NOTAS DEL AUTOR
NOTA DE EXCLUSIÓN DE RESPONSABILIDAD:
Ninguno de los personajes, lugares, habilidades u otros elementos aquí mencionados son de mi autoría, con excepción de mis Personajes Originales, así como algunas de sus Técnicas y Habilidades. Todos los créditos corresponden a sus respectivos autores, en el caso de Touhou Project a ZUN y Team Shanghai Alice.
AGRADECIMIENTOS:
Gajeel Redfox Crossover Fan: Una vez más, gracias por estar aquí. Fue un tanto temprano, para haber sido anunciada como la 'primera aventura', pero el argumento necesitaba moverse y Yukari es pieza clave en ello.
AlphaOmegaDragon7000: Un gusto tenerte por aquí. Busqué tu FanFic de Touhou, pero no pude conseguirlo. Asumí que lo borraste. Sin embargo, de lo que recuerdo del par de veces que lo leí, es que tenías algunos problemas con los artículos y la organización de los párrafos.
Cuando pueda me pasaré por tu historia de Pokémon, para echarle un vistazo.
Agradecimientos adicionales a todos aquellos que visitaron este Fic. Al igual que con Hyperdimension Online, recibí visitas de algunos países bastante inesperados. A todos ustedes, gracias.
COMENTARIOS:
Tercer Capítulo de esta historia. Cuarto si tomamos en cuenta el Prólogo. Aquí está, un par de meses más tarde de lo prometido.
Al respecto, hay una razón sumamente importante por la cual tuve esta demora, pero prefiero decirla al final del Capítulo para no arruinar la lectura.
Y bueno, es un nuevo Capítulo, continuando con la -espero- interesante conversación del anterior.
Y como lo había dicho, finalmente Daniel verá resuelto su problema de idiomas, además de algunos cambios en la vida de los tres hermanos.
¡Ah! Antes de que se me olvide:
En su momento se me olvidó publicar la lista de Guías y Puntuaciones que utilizo para esta historia. El error ya está corregido, y la lista ya está en el Prólogo. Pero para quienes han seguido la historia hasta ahora, aquí la dejo también, con una ligera actualización.
GUÍAS Y PUNTUACIONES:
He aquí un listado de todas las marcas y puntuaciones que utilizaré al escribir este FanFic, para así facilitar su lectura:
*Narrativa:
Este texto es el de la narración. En caso de palabras o frases importantes, puedo llegar a usar cursiva, o en algunos casos negrita.
*Diálogos:
"Esto es un diálogo normal, usando doble comilla."
"Sin embargo," añadió Hercules_Poirot para dejarlo en claro, "también puedo usar cursiva para palabras importantes. O en el caso de acciones graves como gritos, usar negrita."
*Pensamientos:
(Y desde el interior de mi mente les traigo la forma de escribir pensamientos. Siempre entre paréntesis, y con todo el texto en cursiva.)
*Flashbacks:
『Los Flashbacks van así, totalmente en cursiva y entre estas... Cosas, como sea que se llamen.
No importa si están separadas por puntos o párrafos. Todo lo que esté entre estas cosas es un flashback.』
*Activación de una Spell Card:
Porque el orgullo de las chicas Touhou merece sus propias marcas, las Spell Cards se activarían así:
「Love Sign: Master Spark」
*Activación de un ?:
Hasta el Capítulo 01 sólo conocemos:
『FUTU-』
¿Qué demonios significan estas marcas? ¿Qué se activa con ellas?
Por el momento, creo que son todos. Si llego a utilizar alguna marca nueva, actualizaré esta lista.
Capítulo 03: La Guardiana Mente Maestra — The_Woman_in_Purple.
"Los tres hermanos han llegado para quedarse."
Colocando suavemente su gran sombrilla blanca sobre su hombro, Yakumo Yukari hizo esa declaración a todos los presentes.
Cada uno de ellos la miró fijamente, asimilando la información a su manera.
"¡Yay~! ¡Tendremos nuevos amigos! Esto merece..." La pequeña oni detuvo un momento su parloteo para darle un gran trago a su calabacino "¡Una fiesta!"
"Hehe, nada mal. Ya quiero ver qué cosas traen del mundo exterior."
"¡No! ¡No lo aceptaré!"
"¿Reimu...?" Marisa miró extrañada a su amiga, quien simplemente parecía detestar la idea de que los tres hermanos se quedasen en Gensokyo.
"""...""" Por su parte, los tres hermanos permanecían en silencio, sin saber exactamente qué decir en una situación así.
""Reimu,"" Suika miró a Reimu mientras su cabeza se balanceaba muy ligeramente bajo los efectos del alcohol, aunque al parecer con una extrañeza similar a la de Marisa, ""¿por qué te molesta tanto? Ninguno te ha hecho nada malo. ¡Y cuantos más seamos, mejor!""
""No lo entiendes."" Reimu soltó un gran suspiro, cruzándose de brazos. ""Los tres no son simples forasteros, sino también son conocidos de Yukari. ¡Y como estoy segura de que ella los dejará a su suerte cuando se vaya a dormir, al final seré yo quien tenga que encargarse de ellos! Y ya tengo muchas ocupaciones en el templo como para estar detrás de tres personas.""
""¿Ocupaciones? Lo dices como si hicieras algo más que fingir barrer la entrada y beber té...""
Reimu respondió a las burlas de Marisa con una mirada fulminante.
""No, no. Espera un momento, Reimu."" Hans decidió intervenir, con un tono de voz conciliador. ""Te aseguro que tus preocupaciones son completamente infundadas. Mis hermanos y yo podemos cuidarnos solos perfectamente.""
""Escucha, Hans. No sé qué cosas hayan visto en el mundo exterior, pero aquí en Gensokyo las cosas son muy distintas. Hay toda clase de youkai y otros bichos raros que podrían hacerles pasar un muy mal rato, sino es que matarlos; y no quiero tener que estar cuidándolos como si fuera una niñera.""
""¿Una niñera...?""
Hans miró a Reimu con total incredulidad, tratando de ver si realmente había dicho eso en serio. Al ver que efectivamente era así, comenzó a reírse de manera jovial.
""Ahhh... Es inútil. Completamente inútil. Semejantes pensamientos son inútiles, Hakurei Reimu."" Hans hablaba con un tono ligero que parecía mezclar jactancia y teatralidad, algo que hacía a sus hermanos suspirar internamente. ""Nos estás subestimando demasiado. Y además...""
Hans se incorporó lentamente para luego ponerse justo frente a Reimu, teniendo que bajar la cabeza para verla a los ojos, debido a la diferencia de estatura entre ambos.
""... creo que somos lo bastante grandecitos como para que tengas que cuidarnos. ¿No lo crees así, Reimu?"" Añadió con una sonrisa burlona.
"..." Reimu captó de inmediato la indirecta, estrechando su mirada.
"Hah..." Isabel soltó un gran suspiro ante la escena. "Y ahí vas de nuevo, hermano..."
"¡Bien, bien! ¡Ya es suficiente!"
De repente, el sonido de palmadas y la voz de Yukari llamaron la atención de todos los presentes.
""Hah, parece que para ser lo 'bastante grande', te comportas como un niño que necesita quien lo cuide.""
"¡Oye!"
""Fufu. Dejemos eso a un lado, y resolvamos este problema de la manera más rápida.""
"¿A qué te refieres?"
""Simple, mi querida Reimu. Si tu molestia es porque no quieres cuidar de tres personas indefensas, entonces..."" Los ojos de Yukari se enfocaron en Reimu, con una mirada algo enigmática. ""no tendrías problema alguno si los tres supieran defenderse por cuenta propia, ¿cierto...?""
"¿Eh...?"
Reimu se quedó sorprendida por un par de segundos, asimilando lo dicho por Yukari.
""Espera un momento... ¿¡No irás a hacerles algo raro con tus poderes, verdad!?""
Yukari simplemente soltó una mueca burlona, antes de enfocar su mirada en la otra persona de pie.
""Hans, vamos a demostrarle a Reimu qué pueden hacer."" Al mismo tiempo que hablaba, varias esferas de luz morada aparecieron alrededor de Yukari. Los hermanos las reconocieron al instante como las mismas que las hadas habían usado el día anterior para atacarlos.""
"Espera, ¿qué estás—?"
"Bloquéalas."
De inmediato, una esfera salió disparada hacia la cara de Hans, quien apenas si logró esquivarla a tiempo, dejando que impactara contra una de las paredes del templo.
"¡Oye, no destruyas mi Templo!" Reimu encaró a Yukari, a la vez que se sacaba de la manga unos cuantos talismanes.
"What the hell are you doing!?" La respuesta de Daniel fue mucho más violenta, poniéndose rápidamente de pie y extendiendo su mano derecha hacia Yukari. "『Perfect C—』 ¡Ah!"
Antes de que el asunto llegase a mayores, Isabel sujetó su brazo rápidamente, deteniendo sus intenciones.
"¿Qué estás haciendo, Isa?"
"¡Cálmate por un momento, Dan!"
"¡Pero...!"
"¡Cálmense los dos!"
Hans habló con un tono de voz autoritario, logrando detener a sus hermanos en el acto, quienes aceptaron sentarse y esperar.
"De acuerdo, ¿qué es lo que pretendías, Yukari?" Habló una aún enojada Reimu.
"Sólo quiero demostrar mi punto." Yukari respondió con una extraña sonrisa, mientras aún mantenía las esferas moradas flotando a su alrededor. ""Y Hans, se suponía que las bloquearas, no que las esquivaras. ¿Acaso quieres terminar de derribar este pobre templo?""
""¡Fuiste tú quien comenzó ese ataque!""
(No esquivarlas... Bloquearlas...)
""Calma, Reimu. Si algo sale mal, lo reconstruiremos... Otra vez.""
""¡No quiero volver a pasar por eso!""
(Yukari-san está haciendo esto para mostrar que no somos débiles. Entonces... ¡Eso es!)
""Si vas a amenazar mi templo, ¡entonces voy a—!""
"Yukari-san, estoy listo..."
La voz serena y firme de Hans rompió instantáneamente la disputa entre Yukari y Reimu, la cual parecía estar a punto de llegar a niveles violentos.
"Fufu." Yukari sonrió enigmáticamente, enfocando su mirada en él. ""Perfecto. No te equivoques esta vez.""
""No lo haré... *Ahhh... haaa*""
Como respuesta a sus palabras, Hans comenzó a respirar profundamente. Y al igual que el día anterior, su cuerpo comenzó a emitir un aura dorada casi imperceptible.
"¿¡Pero qué—!?"
Reimu no tuvo tiempo de terminar su pregunta. Extendiendo su mano hacia Hans, Yukari disparó dos esferas de luz a alta velocidad directo a su pecho.
Concentrándose, Hans vio las esferas de luz acercarse a él como si estuviesen en cámara lenta.
Velozmente alzó su mano izquierda, en la cual comenzaron a aparecer chispas doradas.
"¡Haa—!"
Y entonces, con un rápido movimiento de su mano, Hans Bergersen atacó la primera esfera de luz, destruyéndola.
Al instante. Como si nada.
"""¡...!""" Con excepción de Yukari, todas las gensokianas presentes quedaron atónitas ante este hecho.
Pero antes de que pudiesen expresar dicha sorpresa, Hans repitió su hazaña con la segunda esfera, la cual fue igualmente destruida sin problemas con un simple movimiento de su mano derecha.
"Yukari..." Musitó Reimu, intentando comprender lo sucedido. "¿Qué es lo que...?"
"Todavía no, Reimu." Yukari le lanzó una mirada a Reimu que parecía indicar lo mucho que se estaba divirtiendo a costa de su desconcierto, antes de reenfocarla en Hans. "Ahora atacaré con más. Puedes usar algún objeto."
Comprendiendo el mensaje sutil de Yukari, Hans rápidamente le echó un vistazo a su ropa, una camisa gris abierta con una camiseta blanca por debajo.
Sonriendo para sí, rápidamente se quitó la camisa gris para luego enrollarla y sujetar sus extremos, al mismo tiempo que Yukari disparaba una nueva ronda de esferas, esta vez de más de siete.
Reenfocando su respiración, esta vez las chispas doradas aparecieron no sólo en sus brazos, sino también en la camisa enrollada.
"¡Tomen esto!"
Y con un rápido azote de su camisa, dos de las primeras esferas que venían hacia él fueron destruidas.
"""..."""
Nuevamente Reimu, Marisa y Suika quedaron sorprendidas al ver a un humano del mundo exterior, donde supuestamente la magia no existía, destruir danmaku uno tras otro usando una simple trozo de tela enrollado.
Aún sin que Yukari les dijese algo, las tres entendieron el mensaje claramente:
Los tres hermanos no eran humanos ordinarios.
Con un movimiento final de su mano, Hans destruyó la novena y última esfera de luz. Su rostro indicaba que el proceso no había significado ningún esfuerzo para él.
"¿Tienes alguna otra queja con respecto a que se queden, sacerdotisa de Hakurei?" Dijo Yukari, con un tono de voz burlón.
"Qué acaba de suceder... ¡Espera un momento, Yukari! ¡Me debes una explica—!"
"No, no. Las explicaciones vendrán luego. Ahora dime... ¿Tienes alguna otra queja con respecto a que se queden, Reimu~...?"
"..." Reimu refunfuñó al ver que Yukari había derrotado su argumento de manera eficaz. Seguía pensando que el que los hermanos se quedasen seguramente le traería al final más de un dolor de cabeza, pero no podía expresar eso.
Finalmente, decidió encarar a Yukari, y con un enorme suspiro...
"... No, no tengo más quejas."
... declaró su derrota, ante el regocijo de la sukima youkai.
El mediodía comenzaba a dar paso a la tarde, mientras los tres hermanos daban muy leves explicaciones sobre el misterioso poder que habían utilizado. En realidad los tres tenían la intención de decirlo todo acerca de esos poderes, pero Yukari los detuvo, diciendo:
【"Por el momento es mejor que mantengan un bajo perfil. Una vez que lo entiendan, me lo agradecerán." 】
Y así, las explicaciones quedaron reducidas al mínimo para satisfacer la curiosidad de Hakurei Reimu, quien decidió servirse una nueva taza de té para pasar el mal rato.
""*glubglub*... Hah. Supongo que por el momento es todo lo que escucharé sobre ese poder.""
""¡No es justo!"" Protestó Marisa. ""¡Quería saber más, y quería desafiarlos a un duelo!""
""Por el momento no. Hay cosas que los tres tienen que hacer primero." Yukari se mantenía firme al respecto.
"Como..."
""Como encontrar un lugar dónde vivir, por ejemplo. Si van a vivir en Gensokyo, necesitarán una residencia permanente, ¿no crees?""
"Ugh..."
""Así que, Hans, ¿tienes alguna idea al respecto?""
"Pueeeees..."
Yukari les echó un vistazo a los tres hermanos, y al juzgar por sus expresiones, parece que ellos tampoco habían pensado en eso.
"Hah..." Un suspiro fue lo único que pudo decir al respecto.
"Bien, bien." Hans intentó romper con el ambiente antes de que su imagen y la de sus hermanos ante Yukari quedase aún peor. ""Ahora que cumplimos con nuestro objetivo de encontrarte, podemos enfocarnos en nuestra 'segunda aventura': Conseguir un hogar.""
""Entonces es mejor que regresen a la Aldea Humana. Seguramente habrá alguna casa que puedan alquilar.""
""Reimu~, ¿no vas a ofrecerles tu templo?"" Dijo Suika, luego de darle un largo trago a su calabacino, reforzando nuevamente su condición de borracha.
""Ni hablar. Si además de ti tuviese que alojar a tres personas más, mi templo estaría acabado... Por no mencionar mi comida.""
""Ahh, pobre Reimu... Literalmente, 'pobre' Reimu. Pobre.""
""¡Ya deja de llamarme así, vieja sukima!""
Los tres hermanos tuvieron que hacer un esfuerzo brutal para contener la risa ante semejante apodo.
"..." Y Yukari simplemente se limitó a ver a Reimu por un par de segundos, antes de posar su mirada en los hermanos. ""Dejando eso a un lado, Reimu tiene razón: La Aldea Humana es el mejor lugar para que se asienten, así que deberían ir y comenzar a buscar hoy mismo un lugar.""
""Keine podrá ayudarlos con eso. Aún si no hay un sitio disponible, seguramente hará todo lo posible para hallar uno lo más pronto posible. Así es ella.""
(Keine-sensei...) El comentario de Reimu hizo que Hans sonriera, recordando a la maestra de cabello plateado y su amabilidad.
""Si ya está decidido, entonces los llevaré a la Aldea."" Dijo Yukari, alzando ligeramente su mano derecha.
"Espera, ¡por favor espera un momento!" Hans habló en voz alta, interrumpiendo las acciones de Yukari.
"¿Sucede algo?"
"Puees, a decir verdad..." Hans le echó un vistazo a Daniel por un par de segundos, antes de continuar. ""Me gustaría pedirte un favor. Un gran favor.""
"¿...?" Yukari lo miró con curiosidad en sus ojos, siendo evidente que la repentina petición había sido algo inesperado para ella.
""Es un favor... Para Daniel.""
"Hans, wait...!" Al parecer Daniel había comprendido de inmediato cuál era el favor que Hans iba a pedir. "That's not neces—"
"It is." Hans interrumpió a su hermano, mirándolo con una sonrisa. "It really is."
"..."
El pequeño intercambio entre los hermanos había sido suficiente para que Yukari supiese cuáles eran las intenciones de Hans. Sin embargo, prefirió esperar a que él mismo lo dijese.
""Yukari-san, quiero que por favor le des a mi hermano Daniel el mismo 'regalo' que tenemos Isa y yo.""
""¿Eh? ¿A qué te refieres?"" La curiosidad hizo que Marisa interviniese en la conversación.
""... Omnilingüismo."" Respondió Yukari de manera directa. ""La habilidad de entender y utilizar cualquier lenguaje verbal o no verbal en el mundo. Básicamente, un dominio sobre todos los idiomas.""
""Oh, ya veo... Espera, ¿¡qué cosa!?""
Marisa casi pierde el equilibrio sentada por la sorpresa recibida, con su mirada pasando rápidamente de un hermano a otro.
"..." Por su parte, Reimu se limitó a mirar detenidamente a los hermanos, en especial a Hans.
Al parecer la conversación que habían tenido momentos atrás sólo mostró la punta del iceberg en la relación entre esos hermanos y la Youkai de los Límites.
Tarde o temprano tendrían que tener una segunda conversación...
""No, no, un momento. ¿Cuándo recibieron esa habilidad?""
"Desde que nacimos." Hans respondió tranquilamente a la pregunta de Marisa. ""Ha sido una de nuestras principales ayudas durante nuestros viajes... Y ahora que estamos aquí, quiero que también lo sea para Dan.""
"Pero—"
"Ese 'regalo'," Yukari interrumpió la conversación con un tono de voz que atrajo la atención de todos los presentes, ""no es algo que le doy a cualquiera. Menos a un humano del mundo exterior...""
"Yukari-san..."
Viendo el rostro conmocionado de Hans, Yukari no pudo evitar lanzar una leve risita.
""Pero, ya que se trata de alguien importante para ti, lo haré."" Yukari declaró, con una sonrisa en su rostro. ""Pero sólo por esta vez.""
El rostro de Hans e Isa se iluminó inmediatamente al escuchar esas palabras.
""¡Muchísimas gracias!"" Expresaron ambos de manera sincera.
"Muchas gracias..." Daniel igualmente expresó su agradecimiento.
"Fufu." Yukari respondió con una sonrisa, antes de abrir una brecha y entrar en ella, apareciendo justo al lado de Daniel.
"¿¡Eh!?" Daniel apenas si tuvo tiempo para reaccionar, antes de que Yukari comenzara a acariciar su cabeza.
"Don't move. It'll only take a second."
Durante algunos segundos todos los presentes en la habitación vieron una extraña escena: Yukari acariciando la cabeza de Daniel Hastings, mientras este parecía querer resistirse, con una mezcla de confusión y vergüenza.
"Ah! Stop... I said stop!"
"Calma, calma." Respondió Yukari, mientras seguía sobando la cabeza del chico. "No querrás que acabe cambiando algún límite raro en tu cabeza, ¿no es así?"
"¡Ni siquiera sé de lo que estás hablan—!" Daniel se detuvo de golpe al darse cuenta de algo. "¡Ah!"
"Fufu. Listo." Yukari sonrió, a la vez que finalmente dejaba en paz la cabeza de Daniel. "Ahora también eres poseedor de la omnilingüistia."
"..." Daniel miró por un momento a Yukari, sin saber bien qué decir.
"Oye, oye," Marisa se inclinó hacia Daniel, visiblemente emocionada, "¿puedes entenderme?"
"Sí... Entiendo perfectamente lo que dices." Daniel respondió suavemente, al parecer aún estupefacto por el repentino cambio que había experimentado.
"Genial... ¡Yukari, yo también quiero algo así!"
"¿Y de qué te serviría a ti, Marisa?" Reimu preguntó ante la extraña petición de su amiga. "¿Conoces a alguien que hable otro idioma?"
"Para nada." La Maga Ordinaria respondió con su sonrisa habitual. "Pero uno nunca tiene suficientes cosas. ¡Y tal vez podría entender mejor los libros de Patchouli con ese poder!"
Ante esa respuesta, Reimu no pudo sino suspirar.
((Por fin dejaremos de estar traduciendo a cada rato...)) Los hermanos Bergersen suspiraron internamente, aliviados de ya no tener que estar desviando su atención para ayudar a su hermano menor.
"Esto... Yakumo-san..." Habiendo asimilado lo sucedido, Daniel se dirigió a Yukari con un tono de voz cortés, además de una ligera reverencia. "Muchas gracias por este favor. En verdad, gracias."
"Hah." Yukari respondió con un suspiro de satisfacción. "Si tan sólo Reimu fuese tan agradecida como ustedes."
"¡Oye...!"
"Pero..."
Por un momento Yukari simplemente se quedó mirando fijamente a Daniel. Sus ojos morados, hermosos como joyas, tenían un brillo profundo y misterioso, algo que causaba una mezcla de admiración y temor en el menor de los tres hermanos.
Finalmente, y luego de unos cuantos segundos incómodos, Yukari le hizo señas leves para que acercara, al parecer con la intención de decirle algo al oído. Y a pesar de que aún tenía esa extraña sensación, Daniel accedió a cumplir la petición.
"Pero..." Yukari susurró suavemente, teniendo cuidado de que nadie más la escuchase. "Es mejor que no consideres esto como un 'regalo', sino como un 'favor'."
"¿Eh...?" Daniel se extrañó ante el uso de esa palabra en particular.
"No es nada extraño. No te preocupes." La voz de Yukari tenía un tono suave, casi amable. "Sólo quiero que recuerdes, Daniel Hastings, que a partir de este momento me debes un favor."
"¿¡A qué te ref—!?"
"Y ahora que esto está resuelto,"
Antes de que Daniel pudiese terminar su pregunta, Yukari se separó de él abruptamente, hablando para todos en la habitación.
"buena suerte consiguiendo casa nueva~"
Con un chasquido de sus dedos, varias brechas se abrieron a los pies de los tres hermanos y de Reimu, tragándoselos antes de que pudiesen reaccionar.
""""¡...!""""
Marisa y Suika sólo pudieron ver cómo los cuatro desaparecían en las profundidades de las brechas de Yukari, las cuales se cerraron a los pocos segundos.
"Ehh, ¿por qué a Reimu también?"
"Oh, sólo pensé que necesitarían a alguien que los ayudase. Esa maestra es una buena opción, pero seguramente perderán mucho tiempo tratando de convencerla sobre quedarse aquí. En ese sentido es tan terca como Reimu."
"Hmmm..." Marisa lanzó varias miradas a la habitación, como si estuviese esperando algo. "¿Y ahora qué hacemos? Sin Reimu este lugar es muy aburrido."
"¿Aún quedan algunos dulces?"
"¡Ah, cierto! Sí, todavía quedan varios."
Ambas se miraron a los ojos, antes de sonreír astutamente.
"*glubglubglub*" Mientras tanto Suika, que hasta el momento se había conformado con sólo mirar, soltó un suspiro interno al comprender las intenciones de la maga blanquinegra y la vieja sukima.
(Mejor será que no esté por aquí cuando Reimu regrese... Seguramente se pondrá furiosa...)
"Hah..." Hakurei Reimu suspiró, con evidente molestia "¿Por qué tengo que hacer esto?"
"Porque no tenemos idea de dónde está la escuela de Keine-sensei... Y es esto, o quedarnos en tu Templo."
Ante la respuesta de Hans, Reimu respondió con un suspiro aún mayor.
Luego de haber sido 'llevados' a la Aldea Humana por Yukari, Reimu había intentado regresar a su templo, furiosa y deseando hacer pagar a la sukima youkai por esa broma. Pero antes de que pudiese siquiera intentarlo, Isabel recordó que no tenían idea de dónde encontrar a Keine, por lo que detuvieron a la sacerdotisa y la 'convencieron' de mostrarles el camino.
Y así, los tres hermanos -más una inconforme Reimu- avanzaban por las calles de la Aldea Humana, rumbo a la escuela de Keine-sensei.
Durante algún tiempo el silencio fue el gran dominante, interrumpido sólo de vez en cuando por el murmullo de los aldeanos, o por el movimiento de las nubes y el viento, sonidos propios de una apacible tarde de primavera.
"Oye Reimu," Hans intentó animar un poco la situación hablando con la sacerdotisa, "¿qué puedes decirnos sobre la escuela de Keine-sensei?"
"¿Ah...?"
Por un momento Reimu se sorprendió ante el repentino intento de comunicación.
"Hmm... No hay mucho que pueda decirte, es sólo una escuela normal... Aunque de hecho es la única que tenemos. Pero estoy segura de que debe ser una escuela como cualquier otra."
"Dudo mucho que vuestro concepto de 'escuela normal' sea parecido al concepto de 'escuela normal' que tenemos nosotros, y menos aún al del mundo exterior." (Después de todo, incluso en una simple ciudad de la Tierra puede haber varios tipos de escuela...) Reflexionó Hans, haciendo un breve recordatorio de varias de las ciudades que había visto.
"¿En serio es la única escuela que tienen?" Isabel inquirió. "Entiendo que la aldea no es tan grande, pero aun así..."
"De hecho, esa escuela existe gracias a las acciones de Keine. Los aldeanos nunca pensaron que necesitaban algo así."
"¿Eh? Pero entonces, ¿cómo aprendían los niños?"
"En sus casas. Ahí aprendían a leer, escribir, y las cosas necesarias para sobrevivir en Gensokyo." Reimu alzó levemente la mirada, como evocando el pasado. "Y entonces, unos diez años atrás, Keine comenzó a hacer planes para crear una escuela, un lugar donde los niños pudiesen aprender lo básico, además de otras cosas como la historia de Gensokyo."
"Vaya..." Isabel no pudo evitar mostrar su sorpresa ante lo dicho por Reimu.
"Luego de un par de años finalmente logró crearla. Al principio no era muy popular, pero con el paso del tiempo se ha ido volviendo parte de la vida en este lugar."
"Ohh. Entonces, podríamos decir que Keine-sensei literalmente trajo una 'reforma educativa' a Gensokyo." Dijo Hans, con un renovado sentimiento de respeto hacia la maestra de cabellos plateados. "Realmente es una gran persona..."
"Una gran... persona..." Hakurei Reimu mencionó esa última palabra con un peculiar tono de voz, casi imperceptible.
La charla había tenido su efecto, animando no sólo a Reimu sino a los tres hermanos justo cuando llegaban a su lugar de destino.
Ubicada en la zona suroeste de la Aldea, la escuela de Kamishirasawa Keine era fácilmente distinguible entre las casas y tiendas que la rodeaban. Una estructura de estilo puramente oriental, de dos pisos de altura y gran tamaño tanto a lo ancho como a lo largo, todo rodeado por una pequeña cerca. Del lado derecho había un amplio terreno, que seguramente servía como patio de juegos para los niños.
Los cuatro caminantes se acercaron a la entrada principal. Sin detenerse ni un momento, Reimu abrió la puerta de madera y entró a la escuela.
"Espera, ¿no vamos a tocar o a anunciarnos primero?"
"No tiene caso. Keine de seguro está dando clases, así que tal vez no nos escuche."
Entendiéndolo, los tres hermanos siguieron a Reimu, adentrándose en la escuela.
Caminando por lo que parecía ser el pasillo principal, Hans y sus hermanos aprovecharon para darle un rápido vistazo al interior. En comparación al templo de Reimu, la escuela se veía en muy buenas condiciones, con pasillos y techos amplios e iluminados.
Su observación de la escuela terminó abruptamente cuando Reimu se detuvo repentinamente, haciendo señas con su mano para que los hermanos hicieran lo mismo. Un poco más adelante desde donde estaban se podía ver una puerta shouji entreabierta, de donde salían voces humanas con diferentes tonos. Los tres hermanos reconocieron la voz dominante de inmediato.
"Esperen aquí. Le diré a Keine que queremos hablar con ella cuando termine sus clases."
Dicho esto, Reimu avanzó despacio hasta llegar a la puerta del salón de clases, llamando a la puerta.
Los tres hermanos observaron en silencio toda la escena, con Daniel notando lo que parecían ser hebras de cabello plateado meciéndose en el umbral de la puerta; cabellos que seguramente le pertenecían a la amable maestra.
Pasado menos de un minuto, la puerta se cerró, esta vez por completo, y Reimu regresó al lado de los hermanos.
"Keine dijo que pasáramos a su casa, que en más o menos una hora podrá hablar con nosotros."
"Y 'su casa' está..."
"Arriba. El segundo piso de esta escuela es su casa."
(¿En serio? ¿También vive en este lugar?) Pensó un curioso Daniel.
"Síganme. Las escaleras están por aquí."
"¿Segura que podemos entrar a su casa así como así?" Preguntó Hans.
"Técnicamente ya estás en su casa. Y sí, dijo que la esperáramos ahí."
Mirando a sus hermanos, Hans se encogió de hombros, antes de seguir una vez más a la sacerdotisa.
El atardecer ya podía verse claramente en el firmamento de Gensokyo, mientras los tres hermanos y Reimu esperaban pacientemente sentados en el suelo de lo que parecía ser la sala de estar de Keine.
Cuando Hans se disponía a mirar por la ventana una vez más para tratar de matar su aburrimiento, pudo escuchar las claras pisadas de alguien que venía subiendo por las escaleras.
(Por fin.) Pensó Hans justo en el instante en que Kamishirasawa Keine aparecía en la sala de estar.
Su impresión sobre ella no había cambiado respecto a la noche anterior, sólo quizás reafirmándose su imagen de ella como una persona amable, digna de respeto.
"Buenas tardes, chicos. Disculpen la tardanza, pero algunos niños se demoraron un poco en irse.
"Oh, no se preocupe." Dijo Isabel, haciendo gestos con su mano para reforzar sus palabras. "Lo entendemos perfectamente."
"Gracias." Su sonrisa hizo evidente que las palabras de Isabel habían desvanecido sus preocupaciones. "Reimu-san me dijo que querían hablar conmigo sobre algo, ¿no es así?"
"Es cierto." Esta vez fue Hans el que habló. "Sensei, necesitamos su ayuda para conseguir un lugar donde vivir."
"¿Eh...? Pe-pero..." Keine le echó un rápido vistazo a Reimu, antes de dirigir su mirada nuevamente hacia los tres hermanos. "¿Acaso no buscaban a Reimu para regresar al mundo exterior?"
"Ah... Sobre eso..."
Hans comenzó a explicarle a Keine cuáles eran sus verdaderas intenciones en Gensokyo, haciendo un resumen de lo sucedido en los últimos días, y de la conversación que se dio en el Templo Hakurei. Durante todo el tiempo las facciones de Keine experimentaron varios cambios, pasando de la sorpresa a la curiosidad, y finalmente a una profunda inquietud.
"Yo..." La maestra comenzó a hablar, con un tono vacilante. "Lo siento, no creo que..."
"""¿...?"""
"Chicos, voy a ser sincera con ustedes: No estoy de acuerdo con vuestra idea de quedarse aquí en Gensokyo."
"¿Eh...?" Hans se mostró bastante sorprendido ante la declaración de la maestra, sorpresa que compartían sus hermanos.
Notando esto, Kamishirasawa Keine solto un ligero suspiro, para luego mirar seriamente a los tres hermanos.
"No puedo estar de acuerdo con el hecho de que tres chicos tan jóvenes decidan quedarse en un lugar peligroso como éste, en especial si no hay una razón por la cual no puedan regresar al mundo exterior. Además... aún si ustedes creen en ella, no puedo confiar en Yakumo Yukari y en lo que sea que esté planeando al traerlos aquí... pero seguramente Reimu ya les dijo algo parecido."
"Sí, lo hice. Y siguen insistiendo."
"¡Vamos, Sensei! No irá usted también a decirnos que 'es peligroso que niños indefensos estén por aquí', ¿verdad?"
"Es exactamente lo que pienso, Hans-san."
(Se siente raro oír mi nombre con el '-san'...) Pensó Hans por un momento, antes de regresar al tema de interés.
"Sensei, ya le dijimos que no somos 'niños indefensos'. Además, como le dije a Reimu, esta es una decisión de la cual no pienso retractarme."
"Yo tampoco. Siento decirlo, Keine-sensei, pero mi hermano y yo podemos llegar a ser muy tercos." Añadió Isabel con una leve sonrisa.
"Yo... yo tampoco regresaré." Fue la única respuesta de Daniel.
Viendo a los tres hermanos, la maestra de cabello plateado lanzó un nuevo suspiro, antes de mirar fijamente al mayor de los Bergersen.
"¿Realmente... realmente no hay manera de que cambien de opinión?"
"¡...!"
Hans pudo sentirlo. Esta vez la pregunta había sido hecha con un tono de voz distinto. Y aún si sus oídos lo hubiesen engañado, la mirada llena de seriedad que Kamishirasawa Keine le estaba dando era una prueba concluyente.
Quería una respuesta sincera sobre el porqué de sus decisiones. Dar una respuesta a medias, como había estado haciéndolo hasta ahora, sólo sería una burla y una falta de respeto.
Hans miró directamente esos ojos marrones por un par de segundos, antes de comenzar a hablar.
"No. No voy a cambiar de opinión. No quiero cambiar de opinión." Hans comenzó a hablar con una seriedad que no se quedaba atrás en comparación a la mostrada por Keine. "Yo entiendo, entiendo muy bien, que este lugar no es una utopía de paz y serenidad, que así como tiene cosas hermosas también puede mostrar cosas crueles. Es igual que en la naturaleza en el mundo exterior. Pero aun así, no pienso retroceder. Hay una razón por la cual hago esto, una razón muy importante para mí."
Hans se detuvo un momento para mirar fijamente a sus hermanos. Isabel se veía un tanto sorprendida, aunque con una sonrisa de satisfacción por las palabras de su hermano. Daniel era el más sorprendido, aunque era evidente que confiaba en lo que estaba escuchando.
Hans Bergersen dio un leve suspiro, antes de terminar de dar su respuesta.
"Es por eso, Kamishirasawa Keine-sensei, por el bien de esa razón, que estoy dispuesto a correr los riesgos de ser un humano en una tierra sobrenatural."
Reimu y Keine miraron sorprendidas el inusual despliegue de sinceridad en aquél joven del mundo exterior. Hasta ese momento, Hans Bergersen había parecido poco más que alguien optimista y un tanto despreocupado, por lo que esta charla tuvo un impacto mucho mayor de lo que el propio Hans hubiese podido esperar.
"Hah..." Keine no pudo evitar, un tanto frustrada, llevarse una mano a la cabeza, aunque con una sonrisa en su rostro.
"Los tres... Realmente son unos niños problemáticos."
"Y aún no ha visto nada." Hans respondió con su conocida expresión burlona.
"Sí, lo imagino." Keine regresó su mano a su posición original, aunque en su rostro seguía marcada la misma sonrisa de antes. "De acuerdo, ustedes ganan. No me opondré al hecho de que se queden en Gensokyo."
Casi de inmediato pudo escuchar los vítores de celebración de los tres hermanos.
(Estos tres... Tengo el presentimiento de que me darán más de un dolor de cabeza...) Pensó Keine, resignándose al desarrollo de los eventos.
"Ahora que lograron convencerte," dijo la sacerdotisa, quien hasta ese momento había preferido guardar silencio, "¿crees poder ayudarlos con su problema?"
"Su problema... ¡Ah, sí! Un lugar donde vivir, ¿verdad?"
"Exacto. Y... no quiero sonar pedante, pero me gustaría que fuese una casa, una lo suficientemente grande."
Antes de que Isabel pudiera reprenderlo por sus palabras, Hans continuó rápidamente. "Tenemos pensado durar aquí un largo, largo tiempo, así que quisiera un lugar donde podamos establecernos cómodamente. Un hogar, propiamente dicho."
"Una casa..." Keine se detuvo a pensar por un momento, llevando su mano a su barbilla. "Sí, sí creo poder ayudarlos con eso. Pero necesitaré algo de tiempo."
"¿No conoces algún lugar simple donde puedan quedarse?" Preguntó apresuradamente Reimu.
"No en estos momentos, lo siento. Ha pasado mucho tiempo desde que más de una persona me pidió un favor así. Tendría que hablar con el Anciano Nakagawa, ver qué lugares hay disponibles, y cuál sería el mejor para que vivan tres personas."
"Ugh..." Reimu no pudo ocultar su descontento por la respuesta dada por Keine. "Y... ¿Cuánto tiempo crees que te tome algo así?"
"Una semana como máximo. Tal vez menos, pero no podría decirlo ahora."
"... Hah. Supongo que es todo lo que podemos hacer por ahora." Reimu dijo esas palabras, al mismo tiempo que lentamente se incorporaba. "Gracias por ayudarnos con esto, Keine."
"¡Realmente le agradecemos su ayuda, Keine-sensei!"
"Muchísimas gracias. Literalmente nos ha salvado."
"Gracias por todo. Trataremos de retribuirle este favor."
"Oh, no es nada. Ayudar a otros es algo que disfruto hacer." Respondió Keine con una amable sonrisa.
"... ¿Eh?" En ese momento, su sonrisa rompió en un gesto de sorpresa. "Esto... Daniel-san, hace un momento, tú..."
"¿...?" Daniel miró confundido a la maestra por un par de segundos, antes de darse cuenta de la razón de su sorpresa. "Ah, esto. Sí, Yakumo...-san, usó sus habilidades para ayudarme a entender el idioma local."
"¡En verdad nos ayudó con eso!" Respondió alegremente Hans.
Sin embargo, el rostro de Keine no tenía nada de contento. Su expresión se había vuelto similar a la que tuvo cuando Hans había terminado su resumen de la conversación en el templo.
"Si dices que 'usó sus habilidades', entonces te refieres a su poder sobre los límites, ¿cierto?"
"Sí. Algo así dijo cuando terminó de darme esta... habilidad."
"Y ella..." Keine pensó por un par de segundos en lo próximo que iba a decir. "¿Ella realmente te ayudó así nada más? ¿Sin nada a cambio?"
Fue sólo un instante.
"Sí. Hans intercedió para que me ayudara con mi problema de lenguaje, y ella accedió a darme esta habilidad."
Por un simple instante, Kamishirasawa Keine sintió que aquél chico de ojos negros había vacilado al responder.
Sin embargo, las facciones de Daniel Hastings no mostraban debilidad alguna que ella pudiese explorar para averiguar la verdad... Si es que realmente existía una verdad por averiguar.
"Ya veo... Bien, me alegra que no tengas problemas para comunicarte con las personas de la aldea. Así podrás hacer amigos más fácilmente."
"Sí. A mí también me alegra." Respondió con una leve sonrisa.
"De acuerdo, creo que realmente ya es hora de irnos." Dijo Hans, a la vez que miraba hacia una ventana abierta.
"Sí, es lo mejor." Keine se incorporó, dirigiéndose hacia la salida.
Los tres hermanos, Reimu y Keine descendieron por la escalera hacia la, en ese momento, desolada escuela. Ya en la salida, los hermanos se despidieron, agradeciendo una vez más la ayuda.
"Ya lo dije, no fue nada. Sólo..."
La maestra vaciló por un par de segundos, antes de continuar hablando.
"Sólo cuídense, por favor. No hagan nada peligroso."
"Lo prometemos." Fue la respuesta de Hans.
"Bien. Confiaré en vuestra palabra."
Con la cálida sonrisa de Keine, los hermanos y Reimu comenzaron a caminar, pensando en lo que harían esa noche.
"Bien, el problema está resuelto a largo plazo." Expuso Hans, con su mirada recorriendo las animadas calles de la Aldea Humana. "Pero ahora tendremos que ver cómo nos las arreglamos durante los próximos siete días. ¿Alguna idea?"
"¿Qué tal si regresamos al Iwasaki?" Sugirió Daniel.
"¿Y ver como Hans vuelve a dejarnos mal cuando llegue la hora de pagar?" Repuso Isabel. "A decir verdad, preferiría que tomásemos otra opción."
"¿La tenemos...?"
Por algunos segundos hubo silencio, sin nadie atreviéndose a responder la pregunta lanzada al aire por Daniel. Finalmente, y tras echarle unas cuantas miradas furtivas a la sacerdotisa a su lado, Hans decidió hablar.
"Oye, Reimu... ¿Qué tal si nos dejas quedarnos en tu—?"
"No."
"No tenemos dónde quedarnos, ¿sabes?"
"Pueden acampar. Así lo han hecho los últimos años, ¿o no?"
"Kuh..." Hans no supo cómo contraatacar las tajantes respuestas de la sacerdotisa rojiblanca.
(Acampar...)
"Vamos, Reimu. Sería sólo por una semana."
"Una semana es mucho tiempo. Antes de que termine, mi comida—"
Reimu se detuvo de golpe, su rostro expresando claramente la incomodidad que sentía por haber cometido semejante imprudencia. Fue cuando Hans vio la oportunidad perfecta, y la aprovechó.
"Si se trata de comida, podemos usar nuestras reservas." Comentó Hans tranquilamente, tratando de ver qué reacción obtenía de Reimu. "De hecho, si aceptas que nos quedemos en tu templo, no tendrás que gastar tus reservas. Todas las comidas irán de nuestra parte."
"..." Esta vez era Reimu quien no sabía qué contestar.
Viendo que le había dado vuelta a la tuerca, Hans dio el último golpe.
"Tenemos pan, queso, carne—"
"¡Será un gran gusto para mí recibirlos en mi humilde templo por el tiempo que sea necesario!"
"..."
"..."
"..."
Los tres hermanos no pudieron sino mirar a Reimu con total sorpresa... y quizás algo de lástima.
"... Ah." La incomodidad de antes aumentó aún más al haber quedado tan en evidencia ante los recién llegados. Y al igual que Isabel en la mañana, Reimu se sintió infinitamente agradecida de que todo estuviese ocurriendo en una calle poco concurrida.
"Bien..." Hans intentó como pudo cambiar el ánimo de la conversación. "Ya tenemos eso resuelto."
"Sólo... sólo regresemos a casa." Musitó Reimu, antes de echarle un nuevo vistazo a los tres hemanos. "Supongo que ninguno de los tres sabe volar, ¿verdad?"
"Supones bien," Repuso Hans, "los humanos del mundo exterior tenemos una lucha eterna contra la gravedad."
"¿Todos pueden volar en Gensokyo?"
"No." Contestó Reimu a la pregunta de Isabel. "Para empezar, sólo los youkai que tengan alas o algo parecido pueden volar, como las hadas o los tengu. Sin embargo, quienes aprenden a usar danmaku también son capaces de volar."
(((¿Danmaku...?))) Fue la pregunta unánime hecha por los tres hermanos.
"Hah... Ahora, ¿cómo llegaremos al templo?"
"Pueees, como todos los seres humanos: Caminando."
"¡Nos tardaríamos mucho!" Objetó Reimu, molesta ante el comentario de Hans.
"¿Acaso quieres llevarnos cargando...?"
La mirada de Reimu bastó para responderle.
"... Bien, supongo que esa tampoco es una opción."
"Tendrán que caminar, no hay otra forma."
"Espera, espera. ¿'Tendrán'? ¿Y qué hay de ti?"
"Obviamente yo volaré. Los esperaré en la entrada." Fue la respuesta dada por una inmutable Reimu.
"Oye..." Masculló Hans, con un leve tic nervioso por la molestia.
"Esto..." Susurró Isabel, quien hasta ese momento había estado en silencio junto a Daniel. "Creo que tengo una idea."
""¿La tienes?"" Respondieron al unísono Hans y Reimu, ambos igualmente sorprendidos.
"Bueno, todo depende de Reimu-san." Respondió Isabel, girando su mirada hacia Reimu. "El problema con la idea de 'cargarnos hasta el templo' es que somos tres, ¿no es así?"
"Así es. Sólo podría llevar a uno de ustedes a la vez, por lo que tendría que hacer tres viajes. Y eso es más de lo que estoy dispuesta a hacer."
"Holgazana." Masculló Hans entre dientes.
"¿Dijiste algo?"
"Ideas tuyas, Reimu." Respondió Hans despreocupadamente, fingiendo mirar hacia un grupo de casas.
Isabel suspiró levemente, antes de continuar. "Entonces, si tuvieras que hacer sólo un viaje, ¿estarías dispuesta a realizarlo?"
"Puees..." Reimu miró a Isabel por un par de segundos, intentando comprender qué idea tenía aquella chica en su mente. Al fallar en dicha tarea, decidió arriesgarse a responder. "Si es un solo viaje, y si no tengo que llevarlos a los tres, entonces sí."
"Entonces, creo que tengo la solución para nuestro problema."
Isabel miró a sus hermanos por un segundo, como si buscara aprobación para lo que estaba a punto de hacer.
"... Conque el cubo, ¿eh?" Hans esbozó una ligera sonrisa. "Heh. No se me había ocurrido. Bien pensado, Isa."
"Adelante. Es tu idea, llévala a cabo." Fue la sencilla respuesta de Daniel.
"De acuerdo." Respondió Isabel.
(¿En qué estarán pensando ahora...?) Pensó Reimu, al ver la extraña actitud de los hermanos.
Isabel Bergersen se apartó un poco de los hermanos y Reimu, extendiendo su mano derecha hacia adelante.
"*Ahh... haa*"
En ese momento, Hakurei Reimu pudo sentirlo.
Algo había cambiado.
En esos tres hermanos, algo había cambiado.
En cierta forma le recordó el incidente al mediodía, cuando Hans bloqueó los ataques de Yukari. Pero en esta ocasión, Isabel no estaba emitiendo ningún aura dorada, ni tampoco chispas.
Pero, sin lugar a dudas, aquella chica ojos verdes, brillantes como los de un gato, estaba a punto de liberar un extraño, misterioso poder.
Isabel enfocó su mirada hacia donde apuntaba la palma de su mano.
"Ven—『Another Hole in the Head』"
Y entonces, sucedió.
"Hmmm~" Hakurei Reimu soltó un leve gemido, relajándose mientras se acomodaba bajo las suaves mantas.
Desde que podía recordar, siempre había dormido en alguno de los futones que tiene el Templo Hakurei, por lo que el poder dormir en un colchón era una experiencia nueva para ella, una extremadamente agradable.
"Hehe. Veo que estás cómoda."
A unos cuantos metros estaba Isabel, también recostada cómodamente en una cama, sonriendo suavemente al ver las reacciones de Reimu.
"Ehh... Bueno, un poco." Repuso la sacerdotisa, con un leve indicio de vergüenza en su voz.
"Me alegra. Considéralo parte de nuestro agradecimiento por dejar quedarnos en tu templo."
"Creo que no me importaría que se quedasen aquí una temporada." Respondió Reimu con un tono de voz medio en broma, medio en serio. Dicho comentario provocó que a Isabel se le escapara una leve risita.
"..."
"..."
Durante los siguientes minutos, el silencio fue el gran preponderante en aquella habitación. Tal vez fuese porque Isabel finalmente se había rendido ante el sueño. Pero en el caso de Hakurei Reimu, el silencio se debía a que ésta se hallaba entregada a meditar sobre los eventos del día.
La llegada de aquellos forasteros, su misteriosa conexión con la vieja sukima, esa 'aura dorada' que Hans Bergersen utilizó para defenderse contra el danmaku. Pero, por encima de todo...
【"Ven—" 】
... La 'solución' que Isabel Bergersen tuvo para regresar al templo.
(Eso fue de lo más inesperado...) Pensó Reimu, mientras sus meditaciones la llevaban a recordar lo sucedido en ese momento.
Un enorme cubo plateado, de más o menos un metro de longitud, apareció flotando en el aire, como si hubiese respondido a las palabras dichas por Isabel.
Mientras Reimu aún estaba en estado de estupor, los tres hermanos se habían acercado al misterioso cubo, en el cual había aparecido una especie de agujero negro en una de sus seis caras.
【"Nosotros entraremos aquí, y luego tú sólo tendrás que cargarlo hasta el templo. Así llegaremos todos en un sólo viaje."
"¡Espera un momento, Hans! ¿¡Qué demonios es esa cosa!?"
"Hmm... Luego te lo explico. Por ahora, puedo decirte que es como nuestra 'carpa'." 】
(Primero esa 'aura dorada', y luego este 'cubo plateado'...)
A pesar de ser joven aún bajo estándares humanos, Hakurei Reimu tenía un gran conocimiento sobre youkai, y sobre habilidades sobrenaturales en general. Pero, aquellas habilidades mostradas por los Bergersen estaban más allá de lo que ella sabía.
Y aunque tuvo todas las intenciones de interrogar a fondo a los tres hermanos con respecto a ese extraño cubo, al llegar al templo el asunto fue dejándose a un lado, mientras los cuatro se encargaban de preparar el baño y la cena. Al final, pasó el tiempo y llegó la hora de dormir. Fue cuando Isabel le ofreció la oportunidad de dormir en una de las habitaciones que usaban los hermanos.
Y así, Reimu ahora estaba cómodamente descansando en una cama de estilo occidental, envuelta en el silencio y la oscuridad de aquella habitación que no pertenecía a su templo. Era inevitable que en una situación así, su curiosidad resurgiese con fuerza.
La sacerdotisa movió la vista de un lado a otro, escudriñando aquella habitación sin refrenarse ahora que nadie la estaba viendo.
(Este lugar... Un espacio que existe aislado del resto del mundo. Su tamaño es completamente diferente en el exterior, y sólo puede accederse a él a través de una única vía...)
Reimu afinó su mirada inconscientemente, mientras su mente llegaba a una conclusión sobre el 'cubo' en el cual se encontraba.
(No hay dudas... Este 'cubo' es un 'espacio cerrado'. Una 'cámara sellada'...)
Al cruzarse esas palabras por su mente, sus pensamientos retrocedieron aún más en el tiempo. Evocó a aquella mujer de largo cabello plateado, desafiante y decidida a mantener la 'noche eterna' que había creado. Y a su princesa, la razón de que aquel estúpido incidente ocurriese.
Meneando levemente la cabeza para regresar al tiempo presente, Reimu enfocó su mirada nuevamente en la -aparentemente- dormida Isabel Bergersen. ¡Quién habría podido imaginar que, de repente, apareciese un humano del mundo exterior con habilidades semejantes!
"... Realmente me sorprendiste, ¿sabes?"
Reimu rompió el silencio lanzando suavemente esa frase al aire. Quizás diciéndola para sí misma... o quizás esperando que su compañera de cuarto aún estuviese despierta.
"..."
"..."
"... ¿En verdad fue algo tan sorprendente?" Preguntó con gran curiosidad Isabel, quien para regocijo de Reimu también se encontraba despierta.
"Aun no entiendo exactamente en qué consiste tu 'poder'," repuso Reimu, despotricando en su mente contra Yukari por no dejar que los hermanos revelasen todo de una buena vez, "pero apostaría a que nadie en Gensokyo tiene un poder así... Tal vez con excepción de Eirin, aunque estoy segura de que la naturaleza de vuestras habilidades es completamente distinta."
"¿Eirin...?" Antes de siquiera darse cuenta, Isabel ya había preguntado por el desconocido nombre.
"Una doctora que vive en el Bosque de Bambú." Respondió secamente Reimu. "Seguramente la conocerán tarde o temprano."
"Ya veo..." Aunque la respuesta no había sido del todo aclaratoria, Isabel prefirió no insistir más.
"Sobre este poder, este Another... Anotheeer..." Reimu intentó recordar el nombre completo dicho por Isabel, sin tener éxito.
"Si el nombre se te hace muy largo, simplemente puedes llamarlo 'el cubo'. Es el apodo que Hans le dio."
"Bien. Este... 'cubo', ¿Hans y Daniel también pueden invocar algo así?" Preguntó Reimu, mirando en dirección a la cama de Isabel, tratando a duras penas de hacer evidente su interés.
"Hmmm... Sí y no."
Ante la confusa mirada de Reimu, Isabel se explicó.
"Los tres podemos hacer estas... 'invocaciones', pero son completamente distintas unas de otras. Eso es porque, cómo explicarlo..." Isabel meditó por algunos segundos, tratando de dar una respuesta simple que satisficiera la curiosidad de la sacerdotisa. "... Podrías decir que son una 'manifestación física' de nuestros poderes, o incluso de nuestra mente. Es por eso que cada una es única y diferente de las demás."
"..."
Por algunos segundos, Reimu pensó profundamente en esas palabras. Aunque cortas, tenían información jugosa que le daba a Reimu algunas ideas interesantes sobre la naturaleza real de este 'cubo'.
(Pero... Para que mis ideas resulten ser correctas, estos hermanos, o al menos Isabel, tendrían que ser youkai...)
Al final, sus pensamientos la llevaban a ideas ambiguas como 'son magos', o similares.
"¿Quieres saber cómo se llaman...?" Dijo Isabel, mientras inclinaba su cuerpo en dirección a la cama de Reimu.
"¿Eh?" Musitó Reimu, creyendo haber oído mal.
"Hehe. Sé perfectamente que tienes un enorme interés en mi poder, y que has querido preguntarme al respecto desde que regresamos de la aldea."
Antes de que Reimu pudiese contestar, Isabel siguió hablando con un tono de voz despreocupado, para hacerle entender que su curiosidad no le molestaba.
"¡Pero no te preocupes! Entiendo perfectamente tu interés, al fin y al cabo proteger a Gensokyo es una de tus responsabilidades. Es normal que quieras saber más sobre 'ese misterioso poder' que de repente apareció en esta tierra."
"... Heh." Hakurei Reimu no pudo sino suspirar ante aquellas palabras. "Si tan sólo los demás por aquí tuviesen la misma perspectiva sobre mí que ustedes."
"Bueno... Hans te considera una holgazana."
"Sabía que había dicho eso. Bien, creo que alguien mañana tendrá una porción menos en su desayuno."
El malicioso -y algo infantil- comentario provocó que ambas chicas se echaran a reír un rato.
"Ahora, sobre nuestro poder..."
"¡...!" Reimu afinó sus sentidos, mirando fijamente a Isabel.
"Este poder... Su nombre es... Sta—"
"Oye, Hans."
"¿Qué sucede, Dan?"
"Entiendo que Isa haya querido ser amable con Hakurei-san, y le haya ofrecido una de nuestras camas, pero..."
"¿Sí...?"
"¿Por qué tenemos que dormir aquí afuera?"
"... Hah."
Aunque Hans entendía perfectamente el punto de Daniel, su situación actual no le incomodaba, por lo que no pudo sino responder con un suspiro.
En ese momento, los dos hermanos se encontraban en una de las viejas habitaciones del Templo Hakurei, cada uno recostado en uno de los viejos futones que Reimu tenía para posibles invitados. A través de la ventana podía verse claramente la luna, colgando en el cielo despejado de una apacible noche de primavera.
Luego de haberse dado un buen baño caliente y de cenar, Isabel le propuso a Reimu dormir con ella en una de las habitaciones de Another Hole in the Head. Específicamente, en la que Hans y Daniel usaban, pues era la única con dos camas.
Reimu aceptó, por lo que Hans supuso que Daniel y él pasarían a dormir a la habitación de Isabel. Pero resultó que Isabel quería 'algo de privacidad' para Reimu y para ella... Lo que se tradujo en Hans y Daniel literalmente echados fuera del cubo, a dormir en el acabado templo.
"Conque 'privacidad', ¿eh?" Daniel siguió quejándose de la situación. "No tenía por qué echarnos..."
"Cálmate Dan, o vas a perder el sueño." Repuso Hans tranquilamente, mientras se acomodaba apoyando su cabeza sobre sus manos. "Yo entiendo la actitud de Isa: Hace años que no convivíamos con otra chica, y menos aún que tuviese nuestra edad. Es comprensible que esté más deseosa de entablar amistad con ella que nosotros. Seguramente también querrá hacerse pronto amiga de Marisa, y de Suika."
"Ya... ya veo..." Daniel respondió lentamente, como reflexionando sobre lo dicho por Hans. "No lo había visto de esa forma."
Habiendo respondido satisfactoriamente a las quejas de Daniel, Hans se reacomodó en su posición favorita para dormir.
"Hans..."
"¿Ahora qué sucede, Dan?"
Por unos segundos, no hubo respuesta.
(... ¿Se habrá quedado dormido?) Pensó Hans, cuando de pronto,
"... ¿Realmente habrá sido una buena idea haber venido a este lugar?"
la voz llena de incertidumbre de Daniel Hastings soltó una pregunta mucho más seria que las anteriores.
(Dan...)
"... Jamás había escuchado ese nombre." Fue la respuesta dada por Reimu, luego de pensar durante varios segundos en la palabra dicha por Isabel.
"Eso pensé. Yukari-san dijo que, a pesar de la naturaleza sobrenatural de Gensokyo, ese poder ha sido prácticamente inexistente aquí." Repuso Isabel, ya recostada en su posición normal. "Es curioso, ¿no parece?"
"Creo que empiezo a entender por qué Yukari no quiere que los demás sepan sobre vuestros poderes. Algo tan inusual definitivamente atraería a muchos curiosos indeseables... Heh, apuesto a que Remilia incluso sería capaz de salir de su mansión para echarles un vistazo."
"¿Remilia?" Nuevamente, la curiosidad ante un nombre desconocido hizo que Isabel preguntase.
"Es alguien de lo más molesto. Seguramente la conoce— no, pensándolo mejor, no es alguien a quien deban conocer."
"¿Eh...? Y-ya veo..."
"... Tengan cuidado, ¿de acuerdo?" Dijo Reimu, de manera repentina.
"¿Ah?"
"Sería bastante molesto que los tres terminaran involucrados en algún incidente," repuso Reimu, con un atisbo de insinceridad en su voz, "por no mencionar que Yukari me lo recriminaría por siempre."
"Sí, descuida. Por mi parte te puedo asegurar que no me meteré en problemas." Respondió suavemente Isabel. "Por otro lado, con respecto a Hans..."
"Hans..." Musitó Reimu.
En ese momento no tenía forma de saberlo, pero aun así lo sospechaba. Su actitud despreocupada, su cercanía con la Youkai de los Límites...
Definitivamente, Hans Bergersen terminaría siendo un verdadero dolor de cabeza para ella.
Hans pensó seriamente en lo que su hermano acababa de decir.
Aunque Daniel por lo general era un tanto reservado, cada vez que tenía alguna preocupación no temía decírsela a sus hermanos, siempre de manera tranquila y directa. Pero esta vez había algo diferente. Su tono de voz expresaba una intranquilidad muy poco común en él.
(Tal vez han sido demasiadas cosas para tan poco tiempo...)
"..."
"... Heh."
Habiendo tomado una decisión, Hans habló, con un tono de voz relajado, pero lleno de sinceridad.
"¿Qué pasa, Dan? No sabía que le tuvieses tanto miedo a los cambios."
"E-eso no..." Daniel masculló suavemente, antes de que Hans siguiese hablando.
"... Es difícil, ¿verdad? De Europa a Asia. De la Tierra a Gensokyo. De Humanos a Youkai... Ha sido toda una serie de cambios radicales. Es perfectamente normal sentirse incómodo cuando hay un montón de cosas a tu alrededor completamente fuera de tu entendimiento, de tu control. ¡Pero...!"
Hans ladeó levemente su cabeza, mirando el hermoso cielo nocturno a través de la ventana.
"Yo creo, Daniel. Creo firmemente que haber dado este 'gran salto' fue la decisión correcta. Creo sinceramente que esta 'tierra de fantasía' llegará a ser algo más que un lugar más para visitar. Creo que llegará el momento en que Reimu, Keine-sensei, Marisa, Suika, el Jefe, y muchas otras personas tendrán un valor especial para nosotros. Serán nuestros preciados amigos, aquellos a quienes conoceremos a fondo, y quienes nos conocerán a nosotros. También creo que en algún momento esa Aldea Humana será parte de nuestras vidas. Recorreremos sus calles sin perdernos, saludaremos a sus habitantes recordando sus caras, y entonces llegaremos a una vivienda, a la que llamaremos 'nuestro hogar'."
"..."
"No suena tan mal, ¿verdad? Darle la oportunidad a algo así..."
Ante aquellas palabras, Daniel Hastings no pudo sino mirar fijamente el techo sobre él por algunos segundos.
Y finalmente, con una sonrisa gentil y un suave suspiro, respondió.
"No. No suena nada mal."
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To be Continued...
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NOTAS DEL AUTOR:
Capítulo de transición, aunque espero que los pequeños detalles agregados por aquí y por allá hayan servido para que la lectura fuese amena.
Para ser sincero, los próximos Capítulos también serán más o menos de este estilo: Introductorios. Seguramente muchos querrán que saltemos ya a la acción, pero creo que, como lo dije hace tiempo, las bases deben ser bien sentadas para que luego el desarrollo fluya naturalmente.
De este Capítulo en particular hay tres puntos de los que quisiera hablar:
El Primero es, obviamente, la situación con Daniel y Yukari.
Daniel Hastings ha obtenido una habilidad que a simple vista pareciese no ser gran cosa, pero que si uno lo piensa cuidadosamente resulta ser uno de los deseos más antiguos de la humanidad: El poder comunicarse sin barreras.
¿Qué consecuencias le traerá en un futuro el deberle semejante favor a Yukari? ¿Y por qué los hermanos Bergersen tienen esa habilidad? Las respuestas yacen en la mente de una cierta youkai retorcida...
El Segundo es el futuro nuevo hogar de los tres hermanos.
A decir verdad, estuve tentado de que el Templo Hakurei se convirtiese en la residencia permanente de los hermanos. Pero entonces me di cuenta que sus interacciones con otros personajes se verían muy limitadas. Al fin y al cabo, el Templo Hakurei es conocido por estar bastante apartado.
Por lo que la Aldea Humana se convirtió en la siguiente opción. Allí podrán establecer contacto con los que viven en la Aldea, los que van a ella a comprar, los que la visitan durante los festivales, etc.
Los tres hermanos son humanos, así que es natural que la Aldea Humana se convierta en su hogar.
Y el Tercero... Más que hablar al respecto, quisiera disculparme. Me refiero a la pequeña burla que les hice con respecto al poder de los hermanos.
Luego de tres Capítulos, Isabel ha hecho lo que Hans no pudo hacer en el Prólogo: Invocar a su 'poder'.
Another Hole in the Head. Un cubo plateado por fuera, una dimensión de bolsillo por dentro.
¿Cómo una simple chica humana tiene un poder así? ¿Qué otros poderes poseen Hans y Daniel?
Lo siento, pero las respuestas no llegarán tan pronto. Huehuehuehuehuehue
... Ahora, en serio. Desde que comencé este FanFic he querido que el momento en el cual alguno de los tres hermanos revela qué tipo de poder posee sea uno épico. Durante una escena de acción, en un momento crítico. Y lo que hizo Isabel fue de todo, menos algo épico.
Es por eso que decidí hacer semejante rodeo y saltarme las explicaciones... Al menos para ustedes, lectores.
Y como forma de disculpa, les dejaré esta pista: Capítulo 07. Eso es todo.
Y con esto terminamos. Fin del segundo día, y ya los hermanos empiezan a tomar actitudes particulares con respecto a su Gran Viaje.
Reimu ya ha visto lo que los hermanos pueden hacer. Ahora es momento de que los tres hermanos vean lo que Gensokyo puede hacer.
Ahora, lo que dije al comienzo. La razón por la cual este Capítulo se tardó casi tres meses en ser publicado.
Creo haberlo mencionado antes: Vivo en Venezuela.
Un país que durante los últimos años ha ido pasando por una crisis de todo tipo: Económica, Política, y sobretodo Social. Una crisis que se ha ido agravando luego de la muerte del ex-Presidente Chávez el año pasado.
Escasez de artículos de primera necesidad, una inseguridad desenfrenada que en el 2013 le costó la vida a más de 24.000 seres humanos, una de las inflaciones más altas del planeta... En fin, mil y un problemas.
En Febrero de este año, lo que comenzó como una serie de protestas en uno de los estados fronterizos del país, el cual históricamente siempre ha estado un tanto aislado (Lo que lo ha hecho más vulnerable a esta crisis), fue escalando de manera lenta y progresiva. Y finalmente, el 12 de Febrero, durante una marcha de protesta en la capital aprovechando la efeméride del Día de la Juventud, se desató la represión.
Dos jóvenes fueron asesinados ese día por efectivos policiales. Y nada ha vuelto a ser igual.
Las protestas se desataron por todo el país, siendo en casi todas las ocasiones reprimidas de manera brutal por parte de la Guardia Nacional, y los grupos paramilitares auspiciados por el gobierno, que actúan como su brazo ejecutor. Noches como las del 19 de Febrero fueron especialmente terribles.
El resumen de este mes y medio de protestas ha sido: Más de 30 fallecidos, más de 1.500 detenidos, cientos de heridos por gases lacrimógenos utilizados indiscriminadamente o por armas de perdigones disparadas directamente hacia los protestantes, decenas de denuncias de abusos y torturas hacia los detenidos, ataques hacia conjuntos residenciales sólo por el hecho de tocar sus ollas como protesta, literalmente un 'apagón informativo' en los medios de comunicación, y un dirigente político preso.
Como comprenderán, en semejante situación me resultó imposible durante Febrero encontrar ánimos suficientes para escribir. Más de una noche estuvo el documento de texto abierto, sin que fuese agregada ni una sola letra, mientras yo veía página tras página de lo que sucedía en otras partes del país.
Y aunque las cosas se han calmado un poco por donde vivo, no logré escribir esto porque el país esté regresando a la normalidad, sino porque ya empecé a acostumbrarme a toda esta locura.
¿Por qué decidí escribir todo esto? Porque quiero que el resto del mundo sepa lo que está sucediendo aquí. Aún si no pueden hacer nada al respecto, quiero que sepan la realidad de Venezuela, dicha por un venezolano.
Por eso les pido a todos aquellos que estén leyendo este FanFic, que por favor se enteren de la realidad venezolana. Esto NO es un golpe de estado generado por partidos políticos de derecha junto a la clase alta del país. De hecho, en Venezuela no existen partidos 'de derecha'. Lo más parecido que tenemos es uno de 'centro-derecha'.
Esto NO es una conspiración del 'imperio norteamericano' contra una 'nación libre y soberana', cosa que no somos.
Es una protesta de miles, de millones, que ya no pueden soportar ver cómo un grupo de personas se han apoderado de todos los poderes públicos, y dirigen el país hacia el desastre.
Y para mis hermanos latinoamericanos, vean. Vean a lo que nos han llevado estas personas, que años atrás nos hablaban de 'pueblo y soberanía con el socialismo', y ahora son una encarnación evidente de un sistema fascista.
Si desean enterarse de manera objetiva sobre lo que sucede en este país, recomiendo visitar:
La página web de PROVEA (Programa Venezolano de Educación - Acción en Derechos Humanos), quienes han recopilado las denuncias contra los Derechos Humanos en las últimas semanas, y han emitido artículos al respecto, tanto en inglés como en español.
El blog de Rafael Uzcátegui, periodista independiente que ha sacado varias publicaciones con respecto a lo sucedido desde antes de que comenzaran las protestas.
Y en Facebook, las páginas de Pro Testa, sitio que recopila diferentes modelos de panfletos informativos, y la República Bananera de Venezuela, donde de forma humorística pero objetiva muestran algunas realidades del país.
En verdad lamento haber transformado esta historia de aventuras en una exclamación política, pero sentí que debía hacerlo.
Dejando atrás esto, llegamos al final.
Como ya lo he mencionado antes, por favor no se olviden de dejar comentarios sobre este Fic. Con excepción de trolls, acepto cualquier tipo de opinión o crítica.
La aventura da paso al asentamiento. Este es HerculesPoirot, que se despide. Hasta la próxima.
¡Nos vemos!
