le había pasado, algo tan serio como para que se fuera sin decir nada más.
Me quede un rato parada en ese lugar sin hacer nada, todavía no asimilaba lo que había pasado ni lo entendía, fue hasta que Luna me empuje un poco que reaccione, era hora de regresar con Iturbide y Guerrero, se aproximaba un cambio enorme para mí, y obvio, debía estar ahí para presenciarlo.
Hasta aquí lectores, con esto les dejo el penúltimo capitulo de mi tan tardada historia pero ya casi, el siguiente es el final a menos que…
Quieran los extras que les propuse, de cualquier modo pronto acabara (planeo publicar el final antes de que acabe el año). Así podre iniciar bien el año ¿no creen? (los extras no cuentan).
Referencias:
1.- Vicente Guerrero fue un soldado mestizo que se unió al movimiento en 1811 bajo el mando de Morelos, quien lo nombro capitán por sus meritos y fue enviado por este a la zona de Oaxaca a tomar fuerza en la zona costera donde logro varias victorias. Después escoltar al congreso en 1814 fue enviado de nuevo a la zona oaxaqueña (ojo, en esta época Guerrero peleo en el actual estado de Guerrero pero el territorio formaba parte de la ZONA, no del estado, de Oaxaca. Fue años después que nombraron esta parte en su honor) fue ahí donde peleo junto a otros generales después de la muerte de Morelos pero muchos de ellos buscaron el perdón del virrey Apodaca que intento dar fin al movimiento, al buscar el indulto de este usando a su padre pero se negó y se volvió el rostro del movimiento de ese momento.
2.- En realidad Guerrero si era general pero me pareció ponerle que México prefería decirle capitán (de cuando convivió con él).
3.- Agustín de Iturbide fue un oficial criollo al que se le encomendó la captura de Guerrero en 1820, creo junto a otros criollos y la iglesia, el plan de Iguala donde afirmaba la independencia, unidad religiosa, conservar fueros y privilegios, establecer una monarquía constitucional (se dice que se invitaba al rey Fernando VII o algún noble español a gobernar pero según mi maestra de historia es a Iturbide a quien se le ofreció dicho poder si lograba la consumar la independencia) y conceder el titulo de ciudadano a todo hombre que naciera en México. Por eso busca a Guerrero para que se le una y así logre el apoyo de las clases faltantes, o sea, criollos, mestizos, indígenas, etc.
4.- El abrazo que se dan es el famoso abrazo de Acatempan y según mi libro fue más o menos así, también tenía unas citas texturales de lo que se dicen cuando se abrazan pero eran muy largas o ¿4 hojas les parece poco? Por eso solo puse lo feliz que hacia esto a México, de hecho mucho de lo que dicen es, en esencia, lo que dice María.
5.- Aunque fue el plan de Iguala, el ejercito es conocido como el ejercito trigarante, por el plan de las tres garantías (independencia, religión y unión), también usan ese nombre porque su bandera era tricolor (desde tiempos inmemoriales que usamos el estilo Italia XD, claro con nuestros detallitos que nos hacen distinguir) y no sé si como lo escribí era la razón de que fueran esos colores o ¿eran las tres garantías representadas?, pero me gusto el significado que le puse (no se enojen conmigo).
6.- Iturbide fue la cabeza del movimiento después de la adhesión de Guerrero.
7.- Cuando el ejército llega a la capital ya había un nuevo virrey, Juan de O´Donoju, que era liberal, a diferencia del resto de los virreyes, por lo que acepto negociar con Iturbide y aceptar la independencia. Por eso se dice que el ejercito trigarante entro victorioso a la ciudad de México (ya se llamaba así desde esa época).
8.- Fue en 1820 cuando una nueva revolución liberal en España obligo al rey Fernando VII obedecer a la constitución de Cádiz (1812) pero con ideas liberales por lo que quitaba mucho poder a la iglesia y como esta afectaría a Nueva España también, se creó el plan de Iguala.
Comentarios:
Evillious Chronicles: te agradezco el bonito comentario que me dejaste y que me alagues por como escribo y en cuanto a tu solicitud, si pienso hacer una historia de México y Japón (adoro al Kiku lindo) de hecho hace poco empecé una historia entre ellos (como humanos, en un universo alterno) si deseas puedo ponerle los kilos para publicarla aunque te diré que me tardare porque ya tengo escrito otros que quiero publicar primero…eso si te doy mi palabra de geek a que publicare una historia como la de España pero con Japón, así que don´t worry be happy :3
Wind und Serebro: no estoy muy segura de que sea algo verídico pues muchos afirman que es una leyenda…pero si te soy sincera, me gusta pensar que es cierta ya que demuestra que México ha influido en el mundo desde hace mucho tiempo :D
Ya saben dudas, quejas y sugerencias son bien recibidas a menos de que sean ofensivas pues me esfuerzo para que disfruten de mi historia. No olviden comentar :3
Esta historia es mía y si tiene relación con otra es mera coincidencia
Prohibida su copia completa o parcial sin mi autorización.
