NOTAS DEL AUTOR

NOTA DE EXCLUSIÓN DE RESPONSABILIDAD:

Ninguno de los personajes, lugares, habilidades u otros elementos aquí mencionados son de mi autoría, con excepción de mis Personajes Originales, así como algunas de sus Técnicas y Habilidades. Todos los créditos corresponden a sus respectivos autores, en el caso de Touhou Project a ZUN y Team Shanghai Alice.


AGRADECIMIENTOS:

Son Ruisu: Fue más una cuestión de suerte que cualquier otra cosa. Y espero que, a pesar de que han pasado tantos meses, aún estés pendiente de seguir esta historia.

Z: Gracias por tus comentarios. Y al igual que con Son Ruisu, espero que estos meses no hayan hecho que perdieses interés en esta historia.

Gajeel Redfox Crossover Fan: Un gusto tenerte por aquí también. Bienvenido al gran mundo de Touhou.


COMENTARIOS:

De acuerdo, no tengo excusas para esto. Simplemente no las tengo.

Terminé mis ocupaciones de Agosto, y casi de inmediato comenzaron mis clases de la universidad. Comencé a escribir este Capítulo, y lentamente iba avanzando. Pero luego de llevar una considerable porción ya escrita, me di cuenta de que algo andaba mal.

No me sentía cómodo con lo que escribía, y por más que lo repasaba esa sensación no se desvanecía.

Simple y llanamente, había perdido la inspiración. Eso, sumado a que ciertas asignaturas en la universidad resultaron más exigentes de lo que había pensado, me hizo olvidarme de esto por un breve tiempo... Que terminó siendo meses.

A pesar de todo, no quería renunciar a esto. Es algo que comencé a planificar desde Marzo, disfrutando mientras pensaba en los personajes que haría, sus poderes, las situaciones en las que se encontrarían, etc.

Así que decidí tomarlo con calma. Comencé a escribir otro Fic cuyas ideas tenía en la cabeza y comencé a leer (Y releer) otras historias, tanto de Touhou como de otras cosas, para intentar recuperar mi inspiración. Entre esos nuevos Fics, dos realmente me ayudaron a retomar mi camino: Fool in Eastern Wonderland y The Chords of Paradise.

El primero me hizo recordar las cosas que me gustaron -e inspiraron- en los FanFics que leí por primera vez tiempo atrás: Dinámicas entre personajes interesantes, con algo de acción e historias de cotidianidad. El segundo me hizo entender que las historias se hacen poco a poco, aún si eso te lleva años. Es por eso que estoy aquí de nuevo. Habiendo recuperado algo de mi gusto por escribir, que espero siga recuperándose a medida que escriba más y más palabras.

También, quiero aprovechar para dejar en claro una nota personal al respecto.


No importa cuánto tiempo haya pasado desde la última vez que publique un nuevo Capítulo, sean meses o incluso más de un año. Tengan la plena seguridad de que tarde o temprano regresaré a continuar mis historias.

Y si en algún momento decido ya no seguir escribiendo, sea por falta de interés o por otro motivo especial, tengan la certeza de que lo informaré de inmediato.


Pongo esto porque durante el tiempo que he estado aquí, he visto numerosos FanFics interesantes (Tanto de Touhou como de otros temas) que de repente y sin previo aviso dejan de actualizarse. Algunos llevan meses, otros ya años inclusive, y eso sinceramente me molesta. Puedo entender perfectamente que una persona decida no seguir escribiendo su historia, no tiene ninguna obligación; pero al menos podría tomarse quince minutos dejando una publicación donde diga que no va a seguir escribiendo, y listo. Claro, eso si no tomamos en cuenta posibilidades algo siniestras... Pero ya me estaría yendo lejos del tema.

En fin, el punto es que no abandonaré esta historia (Ni otras) a menos que así lo indique. Y dicho esto, el Capítulo.


Capítulo 02: Los que Llegaron para Quedarse — Spiriting_Away...OR_NOT?


Amanecer de un nuevo día.

Luego de los agitados eventos que habían tenido en su primer día en Gensokyo, los hermanos estaban más que deseosos de encontrar una cama en la cual descansar. Y afortunadamente no tardaron mucho en contactar al dueño del Bar Iwasaki, quien amablemente les dejó quedarse en una de las habitaciones que tenía disponible.

Habiendo reposado por toda una larga noche, y aunque deseaban poder seguir durmiendo un par de horas, los tres hermanos se levantaron relativamente temprano para poder seguir con su búsqueda de la enigmática 'Mujer del Traje Morado', o como Kazami Yuuka lo había revelado el día anterior, Yakumo Yukari.

"Uwaa~hh."

Hans Bergersen se sentó en el borde de su cama, estirándose en un intento de alejar la pereza siempre presente en él por las mañanas. El que por la ventana entrara una suave luz solar combinada con una fresca brisa no lo estaba ayudando para nada.

"¡Hans, apúrate de una buena vez! Daniel y yo te esperaremos abajo, así que no tardes."

"Sí sí, ya voy." Respondió Hans, a la vez que Isabel Bergersen salía de habitación.

(Sueño o no, mejor me levanto antes de que esos dos pierdan la paciencia y me dejen aquí.)

Hans se incorporó de manera firme, estirándose nuevamente antes de dirigirse hacia la ventana para admirar la vista mañanera. Afuera, un cielo claro y un sol radiante se veía. Y aunque su ventana no daba hacia una calle principal, el suave pero inconfundible sonido de personas hablando o moviéndose llegó a sus oídos.

Disfrutando una vez más de la fresca brisa de la mañana con sus ojos cerrados y una sonrisa de satisfacción, Hans se dirigió hacia el pequeño 'cuarto de baño' que tenía la habitación.

El baño en sí era una pequeña habitación pobremente iluminada que sólo contaba con lo que parecía ser un lavamanos con una taza inusualmente grande, un espejo mediano, y algunos soportes para ropa en las paredes. Sin prestar mucha atención y casi de manera mecánica, Hans se acercó al lavamanos, abriendo levemente el grifo y preparándose para su aseo rutinario.

Mientras cepillaba sus dientes, la mente de Hans comenzó a repasar los eventos de la noche anterior, luego de que él y sus hermanos se despidieran de Keine-sensei, y entraran al Iwasaki. El bar estaba a rebosar de personas y youkai de todo tipo. Afortunadamente el ambiente era relajado, y no tuvieron que presenciar alguna pelea entre borrachos... O acabar en medio de una.

Pasando ahora a lavarse su cara, siguió rememorando. No tardaron mucho en encontrar al dueño del bar, quien también fungía como cantinero. Apenas le explicaron que eran forasteros, rápidamente mencionó la habitación en el segundo piso, diciendo que podían usarla por cuanto tiempo desearan. No sólo eso, incluso dijo que no había necesidad de pagarle.

Semejante hospitalidad resultó ser toda una sorpresa para los tres hermanos, quienes nunca esperaron que la diferencia de actitudes entre Gensokyo y la Tierra fuera tan grande. El resto del tiempo pasó entre una leve charla con el dueño, acompañada de una cena 'cortesía de la casa', por más que los hermanos insistieron en pagarle de alguna forma.

Habiendo terminado con su labor de higiene, Hans comenzó a secarse el rostro mientras se miraba en el espejo. Entonces, finalmente se dio cuenta de algo extraño.

El grifo del lavamanos. O mejor dicho, lo que implicaba su existencia.

Un sistema de agua. En Gensokyo.

"... Heh. Vaya contraste."

Hans simplemente esbozó una leve sonrisa, saliendo del cuarto de baño.

Esa combinación entre antigüedad y modernismo podía llegar a estar en los lugares menos esperados.


"¡Perdón por la demora!"

Hans bajó rápidamente las escaleras, encontrándose con sus hermanos al pie de estas.

"¿Ya tienes todo listo? ¿Dejaste tu pereza atrás?"

"Sí Isa, ya estoy bien despierto."

"Entonces comencemos a movernos ya." Añadió Daniel Hastings, con su característico tono. "Nos espera otro largo día, y cuanto antes empecemos, mejor."

"Lo sé. Pero antes quisiera darle las gracias al Jefe por su hospitalidad."

(Seguro tiene algo en mente...) Pensó Isabel, mientras Hans recorría a paso lento el amplio salón del bar.

La primera impresión que tuvieron la noche anterior es que el lugar era mucho más amplio de lo que aparentaba desde afuera, una sensación que se acentuaba ahora que estaba sólo y ordenado. Un gran salón de estilo occidental, con varias mesas redondas distribuidas estratégicamente, cada una con sus respectivas sillas acomodadas de cabeza sobre ellas. Hacia el fondo estaba la barra, donde había numerosas bebidas y vasos alineados en los estantes.

Si servían bebidas frías o no y cómo podrían hacerlo, era un misterio para Hans.

"¡Jefe! ¿Está por ahí?"

"Dame un momento, ya salgo."

Respondiendo desde otra habitación, una persona salió por una puerta ubicada detrás de la barra.

"Buenos días, Jefe."

""Buenos días chicos. ¿Cómo pasaron la noche?""

La persona en cuestión era el dueño del bar, Iwasaki Takuto. Un hombre ya en sus cuarenta, ligeramente más alto que Hans, con cabello corto color café -el cual ya mostraba algunas canas- y unas largas patillas, además de unas duras facciones que no encajaban con su verdadera personalidad.

Debido a su amable actitud, y a lo fácil que entablaba amistad con quienes visitaban su bar, muchos simplemente lo llamaban 'Taku', o 'Jefe'.

""La pasamos muy bien, Jefe.""

""Buenos días, Iwasaki-san. La habitación estaba en excelentes condiciones, así que dormimos sin problemas.""

""Me alegra saberlo. Ha pasado tiempo desde la última vez que forasteros llegaron a mi bar, aunque más de una vez algún cliente se queda a dormir allí. Ya saben, mucho alcohol y mucha fiesta, y luego no pueden dar ni dos pasos.""

Una ligera risa invadió a todos los que estaban en el bar en ese momento.

""¿Y bien, chicos? ¿Quieren algo de desayuno?""

""No gracias. No queremos abusar más de su hospitalidad."" Isabel respondió amablemente.

""Y luego de la cena de anoche, aún no sentimos hambre, así que seguramente comeremos algo cuando lleguemos al Templo Hakurei.""

""Ah, veo que decidieron regresar al mundo exterior.""

""No exactamente. Sólo queremos preguntarle algunos detalles a la sacerdotisa.""

(¿Detalles?) Iwasaki Takuto no pudo evitar sentir curiosidad ante lo dicho por Hans, pero decidió no preguntar más al respecto. Ser discreto es algo que aprendió en los muchos años que lleva en su trabajo.

""Supongo entonces que esta es la despedida."" El Jefe habló con una muy ligera sonrisa de sinceridad en su rostro. ""Les deseo la mejor de las suertes en lo que sea que vayan a hacer.""

""Muchísimas gracias, Iwasaki-san."" Isabel hizo una amplia reverencia.

"Muchas gracias." Incluso Daniel dio sus palabras de agradecimiento, inclinando levemente la cabeza.

""Vamos, chicos."" El Jefe no pudo evitar sentir algo de vergüenza. ""Siempre es un gusto ayudar a quienes no tienen a dónde ir.""

""Jefe, antes de irnos me gustaría hablar sobre el alojamiento.""

"¿Eh?" Takuto miró a Hans con algo de sorpresa. ""¿Había algún problema en la habitación?""

""Oh no, ninguno. De lo que quiero hablar es del costo del alojamiento.""

Takuto miró a los tres hermanos. Al juzgar por la expresión de Isabel y Daniel, al parecer ninguno de los dos tenía idea de que su hermano mayor diría algo así, quien al parecer iba en serio.

""Ahahaha, ¿sigues con eso?""

Takuto se acercó a Hans y le dio una gran palmada en la espalda, que por un momento lo sacudió.

""Escucha, chico. No hice esto esperando una remuneración. Puedo entender perfectamente cuán difícil es para alguien viviendo del otro lado estar de repente en un lugar así, y por eso me ofrecía a ayudarlos."" Takuto miró uno a uno a los hermanos antes de continuar. ""Además, estoy seguro de que no tienen dinero 'local', así que...""

""De todas formas, me gustaría poder darle algo.""

Hans sacó del bolsillo de su camisa una pequeña bolsa de papel, entregándosela a Takuto.

""Aquí tiene. Y por favor no lo rechace. Considérelo tanto un pago como un agradecimiento.""

"..." Takuto miró a Hans por algunos segundos, antes de suspirar profundamente. ""Realmente eres terco, ¿no es así, chico?""

"Si no lo sabré yo..." Isabel soltó ese comentario mientras miraba la escena.

""Hahahaha, mis condolencias entonces, señorita.""

Takuto tomó la bolsa de papel de las manos de Hans. ""De acuerdo, aceptaré esto. Sin importar lo que haya dentro, lo consideraré como un pago total.""

"Excelente." Hans sonrió con confianza, sintiendo que su deuda había sido saldada.

""Bueno, creo que es hora de que nos vayamos. Nos espera un largo día.""

""Lo entiendo, señorita. Y nuevamente lo digo: Espero que les vaya bien.""

"Adiós."

""Gracias por todo. Adiós, Iwasaki-san.""

Daniel e Isabel dieron una leve reverencia, saliendo del Iwasaki.

""¡Adiós, Jefe! ¡Nos vemos pronto!"" Hans hizo lo propio, para luego seguir a sus hermanos.

"¡Adiós chicos!"

Luego de que Iwasaki Takuto viera a los tres hermanos salir por la puerta de su bar, se dirigió nuevamente a la bodega para comenzar con sus tareas de la mañana. Pero entonces recordó la bolsa que Hans le había dado, y la curiosidad comenzó a invadirlo.

Finalmente decidió abrirla y sacar su contenido, algo redondo y metálico.

"... ¿Qué demonios?" Fue lo único que pudo decir al examinarlo con más cuidado.

En su mano derecha estaba un anillo de plata pura, con una joya de granate incrustada. Y aunque Takuto no conocía el precio exacto de la pieza, sabía perfectamente que era mucho más de lo que costaría rentar su habitación por una simple noche.

(C-¿¡Cómo pudo darme algo así por un simple alojamiento y algo de comida!? ¡Es absurdo!)

Takuto pensó por un momento en ir tras los hermanos para devolverles el anillo, pero rápidamente descartó esa idea al darse cuenta de que seguramente ya estarían lejos, así que se conformó con simplemente guardar el anillo en su bolsillo.

Mientras retomaba sus pasos hacia la bodega, Takuto pensó en Hans Bergersen y en lo que había hecho. Y fue entonces que lo notó.

"¡Adiós, Jefe! ¡Nos vemos pronto!"

('Nos vemos pronto', eh...)

Reflexionando sobre esa frase y otros detalles, Iwasaki Takuto no pudo evitar esbozar una leve sonrisa.

(Ese chico idiota. La próxima vez que lo vea le enseñaré el valor del dinero.)


La mañana continuaba, así como los hermanos su camino. Por todas partes podía verse a los habitantes de la aldea realizando sus ocupaciones diarias, como preparar los objetos o alimentos para vender en sus locales, tender la ropa recién lavada, o cocinar la comida que venderían en horas de descanso. Otros se movían con herramientas como palas, hoces o carretillas, seguramente dirigiéndose a trabajar en los sembradíos.

Cualquiera que fuese la tarea que hacían, estaban enfocados en cumplirla, dándole a la Aldea Humana un ambiente dinámico de trabajo y de preparaciones.

"Oye, Hans." Daniel fue el primero en romper el silencio de la caminata.

"¿Sucede algo?"

"¿Por qué hiciste algo así?"

"¿Algo así...?" Hans desvió levemente su mirada hacia un lado, mirando las casas que pasaban. "¿A qué te refieres?"

"Hah..." Daniel soltó un leve suspiro de exasperación. "'Algo así' como darle un anillo de plata al dueño del bar como 'forma de pago'."

"¿¡Qué hiciste qué cosa!?" Isabel vociferó, al mismo tiempo que miraba a Hans con una expresión irritable. "¿¡Es cierto lo que Dan está diciendo, hermano!?"

"... Sí. Sí lo es."

"..." Isabel tuvo que recurrir a toda su fuerza de voluntad para no llevarse las manos a la cabeza.

"¿Qué te hizo pensar que algo así era una buena idea?"

"Sólo pensé en ser agradecido con el Jefe, eso es todo."

"¿'Agradecido'? ¿Y te parece que darle un anillo costoso es la mejor manera de 'ser agradecido'?"

"Isa, Isa, cálmate un poco por favor." Hans intentó casi con desesperación cambiar el estado de ánimo de su hermana, antes de continuar. "El Jefe es una de las primeras personas en este lugar con quien hemos entablado amistad, y seguramente lo veremos mucho en el futuro, así que... sólo quise ser justo y darle algo a cambio de su hospitalidad."

"Brillante, Hans. Estoy seguro de que la próxima vez que veamos a Iwasaki Takuto nos recordará muy bien... como el grupo de presumidos que anda tirando el dinero como si no valiera nada."

"Eso, por no mencionar lo que pensará el resto de la aldea si llegan a enterarse de cómo es tu 'forma de pago'." En ese momento Isabel internamente se sintió agradecida de que la conversación estuviese ocurriendo en una calle poco concurrida.

"Kuh..." Hans no pudo sino retroceder ante los comentarios de sus hermanos. "De acuerdo, de acuerdo. Quise ser amable, y terminé metiendo la pata. Lo siento, ¿está bien? La próxima vez que vea al Jefe hablaré con él al respecto."

"Hah..." A pesar del tono exasperado con el que Hans había hablado, Isabel sintió que era una respuesta sincera. "De acuerdo, lo dejaremos así. Ya no tiene caso molestarse por eso."

"La próxima vez que tengas una idea así, avísanos antes de hacerla."

"¡Ya dije que lo siento!"


Habiendo salido de la Aldea Humana, los tres hermanos avanzaban por un camino de piedra algo desgastado, rumbo al Templo Hakurei. Y como se esperaría de ellos, aprovecharon la oportunidad para admirar el paisaje a su alrededor, gracias al buen tiempo que había.

"La primavera llega a este lugar de manera increíble." Dijo Daniel, mirando en todas direcciones con una cálida sonrisa.

"Y para ser un lugar lleno de youkai, se respira bastante paz. ¿Será porque es de día?"

*¡fshhhh!*

"""¡...!"""

En ese momento, uno de los árboles a un lado del camino se agitó bruscamente, y de él salieron numerosas esferas de luz de gran tamaño.

"¡Esas son...!"

"¡Otra vez esas molestas hadas!"

Pero antes de que los hermanos se pusieran en guardia, el grupo de hadas comenzó a elevarse hacia el cielo, al parecer sin una dirección fija. Todas, con excepción de una cuyo vuelo era mucho más bajo, dirigiéndose hacia los tres hermanos.

"..." Hans se preparó para lo peor, pensando seriamente si debía tomar la iniciativa y mandarla a volar antes de que comenzara a atacarlos.

Sin embargo, cuando el hada finalmente estuvo sobre los hermanos, simplemente se limitó a detener su vuelo, mirándolos con curiosidad.

"""..."""

"..."

"..." Viendo que el hada no parecía tener intenciones de atacarlos, Hans alzó su mano para hacer un gesto de saludo. "Eh... Hola."

"..."

La pequeña hada miró a Hans por un par de segundos más, antes de responder con un gesto similar.

"Esta hada... Es muy diferente a las de ayer." Daniel miraba a la pequeña hada con algo de cautela, aunque visiblemente más relajado.

"Se ve más... ¿inofensiva?"

Antes de poder indagar más, una ráfaga de viento comenzó a soplar, agitando a la pequeña hada antes de que esta cediera, uniéndose al viento. Los hermanos no pudieron evitar soltar una ligera risa al ver a la pequeña tratando de mantenerse firme ante la brisa, para luego retomar su camino.

"Al menos esta vez terminó bien." Dijo Hans, mientras giraba la cabeza para ver a la solitaria hada unirse al grupo que había salido de entre los árboles, perdiéndose en el amplio cielo. "¿Por qué las hadas de ayer nos habrán atacado así?"

"¿Habrá sido porque tú lanzaste la primera piedra?" Isabel respondió con un tono burlesco.

"¿Por qué haces ver como si todo lo malo que nos pasa es por mi culpa?"

"Tal vez porque lo sea~."

"Isa..."

"Esas hadas..." Daniel decidió interrumpir a sus pendencieros hermanos antes de que comenzaran otra discusión inútil. "Ciertamente se veían... No, mejor dicho se 'sentían' diferentes. No tanto en fuerza, sino en... ¿actitud?"

"¿Podríamos considerarlo un caso de 'biodiversidad youkai', o algo así?"

"Pfff..." Isabel tuvo que contener la risa por el absurdo comentario de Hans.

"Hah... ¿Eh?"

Enfocando su atención hacia el frente, Daniel vio que el camino por el cual iban terminaba en la base de una gran ladera, dando paso a unas grandes y amplias escaleras de piedra, las cuales se extendían hasta su cima.

"Ugh... Vaya escaleras." Hans recorrió con su mirada las escaleras.

"El Templo Hakurei debe estar en la cima de la ladera. Mejor empezamos a subirlas de una vez." Dijo Isabel a la vez que ponía un pie en el primer escalón, para luego ser seguida por Daniel.

"... Hah." Hans miró nuevamente las escaleras con una expresión de absoluto hastío. "¡Lo tengo! ¿Qué tal si uso a Fu-"

"¡Deja de inventar tonterías y comienza a subir!"

"..."

Con un gran suspiro de resignación, Hans Bergersen comenzó a subir las grandes escaleras.


El ascenso ocurrió en relativa calma y silencio. Las escaleras resultaron ser mucho más extensas de lo que habían esperado, por lo que les tomó casi veinticinco minutos de subida ininterrumpida para finalmente llegar al final.

"Hah... hah..."

Un Hans algo agotado se limpiaba el sudor de su frente, mientras sus hermanos terminaban de subir los últimos escalones.

Frente a ellos un enorme torii de color rojo se alzaba. Un símbolo que marcaba el comienzo de un espacio sagrado.

El Templo Hakurei.

"De acuerdo..." Dijo Isabel de manera agitada, mientras se sacudía su camisa para refrescarse. "eso fue más... agotador de lo que... había esperado."

"Me hubieses hecho... caso."

"Kuh..." Isabel no pudo sino apartar la mirada, a lo que Hans respondió con una sonrisa algo engreída.

Luego de unos segundos de descanso, los tres hermanos habían recuperado el aliento. Hans fue el primero en avanzar, mirando el entorno.

Frente a él estaba un amplio terreno, rodeado por grandes y frondosos árboles entre los cuales podían verse algunas sakuras. Y al final del camino de piedra, levemente elevado del nivel del suelo, estaba el tan mencionado templo.

Su tamaño era considerable, a pesar de ser un tanto menor al del templo que habían visto el día anterior. Y saltaba a la vista que la estructura había tenido mejores días, viéndose aún estable pero con un evidente deterioro en muchas partes. Y al igual que en el Templo Myouren, una gran caja de ofrendas estaba situada al final de las pequeñas escaleras de su entrada principal.

"... Hans, Isa. ¿Pueden... sentirlo?"

""¿...?""

"Este lugar..." Daniel comenzó a avanzar lentamente, paso a paso. "Definitivamente hay algo diferente en este lugar."

"... Sí, yo también puedo sentirlo. Gensokyo se siente un poco diferente en comparación a la Tierra, pero en este lugar la sensación es más evidente." Hans expresó seriamente, mirando hacia los alrededores. "No es algo 'maligno' u 'opresivo', pero sin dudas es 'diferente'."

"¿Tendrá algo que ver con esa 'Gran Barrera' que mencionó ayer Kazami Yuuka?"

"Sinceramente Dan, no tengo idea. Tal vez sea eso, o tal vez sea por la persona que viva aquí... Quién sabe."

Hans se acercó más y más al templo, percatándose de reojo de lo que parecía ser una especie de almacén ubicado en el patio trasero del templo.

"Sea como sea," dijo Isabel mientras se situaba al lado de Daniel, "este lugar definitivamente es especial."

"..." Hans subió uno a uno los escalones del templo, quedando finamente frente a la entrada principal... y frente a la caja de donaciones. Sintiendo un poco de curiosidad, se inclinó para ver lo que había dentro.

Absolutamente nada. Desde afuera podía notarse que la caja estaba completamente vacía.

(Vaya panorama... ¿Será que el templo en realidad está deshabitado?)

Su vista pasó de la caja a la entrada principal, luego a los alrededores, y luego de vuelta a la vacía caja.

(... Tal vez debería donar algo.)

Hans decidió buscar en sus bolsillos algunas monedas para donar. Y justo cuando las tenía en su mano ya listas para lanzarlas al interior de la caja, fue que se dio cuenta de que se trataban de euros. Una de las monedas más poderosas del mundo, pero seguramente sin ningún valor en Gensokyo.

"Bueno, supongo que esta vez no podrá ser. Lo siento." Susurró Hans mientras volvía a guardar las monedas en su bolsillo derecho, a la vez que con su mano izquierda hacía un gesto de disculpa a la vacía caja.

Hans se dio vuelta para hablar con sus hermanos. "¿Y bien? ¿Qué haremos aho-"

"Oye, ¿realmente no piensas donar algo?"

"""¿¡...!?"""

Súbitamente, una voz desconocida tomó por sorpresa a los tres hermanos, quienes rápidamente dirigieron su mirada hacia el origen de esa voz.

Y entonces, la vieron.

En una esquina del templo estaba una chica con ropas que parecían ser de sacerdotisa, mirando a los hermanos con una expresión que parecía una mezcla entre molestia y decepción.

(Otra vez... Es la segunda vez que alguien se acerca tanto a nosotros sin que nos demos cuenta.)

"Hah..." La -aparente- sacerdotisa lanzó un gran suspiro a la vez que cruzaba sus brazos. "Los tres son forasteros, ¿no es así?"

"""...""" Por un par de segundos, los tres hermanos no articularon palabra alguna, tal vez sorprendidos por la extraña apariencia de la chica, o por el hecho de que haya aparecido sin que lo hubiesen notado.

"¿Quién..."

Finalmente, Hans fue el que decidió hacer la pregunta que todos tenían en sus mentes.

"... eres?"

La chica lentamente enfocó su mirada en Hans Bergersen, el forastero que había roto el silencio. Cruzando su mirada con él, firmemente dijo...

"Soy la sacerdotisa de este templo. Mi nombre es Hakurei Reimu."


Maravillosa Sacerdotisa del Paraíso.
Hakurei Reimu.

"Hakurei... Reimu..."

La mañana avanzaba lentamente a medida que el sol se acercaba a su cénit, con una suave brisa recorriendo los campos de Gensokyo. Sin embargo, la atención de Hans Bergersen estaba completamente enfocada en la chica ubicada un par de metros frente a él.

Hans comenzó a estudiarla fijamente y sin sutileza alguna. Una chica joven, aparentemente un par de años más joven que él sino es que de su misma edad, de estatura promedio. Ojos color café, y largo cabello negro atado en una coleta además de dos largos bucles a cada lado de su rostro, cada uno con un gran listón rojo y cintas del mismo color respectivamente.

Lo más peculiar era sin duda su atuendo. A simple vista parecía ser el traje de una sacerdotisa, pero a pesar de lo poco que Hans sabía sobre ellas rápidamente se dio cuenta que ese atuendo tenía muy poco en común con el típico vestuario de una sacerdotisa, más allá de la combinación rojo-blanco. El extraño uniforme en cuestión consistía en una falda y un top sin mangas de color rojo, con un cuello blanco y un listón amarillo atado en él, junto a un par de holgadas mangas separadas de color blanco que le llegaban casi hasta las muñecas.

(Esta chica... ¿Realmente es la famosa 'sacerdotisa Hakurei'...? A simple vista parece una chica normal, un poco linda tal vez.) Pensó Hans a la vez que le echaba una nueva mirada al rostro de la chica. (No, no debo subestimarla por su apariencia. Kazami Yuuka parecía otra 'chica bonita', pero estoy seguro de que habría podido matarnos si hubiese querido hacerlo. En este lugar las apariencias no son reflejo de nada.)

"¿Y bien?" Reimu miró a Hans con una expresión entre seriedad y molestia, con sus brazos cruzados y zapateando levemente el suelo con un pie. "¿Vas a seguirme estudiando, o vas a donar algo al Templo?"

"..." Hans miró a la chica con total incredulidad al darse cuenta de que estaba molesta no por la forma en que la había examinado con la mirada, sino por el hecho de no haber donado nada.

Con un leve suspiro sacó de su bolsillo las mismas monedas de antes, mostrándoselas a la sacerdotisa.

"Son euros. ¿Te sirven de algo?"

Hakurei Reimu inclinó levemente su cabeza hacia adelante, mirando con detenimiento las monedas en la mano de Hans.

"Hah," Reimu regresó a su posición inicial, esta vez soltando sus brazos. "debí suponerlo."

"Lamento la decepción, pero no tengo monedas japonesas." Hans avanzó un par de pasos hacia la sacerdotisa. "Mi nombre es Hans Bergersen. Y ellos son mis hermanos, Isabel y Daniel." Hans señaló a sus hermanos, quienes respondieron con una reverencia y un saludo de mano respectivamente. "Llegamos ayer a Gensokyo, y vinimos porque necesitamos hablar contigo, sacerdotisa de Hakurei."

""Llámame Reimu. No me molesta..."" Reimu detuvo su plática al darse cuenta que Isabel estaba hablándole a Daniel en otro idioma.

"Ah, sí. Mi hermano no sabe hablar japonés, así que-"

"So," Reimu le habló directamente a Daniel, "do you speak english?"

"¡...!" "¿¡...!?" "¡Ah...!" Los hermanos reaccionaron con diferentes grados de sorpresa.

"Y-yes, I do..." Pero definitivamente Daniel era el más sorprendido de todos.

"¿Cómo... cómo sabes el inglés?" Hans no pudo evitar hacer esa pregunta.

"Es poco común, pero no es la primera vez que llegan forasteros que no entienden japonés. Es por eso que cierta persona me enseñó ese idioma, diciendo que era el más utilizado en el mundo."

"..." Una expresión de sorpresa fue su única respuesta.

"¡Oye Reimu!"

De repente, una nueva voz provino del interior del templo, convirtiéndose en el nuevo centro de atención de todos los presentes.

"¿Quién llegó esta vez? ¿Acaso es A..." La dueña de la nueva voz apareció por detrás de Reimu, dándose cuenta entonces de la presencia de los tres hermanos. "... ya?"

"..."

"..."

Durante un par de segundos hubo un extraño silencio en el templo, mientras la recién llegada y los forasteros se miraban mutuamente.

La primera impresión que Hans y sus hermanos tuvieron de ella fue que parecía recién salida de alguna historia infantil, más que todo por el enorme sombrero como de bruja que llevaba. De estatura similar a la de Reimu, con ojos color amarillo oscuro y largo cabello rubio con una trenza del lado izquierdo de su cabeza. Su atuendo consistía en una camisa blanca de manga corta con pliegues en las mangas, encima de la cual estaba un chaleco negro con botones dorados, una falda negra con pliegues de color rosa pálido y un delantal blanco atado en la cintura. Y claro, su enorme sombrero negro de bruja con pliegues blancos en su interior, el cual tenía un gran moño blanco en él.

Si Reimu parecía ser una sacerdotisa con un atuendo poco común, entonces esa chica parecía una bruja con un atuendo igualmente poco común.

"Ehhh..." La chica-bruja finalmente decidió romper con el silencio, mirando a Hans. ""¿Quién eres?""

""La misma pregunta podría hacerte.""

""No, no,"" la chica hizo una seña negativa con su mano a la vez que su rostro hacía una expresión un tanto descarada, ""antes de preguntarle a alguien su nombre, uno debe presentarse.""

(Entonces preséntate. Tú preguntaste primero...)

Viendo que la chica no tenía ninguna intención de aplicarse el cuento, Hans volvió a presentarse así como a sus hermanos. "Hah. Somos forasteros recién llegados, mi nombre es Hans Bergersen, y ellos son mis hermanos Isabel, y Daniel, quien lamentablemente no sabe hablar japonés."

""Muy bien,"" la chica asintió, como si estuviera satisfecha con lo dicho por Hans, ""así es como debieron haber hecho desde un principio.""

(Oye...)

""Marisa, ya déjate de tonterías.""

""Vamos Reimu, sólo estoy conociéndolos."" Reimu soltó un suspiro mientras Marisa encaraba a los tres hermanos en una pose que denotaba confianza en sí misma. ""¡Mi nombre es Kirisame Marisa, una maga común y corriente!""

Maga Ordinaria.
Kirisame Marisa.

""Ah, cierto."" Habiendo terminado su presentación, la chica llamada Marisa rápidamente se volteó hacia Reimu. ""¡Reimu, más vale que te apresures y entres de nuevo, o Suika y yo terminaremos de comernos todos los dulces!""

"¿¡Qué!?" Reimu estalló inmediatamente ante esas palabras. ""¡Les dije que no tocaran nada mientras revisaba quién estaba en la entrada!""

""Sí, pero te tardaste mucho, así que comenzamos a comerlos. Pero tranquila, seguro que aún quedan algunos para ti.""

Reimu le lanzó una furibunda mirada a Marisa, antes de girar hacia el pasillo lateral por donde había venido. ""Esperen aquí un momento. En cuanto me encargue de cierto asunto volveré para enviarlos de vuelta al mundo exterior.""

"¡Por favor espera!"

Antes de que Reimu y Marisa pudieran dar los dos primeros pasos, Hans gritó con fuerza para detenerlas, logrando llamar su atención.

""Estás malentendiendo las cosas. No vinimos aquí para que nos regresaras al mundo exterior. De hecho, más bien pretendemos quedarnos en Gensokyo.""

""¿Eh?"" El comentario de Hans sorprendió por completo a ambas chicas, quienes detuvieron sus intenciones de regresar al interior del templo.

"Oye... Hans, ¿verdad?" Reimu se acercó un par de pasos a él, con una expresión de completa seriedad en su rostro. "¿Tienes idea de lo que estás diciendo? No sé cómo les habrá ido hasta el momento, pero Gensokyo es un lugar mucho más peligroso de lo que puedas imaginar para un simple humano. Lo mejor para alguien del mundo exterior es regresar a donde pertenece."

"Técnicamente, no tenemos un lugar al cual 'pertenecer'. Y si te refieres a los youkai, ya tuvimos un encuentro con una bastante peculiar." Hans le lanzó una rápida mirada a sus hermanos, antes de volver a enfocarse en la sacerdotisa con un rostro lleno de confianza. "Y aunque no lo parezca, tenemos nuestros propios 'métodos' para defendernos. Así que vuelvo a decirlo: Nos quedaremos en Gensokyo."

"Si realmente quieren quedarse," Marisa intervino, acercándose un poco a Reimu, "¿no sería mejor ir a la Aldea Humana y hablar con Keine? Por cierto, ella es una-"

"Una maestra. Sí, la conocimos anoche." Esta vez fue Isabel quien intervino. ""Aunque no le dijimos nada de quedarnos en Gensokyo.""

""¿Eh? Pero espera, ¿entonces para qué quieren hablar con Reimu? Siempre que los forasteros vienen buscando a Reimu es para que los envíe al mundo exterior.""

""Vinimos a buscar su ayuda para encontrar a alguien que estamos buscando.""

"¿Eh?" La respuesta de Hans no hizo sino aumentar el nivel de sorpresa de Marisa. Y al parecer de Reimu también, pues ambas se miraron por un par de segundos antes de que Reimu volteara de nuevo a ver a Hans. ""¿Están buscando a alguien? ¿A quién?""

Hans Bergersen sacó de su otro bolsillo un sobre algo arrugado, mostrándolo claramente frente a Reimu y Marisa.

""Queremos ayuda para encontrar a la persona que nos envió este sobre con una carta. Su nombre es Yakumo Yukari.""

""¿¡...!?"" Marisa y Reimu quedaron totalmente sorprendidas al escuchar ese nombre salir de la boca del forastero, tomando casi de manera involuntaria una actitud un poco más seria que antes.

"Cómo..." Reimu musitó, mientras su expresión hacía evidente que estaba pensando en lo ocurrido. "¿Cómo conoces a Yuka-"

""¡Reimu, mira el sello de la carta!"" Gritó Marisa, apuntando con su dedo al extraño sello que se veía en el borde del sobre. ""¡Ese es el sello de Yukari, no hay duda! ¡Es igual que el que puse en mi Grimorio!""

(((¿Grimorio...?))) Los tres hermanos tuvieron el mismo pensamiento de manera casi simultánea.

(Entonces...) Pensó Daniel (¿Esta chica Marisa realmente será una bruja?)

"..."

Sin mediar palabras, Reimu rápidamente se acercó a Hans, arrebatándole el sobre en un instante, para luego darle la espalda mientras lo analizaba con más cuidado.

"Esto... ¿Reimu...-san?"

"Entren." Una respuesta seca se oyó.

"""¿...?"""

Hakurei Reimu caminó esta vez hacia la entrada principal del templo, abriéndola levemente antes de dirigirse a los tres hermanos. "Entren al templo. Tenemos que hablar al respecto."


Dejando sus zapatos en la entrada, como así lo dictaban las normas japonesas, los hermanos pasaron al Templo Hakurei por su entrada principal, avanzando paso a paso a través de un pasillo pobremente iluminado por la luz del sol.

Si el exterior del templo mostraba signos de deterioro, su interior reafirmaba esa impresión de manera casi brutal. Aunque aún se veía lo suficientemente estable como para mantenerse en pie por algún período más, era evidente que necesitaba con urgencia total una gran restauración.

Tras unos cuantos segundos de caminar y pasar algunas habitaciones, los cinco se detuvieron ante una puerta corrediza de tipo shouji.

"Entren y esperen aquí mientras preparo algo de té." Dijo Reimu para luego seguir caminando hacia lo que seguramente fuese la cocina del templo.

Hans fue quien decidió abrir la puerta, entrando de primero. Una habitación bastante sencilla, con una mesa chabudai en el centro y algunos cojines zabuton esparcidos por todo el lugar, además de una segunda puerta que daba a un pasillo exterior, seguramente por donde salieron Reimu y Marisa.

Sin embargo, Hans no había avanzado ni dos pasos cuando algo llamó por completo su atención. O mejor dicho, alguien.

Cerca de la puerta exterior estaba una niña, recostada de lado y cabeceando como si estuviese a punto de quedarse dormida. En su mano derecha tenía lo que parecía ser un calabacino, del cual salía un olor peculiar.

Pero lo que realmente llamó la atención de Hans, y subsecuentemente la de sus hermanos...

(... ¿Cuernos?)

... fueron los dos cuernos que tenía a ambos lados de su cabeza. Grandes y alargados, con uno de ellos decorado con un pequeño moño púrpura.

"¿... Eh?"

Al parecer la entrada de los hermanos fue suficiente para sacarla de su estado de estupor. Dejando sus cuernos a un lado, Hans la observó con más cuidado.

Su aspecto era sin lugar a dudas infantil, siendo un poco más bajita que Reimu y Marisa, seguramente llegándoles hasta el pecho. Su rostro estaba muy ruborizado, tanto así que Hans se preguntó si tal vez estaría enferma o avergonzada por algo. Tenía un largo cabello color rojo anaranjado, atado casi al final y con un gran moño en la parte trasera de su cabeza, el cual combinaba con sus ojos marrones.

El resto de su atuendo parecía seguir con los estándares de Gensokyo: Ropas comunes con detalles inusuales. Una blusa rasgada color rosa pálido con un listón rojo y una larga falda rosa y morada con diversos detalles, con el detalle inusual siendo un cinturón al cual estaban atados con cadenas tres grandes objetos: Una pirámide roja, un cubo azul, y una esfera amarilla.

"¡Al fin regresas, Reimu! Ya me estaba cansando de esper..." La niña miró fijamente por algunos segundos a los recién llegados, en especial a Hans. "... Tú no eres Reimu."

(Brillante deducción, Sherlock.) Pensó Hans, a la vez que miraba de reojo el calabacino en su mano, cuyo olor comenzó a reconocer.

Hans le echó un nuevo vistazo al calabacino en su mano, cuyo extraño olor finalmente reconoció, dándole sentido al rostro ruborizado de la niña.

(Ese frasco, y la forma en que habla... Sí. Está borracha.)

"Oye..." Isabel se acercó disimuladamente a Marisa, susurrándole al oído. "¿Está bien que esa niña esté bebiendo alcohol?"

"¿¡Ehh!?" Marisa volteó a ver a Isabel sin disimular en lo más mínimo, con una expresión de total incredulidad en su rostro. "Espera, ¿lo estás preguntando en serio?"

Al ver que Isabel no supo qué contestar...

"¡Ahahahahahahahahahahahaha!"

... Marisa comenzó a reírse de manera un tanto escandalosa, sujetando su estómago mientras se reía a carcajada limpia.

"¡Oye, oye!" Y claro, la conversación no pasó por alto para los oídos de la niña(?) borracha. "¡No soy una niña! He vivido mucho más que cualquier humano que conozcas."

""Lo sentimos, peque... eh, señorita. Es la primera vez que vemos a un oni con esa apariencia... O mejor dicho, es la primera vez que vemos a un oni.""

"Ohhh." Marisa miró a Hans con algo de sorpresa en su rostro. ""¿Cómo supiste que Suika es un oni?""

""Cuernos. Gusto por el alcohol. No sabré casi nada de youkai, pero los oni son muy populares en las historias de Jap- digo, del 'mundo exterior'.""

Dándole un gran trago a su calabacino, la pequeña oni se sentó con las piernas cruzadas, al parecer interesada en los tres hermanos.

""¿Oh~? ¿Así que son forasteros...?""

""Así es. Mi nombre es Hans Bergersen, y ellos son mis hermanos Isabel y Daniel, quien lamentablemente no sabe japonés. Gusto en conocerte.""

"Yo soy Ibuki Suika."

Pequeña Pandemonio.
Ibuki Suika.

En ese momento, alguien abrió la misma puerta por la cual todos habían entrado. Se trataba de Reimu, quien llevaba consigo una bandeja con varias tazas de té.

""El té ya está listo. Es hora de sentarnos para hablar.""


Los seis se sentaron en torno a la chabudai, cada uno con una taza de té frente a ellos. Incluso Suika decidió unirse, cuyo interés por la situación había aumentado cuando Marisa le dijo que los hermanos conocían a Yukari.

Viendo que Reimu comenzaba a tomar su té, Hans decidió darle un sorbo al suyo, haciendo una pequeña mueca al probarlo por primera vez.

"..." (No sabe mal, pero... es un sabor extraño. Muy diferente a lo que normalmente tomo.)

Mirando hacia los lados, vio que Isabel también se sorprendió por la diferencia de sabores, aunque parecía tolerarlo mejor. Y Daniel, como esperaba, lo estaba tomando sin problemas.

(Bien, supongo que es hora de aplicarse eso de 'cuando estés en Roma, haz como hacen los romanos'.) Y habiendo pensado eso, le dio otro sorbo más grande que el anterior.

""Así que..."" Dejando su taza sobre la mesa, Reimu miró fijamente a Hans. ""¿Dices que 'Yakumo Yukari' les mandó una carta en ese sobre?""

""Así es. La última de una serie de cartas que mantuvimos con ella.""

Las tres chicas de Gensokyo arquearon levemente las cejas al escuchar eso.

""¿'Una serie de cartas'?""

""Así es."" Afirmó Isabel. ""Durante los últimos años hemos tenido una comunicación constante con ella, siempre a través de cartas.""

""¡Espera un momento!"" Esta vez fue Marisa quien intervino. ""¿Cómo están tan seguros de que se trata de ella?""

""El sello del sobre."" Hans respondió. ""Contigo y Reimu-san son ya tres personas que confirman que ese sello pertenece a Yakumo Yukari. Además... las cartas mencionaban temas muy personales, cosas que sólo alguien como ella pudo haber escrito.""

""Eso significa que conocen bien a Yukari desde hace varios años, ¿verdad?""

"Puees..."

Por un momento Hans e Isabel se miraron mutuamente con una expresión que denotaba seriedad, como si estuviesen comunicándose algo sin necesidad de articular palabra alguna. Finalmente, Hans decidió hablar.

""Sí, es justo como dices. La comunicación entre cartas comenzó hace unos cinco o seis años, pero la conocemos desde que éramos niños, cuando 'nos' visitaba de vez en cuando... ¡Ah, cierto! Daniel es el único que nunca la ha conocido en persona.""

Reimu comenzó a agitar suavemente la taza de té en su mano antes de seguir hablando.

""Cuando dices que 'los visitaba'...""

""Me refiero a que iba a nuestra casa, a saludar y visitar a mi familia.""

Nuevamente las Gensokianas quedaron sorprendidas, asimilando la información dicha por Hans.

""No es algo extraño,"" Comenzó a hablar la pequeña Suika, ""el que Yukari conozca personas en el mundo exterior. Aunque nunca había escuchado de alguien a quien visitara, y menos aún eso de mandar cartas. No parece cosa de ella.""

""¿Y por qué razón Yukari los visitaba, Hans? ¿Recuerdas algo al respecto?""

""Para ser sincero no recuerdo mucho de aquél entonces. Sólo tenía unos cuatro o cinco años." Hans hizo un gesto reflexivo, como intentando recordar algo para responder la pregunta de Marisa. ""No, nada. En aquel momento sólo la veía como alguien que pasaba de visita, como cualquier otra persona. De hecho, no fue sino hasta ayer que finalmente logramos recordar su nombre, y eso porque alguien más nos lo dijo.""

Reimu acercó la taza de té a su boca, cerrando sus ojos antes de comenzar a beber su contenido, en una actitud claramente pensativa.

""¿En serio no sabían su nombre? ¿Y qué hay de todas esas cartas?""

""Ella jamás firmó las cartas enviadas. Los sobres tampoco tenían ningún indicativo de un nombre, o alguna dirección.""

""La última vez que la vimos en persona fue hace seis años. Ese fue el día en el que descubrimos que era una youkai.""

""En aquel momento"" Dijo Hans, con una mirada que parecía evocar al pasado. ""ella apareció con un gran vestido morado de una pieza. Como no sabíamos, o mejor dicho, recordábamos su nombre, comenzamos a apodarla 'la Mujer del Traje Morado'. Al principio lo decíamos en broma, pero luego el nombre se quedó, y así es como la hemos estado llamando entre nosotros los últimos 6 años.""

""Ese encuentro... ¿cómo fue?""

Ante la pregunta de Marisa, los hermanos guardaron silencio por algunos segundos.

""Fue..."" Hans comenzó a hablar. ""Un encuentro muy rápido. Y en circunstancias... especiales. Muy especiales. Es por eso que no tuvimos tiempo de siquiera preguntarle su nombre.""

""Eso no es una respuesta. Vamos, ¿no recuerdas algún detalle? ¿El lugar, la hora del día? Cualquier cos-""

""Esa 'última carta'..."" Antes de poder seguir hablando, Reimu interrumpió a Marisa. ""¿Aún la conservas?""

""Me temo que no. La quemé justo antes de venir a Gensokyo, como la propia carta lo indicaba.""

""¿Recuerdas lo que decía la carta?""

""¿Recordar algo? Hehe..."" Hans no pudo evitar soltar una sonrisa ante el comentario de Marisa. ""La leí tantas veces que prácticamente la memoricé por completo.""

""Entonces, dinos lo que decía. No, espera. Mejor sólo un resumen.""

""La carta comenzaba con los típicos saludos formales... Luego mencionaba lo feliz que estaba de que finalmente hubiésemos aceptado su invitación a Gensokyo sin echarnos para atrá-"

""¿¡Qué!?""

Por primera vez en toda la conversación, Reimu quedó completamente sobresaltada al oír esas palabras. Dejando con fuerza su taza sobre la mesa, se inclinó hacia adelante, mirando a Hans fijamente.

""¡Espera un momento! ¿¡A qué te refieres con eso de 'aceptado su invitación a Gensokyo'!?""

""Puees... A eso mismo."" Hans estaba bastante sorprendido de ver el repentino cambio de actitud en la sacerdotisa, y al juzgar por las miradas de Marisa y Suika, no era el único. ""Desde hace casi dos años ha estado invitándonos a Gensokyo a través de sus cartas. Pero en todas las ocasiones anteriores rechazamos su invitación.""

""¿Ehh? ¿Por qué no aceptaron? Gensokyo es un lugar muy bueno para vivir.""

""Es porque..."" Hans miró a sus hermanos con una sonrisa, antes de responderle a Marisa. ""Los tres somos 'aventureros'. Desde hace cinco años hemos estado viajando por el mundo, visitando varios países y territorios.""

Marisa se sorprendió ante esa declaración, y Suika soltó un ligero silbido.

""¿¡Es en serio!?"" Marisa se apoyó sobre la mesa, visiblemente emocionada. ""Dime, dime, ¿qué cosas han visto? ¿Han encontrado hongos o plantas extrañas? ¿O algún objeto interesante?""

Los hermanos esbozaron una ligera sonrisa por el impetuoso arranque, hasta que Isabel decidió responder entre risitas. "De todo un poco."

""Aunque la idea de visitar Gensokyo era muy atractiva, el mundo exterior tiene muchísimas cosas muy interesantes. Así que decidimos 'postergar' el viaje... Al menos, hasta hace unos meses, cuando finalmente decidimos dar el 'gran salto'.""

Durante los siguientes veinte minutos, Hans e Isabel describieron -resumidamente- sus últimos días en la Tierra. La llegada al pueblo señalado por Yukari, el cómo quemaron la carta para que aparecieran las letras... y el enorme abismo que se los tragó. Apenas mencionaron eso las tres chicas se miraron mutuamente.

""Sí... Definitivamente es cosa de Yukari. Le encanta usar esas siniestras brechas para moverse, o para mover a otros.""

"*glub*... Hah." Reimu le dio el último sorbo a su taza de té, para luego incorporarse lentamente. ""Bien, ya escuché suficiente.""

Todos voltearon a verla, extrañados por su actitud.

Reimu simplemente se limitó a cruzar sus brazos, metiéndolos entre sus mangas. Y alzando lentamente el rostro a una esquina del techo, habló con una firme y directa voz.

""Será mejor que salgas de una vez.""

Por un momento la inquietud de todos, en especial de los hermanos, aumentó. Y aunque al parecer Suika entendía a lo que se refería Reimu, fue Daniel el primero en hablar.

"She... is here, right?"

Todos, con excepción de Reimu, voltearon inmediatamente a ver a Daniel. Sus hermanos por lo que había dicho, y Marisa y Suika por no entender lo que había dicho.

""No entiendo bien el por qué,"" Reimu habló, sin despegar su mirada de la misma esquina en el techo, ""pero es evidente que los tres son importantes para Yukari. Al menos lo suficiente como para mantener siempre un contacto, aún si es a través de cartas.""

Y estrechando muy levemente su mirada, continuó. ""No hay forma de que alguien como ella no estuviese escuchando esta conversación. O más aún, no hay forma de que luego de finalmente traerlos a Gensokyo los haya ignorado así nada más.""

"Entonces..." Musitó Hans. "Desde el principio..."

""¡Sal de una vez! ¡Si sigues escondiéndote, iré personalmente a Mayohiga a buscarte! Puede que incluso aproveche para practicar con mis Spell Cards...""

Silencio total. Por algunos segundos, nadie se atrevió a decir algo.

"No es necesaria tanta violencia, Reimu."

Y entonces, una voz resonó por toda la habitación.

"""""¡...!"""""

Todos inmediatamente se sobresaltaron. Obviamente los más sorprendidos fueron los tres hermanos, quienes intentaron hallar el origen de la voz.

"Así que realmente nos estabas espiando."

"No lo hagas parecer como algo malo. Simplemente esperaba el mejor momento para entrar en escena."

En ese momento, una línea negra irregular apareció en medio del aire, la cual comenzó a abrirse desde su centro. Isabel, Daniel y Hans miraban completamente sorprendidos el extraño fenómeno, cada uno con sus propias impresiones al respecto.

(Esa brecha... ¿Fue la misma que nos tragó antenoche? Es como verlo en cámara lenta...)

(Irregular, y con esos moños rojos en sus esquinas... Es como si señalaran el comienzo y el final del fenómeno.)

(...)

Cuando finalmente la brecha se abrió lo suficiente como para que cupiese una persona, lentamente una mujer salió por su parte superior.

Casi de la misma estatura que Hans, con un largo cabello rubio y ojos color morado, además de suaves y delicadas facciones, las cuales combinadas con su bien dotado cuerpo le daban una belleza impresionante que por un momento dejó boquiabiertos a los tres hermanos. Su atuendo consistía en una cofia color rosa pálido la cual tenía un lazo rojo atado a su alrededor, un largo vestido morado oscuro de una sola pieza con detalles en los bordes, un lazo rojo atado en su cuello haciendo las veces de gargantilla, y largos guantes blancos que le llegaban más allá de los codos.

(...)

Su sola aparición despertó una serie de profundos sentimientos en los corazones de Hans e Isabel Bergersen, emociones que durante años habían sido sepultadas por otros recuerdos.

Sin lugar a dudas, aquella era la misma mujer que vieron por última vez seis años atrás. La misma mujer que habían estado buscando.

Sin lugar a dudas, aquella mujer era... Yakumo Yukari.


Youkai de los Límites.
Yakumo Yukari.

(Así que... Ella es la famosa 'Mujer del Traje Morado'...) Pensó Daniel, quien a diferencia de Hans o Isabel no tenía vínculos afectivos con Yukari, por lo que su aparición no causó en él una impresión tan fuerte como lo había hecho en sus hermanos.

Por otra parte, para Suika y Marisa su visita sólo era una como cualquier otra, por lo que la saludaron naturalmente.

"¿Qué tal, Yukari?"

"¡Hola Yukari! Parece que tienes visitas leja-"

*¡plam!*

Un porrazo a la mesa interrumpió repentinamente a Marisa, quien como todos los demás volteó para ver quién o qué había causado el ruido.

El responsable no fue otro que Hans Bergersen, quien lentamente comenzó a incorporarse. Ya de pie, enfocó su mirada directamente en Yakumo Yukari.

¿Cómo describir la mirada que tenía en esos momentos? Emoción, solemnidad, alegría... Pero por encima de todo, nostalgia.

"Yukari...-san..." Fue lo único que pudo musitar, tras varios segundos de mirarla fijamente.

Yukari respondió a ese llamado con una sonrisa suave, amable. "Felicidades por haber llegado hasta ese punto, Hans, Isabel."

En ese momento metió su mano en la brecha sobre la cual estaba sentada, sacando de ella una gran sombrilla rosa con encajes, a la par que volteaba su mirada hacia el menor de los tres hermanos. "Y por supuesto, felicidades para ti también, Daniel Hastings. Podríamos decir que los tres han completado vuestra Primera Aventura."

(Esta mujer...) Daniel miró fijamente a Yukari, intentando analizar a la misteriosa mujer frente a sus ojos. (Es como lo había pensado. Hay algo malicioso en ella que no me agrada en lo más mínimo... Cómo le dirían en Francia... ¿una femme fatale?)

Daniel rápidamente recorrió con la mirada a Hans, Isabel, y nuevamente a Yukari.

(Pero... La forma en que mira a Hans e Isa. Esos ojos... son los ojos de alguien que realmente se preocupa por quien está mirando. Son... son como los ojos de mi madre...)

""Aunque,"" Yukari dirigió nuevamente su mirada a Hans, al parecer satisfecha con la expresión que vio en el rostro de Daniel. ""que después de todo lo que hemos pasado no hayan podido reconocer mi nombre es algo que casi me rompe el corazón."" Y para complementar esas palabras se llevó una mano a su ojo derecho, haciendo un gesto como si tratara de limpiarse una lágrima.

Por un momento Daniel pudo jurar que alguien en la habitación masculló entre dientes 'tú no tienes corazón', o algo parecido. Pero debido a sus nimios conocimientos de japonés, decidió descartar la idea.

(Y... Ese tipo de gestos melodramáticos me recuerdan demasiado bien a 'cierta persona'...) Pensó a la vez que miraba a alguien en particular dentro de la habitación.

"¡Yukari!" En ese momento, Reimu decidió interrumpir el tragicómico acto. ""¿¡Qué significa todo eso!?""

Yukari volteó a ver a Reimu, con una sonrisa burlona claramente dibujada en su rostro. ""¿Qué significa qué cosa, Reimu?""

""¡Me refiero a esto!"" Reimu señaló sin descaro a los tres hermanos. ""¿Cómo conoces a estos humanos del exterior? ¿¡Y qué es eso de 'una invitación a Gensokyo'!?""

""Es exactamente lo que significa, Reimu. Los invité a vivir en Gensokyo, y ellos han aceptado. Así que a partir de ahora, estos tres hermanos son habitantes de Gensokyo.""

La declaración de Yukari cayó como un balde de agua fría sobre Reimu, cuyo rostro se transformó por completo en una expresión de absoluta sorpresa y desconcierto.

""Pero... ¡Pero...! Que humanos del mundo exterior vengan aquí por voluntad propia es...""

"Ufufufu." Yukari soltó una ligera risa al ver a Reimu en ese estado. "Ríndete de una vez, Reimu. No hay marcha atrás."

Yukari decidió incorporarse, abandonando el asiento en su brecha para aterrizar suavemente en el suelo, abriendo a su vez su sombrilla.

"Los tres hermanos han llegado para quedarse."


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To be Continued...

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NOTAS CULTURALES:

Shouji (障子): Se refiere a las tradicionales puertas corredizas japonesas, hechas de papel washi traslúcido sobre un marco de madera.

Chabudai (卓袱台): Es una mesa redonda de patas cortas, usada en casas japonesas tradicionales. Puede ser usada como mesa de estudio, banquillo para trabajar en la costura, o simplemente para cenar en familia.

Zabuton (座布団): Son cojines japoneses, usados para sentarse en el suelo. Se utilizan en muchos aspectos de la cultura japonesa.

The more you know...


NOTAS DEL AUTOR:

Y llegamos al final. Luego de idas y venidas, y mucho diálogo entre los tres hermanos, finalmente las protagonistas de Touhou han hecho su aparición. Espero haber captado bien sus personalidades.

Como dije al comienzo, originalmente este Capítulo tenía un par de escenas adicionales las cuales decidí descartar para darle un poco de "ligereza". No se confundan, ese contenido no se ha perdido para siempre; simplemente decidí que lo iría poniendo en próximos Capítulos.

Y hablando sobre eso mismo, en este Capítulo experimenté un poco con mi narrativa, dejando de describir tantos detalles así como de dejar siempre en claro quién estaba hablando, cosas que sentí que hacían más pesada la lectura (En especial esos constantes 'Hans dijo', 'Isabel dijo', 'Daniel habló').

Ahora bien, sobre el Capítulo en sí:

Este Capítulo podríamos dividirlo en dos grandes bloques: El primero es la continuación de lo visto en First_Road,Long_Road, con los hermanos siguiendo con su búsqueda personal a la vez que charlan entre ellos mismos, y de vez en cuando con algún personaje de la Aldea.
El segundo bloque comienza cuando los tres hermanos y las tres Gensokianas se sientan para hablar, momento a partir del cual comienzan una serie de conversaciones de muchos tipos. Preguntas, aclaratorias, y muchas pistas sutiles fueron dejadas mientras empieza a mostrarse una mínima porción de la relación entre Yukari y los Bergersen. No será ni la primera ni mucho menos la última vez que veamos algo así.

También me alegra decir que para el próximo Capítulo finalmente el asunto de Daniel y su lenguaje será resuelto. ¡No más comillas dobles x2 en una conversación!
Ah, y si notan que en algunas partes sólo aparece una serie de comillas dobles, es porque o lo dicho es demasiado simple para que uno de los hermanos se lo traduzca (Cosas como '¿Eh?', '¡Ah!'), o porque la conversación ocurre de manera que los hermanos no logran traducirlo (Reacciones repentinas, o algo que los distraiga a los dos).

Creo que eso es todo, por ahora. No puedo garantizar una fecha para el siguiente Capítulo, pero trataré de publicarlo antes de que termine el mes.

¡Ah! Y antes que se me olvide, un poco de publicidad descarada:
Les recomiendo mi nuevo Fic, Hyperdimension Online. Un crossover entre Hyperdimension Neptunia y Sword Art Online. Ambas historias poseen un gran potencial, y espero poder explotarlo un poco a través de ese Fic.

Como ya lo he mencionado antes, por favor no se olviden de dejar comentarios sobre este Fic. Con excepción de trolls, acepto cualquier tipo de opinión o crítica.

Las bases de esta aventura comienzan a formarse. Este es HerculesPoirot, que se despide. Hasta la próxima.

¡Nos vemos!