Aquí está el capítulo 8, a ver q os parece. Ya dejo de hacerlos sufrir. ... ... ... mentira, ya veréis¡pobre! pero luego prometo que habrá cosas monas:p.
Gracias lady-gojyo por tu comentario, dentro de poco habrá roces y "todo eso", jeje. Aunq el lemon me lo reservo para el final¿vale:)
Espero que os guste :D
Los tres habían acabado con sus respectivos demonios. Estaban cansados, pero no podían parar ahora, a Sanzo lo habían dejado con el otro monstruo y debían ayudarle.
Corrieron adonde se suponía que estaban.
-Mierda, nos hemos alejado demasiado.-maldecía Gojyo.
Cuando su vista alcanzó a ver aquello, los tres se pararon.
Sanzo pendía de las manos de aquel monstruo, los ojos cerrados, el pelo cayéndole sobre ellos y las manos, ya sin tensión, descansaban a ambos lados de su cuerpo.
El monstruo dándose cuenta de la visita, se giró y sonrió con maldad.
-¿Qué tal? Veo que os habéis librado de esos enclenques. Lástima que no hayáis podido salvar a vuestro jefe.
Los tres se colocaron en posición de ataque, estaban furiosos. Corrieron hacia él como fieras salvajes que se lanzan en busca de su presa.
-Él-no-es-nuestro-JEFE-gritaba Gojyo en su carrera hacia él.
-No sabe hacer nada sólo.-seguía Hakkai.
-Pero…ES NUESTRO SANZO.-terminó con ira Goku a la vez que de una patada lanzaba al monstruo lejos de su Sanzo.
Sanzo cayó al suelo. Todos se acercaron a él. Hakkai intentó encontrarle el pulso. Estaba muy preocupado y los segundos pasaban sin que encontrara un pequeño latido. Al final un suspiro de alivio salió de sus labios.
-Todavía tiene pulso, es débil, pero está vivo.
Gojyo, que los segundos en los que su amigo intentaba encontrar vida en Sanzo había estado al borde de un ataque de nervios, miró al cielo dando gracias de que su peculiar monje estuviera vivo.
Se pasó la mano por la cara para relajarse y quitarse disimuladamente las pequeñas lágrimas que se acumulaban en sus ojos.
-Está perdiendo mucha sangre. Encárgate tú de Sanzo, que Goku y yo…
-¡Cuidado Gojyo!-gritó Hakkai.
Sin saber de dónde, el monstruo, aprovechando la distracción de los tres, había aparecido y sin darles tiempo de reaccionar, una garra había atravesado el pecho de Gojyo.
-¡GOJYO!
Con ojos de sorpresa, el pelirrojo miró la mano que atravesaba su pecho. El monstruo sonriendo, dijo:
-Esta será mi última acción, pero al menos, me llevo a dos de vosotros conmigo.
Goku, con su Nyou-boi, le asestó un certero golpe en la cabeza, que lo alejó de Gojyo y los otros, y preso del odio, el pequeño saltó sobre él.
-¡Gojyo!-Hakkai gritaba a su amigo mientras este caía al suelo inconsciente.
El monstruo intentaba quitarse a Goku de encima, pero éste estaba fuera de sí, y golpeaba al otro con todas sus fuerzas. Por fin, se zafó del pequeño y como pudo se puso en pie. Sangraba por la boca y tenía un corte también en la cabeza, la sangre le tapaba casi toda la cara.
-Je. Eres fuerte. No entiendo por qué estás con alguien como Kouryu. No vale nada. Es un hombre marcado por su pasado, nunca superará la muerte de Koumyou Sanzo. Sería mejor que te fueses con alguien más…¿cómo lo diría? más equilibrado.
La ira de Goku iba en aumento ¿Cómo se atrevía ese ser despreciable a hablar así de Sanzo?
El monstruo siguió hablando.
-¿No te das cuenta de su estado? Es un hombre perdido, no sabe qué hacer, ni siquiera sabe cómo vivir. Está mejor muerto.
-¡AAHHH!
Esto era el colmo. ¿Sanzo un hombre perdido¿Sanzo un desequilibrado¿MEJOR MUERTO?
Goku sin poder, ni querer contenerse más, se abalanzó contra el demonio y con su arma golpeó su cabeza. El monstruo cayó al suelo ya muerto.
-Sanzo es un buen hombre.-le dijo Goku al cuerpo que yacía en el suelo.
Hakkai miró hacia la pelea y vio a Goku de pie al lado del demonio. Con un suspiro de alivio al ver al muchacho a salvo le gritó:
-Goku¡ayúdame!
Goku se dio la vuelta y vio a sus tres compañeros. Hakkai intentaba que Gojyo y Sanzo pararan de sangrar. El pequeño de ojos dorados se quedó quieto, miraba a sus dos amigos, allí tirados, desangrándose y un nudo se le hacía en el estómago.
-Goku, por Dios. ¡Ayúdame!-le decía Hakkai mientras levantaba a Gojyo por los brazos.
Goku sacudió la cabeza y salió de su aturdimiento.
-Sí sí.
Se acercó corriendo y cogió a Gojyo por los pies.
-Hakuryuu, transfórmate, por favor.-le dijo Hakkai a su dragoncito que revoloteaba a su alrededor.
El dragón se transformó en jeep, y Goku y Hakkai dejaron a Gojyo acostado en la parte de atrás.
-Vale, ahora Sanzo.
La misma operación se repitió con el monje, dejándolo al lado de Gojyo.
-Venga, Goku. Hay que darse prisa y llegar a una ciudad lo antes posible.
-Hm-asintió el pequeño subiendo en el asiento del copiloto.
Tras un rato conduciendo y en completo silencio, Goku se aventuró a hablar.
-Se van a poner bien¿verdad, Hakkai?
Hakkai miró al más joven un momento. Su voz reflejaba el miedo que tenía de perder a los dos que descansaban en la parte de atrás. Hakkai sonrió y le contestó:
-Pues claro que sí. ¿Cuándo no han salido de alguna?-Volvió la vista al camino y siguió hablando algo nervioso.- Obviamente siempre han salido porque si no, no estarían aquí pero…-respiró hondo para calmarse y prosiguió-pero ellos van a salir de esta, no dejarían que nos quedáramos nosotros solos y nos llevásemos toda la gloria al final, jeje.
Goku le devolvió la sonrisa. Pero pronto desapareció al cruzarse en su mente otra pregunta.
-Hakkai.
-¿Sí?
-Ehmm… ¿tú qué opinas de Sanzo?
Hakkai lo miró extrañado.
-¿Qué pregunta es esa, Goku?
El pequeño agachó la cabeza y contestó en un tono más bajo.
-Es que el monje demonio ese me dijo que Sanzo…que era una mala persona, que estaba…desequilibrado y…que no sabía qué hacer ni cómo vivir.
Poco a poco había ido bajando el tono hasta acabar casi en un susurro.
Hakkai lo miró preocupado.
-¿De verdad te crees lo que el demonio te ha dicho?-su tono era de reproche.
Goku lo miró y negó con la cabeza.
-¿Qué piensas tú de Sanzo?-le preguntó Hakkai.
Goku miró al cielo y vio el sol brillando en el horizonte.
-Yo…-arrugó un poco su frente y continuó-para mí Sanzo es el mejor hombre del mundo.-miró a Hakkai y sonrió.- Bueno es un poco cascarrabias pero…-su gesto volvió a ponerse serio- me salvó de aquella prisión oscura y me permitió ver el sol. Dejó que fuera con él, que me convirtiese en su compañero. Siempre ha cuidado de mí y se ha preocupado de lo que me pasaba. Aunque no lo demuestre, yo sé que se pone nervioso si tardo más en volver, que aunque luego me pegue primero se asegura de que esté bien si me caigo… Sé que su infancia fue muy dura pero creo que no está perdido, sólo un poco desorientado, pero desde luego no es un desequilibrado y sobre todo que no merece morir.
Hakkai después de la declaración tan sincera de Goku no pudo hacer nada más que sonreír.
-¡Ves¿Entonces por qué sigues dándole vueltas a lo de ese demonio?
Goku lo meditó durante un momento y contestó satisfecho.
-Porque creo que todo el mundo debería pensar como yo sobre Sanzo y no entiendo cómo ese…asqueroso pensaba diferente.
-Jajajaja.
