:D ¡¡GRACIAS!!
Muchas gracias a Sha Shiori que ha podido dejar review en esta historia, además me ha encantao, me ha hecho una propaganda que no tiene precio, jajaja, además de cantarme el cumpleaños feliz, ha sido muy bonito ;) Espero que sigas dejando comentarios tan emotivos.
Muchas gracias también a lady-gojyo que sigue fiel a esto y sigue comentándolo. Me ha gustao mucho eso de "una capi digno de un cumpleaños" :D , ah! hablando de la otra historia,¿ahora la lees? jaja, bueno más vale tarde que nunk ;), y contestando a tu review (sin desvelar nada), muere así porq no lo aguanto! me cae bastante mal y tuve que hacerle una muerte cutre, además si no lo hacía así, mi amiga no me dejaba subirlo :p. Pero¿eso es lo que más te ha llamado la atención? lo demás,¿no te ha gustado? Bueno, gracias por leer esa historia tb, espero que al final te guste.
Y muchísimas gracias a Kashu-chan que siempre deja algún comentario en mis historias. Mi pareja favorita tb es esta y sólo encontré historias en inglés, así que me decidí a hacerlas yo en español. Espero que sigas cerca de tu ordenador para poder leer :)
Besos a todo el mundo y espero que os guste este capítulo :D
Se despertó dolorido, pero nunca había dormido tan bien como aquellas horas. Había descansado y se sentía bien. Todavía estaba algo sumido en el mundo de los sueños y así medio durmiendo medio despierto, rememoró lo pasado hacía unas cuantas horas.
Aquellas manos rodeándolo, esos labios besándolo, sus corazones latiendo desbocados. Su corazón se aceleró al recordarlo, y pequeñas gotas de sudor se iban formando en su frente, y antes de que se diera cuenta se había excitado.
"¡Mierda!" maldijo el monje para sí. Abrió los ojos de golpe, y levantó las sábanas. Un bulto sobresalía claramente en sus pantalones.
Se tapó lo mejor que pudo para que no se notara nada y volvió a tumbarse de costado en la cama.
Su ceño se frunció al recordar que no estaba solo en la habitación, se giró despacio y se quedó tumbado del otro lado.
Allí estaba Gojyo, en una postura bastante incómoda según Sanzo, quien meneó la cabeza en desaprobación al verlo así.
"Se va a partir el cuello como siga apoyando la cabeza en el pecho" Intentando hacer el menor ruido posible, alzó una mano y cogió el encendedor de la mesilla, y con acierto se lo lanzó al pelirrojo.
El mechero impactó en la cabeza de éste, rápidamente Sanzo guardó la mano otra vez entre las sábanas y entrecerró los ojos.
Gojyo, todavía dormido, se rascó el lado de la cabeza afectado y como si nada hubiese pasado se deslizó por el cabecero y se hizo un ovillo en la cama.
Sanzo abrió un ojo y al verlo así hizo un gesto de desesperación "Le hubiera dado igual si le hubiese disparado. Será…" el insulto no llegó a pasar por su mente, se quedó en blanco al darse cuenta de la cara del otro.
La cara de Gojyo reflejaba una paz y felicidad absolutas. Tenía una pequeña sonrisa y la cara relajada, como si todo lo ocurrido estos días no le afectara. Sanzo se quedó mirando su cara durante varios minutos, hasta que odiándose a sí mismo por dejarse llevar de aquella manera, se puso boca arriba en la cama y se quedó mirando el techo. "Así al menos puedo pensar".
Perdido entre las brechas del techo, pensó en su maestro, en qué diría al verlo así, al ver cómo lloraba por lo que habían dicho aquellos monjes, verlo llorar por su muerte, ver cómo besaba a otro hombre… "No, no me gusta el idiota este. Es sólo que me ha pillado en un momento débil, de no haber sido por esto, yo jamás le hubiera besado. Además yo NO LE HE BESADO, ha sido él. Las dos veces. ¿Dos veces¡Mierda¡Dos veces! Y lo de levantarme excitado, pues…eso le pasa a todo el mundo, aunque no ha sido al levantarme, sino cuando… ¡MIERDA¡Y MIL VECES MIERDA! En cuanto no me duela todo el cuerpo le meto una bala entre ceja y ceja y ya verás cómo se acaban las tonterías." La imagen de Gojyo dormido le vino a la mente. "Pero estaba tan… ¿¿¿guapo???, cuando dormía. Parecía un demonio con cara de ángel… ¡AAHH¡QUE NO! Esto no está bien, soy un monje, y eso está por encima de todo, mi maestro está por encima de esto. No puedo decepcionarlo así. No me puedo permitir estos juegos de niños, tengo que seguir como siempre, no puedo dejar que unos sentimientos tan bajos me dominen. Voy…voy a olvidarme de él." Después de tomar esa decisión su corazón se partió en dos y un sentimiento de angustia lo invadió. Pero era lo que él había decidido y lo haría.
-Estás tan mono cuando piensas.
Sanzo se giró rápidamente para encontrarse a un sonriente Gojyo que se estiraba en la cama.
-¿En qué pensabas, Sanzo?
"En cómo dejar de pensar en ti"
-En nada.-contestó Sanzo de manera cortante.
Gojyo no se dio cuenta del tono y siguió insistiendo.
-Si ya, y yo me lo creo. No había más que mirar tus expresiones para darse cuenta. De vez en cuando se te escapaba una sonrisilla. ¿En qué pensabas ahí?-Gojyo sonreía sin parar. Estaba feliz, y se reprimía las ganas de saltar de la cama y lanzarse a los brazos de Sanzo.
"Por qué no dejas de sonreír y me dejas en paz. ¡Así no puedo!" La angustia le invadía más y más y volvió a mirar al techo por miedo a que las lágrimas que empezaban a agolparse en sus ojos fueran vistas por Gojyo.
-¿Puedes callarte ya, por favor?
Los ojos de Gojyo se abrieron con sorpresa.
-Sanzo¿qué te pasa?
Iba a levantarse de la cama para acercarse al rubio cuando…
-Ya hemos vuelto. Espero que hayáis descansado mucho.
Hakkai y Goku entraban por la puerta.
Gojyo miró a Sanzo, quien se había girado hacia la ventana para esconder su cara ante la llegada de sus amigos.
-Os hemos dejado tiempo para que durmieseis mucho.-dijo Goku sentándose en la cama de Sanzo.-Y mientras, hemos hecho muchas compras y hemos comido y hemos…
-Sí, Goku. Y todo eso.-le cortó Hakkai. Dejó las compras en la mesa y se acercó a las camas.-Ya os tocan las pastillas. Venga Sanzo, siéntate.
Sanzo respiró profundamente y se sentó en la cama. No miró a Gojyo en ningún momento, cogió las pastillas que Hakkai le tendía y se las tomó.
-¿Y el periódico?
Goku se levantó de la cama corriendo y se lo acercó junto con sus gafas.
-Toma.
-Hm.
Sanzo abrió el periódico y comenzó a leer ante la mirada preocupada de Gojyo, que ya no le veía la cara puesto que el periódico se la tapaba entera.
-Gojyo. ¿Te pasa algo?
Gojyo miró a Hakkai, que lo miraba extrañado.
-¿Eh? No, no.
-Pues tómate esto.
-Sí, claro.-Gojyo al fin apartó la mirada de Sanzo y se tomó las pastillas.
-¿Podemos jugar luego al majhong?-preguntó Goku poniendo su mejor cara de perrito abandonado.
Hakkai y Gojyo lo miraron y ambos sonrieron.
-Claro que sí, Goku. En cuanto recoja las compras, jugamos.
-¡Bien! Yo te ayudo y así terminamos antes.-el pequeños saltó de la cama y corrió a ayudar a Hakkai.
Gojyo se levantó lentamente de la cama y se acercó a la de Sanzo. Apartó un poco el periódico y le preguntó:
-Tú juegas¿no?
Sanzo levantó la mirada y se encontró con los ojos carmines del otro, que lo miraban serios.
-N…
-Por supuesto que juega.-se adelantó Goku. -¿Verdad, Sanzo?-el pequeño volvió a poner esa mirada e iba acercándose a la cama de Sanzo, hasta quedar casi encima de él.
-¿Verdad, Sanzo?
Sanzo abrió los ojos con horror.- ¡Arg! Bueno, pero apártate de mí.
Goku y Gojyo sonrieron y fueron a sentarse a la mesa ya libre de compras.
-Vamos, Sanzo. Ya está todo preparado.
-Os odio a todos.-dijo Sanzo, mientras dejaba su lectura en la mesita y se levantaba para acercarse a la mesa.
