Holaaa!!
El misterio se resuelve¿quién llamaba a Sanzo de esa forma? lo sé, soy cruel, pero me encanta hacer sufrir al pobrecillo.
Espero q dejéis vuestras opiniones, que yo muy gustosa las contestaré.
Gracias :)
Los cuatro giraron la cabeza hacia la persona que había hablado.
Lo que vieron fue un monje, delgado y alto, escoltado por otros tres canónigos. Tenía la cara fina y estropeada. Parecía algo mayor que Sanzo, con la cabeza rapada, los dientes descolocados y una mirada tan fría que congelaría el mismo infierno.
Estaban a unos tres metros de Sanzo y los demás. No se acercaron, pero el cabecilla siguió hablando mientras los otros sonreían con chulería.
-¿Cómo te va la vida, Kouryu?
Goku, Gojyo y Hakkai miraron a Sanzo. Su cara seria no dejaba ver ninguna emoción.
-No sé quién eres.-le dijo con desdén.
El monje rió.
-¿Que no sabes quién soy?-y acercándose unos pasos añadió con voz desafiante.
-¿Tengo que recordártelo?
La cara de Sanzo cambió repentinamente, se reflejaba una gran tensión, la mandíbula rígida y los ojos entornados con odio. Su respiración se había agitado. Sus compañeros estaban desconcertados, no sabían quién era el nuevo monje, pero desde luego alguien a quien Sanzo no quería ver.
-No sé quién eres.-repitió el rubio con ira, con la intención de que el otro desistiese de su empeño.
Pero lejos de amedrentarse, el monje amplió su sonrisa y comenzó a hablar.
-Te refrescaré la memoria, niño del río. Somos tus amigos del templo de Kinzan, con los que jugabas y te divertías. ¿Recuerdas ahora?
A Sanzo le vinieron a la memoria todos los momentos con los cuatro. Las veces en las que le obligaban a hacer sus tareas, cuando le empujaban y le pegaban en el suelo, los momentos en los que se reían de él, en los que lo humillaban y sobre todo el momento en el que…
-Jajajaja, por tu cara veo que te acuerdas muy bien de nosotros. ¿Te acuerdas de aquella vez en la que nos divertimos tanto?- miró a sus compañeros y todos rieron al recordarlo.- Con esa cara de niña, esa piel tan suave, ese cuerpo tan…
Un puñetazo cortó su discurso. Sanzo se había abalanzado contra él y ahora estaba encima de él propinándole puñetazos de rabia y rencor. Las lágrimas corrían por su cara como el agua corre por un río.
Todo había sido tan rápido que ninguno había podido reaccionar. Cuando vieron la cara ensangrentada del monje, y a Sanzo a horcajadas sobre él sin parar de golpearlo, corrieron a separarlo.
-¡Sanzo!
Gojyo y Hakkai, cada uno de un brazo, intentaban detenerlo y levantarlo.
-¡QUITÁDMELO DE ENCIMA¡ESTÁ LOCO!-gritaba el monje, que no atinaba a detener ningún puñetazo.
-¡Sanzo, por Dios¡PARA!-le gritaban Hakkai y Gojyo.
Sanzo se revolvió y se deshizo de sus agarres. Primero de Hakkai y luego de Gojyo. Ninguno intentó cogerlo otra vez, se habían quedado mudos al ver su cara, otra vez bañada en lágrimas.
Sanzo se levantó con rabia y apartando a sus amigos de un empujón, se encaminó rápidamente a la posada.
Se quedaron mirando cómo se alejaba, hasta que una risa los devolvió a la realidad.
-Jajaja.-reía el monje mientras se levantaba del suelo y se limpiaba la sangre con la mano.-La puta se ha enfadado. A lo mejor no tuvo suficiente.
Otro puñetazo hizo que cayera al suelo.
-¡SERÉIS HIJOS DE PUTA!- Gojyo se lanzó contra los demás.
-Gojyo, no sigas tú también.-Hakkai logró sujetarlo.-Vámonos. Creo que lo mejor es ir a ver a Sanzo.
Gojyo dejó de forcejear y con la cara desencajada se giró a los maltrechos monjes.
-Como os vuelva a ver os juro que os mato. No vais a tener tanta suerte como ahora.
Le dio una patada al que estaba en el suelo y siguió a sus amigos.
-¡Sanzo!-Hakkai golpeaba suavemente la puerta. -¡Sanzo, por favor abre!
Goku estaba a su lado, cabizbajo. No había entendido muy bien lo que había pasado, pero por la reacción de todos, suponía que era algo muy malo.
Gojyo no paraba de dar vueltas por el pasillo. No podía estar quieto. Quería pegarle a algo o mejor a alguien. No podía creer lo que esos malditos habían dicho, pero por la transformación que había sufrido Sanzo, temía que era cierto. Al ver que Hakkai no tenía éxito, apoyó la frente en la puerta y dando un golpe fuerte con el puño gritó:
-¡SANZO, ABRE LA PUTA PUERTA O LA TIRO ABAJO!
Hakkai lo cogió del brazo y agitó su cabeza en señal de negación.
-Vámonos. Mañana hablaremos.
No muy convencido, Gojyo siguió a los otros, escaleras abajo, no sin antes mirar por última vez la puerta tras la que se escondía el rubio.
Se sentaron en la pequeña sala en la planta baja de la posada. Cada uno sumido en sus propios pensamientos, hasta que el sonido de un disparo les hizo levantar la cabeza.
Los ojos abiertos con horror, los cuerpos agitándose de miedo, se miraron y los tres salieron corriendo escaleras arriba.
-¡SANZO!
OO
