Hola de nuevo lectores aquí la autora para recompensarle por mi tardanza (muchos exámenes y otra vez si internet). Bueno si perder más tiempo les dejo el extra que prometí, se que dije que serian dos pero como que ya no me gusto como quedo así que solo les dejo este.

Del Otro lado del mar

Finalmente había regresado a su amada casa, después de tanto tiempo viajando le alegraba estar de vuelta, en especial porque ahora estaba más tranquilo, desde que había hablado con su pequeña (bueno, no tan pequeña) hermana, Nueva España, se sentía mejor al saber que ella lo ayudaría a salir de su quiebra, solo esperaba no estar abusando de su amabilidad mas luego se relajo al convencerse de que eso no era verdad, si fuera así, ella se lo hubiera dicho (¿o no?).

Sin mencionar que ahora tenía el apoyo de Francia para detener la ambición de Inglaterra de usurpar su casa, cosa que le agradaba bastante, después de tantas peleas entre ellos, le reconfortaba tener a tan buenos amigos como lo eran Nueva España y Francia para apoyarlo. Nada podía arruinar su sentimiento de regocijo.

El jefe Antonio sentía que todo mejoraría a partir de ese momento, nada podía arruinar su felicidad, o al menos eso creía.

En 1808, en una prisión de España.

-Oigan, ¿qué creen que hacen? no pueden hacerle eso al rey…no…no, esperen…ahhh- se oyó la voz de Antonio antes de ser aventado al interior de una celda junto con su jefe, el rey de España- ¿Cómo se atreven a hacernos esto? ¿a caso no saben quién soy?, soy el jefe y no pueden hacerle esto al jefe, así que si no quieren conocerme enojado libérenme inmediatamente- dijo España muy molesto de la sublevación de esos hombres.

-Oh, me temo que eso no es posible amigo España- se oyó una voz familiar que se acercaba.

-Francia sácame de aquí ahora- le ordeno España- no puedes encerrarme en mi propia casa-

-Lo siento España pero tengo ordenes de mi jefe de tenerte aquí con el tuyo- contesto divertido el francés.

-Pero ¿por qué? se supone que somos aliados- cuestiono el español.

-Veras España, mi nuevo jefe quiere expandirme hacia otros países y ha decidido regalarte a su hermano- explico Francia sin pudor.

-Pues que buen amigo resultaste ser- dijo España con sarcasmo.

-En verdad lo lamento, sino fuera por tus colonias estoy seguro que no habría necesidad de esto…o tal vez si hon hon hon- dijo Francia burlándose de España.

-Te lo advierto Francis, si te atreves, si quiera acercarte a una de mis colonias conocerás la fuera del país de la pasión- le grito España con un tono amenazador, nadie le quitaría a una sola de sus colonias (otra vez), no sin pelear.

-No te preocupes por ellas estarán en buenas manos, las mías y en cuanto gobierne Europa tus colonias serán las siguientes- le dijo Francia antes de salir de la prisión.

-No intentes nada con mis colonias y menos con Nueva España…oye…vuelve aquí, no he terminado contigo- dijo España mientras intentaba salir de su celda.

Se sentía el más grande de todos, debió haber sospechado que Francia tramaba algo, después de todo él no hacía nada solo por buena voluntad. Lo único que deseaba era que su hermana se mantuviera a salvo de todo lo que pudiera pasar de ahora en adelante.

Por muchos años estuvo encerrado en esa celda con su genuino jefe, preocupado por la situación de Nueva España, especialmente porque Francia no le comentaba nada y la única información que tenía era la que escuchaba por la pequeña ventana enrejada que daba a las calles, lo que significaba que la mayoría eran solo rumores o no estaba completa. Tenía miedo por lo que pudiera sucederle a ella, solo era una niña. La frustración hacia que le doliera el estomago y mejor opto por dejar de pensar en eso pero algo en su interior no podía hacerlo.

Con el pasar del tiempo se sentía cada vez más como un tigre enjaulado, iba y venía en su celda haciendo círculos, tanto lo hacía que hasta su jefe se mareaba de verlo.

-Antonio, ya deja de caminar en círculos que me mareas- le dijo el rey con dolor de cabeza.

-Lo lamento señor pero no puedo quitarme este sentimiento y lo peor es que no se dé cual se trata- le respondió Antonio deteniendo su andar y viendo a su jefe- es como si de pronto reflexionara sobre cosas que no…-

-España, parece ser tu día de suerte- se oyó la voz de Francia acercarse a la celda.

-Francia, ¿todavía tienes las agallas de mostrarte después de todo los problemas que me has causado?- le pregunto España cuando este quedo frente a su celda.

-Oh tranquilo España, ya no tendrás que soportarme pues mi jefe quiere que me vaya para ayudarlo con Rusia…así que eres libre...adeu- contesto Francia después de abrir la reja.

-Oye…vuelve aquí, no pienses que te dejare ir tan fácilmente- le grito España antes de alcanzarlo, con la intención de encararlo.

-Hon hon, pero España tienes asuntos mas importantes que tratar…considerando la situación de tu querida Nueva España- le contesto Francia con cierta burla en sus palabras.

-¿Qué quisiste decir con eso?- pregunto España medio asustado y medio confundido por las palabras de su "amigo".

-¿Por qué no vas tú a averiguarlo? Y te recomiendo que te apresures, quien sabe que tanto han cambiado las cosas allá- finalizo de hablar Francia mientras se marchaba con toda la calma del mundo.

España quería perseguirlo y exigirle explicaciones pero decidió que lo mejor seria ir con su hermana lo más pronto posible, tenía que hablar con ella, saber que todo está bien. Lamentablemente eso no sería posible.

Aunque quiso apresurarse en llegar a la casa de Nueva España, tardo mas de lo pensaba ya que el clima no lo favoreció (sin mencionar de que casi matan a su jefe). Cuando finalmente llego sus temores se hicieron realidad, el virrey le había contado todo lo que había sucedido (según su punto de vista), desde que se unió a los insurgentes hasta llegar a la parte en que responsabilizaba a Morelos por su abrupto y tonto deseo de independencia.

Antonio no podía creer lo que escuchaba y al terminar el relato del virrey una furia incontrolable se apodero de Antonio y si una pizca de dudad ordeno la captura de ese tal Morelos. Pensó que si se desearía de él todo regresaría a la normalidad, conocía a su hermana y sabia que ella sería incapaz de algo como eso, por lo que concluyo que fue ese tal Morelos quien la ínsito a todo eso y se aseguraría que ese hombre pagaría.

Su espera no duro mucho, al poco tiempo le avisaron de su captura, todo salió como esperaba, lo único que necesitaba era encontrar a su hermana y lo mejor sería hacerlo rápido sino podrían arrestarla por seguir con los pocos que quedaban cuando ya no tenía que hacerlo.

Decidió buscarla personalmente, no quería que otros intervinieran para llevarla a casa y se marcho solo hacia el sur, donde escucho rumores de que una joven con su apariencia lideraba un grupo de rebeldes que habían seguido a Morelos por allá. Al principio no estaba seguro de seguir ese camina ya que la apariencia de Lupita era la de muchas mujeres de su gente (por obvias razones) más cuando escucho las historias que la gente contaba sobre que el espíritu de libertad acompañaba a los insurgentes (así se hacían llamar los rebeldes) en su momento de oscuridad decidió preguntar de que hablaban. Cuando escucho que ese espíritu se representaba como el de una joven mestiza montando un corcel negro y blandiendo una espada de oro con marcas antiguas grabadas en sus costados supo que hablaban de ella y emprendió el camino para el sur.

Temeroso de que las historias de que Lupita (el espíritu de libertad) fueran ciertas. No podía creer que la gente la viera pelear a lado de esos traidores desde el inicio y mucho menos que fuera ella quien los guiara a la lucha. Ahora más que nunca debía hablar con ella para que viera su error. Para su suerte escucho un ruido muy familiar cerca de donde estaba. Busco por todas partes hasta que la encontró, a su hermana junto con su yegua.

-Lupita…que bueno que te encuentro- grito España saliendo de los arbustos en los que se encontraba para abrazar muy contento a su hermana de por fin verla después de tanto tiempo y sin darse cuenta termino sacándole un susto y casi la deja sin aire.

Después de casi matar a su hermana quiso llevarla con él, pero ella no lo permitió, cosa que le extraño de sobre manera y cuando le pregunto sobre Morelos se molesto de sobremanera. ¿Qué diantres le había dicho o hecho para que de repente su hermanita se volviera tan rebelde? La discusión no se hizo esperar y aunque intento detenerla fue imposible. Mas la gota que derramo el vaso fueron las últimas palabras de Lupita antes de marcharse.

-la próxima vez que te vea no será como mi hermano…sino como mi enemigo-

En ese momento una ira lo dómino casi por completo, por mas que la quisiera debía mostrarle que con España nadie se metía y mucho menos si se trataba de sus subordinados. Acabaría con el movimiento insurgente pasara lo que pasara, sin importar el precio.

Lamentablemente lo fue para él, sin darse cuenta estaba tan ocupado intentando detener esta rebelión que no le tomo la mas mínima importancia cuando le avisaron de que el resto de sus colonias también se levantaban. Si no fuera por su jefe y el virrey probablemente hubiera mandado a todo el ejército y enviado a ejecutar a todos sin importar de que fuesen útiles o no.

Poco faltaba para que el movimiento cayera por completo, ya solo quedaban unos cuantos grupos pequeños y desarmados que ni siquiera podían comunicarse entre ellos. Su felicidad era insuperable en esos momentos, pronto la volvería a ver y cuando eso pasara su hermana regresaría asustada y triste por ver todo lo que causo al no regresar cuando pudo. Ya no había nada ni nadie que pudiera impedir su victoria…o al menos eso pensaba.

Fue tan repentina y grande la noticia que parecía irreal, ahora no solo había un nuevo líder de los insurgentes sino que era un…un español. Uno de sus protegidos pero ¿cómo?, ¿qué significaba eso? ¿por qué su propia gente apoyaba a su hermana?, no podía comprenderlo y no quería hacerlo, era ridículo que extraños a Nueva España, especialmente que estuviera tomando fuerza la ayudaran es como si con su sola presencia llevara fuerza a… en ese momento supo que debía traer a su hermana a como diera lugar, debía hacerlo si quería que todo terminara como él quería.

Poco después mando un boletín en el que se recompensara a cualquiera quien le trajera a una chica que encabezara el grupo insurgente, montada en corcel negro, que blandiera una espada de oro y que de tuviera un guarda pelo de oro en forma de corazón. Estaba seguro que pronto daría con ella y con ese traidor.

Poco después de que le avisaran de la captura del traidor español quiso verlo personalmente, tenía que ver el rostro de quien lo traicionaba con tales acciones. Mas jamás pudo imaginar de quien se trataba si no lo hubiera visto; Francisco Javier Mina, era el nombre de uno de los hombres que intentaron matar a su rey y le perdono la vida, lo peor de todo es que le permitió irse de su casa con armas y previsiones que probablemente uso para pelear en contra de él. Se sintió como un tonto por permitirlo y ahora enmendaría su error con la ejecución del traidor.

Otros años pasaron de guerra, nuevamente su hermana hacia acto de presencia al haber encontrado a otro líder insurgente y lo que era peor es que, ahora, tenía el apoyo de toda su gente, incluso los ricos y poderosos enviaron a un general para que hiciera una alianza con ella para terminar la guerra. Ya ni sabia como seguir con todo eso, ya había perdido tanto y no quería perderla a ella también.

Ya no tuvo opción cuando el virrey O´Donoju acepto la entrada del renombrado ejercito trigarante.

-Me niego absolutamente, jamás aceptare su independencia virrey- dijo España negando con la cabeza.

-Pero esa decisión ya no es suya señor- le contesto el virrey- sé que es una decisión difícil pero tiene que aceptarla-

-NO, no puedo- dijo España casi gritando y con los ojos húmedos.

-Escuche jefe, si en verdad quiere a su hermana debe hacer este gran sacrificio- dijo el virrey llamando su atención- sé que tengo poco estando a cargo aquí pero hasta yo conozco la obstinación de su hermana y la gran fuerza interna que tiene, solo le digo que si no aceptamos los términos del ejercito de Iturbide esta lucha jamás terminara y a la larga ella podría desaparecer por todas las perdidas que las batallas implican- explico el virrey a España.

-Haga lo que crea mejor- dijo España antes de salir del edificio donde estaba, se sentía triste, no había pensado en las consecuencias de lo que hacía y el virrey tenía razón, su hermana era muy renuente cuando se le metía algo en la cabeza y estaba seguro de que si alguien tenía que ceder para detener esta lucha no sería su hermana.

A lo lejos pudo ver que el ejercito liderado por Iturbide, con su hermana a su lado. Si iba a perder, al menos debía tener que hacer un último movimiento, sin perder tiempo le grito por su nombre hasta que ella lo vio y fue a su encuentro. Intento nuevamente pedirle que no se independizara, que todo sería diferente pero todo fue inútil, las palabras de su hermana la lastimaban más que cualquier arma y solo por un minuto pudo entenderla y aceptar lo que estaba por hacer mas el dolor le impidieron articular palabra alguna y se fue lo mas rápido que sus piernas le permitieron, ya no podía seguir en ese lugar.

El día de la firma había llegado, todos en la capital estaban emocionados, todos menos un español que se embarcaba de regreso a su hogar con el semblante abatido. Ya en su camarote se puso a llorar, tan adentrado estaba en sus penas que no escucho la ventana de su cuarto abrirse por completo, aun cuando el viento no soplaba y sin darse cuenta un pequeño sobre floto suavemente hasta su cabeza y de manera sobrenatural el sombrero que traía puesto floto solo el tiempo suficiente para que el papel cayera en su interior y regresara a su lugar.

La tristeza que aquejaba a España era muy grande y por tanto tiempo no hizo más que compadecerse de si mismo cada vez que recordaba a su hermana (cosa que pasa seguido, en especial cuando comía tomates). Luego de que se reconciliara con Francia pudo recuperar un poco su ánimo y el apoyo de Gilbert también ayudo un poco (aun cuando Inglaterra y ortos países ya reconocieran a "México" como una nación independiente).

-Tranquilo España, lo de María ya paso hace mucho tiempo- intento consolarlo Francia, quien visitaba a España.

-Eso lo dices porque ya eres su amigo- le contesto España que se puso triste porque se entero que su amigo francés (el que dijo que no reconocería a su ex hermana como independiente) había establecido relaciones comerciales con ella.

-Ah vamos, no te rebajes como lo hace Inglaterra con Alfred, eso es de muy mal gusto- le contesto Francia con cierta burla al ingles.

-Pero es que se supone que a mí no me pasaría lo que a él, de cierto modo ya sé porque es como es- le dijo España.

-No te confundas, Inglaterra ya era así desde hace mucho tiempo- contesto Francia divertido.

-Es que no lo vez Francia, ahora jamás podremos tratarnos bien, ya no me respetara o simpatizara conmigo, me pasara lo mismo que a Inglaterra con América, no quiero que nos tratemos como ellos lo hacen- dijo mas deprimido España.

-Ella no te odia y te aseguro que aun te quiere, si América trata a Inglaterra como lo hace es porque se lo merece- le dijo Francia mientras le acariciaba la cabeza hasta que oyó un extraño ruido que provenía de su sombrero.

-¿Qué es esto?- se pregunto Francia al quitarle el gorro a España y buscar el origen del extraño ruido.

-¿Qué encontraste Francia?- le pregunto España al ver que sacaba un pequeño sobre de su gorro.

-Es tu sombrero, deberías saber lo que tiene- le grito enojado Francia.

-Es que ese sombrero me trae recuerdos tristes y por eso casi no lo uso- se excuso España- déjame ver- le pidió el sobre a Francia, quien se lo dio sin problema- parece una carta…del dia 21 de septiembre de…ah…y esta letra es de…- no pudo continuar de hablar porque pudo reconocer que la letra era de Lupita y la fecha del día en que se firmo su independencia.

Efectivamente era una carta, una muy especial que le dedico su ex -hermana. Para empezar el papel en el que escribió era el que usaban para los códices y en él estaba pintado un dibujo que había hecho Lupita de pequeña, en donde se veía a ella con España sonriendo.

Carta

Querido Antonio:

Te escribo esta carta el día en que finalmente dejo de ser una colonia y me convierto en un imperio, después de tantas peleas y pérdidas puedo volar por mi misma y ser libre.

Solo te escribo para que sepas que a pesar de todo, jamás hubiera podido llegar donde estoy sin tu ayuda. Me cuidaste, educaste y protegiste como si en verdad nos conectar un lazo de sangre. Sé que te duele que me aleje de ti, en especial cuando me diste tanto y te lo agradezco.

Esta pequeña aguilucha que criaste rompió su jaula y decidió ser libre como la poderosa águila guerrera que surca los cielos de mi casa pero la lealtad que te tengo es tan grande que no te dejare solo o te odiare nunca.

Tal vez ya no sea tu pequeña hermana menor pero jamás dejare de sur amiga.

Con cariño

México

Esas eran las palabras que venían escritas en una de las esquinas inferiores de la carta. Los ojos de España se llenaban de alegría por las hermosas cosas que le decía su hermana. Sin darse cuenta Francia le quito el papel para leerlo.

-Vez te lo dije- le dijo Francia enternecido después de leer la carta.

-¿Te das cuenta de lo que significa esto Francia?- le pregunto España al secarse las lagrimas y esbozar una sonrisa- esto quiere decir que Lupita aun quiere que sea su jefe y solo necesitaba un tiempo para estar sola, lo que me da la oportunidad de hacerla mi colonia otra vez- se auto contesto dejando a Francia preocupado y confundido.

-España, no creo que eso es lo que te quería decir…- empezó a explicarle Francia mas no pudo continuar porque Antonio se había ido corriendo dejándolo con la palabra en la boca y un tic en el ojo.

DEL OTRO LADO DEL MAR…algún tiempo después.

-Otro hermoso día para trabajar- se dijo así misma México, que admiraba el mar del puerto de Veracruz.

-LUPITA- escucho su nombre a lo lejos, la voz le fue familiar por lo que busco con la mirada por todas partes y gran sorpresa la que se llevo cuando vio a España acercándose, bajándose del barco en el que venia.

-Antonio, que bueno verte después de tanto- lo saludo México amablemente- ¿Qué te trae a mi casa?-

-Vine por lo de tu carta y a decirte que acepto que vuelvas a ser mi colonia- le respondió muy feliz, dejando a México con cara de poker.

-¿Cómo que por lo de mi carta, que apenas la acabaste de leer? Pero creí que…- no pudo continuar por lo desconcertada que estaba, se suponía que esa carta debió haberla visto hace mucho y lo peor es que había confundido lo que trataba de decirle- Lo entendiste mal, eso no es lo que trataba de decirte, mi única intención con esa carta era decirte que aun podíamos ser amigos nada mas, no quiero ser una colonia de nuevo, además de que te tardaste en leer esa carta…yo pensando que si no habías venido era porque lo estabas reflexionando o algo por el estilo- le gritaba México a España muy molesta.

-Oh vamos, no seas tímida, por eso vine con toda una armada para que vuelvas a ser mi hermana- le dijo ignorando por completo lo que dijo.

-Te recomiendo que la sueltes lombriz- escucho España una voz que lamentablemente le era familiar (incluyendo el apodo).

-¿Qué haces aquí? No se supone que ya debiste haber desaparecido- le dijo España como si el comentario fuera natural.

-Idiota ¿Qué no sabes que ahora soy México, junto con mi hermana?- le pregunto el ex-imperio Mexica como si la respuesta fuera muy predecible.

-Pe…pero ¿Cómo? ¿cuando? ¿donde?- pregunto histéricamente España.

-Definitivamente eres como una lombriz, viviendo debajo de la tierra, ajeno al mundo hasta que sales a que te pisoteen de información- dijo el ex-imperio entre divertido y frustrado de la actitud del español.

-No importa porque ahora Lupita volverá a ser mi hermana como lo dice la carta- repitió su idea ignorando nuevamente a los hermanos.

-Que esa no era la idea de la carta y no voy a volver contigo- le contesto gritando Lupita.

-Per…- España fue interrumpido por Miguel quien lo tomo del cuello- ella te dijo que no quiere nada contigo más que tu amistad, así que…- le dijo Miguel mientras lo sujetaba la parte baja de la camisa y la parte superior del cuello de la camisa (como a los borrachos cuando los echan del bar en las caricaturas) antes de lanzarlo hacia uno de los barcos que traía España con un puntapié- LARGO DE AQUÍ-

No sería fácil pero tanto María como Antonio sabían que llegarían a ser buenos amigos y que uno podía contar con el otro cuando fuera necesario.

-Y fue así, muchos años después-

-DISCROD, no te metas en la historia-

-Pero ya termino, además de que es un extra…o más bien un montón de extras acomodados en uno-

Si hice eso es para que quedara mejor ¬¬

Mejor dejo tus notas de una vez

Lo hare…pero solo porque yo quiero. Bueno como ya dijo Discord decidí que lo mejor seria unir los extras porque estaban quedando raros (además de que me tarde mucho) pero bueno aquí esta.

Las referencias son casi las mismas que estuve poniendo a lo largo de la historia, al igual que los diálogos entre España y México.

Las únicas que les dejo son:

1.- Francia y Prusia no reconocieron a México como nación hasta mucho después (primero Francia y luego Prusia)

2.- En 1829 Isidro Barreda inicio una invasión en México para reconquistarlo pero no funciono (obvio) y la campaña solo duro unos pocos meses.

Con eso termino oficialmente esta historia y ya estoy en otra, por cierto daré un regalo a las mujeres y mi en pocas horas, ya les diré porque.

Ya saben dudas, quejas y sugerencias son bien recibidas a menos de que sean ofensivas pues me esfuerzo para que disfruten de mi historia. No olviden comentar :3

Esta historia es mía y si tiene relación con otra es mera coincidencia

Prohibida su copia completa o parcial sin mi autorización.