Capitulo 2 - El secuestro

AMU PVO

Ese chico que me habia hipnotizado con su preciosa mirada de repente salio corriendo, mientras una chica rubia iba gritando "¡IKUTO!" mientras corria tras el. Asi que se llama Ikuto... Lo que sigo sin entender es porque nos hemos quedado mirando los dos. Seguro que me sonroje, como siempre me pasa cuando estoy cerca de alguien que me gusta... Espera, ¿que me gusta?, no lo creo, bueno si, o quizás no... No lo se, estoy muy confusa, si al menos hubieramos podido hablar...
De repente note algo frío en mi mano, baje la mirada y vi...
¡EL HELADO DE AMI! Se estaba derritiendo, tenía que llevárselo rapidamente si no quería que se enfadara conmigo. Salí corriendo hacia la tienda de juguetes y busqué a Ami, hasta que la vi con papa y mama en un pasillo lleno de muñecas.

- Ami, aqui... esta tu helado... - dije jadeando, después de la carrera que había dado hasta allí
- Gracias Amu chii
- Bueno, ya hemos encontrado el regalo de Ami, vamos a pagar y nos vamos, ya que hemos decidido comprar la tarta en una pasteleria que han abierto cerca de casa - dijo mama

Después de pagar la muñeca que había elegido Ami, nos fuimos. Estuve todo el camino de vuelta al coche pensando en ese chico de ojos color zafiro. Cuando ya estábamos en la salida, mi madre se dio cuenta de que llevaba todo el rato callada y me preguntó:
- Oye Amu, ¿porqué estas tan callada? ¿Acaso piensas en algun chicoo? - me pregunto con una sonrisa burlona
Mi padre, que lo había oído todo, empezó como siempre a decir que aun era muy pequeña, que no quería que creciera tan rápido, etc etc
De repente, un coche nuestro se paro delante de nosostros, un hombre con gafas de sol y vestido de negro me agarro del brazo y me llevo hasta el coche.
- Aaaaah! A donde me llevas!? Suéltame! - grité muy asustada
- Amu chan! - gritó mi familia mientras corría detrás de mi
Pero no sirvió de nada. El hombre me metio dentro del coche, me ató las muñecas y me tapó la boca mientras yo forcejeaba, y otro hombre vestido iual que él arrancaba el coche a toda velocidad. Estaba muy asustada, no tenía ni idea de que estaba pasando, y extrañamente, en lugar de pensar en mi familia, pensaba en ese chico, Ikuto, al que realmente ni si quiera conocía, pero solo pensar en él hacía que me sintiera mejor.

IKUTO POV

No podía creer lo que estaba viendo. La chica pelirrosa de antes estaba siendo arrastrada a un coche negro a la fuerza. Me quedé atontado, con los ojos muy abiertos. Moví la cabeza hacia los lados para despejarme y me di cuenta de lo que pasaba. Un secuestro. Estaban secuestrando a la chica de la que creía haberme enamorado a primera vista. No podía dejar que se la llevaran. Corría todo lo que podía detrás del coche, y finalmente el coche aparcó detrás de una casa que parecía un poco abandonada, en una zona de la ciudad por la que no pasaba nadie. Del coche primero salió un hombre vestido de negro, y después otro que llevaba a la pelirrosa agarrándola del brazo, mientras ella estaba con las manos atadas y la boca tapada para que no pudiera gritar. Me escondí detrás de un arbusto, y esperé a que estraran en la casa. Minutos después escuché los gritos de una chica, que supuse que sería la pelirrosa, ya que no había escuchado su voz ni una vez.

- ¡Grita todo lo que quieras, pequeña, nadie va a oirte aquí, este barrio esta abandonado! -gritaba la voz de un hombre

Se equivocaban, yo si que la había oído, y pensaba salvarla, no me importaba que estuvieran armados.

Me acerqué sigilosamente a una ventana de la casa, y la ví. Tenía lágrimas en los ojos y estaba muy asustada. Los dos hombres no estaban, asique supuse que habían ido a hablar para que no la escucharan o algo así. No podía verla así.
Me deje llevar por un impulso, y en menos de dos segundos, había roto el crital de un puñetazo. Tenía los nudillos llenos de sangre, pero no me importaba. Solo me importaba ella. Recé porque no hubieran escuchado el cristal romperse, aunque lo más probable era que lo hubieran oído. Rápidamente le desaté las muñecas a la chica.

- Vamos, rápido tenemos que salir de aquí -le dije

Ella intentó levantarse, pero le temblaban tanto las piernas que no podía andar. No podía esperar mas, o nos cogerían esos dos tipos. La cogí como en brazos, y la acurruqué contra mi pecho. Ella se agarró a mi camisa, y la escuché sollozar. Enseguida salté la ventana, igual que había entrado, y corrí todo lo que mis piernas me lo permitían. Cuando llegamos a una zona de la ciudad más transitada, fuí a un callejón y intenté dejarla en el suelo, pero ella se agarró más fuerte a mi camisa.
- Por favor, no me dejes sola... - me dijo en una voz tan baja que me costó escucharla
- No voy a dejarte sola, tranquila - le dije para tranquilizarla - ¿porqué esos tios te secuestraron?
- No lo sé - dijo, esta vez en un tono más normal. Ya se empezaba a tranquilizar y dejaba de llorar.

Me senté en el suelo, con ella aún encima de mi. Empecé a acariciar su suave cabello rosa. Ella levantó poco a poco su cabeza y me miró a los ojos.

- ¿Cómo te llamas pequeña? - le pregunté en un tono dulce
- Amu - respondió - oye, te vi en el centro comercial ¿verdad?
- Si, oye, pesas mas de lo que pareces, ya no siento las piernas - al instante ella se sonrojó - Amu...
Antes de que pudiera seguir hablando, sonó un movil. Ella se saco el movil del bolsillo, y mientras miraba a la pantalla, su cara pasó de estar sonrojada, a estar muy palida, y una lágrima resbaló por su rosto. Le dio la vuelta al movil para que yo pudiera ver la pantalla.
Era un mensaje. Ponía:
Volveremos a por ti, Hinamori Amu.

Cuando lo leí, la abracé muy fuerte, y ella se refugió entre mis brazos mientras lloraba. Debió pasar al menos una hora desde que estabamos allí sentados. De repente a Amu le sonaron las tripas, y ella inmendiatamente se sonrojó otra vez.
- ¿Tienes hambre? - ella solo asintió - te invitaría a comer algo, pero no llevo dinero, lo siento, ¿quieres que te lleve a tu casa?
- Si, por favor.
- Vamos, levántate, de verdad que ya no siento las piernas - ella se levantó, y después me levanté yo
Empecé a andar fuera del callejón, pero me di cuenta de que ella no andaba, asique me di la vuelta y le cogí la mano. Sabía que en ese momento era lo que necesitaba, porque tenía miedo.
- Dime, ¿por donde de llega a tu casa?
Ella me explicó por donde había que ir, y fuimos deprisa porque Amu aun estaba asustada. Cada vez que escuchaba un ruido fuerte, se asustaba y se pegaba mucho a mi.
- Oye, todavia no te e dicho como me llamo - Amu negó con la cabeza - Me llamo Ikuto - le dije
Seguimos caminando, y de repente ella se paro.
- Ikuto...
- Dime
- Muchas gracias - y me abrazó
Eso me pilló por sorpresa, y fue la primera persona que consiguió que me sonrojara un poco. Después de ese abrazo inesperado, seguimos andando, hasta que se paró y dijo:
- Es aquí.
Ella se acercó a la puerta, y tocó el timbre. Dentro se escucharon pasos apresurados y la puerta se abrió del golpe.
- Amu chan! Pensé que te habíamos perdido! - dijo con lágrimas en los ojos el que supongo que era el padre de Amu