Bueno aquí está el capítulo 3, espero que os guste, hay algunos toques de humor ya que en el próximo van a tener que sufrir, al menos aquí los dejaba campar a sus anchas, jeje.
Gracias a lady-gojyo por su comentario, me ha gustado mucho, y estoy muy contenta de que te guste la historia. No había pensado en lemon, pero ahora que lo dices, estaría bien, pero si hago, será al final. Por cierto¿¿¿¿dónde está tu historia:(
Ya sé que es un coñazo ir dejando comentarios, pero no sabéis lo feliz q soy cuando veo uno, sea bueno o malo, al menos demuestra que alguien ha leído tu historia. Por favor, dejad alguno, ya que os lo leéis, decir lo que a uno le parece está bien.
Muchas gracias a todo el mundo que lee esta historia (aunq no deje comentario ;p )
Llegó la noche y decidieron dar un pequeño paseo. Sanzo estaba harto de estar encerrado y los había amenazado con salir él solo, así que optaron por dar todos una vuelta por el concurrido pueblo.
Cenaron en un pequeño restaurante. Hakkai siguió quejándose acerca de lo que Sanzo comía pero al final lo dio por imposible y dejó al monje a su aire.
Salieron del restaurante ya entrada la noche.
-Creo que ya es hora de irnos a dormir.-dijo Hakkai.
-Mañana a las ocho nos vamos.-les informó Sanzo.
-Pfff, pero si es tardísimo. No voy a poder dormir ni diez horas.-replicó Goku con cara de fastidio.
-Serás burro. Ya dormirás en el viaje.-le reprochó Gojyo.
Y mientras Goku y Gojyo se peleaban, Hakkai se adelantó con Sanzo y le preguntó:
-¿Estás seguro de que estás bien para irnos?
Sanzo lo miró.
-'Ch. Estoy perfectamente.
-Baaaaka. No sabes hacer otra cosa que comer y dormir.-seguía discutiendo Gojyo.
-¡Erokappa! Claro que sé hacer más cosas. –respondió Goku.
Una venita se iba hinchando en la frente de Sanzo.
-Chicos, ya vale.-intentaba tranquilizarlos Hakkai al ver a Sanzo cabrearse.
-¡Bakasaru!
-¡Erokappa!
-¡Bakasaru bakasaru!
-¡Erokappa erokappa!
Un abanico de papel surgió de la nada para impactar contra la cabeza de ambos con fuerza.
-¡Callaos!
-Os lo dije.-les reprochó Hakkai.
-Sabelotodo.-murmuraron a la vez Gojyo y Goku mientras se palpaban las cabezas doloridas.
Llegaron a la posada y todos se dirigieron a la habitación de Sanzo. Cuando éste llegó, intentó cerrar la puerta, pero tres pares de manos se lo impidieron.
Con cara enfadada Sanzo abrió la puerta de par en par.
-¿Qué queréis?
-Darte las buenas noches, Sanzo-chan.-le contestó Gojyo sonriendo.
-Hm. Adiós.-contestó el monje volviendo a intentar cerrar la puerta.
Otra vez la detuvieron.
-¿Necesitas algo, Sanzo?-esta vez fue Hakkai el que habló.
-¡NO!
Y de un golpe cerró la puerta.
-Parece que está mucho mejor.-opinó Goku.
-Sí. Eso parece.
-Bueno es momento de dormir. Buenas noches.-se despidió Hakkai con una sonrisa y entrando a la habitación contigua.
-Buenas noches, Hakkai.-miró a Goku -Buenas noches, mono.-y volviéndose hacia la puerta, dijo en voz más alta.-Que duermas bien, Sanzo-kun.
Por respuesta recibió lo que supuso era un zapato lanzado contra la puerta.
Al día siguiente, a las siete ya estaban todos sentados a la mesa. Desayunando, unos más que otros.
-Sanzo¿seguro que sólo quieres un café?
-Sí.
"Por intentarlo…" pensó Hakkai resignado.
Hakkai sacó el mapa y él y Sanzo se pusieron a discutir la mejor ruta. Goku desayunaba en abundancia, "por si acaso no podemos comer en tres horas", se había excusado tras pedir siete clases de bollos distintos. Y Gojyo miraba con curiosidad al rubio. Desde que se había despertado el día anterior no había demostrado ningún tipo de decaimiento ni debilidad. No es que pensara que llorar o sentir pena fuera debilidad, pero eso era lo que suponía que creía el monje. Todo seguía como siempre¡incluso les había pegado con el abanico! Aunque Gojyo presentía que el monje les ocultaba lo que realmente sentía, soledad, culpa y miedo.
Se había quedado tan absorto en sus cavilaciones que se había olvidado de apartar la vista del monje. Sanzo, dándose cuenta, se giró hacia él y le inquirió:
-¿Tengo monos en la cara?
Gojyo, que tenía la mirada perdida, la fijó en los ojos violetas del rubio y al final reaccionó:
-¿Eh?
-Que¿qué miras?
Un tono más oscuro de lo habitual apareció en su rostro, apartó la mirada con vergüenza y contestó:
-Nada.
Sanzo se quedó observándolo unos segundos más y después también retiró su mirada para volver a discutir la ruta con Hakkai.
Por fin estaban otra vez en la carretera. El siguiente pueblo no estaba muy lejos, llegarían al anochecer.
Comieron sentados a la sombra de unos árboles, cerca de un riachuelo donde Goku, al comer, se empeñó en meterse. Al final, casi todos acabaron capuzados.
-¡IDIOTA!- gritaba Sanzo mientras corría detrás de Goku con los faldones de la túnica empapados y recogidos con una mano, mientras que en la otra llevaba el abanico preparado para caer en la cabeza del pequeño iluso.
-JAJAJAJA. Parece que vayas a ponerte a bailar el Can-Can.-se burló Gojyo, quien estaba metido hasta la cintura en un pequeño remanso del río.
-¡Después voy a por ti!-le gritó Sanzo mientras intentaba lanzarle una piedra a Goku, que se había subido a un árbol para evitar el castigo del monje.
-Jiji.- Hakkai era el único que no se había mojado. Estaba jugueteando con el pequeño dragón, mientras miraba la escena divertido.- Será mejor que os quitéis la ropa y la dejéis secar al sol, o cogeréis un resfriado.
Al cabo de casi una hora, el alegre conductor dijo:
-Bueno¡en marcha otra vez!
-Hm.-gruñó Sanzo mirando por el espejo, para al final hacer una mueca parecida a una sonrisa al ver a los dos de atrás rascándose la cabeza con enfado.
Gojyo se dio cuenta de que el otro los miraba.
-No hacía falta que me dieras a mí también. Yo no soy el que te ha empujado al agua.
-Oye, que yo no lo he empujado. Me he tropezado y se ha caído.-contó Goku omitiendo algunos detalles.-Además, yo no he sido el que luego lo ha capuzado.
-Pero…
A Gojyo se le habían terminado las escusas.
-¿Ves? Os lo merecíais los dos.
Al fin llegaron a un pueblecito de no más de cien habitantes. Pararon primero en una posada, donde para asombro del grupo, tenían suficientes habitaciones para todos, un pequeño comedor y hasta una sala de estar común. Después salieron en busca de un restaurante o bar en el que poder comer algo.
-Este parece que está bien.-dijo Hakkai al ver por el ventanal el comedor del bar.
-Además tampoco hay donde elegir. Parece el único del pueblo.-añadió mordaz Sanzo.
-Mientras tengan comida, a mí me da igual.
Goku siempre viendo el lado positivo de las cosas.
Terminaron de cenar y llenos, se encaminaron hacia la posada.
-Al final hoy hemos terminado pronto. Si queréis podemos jugar una partida de majhong.-propuso Hakkai.
-Síiii.-gritó contento Goku.
-'Ch. Qué remedio.-accedió Sanzo. -Pero mañana a las ocho os quiero en…
La sangre se le heló al oír esa voz áspera y desagradable.
-¡Qué casualidad encontrarnos aquí¿verdad, Kouryu?-la última palabra dicha con énfasis.
oo
