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Jane se desplomó agotada después de un duro día de trabajo en el club de campo. En su vida había trabajado tanto. Y sabía que detrás de aquello estaba su madre. A duras penas se dio la vuelta en la cama y se quedó mirando el techo. Cuando volviera a casa iba a tener una charla muy interesante con Frederik. Estaba segura que aquello había sido idea de su madre pero no tenía ninguna duda que el servil de su secretario había estado más que entusiasmado con la idea de darle una lección. Todavía no le había perdonado que lo dejara en evidencia en aquella recepción con el embajador de Dinamarca. Jane sonrió al recordar como había acabado dentro del estanque de los jardines de palacio buscando el anillo de la mujer del embajador. Casi sin darse cuenta, los ojos se le fueron cerrando hasta que cayó completamente dormida. Para su desgracia, pocas horas después estaban tocándole a la puerta para despertarla.
"Jane!¿Estás despierta?" reconoció la voz de su nuevo amigo, Barry Frost. Lo había conocido el primer día que había empezado a trabajar en el club y le había caído bien desde el principio. Acostumbrada a un mundo de halagos vacíos, conspiraciones y falsas sonrisas, aquel cambio era refrescante. Todos los empleados del club tenían una habitación en la zona de servicio y comían en el comedor de empleados.
Incapaz de levantar la cabeza de la almohada, todavía con los ojos cerrados respondió con un gruñido somnoliento "no"
El hombre rió "Vamos, levántate! O no te dará tiempo a desayunar. Te espero en el comedor" Oyó como el hombre se alejaba charlando animadamente con los otros trabajadores que se encontraban en el pasillo. Pocos minutos después, con un gruñido de resignación se levantó de la cama. Lo último que le faltaba era perderse el desayuno y pasar toda la mañana en ayunas.
Cuando llegó al comedor vio a su amigo sentado en la mesa de siempre junto a su grupo habitual de amigos. Vince Korsak era el mayor del grupo y se encargaba de la seguridad del complejo. A su lado, peleándose con el tapón de un botellín de zumo estaba Susie Chang, una de las encargadas de la recepción. Jane cogió una taza de café y un par de tostadas recién hechas antes de sentarse junto a sus nuevos compañeros.
"Veo que la amenaza de quedarte sin desayuno ha sido más fuerte que el cansancio" La mueca de Jane le indicó que no le hacía gracia nada de todo aquello.
Otro de los hombres que estaba desayunando con ellos rió "¿Hace una semana que empezaste a trabajar aquí y todavía no te has acostumbrado al horario?"
"No estoy habituada a madrugar tanto pero no tardaré en acostumbrarme"
"Más te vale. Hoy va a ser mucho peor con diferencia"
"¿peor?" Le resultaba difícil de creer que aquello pudiera empeorar. El hermano de Frederik la había colocado en los establos y desde que su turno empezaba se pasaba todo el día acarreando pesados sacos, cepillando a los animales y limpiando sus cubículos. Pero tenía la ventaja de que aquello le permitía montar a caballo todas las mañanas y poder sentir por un momento que su vida volvía a la normalidad. Cuando estaba encima del caballo, sintiendo el aire sobre la cara, poniéndose a prueba obstáculo tras obstáculo podía sentirse libre. Y recordaba todo lo que estaba en juego en esos momentos.
Frost asintió "Peor. Durante la semana esto está más o menos tranquilo pero durante el fin de semana contamos con la inestimable compañía de los más pomposos, insufribles y caprichosos millonarios de Boston"
Ella conocía demasiado bien como podía ser la actitud de ese tipo de personas. Se había pasado la vida rodeada de ellas "Mierda" El resto de sus compañeros no pudo evitar estallar en una carcajada. Jane cogió lo que quedaba de su tostada y se levantó de la silla rápidamente "Bien, entonces voy a escaparme un rato para montar. Si necesitáis algo antes de que empiece el turno, estaré en la pista de obstáculos"
El resto de sus compañeros la despidió con un gesto de la mano. Hacía poco tiempo que Jane había empezado a trabajar con ellos pero no había tardado en ganarse un hueco entre ellos.
R&I
"Deprisa. Terminad el café y vayamos de una vez a cambiarnos de ropa. Quiero bajar a los establos cuanto antes"
"Por el amor de Dios Susan, son sólo las ocho de la mañana ¿Desde cuando estás tan emocionada por salir a montar a caballo?"
"Desde que Vivian Kensington le dijo que la semana pasada empezó a trabajar una chica nueva en los establos"
Maura la miró con pereza. No era la primera vez que Susan se interesaba en alguno de los trabajadores del club pero ella era incapaz de comprender que atractivo podría encontrar su amiga en sus líos amorosos con el personal del servicio "¿una moza de los establos, Susan?"
Si la mujer había detectado el tono de reproche en la voz de su amiga, lo dejó pasar por alto "Hay algo en la rudeza y los modales ordinarios de esa gente que me pone a mil"
"¿Y no te preocupa lo que diga la gente?"
La mueca de diversión de Susan no dejaba lugar a dudas "No seas ingenua Maura. La mayor parte de esa gente hace lo mismo que yo. Además, tampoco es que vaya a casarme con ella"
Maura se tomó el último sorbo de su café antes de levantarse de la silla decidida. Lo último que le apetecía era desperdiciar su poco tiempo libre en perseguir al nuevo objetivo de su amiga, así que cuanto antes consiguiera llevársela a la cama, antes podrían pasar a cosas más interesantes "Entonces acabemos de una vez por todas con esto. Vayamos a ver a esa novedad"
R&I
Cuando llegaron a los establos examinaron con detenimiento toda la escena, esperando encontrar a la mujer desconocida. Susan masculló desesperada "Maldita sea! No la veo por ninguna parte"
Maura estaba empezando a perder la paciencia "Esto es enorme. Será mejor que nos separemos si queremos encontrarla esta mañana"
Después de estar dando vueltas sin sentido por todo el recinto, Maura estaba empezando a desesperarse. Decidió echarle un vistazo a las pistas exteriores antes de darse por vencida y regresar junto al grupo. Cuando salió al exterior, lo primero que llamó su atención fue un jinete que estaba ejercitándose en la pista de obstáculos. Debía de ser alguien nuevo porque estaba segura que se acordaría de alguien así. Su estilo era perfecto, con movimientos elegantes y precisos. Sin darse cuenta, se apoyó en una de las barreras y se quedó asombrada contemplando el espectáculo.
Cuando Jane se dio cuenta de que había alguien observándola, desmontó del caballo y tomándolo de las riendas se acercó caminado hasta ella. No quería por ningún motivo que alguno de los socios se quejara. Su madre había dejado bien claro que debía comportarse como un empleado más y estaba segura que ninguno de sus compañeros había tenido la oportunidad de aprender equitación con los mejores jinetes del mundo.
"Pensé que no habría nadie a estas horas. Lo siento, enseguida me retiro"
"No te disculpes. Ha sido una demostración fantástica. Nunca había visto a nadie montar así"
Jane se encogió de hombros. Sin detenerse a pensar el alcance de su proposición, Jane se ofreció "Puedo enseñarte si quieres"
Aquella oferta era tentadora. Llevaba muchos años montando a caballo pero aunque su estilo era elegante, no podía compararse con el de aquella desconocida "Estoy segura que tendrás cosas más importantes que hacer"
"De 9 a 21 soy toda tuya"
"¿Trabajas aquí?" La postura que adoptaba encima del caballo, la manera en que tenía de dirigirlo en los obstáculos era demasiado elegante, demasiado depurada como para haberse aprendido de casualidad. Esa mujer debía de haber tenido profesores muy buenos, profesores que no podían permitirse la mayoría, mucho menos alguien que trabajaba doce horas por el salario mínimo.
Jane asintió, entre preocupada y divertida "Empecé a trabajar aquí la semana pasada"
Todas las piezas encajaron en la mente de Maura. Por fin había encontrado a la célebre desconocida de la que todas hablaban. Podía ver que era lo que había llamado la atención de su amiga. Aquella mujer tenía un aura de confianza difícil de pasar por alto. La voz grave era como un susurro que acariciaba cada centímetro de su piel "Había oído que habían contratado personal nuevo. Eres casi una celebridad"
Antes de que Jane pudiera preguntarle nada al respecto, Susan las interrumpió "Maura! Estaba empezando a preocuparme. Pensábamos que te habías cansado y te habías ido"
Maura se ruborizó. No se había dado cuenta del tiempo que había pasado desde que había dado con ella "No, encontré a…" Se interrumpió al darse cuenta que no sabía su nombre
Jane estrechó la mano de Susan "Jane. Me llamo Jane. Es un placer conocerte…"
Susan le estrechó la mano, recreándose. Admiró la suavidad de las manos de la mujer, la firmeza de su apretón. Se imaginó todo lo que podrían hacer esas manos "Susan y el placer será todo mío"
Maura sintió como una sensación desconocida le estrechaba la garganta al ver la forma en que Susan estaba mirando a la mujer.
Incómoda por la mirada de la mujer Jane se despidió "Mi turno empieza en menos de diez minutos"
Las dos mujeres se quedaron admirando la figura de Jane mientras se alejaba de las pistas. El pantalón ajustado, las botas de cuero y la camisa blanca realzaban cada una de sus curvas. Jane giró la cabeza y dirigiéndose a Maura señaló "Si consideras mi oferta ya sabes donde encontrarme"
