CAPÍTULO 9

De lo primero que se dio cuenta es de que le dolía cada parte de su cuerpo. Todavía tenía los ojos cerrados, pero poco a poco fue siendo consciente de dónde estaba. Movió levemente los dedos de la mano y pudo notar la sábana que estaba debajo de él. Supuso que estaba en una cama. A sus oídos llegaron los sonidos normales del día, niños gritando, gente hablando, pájaros piando…Otro sonido se hizo audible, débiles susurros que le hicieron fruncir el ceño, no entendía qué era lo que decían, pero parecía que estaban cerca. Entonces se decidió a abrir los ojos. Los tuvo que cerrar inmediatamente, la luz lo cegaba. Los murmullos entonces cesaron y unas pisadas apresuradas se dejaron oír.

-¿Sanzo?

La suave voz de Hakkai le hablaba al oído.

De su boca sólo salió una especie de quejido. Cualquier movimiento le dolía como si un millón de agujas se le clavaran.

Intentó abrir de nuevo los ojos. Al final consiguió mantenerlos entrecerrados y pudo centrar su vista y, a su izquierda, ver a Hakkai con una inmensa sonrisa.

-¿Cómo te encuentras?

Tragó saliva e hizo el esfuerzo de hablar.

-Como…una…mierda.-al final consiguió decir.

Hakkai rió bajito y se retiró, dejando paso a un pequeño de ojos inquietos y algo asustados.

-¿Sanzo? ¿Estás bien?-le preguntó Goku.

Sanzo lo miró y viendo el nerviosismo que desprendía, se guardó su mordaz respuesta.

-Sí…Goku.

Éste sonrió ampliamente y Hakkai volvió a aparecer en su campo visual con un vaso de agua en una mano y unas cajas, de lo que suponía eran pastillas, en la otra.

-Toma Sanzo, te tienes que tomar esto.-dejó todas las cosas en la mesita de al lado de la cama.-Pero te tienes que incorporar un poco.

Al final, con la ayuda de Hakkai, y unas cuantas almohadas en la espalda, consiguió sentarse en la cama.

Cogió lo que le tendía Hakkai y de pronto lo vio. El vaso tembló ante un repentino movimiento por parte del rubio. No pudo verlo entero, pero reconocería ese pelo en cualquier sitio. En la cama de al lado estaba Gojyo. Hakkai le tapaba la mayor parte de él pero veía las vendas que le cubrían el pecho. El corazón se le aceleró y una especie de angustia se hizo presa de él.

Hakkai al ver la reacción de Sanzo se giró y miró a su otro compañero.

-Todavía está inconsciente, pero creo que hoy o mañana despertará.

Sanzo miró a Hakkai y asintió, volviendo a su tarea de tomar las pastillas y hacerse el desinteresado.

Una vez se las hubo tomado le devolvió el vaso a Hakkai.

-¿Necesitas algo, Sanzo?

El rubio intentó ponerse algo más cómodo pero lo único que consiguió fue un tremendo dolor en el pecho.

Hakkai al ver la cara desencajada de su amigo se apresuró a ayudarle.

-Déjame.-le espetó Sanzo de malos modos.

Hakkai retrocedió y con una infinita paciencia fue a sentarse en una silla. Goku, que al despertarse Sanzo había abandonado en la que estaba sentado, ahora reposaba tendido a los pies de la cama.

-¿Qué pasó?-preguntó el monje haciendo otra mueca de dolor.

Su compañero al ver esto le reprochó.

-¿Por qué no te vuelves a acostar y descansas? Ya habrá tiempo de hablar más tarde.

-¿Me vas a decir qué pasó?-habló el monje con tono autoritario.

Hakkai con gesto ya cansado le contestó:

-Cuando llegamos, el monje, demonio o como lo quieras llamar, te tenía cogido del cuello. La sangre te llenaba todo el pecho y temimos lo peor. Goku te lo quitó de encima y cuando todos estábamos a tu alrededor mirando si estabas bien…-Hakkai miró hacia la otra cama, donde yacía Gojyo-nos descuidamos y el demonio atacó a Gojyo.

Sanzo giró la cabeza hacia su amigo herido. Una especie de presión le comprimió el pecho. Cogió el paquete de cigarrillos de la mesita y el mechero. Se llevó el cigarro a los labios y lo encendió. Al inspirar el humo echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, aquello era lo único que lo relajaba.

-Sigue.-le dijo todavía con los ojos cerrados a Hakkai.

-Ehm…pues yo intenté que dejarais de sangrar, los dos estabais muy mal. Goku mientras se encargó del monje.

Sanzo abrió de nuevo los ojos y miró al más joven. Goku no pudo hacer otra cosa que bajar la cabeza recordando lo que aquel demonio le había dicho.

-¿Qué?-inquirió el rubio al castaño de ojos dorados.

Goku lo miró sorprendido.

-¿Qué te pasa?-le preguntó Sanzo.

La mirada de Goku ahora fija en las sábanas.

-Nada.

-Hm. Más te vale que le dieras una buena paliza.

El muchacho volvió su vista a aquellos ojos violetas y sonrió.

-Por supuesto.

-¿Tú?…no podrías…ni con una hormiga.

Todos giraron sus cabezas hacia la cama de la izquierda.

-¡Gojyo!-dijo Hakkai corriendo a su lado. -¿Cómo te encuentras?

-Estoy…dispuesto a irme a bailar, jeje. ¡Au!-se llevó una mano al pecho.-No me hagáis reír que me duele.

-Pero si has sido tú sólo.-le reprendió Goku.

Gojyo como pudo y entre gestos de dolor giró su cabeza lo justo para poder ver al rubio en la otra cama.

-¿Cómo está Sanzo-chan?-preguntó con una gran sonrisa.

Sanzo torció la boca en gesto de disgusto pero le contestó.

-Mejor que tú, maldito idiota.

-Jeje. ¡Ay! –cerró los ojos con fuerza pero los volvió a abrir para mirar directamente al rubio.-Me alegro.

Hakkai se puso en medio de los dos y rompió el contacto.

-Bueno, basta de cháchara que estáis los dos muy parlanchines. Tenéis que descansar.-al ver que Gojyo iba a protestar, se le adelantó.-Y no se hable más. Os traeré un poco de sopa y a dormir.

-Vaya con mamá gallina.-comentó Gojyo mirando a los otros dos.

Goku rió y Sanzo intentó disimular una sonrisa.

Hakkai los miró con resignación.

-Es mi cruz.

A los pocos minutos ya tenían cada uno una bandeja encima de sus regazos con un cuenco de sopa.

-Mmm, huele muy bien.-opinó Goku.

-Es suya, Goku.

Al ver la cara de tristeza del pequeño, Hakkai se apiadó de él.

-A nosotros nos espera todo el restaurante abajo.

-¡VIVA!-y mirando a los dos enfermos les dijo mientras se dirigía a la puerta.-Bueno que descanséis mucho y todo eso.

-Bakasaru, al menos espérate a que nos la terminemos. Ya tendrás tiempo de ponerte como un cerdo.

-Eres idiota, Gojyo. Me estoy muriendo de hambre. Necesito comer ya.

-Bueno, baja y… ve pidiendo.-antes de terminar la frase Goku ya había salido por la puerta.-En fin.

Al cabo de cinco minutos los platos ya estaban vacíos y cada uno acostado en su cama.

-A dormir y descansad mucho. Si necesitáis algo, ya sabéis.

-Síiii, Hakkai. Si tengo pipí te llamaré.-le contestó Gojyo con una sonrisilla.

Hakkai inspiró profundamente y se despidió de ellos, dejándolos solos en la habitación.