Gracias a Kashu-chan y a lady-gojyo por sus comentarios. Estoy muy contenta de que os gusten los capítulos y espero que sigan gustandoos.
Aquí está el 12, después de jugar su partidita al mahjong :)
-¡EY! Has hecho trampas. No es justo. Hakkai dile algo.-refunfuñaba Goku.
-Sí, sí. Lo que tú digas, pero te he ganado.-dijo Gojyo para después estirarse cual gato y bostezar.
-¡Aaayyy¡Qué paliza os he dado!- se volvió hacia Sanzo. -¿Nee, Sanzo? Hoy no estabas inspirado, te has quedado el último.
Gojyo miraba a Sanzo sonriente, mientras le daba pequeños codazos.
-¿Nee¿Nee?
De un manotazo apartó el brazo de Gojyo.
-¿¡¿¡¿¡QUIERES DEJARME EN PAZ!?!?!?
Sanzo se levantó de la silla bruscamente y salió de la habitación dando un portazo.
Los demás se miraban asombrados ante la reacción de éste.
-¿Qué le pasa?-preguntó algo asustado Goku.
Hakkai lo miró apenado.
-Nada, ya verás que no es nada. Voy a verlo.
Y levantándose salió por la puerta que momentos antes había visto hacerlo a Sanzo.
Gojyo miraba la puerta y los pensamientos se agolpaban en su mente. Cabizbajo se preguntaba el por qué de su huída. "¿Qué le pasa?" "Antes estaba bien. Creía que le había gustado." "Si no quería¿por qué me abrazó así¿Por qué me besó también¿Por qué no me apartó y gritó como siempre?". Cada vez entendía menos las reacciones del rubio, pero cada grito, cada desprecio, cada desaire, le dolían más.
o-o-o-o-o
-¿Sanzo?
Hakkai había salido al pasillo, pero éste estaba vacío. Al fondo vio un pequeño balcón con la puerta abierta. Se dirigió hasta allí y sintió el frío de la noche.
Fuera estaba Sanzo, inclinado sobre la barandilla y mirando a la calle.
Lo miró durante unos segundos y le habló.
-Con movimientos tan bruscos seguro que te has hecho daño. Déjame verte.
Avanzó hasta él y vio cómo mantenía una mano en la herida del pecho.
-¿Te duele?
Hakkai inclinó la cabeza para poder mirarlo a los ojos. Sanzo giró la suya y encaró al otro.
Hakkai sintió pena de esos ojos tristes y llenos de secretos. "¿Es que todo tiene que guardárselo para él?"
-Sanzo…
-Sí.
Hakkai lo miró sin comprender.
-Sí que me duele, -Sanzo, esta vez, dirigió su mirada al cielo y habló con una voz suave pero cargada de sentimiento. – pero sabía que lo haría. Supongo que es algo por lo que tengo que pasar. Una cicatriz más no importa.
Hakkai no entendía nada, pero estaba seguro de que Sanzo no se refería a sus heridas, al menos no a las físicas.
-Sanzo¿por qué no vamos dentro? Empieza a hacer frío.
Sanzo miró a su compañero y asintió. Cada vez le dolía más el pecho y sentía cómo las fuerzas lo abandonaban. Lo único que quería ahora mismo era dormir. Dormir para dejar de pensar y dejar de ver lo que ocurría a su alrededor.
Caminaban lentamente por el pasillo, Sanzo todavía con la mano puesta en el pecho y algo encorvado. Le costaba caminar y el esfuerzo de antes le pasaba factura. Un dolor punzante se extendía por todo su torso.
Al llegar a la puerta, se paró ante ella y tomó aire. Se incorporó lo máximo que pudo y apartó la mano de su pecho. Abrió con decisión y entró.
Sanzo ni siquiera miró a los otros, se encaminó directamente hacia la cama, con paso lento pero firme, y se sentó en ella, dejando reposar los brazos en sus piernas y con la cabeza gacha mirando al suelo.
Gojyo no había despegado su mirada del rubio desde que había vuelto a la habitación, y ahora lo veía sentado en la cama como si nada de lo que había pasado fuera con él, aislándose de nuevo en su mundo. Aquello le hacía hervir la sangre, pero viendo las reacciones del rubio prefirió callar.
-Goku, ayúdame a subir algo de cena.-le dijo Hakkai al más joven.
Goku, que también miraba a Sanzo, giró la cabeza y asintió ante la petición.
Los dos salieron dejando otra vez solos a sus compañeros.
Gojyo había optado por guardar silencio pero no podía aguantar y descargaba su frustración con un tic en la pierna. Poco a poco la intensidad del movimiento aumentaba, el ruido contra el suelo se hacía más audible y a la vez más insoportable. Gojyo, apoyado en la mesa, miraba su pierna y a Sanzo alternativamente, cuánto le hubiera gustado levantarse y lanzarle un buen puñetazo al rubio, gritarle todo a la cara y callarlo con un beso.
-¡Estate quieto! Me vas a volver loco.-le recriminó Sanzo sin moverse de su posición.
De pronto el pie paró, y el ruido infernal cesó. Estaba decidido, estaba dispuesto a levantarse y hacerlo, pero cuando ya estaba a medio camino de incorporarse, la entrada de sus dos amigos con la comida interrumpió su acto de valentía.
-¿Dónde vas?-preguntó Hakkai al ver a su amigo medio de pie, medio sentado.
-Ehh…al baño. ¿Puedo?-dijo recuperando su tono burlesco.
-Mmm, claro. Pero esto ya está, así que date prisa o se enfriará.-Ahora giró la cabeza hasta ver a Sanzo y añadió más suavemente.-Sanzo, la cena.
Sin levantar la cabeza del todo, giró la cara y por el rabillo del ojo miró a Hakkai, detrás de él vio a Goku que lo miraba con cara triste. Al final, haciendo acopio de todas sus fuerzas, con un suspiro se levantó.
Gojyo salió del baño. Ya estaban todos sentados, la única silla libre era la que estaba enfrente de Sanzo. Se encaminó hacia allí y se sentó.
Comenzó a comer, pero sin perder de vista a su monje, le lanzaba miradas furtivas que no pasaban desapercibidas para Hakkai, quien a cada momento estaba más seguro de lo que ocurría.
La cena había acabado y el plato de Sanzo estaba casi intacto.
-Vamos, Sanzo. Tienes que comer algo más. Necesitas recuperarte y…-Hakkai se calló al ser interrumpido por el aludido.
-Estoy harto de oír la misma frase una y otra vez. ¿Puedes callarte ya?-como si de una víbora se tratase, Sanzo había escupido las palabras envenenadas.
Hakkai, que se había quedado con la boca abierta, la cerró sin dar crédito a lo que había pasado.
Goku no sabía dónde mirar, estaba nervioso y preocupado. Sanzo nunca le había hablado de esa manera a Hakkai y quería que toda esta locura terminase de una vez.
Gojyo miraba incrédulo a Sanzo, que mantenía la vista fija en su plato. El pelirrojo meneó la cabeza y la apoyó en su mano.
Hakkai, sin mediar palabra, cogió el plato de Sanzo y comenzó a recoger la mesa.
-Hakkai…-Gojyo ante el repentino movimiento, miraba cómo su amigo , sin rastro de su eterna sonrisa, se movía rápidamente hasta terminar de limpiar.
Hakkai se dirigió a la puerta y cuando estaba a punto de cerrarla, sin volver la vista dijo:
-Tomaos las pastillas.
La puerta se cerró y todo se quedó en silencio. Gojyo miró a Sanzo y al ver que éste no se movía, dando un resoplido salió detrás de su amigo, dejando solos a Goku y Sanzo.
Después de unos minutos de silencio Sanzo habló:
-Vete.
El sonido había salido de manera casi imperceptible de la boca de Sanzo.
Goku lo miró sorprendido.
-¿Qué?
-¡QUE TE VAYAS, IDIOTA!
Los ojos del pequeño se abrieron con miedo. El grito lo había asustado y había dado un pequeño respingo en la silla.
-¡¡¡VETE!!!
Goku se levantó de un salto y, con lágrimas en sus ojos, corrió hasta la puerta, dejándola abierta en su huída.
Sanzo seguía con la mirada fija en la mesa. Estaba rojo de ira y le corroían los remordimientos. Se levantó y con fuerza y rabia azotó la puerta cerrándola con un gran estruendo.
Lo siento, soy mala y trato fatal a los personajitos que tanto me gustan, pero tenía que ser así, al final tendrán su recompensa ;P
