¡Hola! ya veis q parón ninguno, jeje, al final he podido actualizar hoy. bueno ha sido por presión ;) , porq pensaba hacerlo el miércoles o así, pero gracias a Sha Shiori ya está aquí el capítulo 7, por cierto, muuuuchas gracias por todo lo q me has dicho por msn, me alegra q t encante esta historia y q la otra te hiciera reir :D

Muchas gracias también a lady-gojyo por su comentario, q no me enrolle yo con el tema del beso? no pensaba, además ya tenía escrito este capítulo desde hace bastante, siempre me gusta tener unos cuantos capítulos de margen escritos, por si no puedo escribir q las actualizaciones no se retrasen mucho, veis cómo me preocupo? jeje. De todas maneras gracias por apreciar mi trabajo y dedicar unos minutos a dejar tu comentario, me gusta mucho encontrar cosas así en el correo :)

Otra vez les toca sufrir un poquito, soy tan mala.

Espero q os guste y si podéis y tenéis un poquito te tiempo q dejéis vuetra opinión (q pesadita me pongo)


Aunque no había dormido mucho, lo había hecho de un tirón.

Sanzo salió de su habitación y se encontró con el resto de sus compañeros en el comedor.

-Buenos días, Sanzo.-lo saludó Hakkai con su sonrisa matutina.

-Buenas, Sanzo.-Gojyo también le sonreía. Esto le sorprendió, pensaba que el otro se mostraría más distante después de lo de anoche, pero nada más lejos de la realidad. Gojyo estaba feliz de verlo bien, sabía que no podía agobiarlo y que esa conversación vendría a su debido tiempo.

-fueños fíaf, Fanfo.

-Goku, por favor, no hables con la boca llena.-le reprendió Hakkai.

-Eres un cerdo.- añadió Gojyo dándole un capón en la cabeza.

Goku tragó de inmediato y frotándose la cabeza gritó:

-AAAHHH. Sanzooo ¡mira! Dile que no me pegue.

Sanzo, con una parsimonia fruto del hastío, sacó el abanico de papel y lo estampó en las cabezas de los dos rebeldes.

-Dejadme desayunar tranquilo.-dijo cansinamente. Se sentó ante las miradas sorprendidas de los otros y se sirvió una taza de café.

-Creo que está harto de pegaros.-dijo Hakkai.

-No creo. Lo que pasa es que tendrá hambre. Él disfruta pegándonos, lo noto en el brillo de sus ojos. Nunca le brillan así, sólo cuando nos pega.-le dijo Gojyo en un tono muy bajo mirando a Sanzo.

Sanzo lo miró de reojo con odio.

-¿Te crees que no te oigo?

De pronto Gojyo se puso las manos en la cabeza y comenzó a gritar:

-¡AAAHH!,¡Huyamos todos, el monstruo del abanico se ha despertado y nos abanicará hasta que cojamos un resfriado!

Gojyo se retorcía en la mesa, con las manos al cuello y poniendo caras extrañas. Hakkai y Goku reían con ganas la gracia.

-Eres tonto.-dijo Sanzo centrando su atención en la taza.

-Jajajaja. Vamos Sanzo, no te enfades, que seguro que te ha hecho gracia.-le contestó el pelirrojo colocando su mano en el hombro del monje.

Sanzo miró la mano y luego a Gojyo.

-Sí, me ha encantado.-contestó serio.

Gojyo sonriendo retiró la mano y siguió con su desayuno.

Por fin terminaron de desayunar, de discutir y de pegar, para montarse en el dragoncito transformado en jeep y partir otra vez rumbo al oeste.

-¡Sanzo!-dijo de pronto Gojyo.

Sanzo lo miró por el espejo y alzó una ceja.

-Se nos ha olvidado cambiarte la venda.

Sanzo hizo un gesto de cansancio.

-No importa. Está bien así.

-Que no que no. Trae.

Gojyo se levantó y se inclinó hacia delante.

-¡Te he dicho que está bien como está!-gritaba Sanzo intentando apartar a Gojyo.

-Pero Sanzo…

Un fuerte frenazo desestabilizó al pelirrojo y cayó pesadamente en la parte de atrás.

Todos miraron hacia delante para ver que había provocado al conductor frenar de manera tan brusca.

-Vaya vaya. Volvemos a encontrarnos, Kouryu.

El gesto de Sanzo se endureció.

-Os dije que como os volviera a ver os mataría.-Gojyo estaba encendido de odio. Rápidamente se había puesto en pie y había saltado del jeep.

Avanzaba hacia los monjes hasta que una mano lo detuvo.

-¡Sanzo!-miró sorprendido al rubio.

-Déjame esto a mí.

El monje, decidido, se bajó de su asiento, seguido por sus compañeros que se mantenían a distancia.

-¿Qué es lo que queréis?-preguntó de manera cortante.

-Shhh, no te alteres Kouryu.-el monje poco a poco iba andando hacia Sanzo. Éste lo miraba receloso. Un aura muy extraña había empezado a surgir de aquel hombre.

-Sólo queremos...-la voz, palabra a palabra, se le iba tornando grave y temible, ronca y despiadada.-¡TU VIDA!

Antes de que ninguno pudiera reaccionar, los cuatro monjes se lanzaron contra Sanzo. Sus ojos, antes castaños, se habían transformado en un color blanquecino. Las manos, ahora garras afiladas, y su cuerpo, crecido como el de una bestia.

Poco quedaba de los monjes de hacía un momento. Las túnicas se habían hecho trizas ante el crecimiento anormal de su cuerpo.

-¿Qué…

Todos estaban desconcertados.

Sanzo atinó a sacar la pistola antes de que le cayera el monstruo encima, pero su disparo erró al impactar el otro sobre él. Rodaron por el suelo, hasta que el monstruo quedó encima de él.

-¿Recuerdas esto?- la postura en la que estaban era la misma que cuando Sanzo se había ensañado con él en su forma humana.

-A ver qué te parece.

De un zarpazo le arrancó la túnica.

Sanzo estaba algo mareado. De su cabeza salía la sangre profusamente, pues al rodar se había golpeado con una piedra. Tenía las manos sujetas por el monstruo, al que sólo le hacía falta una para agarrar las dos muñecas del monje.

-¡SANZO!

Gojyo, Goku y Hakkai corrieron al lado de su amigo, pero antes de que pudieran siquiera avanzar dos metros, los otros tres monstruos les habían cerrado el paso.

-¿Dónde creéis que vais? –dijo uno de ellos.

-Nosotros somos vuestros oponentes. –añadió otro.

-¡Malditos engendros!,¿Qué clase de monjes sois?-gritó Gojyo invocando su arma.

Colocándose en posición de ataque, los monstruos avanzaron un paso, y uno de ellos contestó.

-Éramos monjes, hasta que nos hicieron una oferta que no pudimos rechazar.

-Jeje. Sí. ¿Qué prefieres¿Ser un simple mortal o tener una fuerza sobre humana y someter a quien te plazca?-continuó el de su derecha.

-La respuesta es fácil¿no crees?-terminó el último.

-Sois asquerosos.-sentenció Gojyo.

-Bueno¿aquí se pelea, o qué?-preguntó, harto de tanta cháchara, Goku.

-Es el momento de darles una paliza.-se animó Hakkai.

Eran tres contra tres. El primero en hacer un movimiento fue Hakkai, quien les lanzó una bola de energía y los separó.

Gojyo se lanzó hacia el de la derecha. Dio un salto y desde arriba le lanzó su cadena. El monstruo la esquivó por muy poco y se lanzó contra el otro con un gran salto. Gojyo no se esperaba un ataque así desde abajo y el monstruo impactó de lleno contra él, lanzándolo lejos. Cayó al suelo con fuerza.

-Creo… que me he roto una costilla.-dijo mientras se levantaba y se limpiaba la sangre que le caía de la boca.

El monstruo avanzaba corriendo hacia él, así que recuperando la verticalidad, salió a su encuentro corriendo también hacia él.

El puñetazo le hizo doblarse sobre sí mismo, le faltaba la respiración y notaba el sabor metálico de la sangre en su boca. Sin pensarlo dos veces, Gojyo levantó su arma y aprovechando que el otro estaba de rodillas, doliéndose de su golpe, con el extremo de ésta acabó con él.

Goku, gracias a su Nyou-boi, saltaba por encima del demonio y podía adelantarse a sus embistes. En uno de esos saltos aprovechó para darle una patada con todas sus fuerzas en la espalda. El monstruo rodó por el suelo diez metros y frenó gracias al pie de Goku en su estómago.

-AAHHH.

Parecía que se le iban a salir los ojos de sus órbitas.

-Estoy harto de vosotros. No quiero que le hagáis más daño a Sanzo.

El pequeño estaba furioso. Con un rápido movimiento levantó al demonio del suelo con sus manos y descargó una fuerte patada en el dolorido estómago del monstruo. Aterrizó en el duro suelo y de allí no volvió a levantarse.

Hakkai lanzaba sus letales esferas de energía. Usaba su poder para cubrirse cuando el monstruo le atacaba. El demonio no tenía más armas que sus garras y así era difícil enfrentarse al castaño. Con la mano izquierda creando un campo para defenderse, mientras que en la derecha creaba una gran esfera.

-De esta no te escapas, monje.

En cuanto el monstruo se lanzó a por él, deshizo el campo y alzó su mano derecha, destrozando al demonio en un segundo.

Mientras todos sus amigos luchaban, Sanzo seguía prisionero de aquel gigante con garras.

-¿Qué es lo que quieres, idiota?

Al monstruo empezaba a cabrearle la manera de hablar del rubio.

-Solamente verte sufrir.

Tirado en el suelo, con el monstruo a horcajadas sobre él, y maniatado como estaba, poco podía hacer Sanzo.

El demonio con un zarpazo, dejó profundas heridas en el pecho del monje.

Sanzo se retorció, pero no podía liberarse. Se mordió los labios para no gritar de dolor, pero las lágrimas se escapaban de sus ojos fuertemente cerrados. La sangre salía ahora también de su pecho.

El demonio se levantó y cogiendo a Sanzo del cuello, lo izó del suelo, dejándolo a varios centímetros de éste.

Sanzo agarró aquellas manos para que lo soltaran, pero no tenía casi fuerzas y poco a poco se iba ahogando.

Lo último que vio, a sus amigos luchando contra los monstruos.