6
Maura atrajo a Jane contra su cuerpo, besándola lentamente. Jane la tomó por la cintura, evitando que en aquella ocasión se apartara de ella prematuramente. Deslizó las manos hacia sus espalda, cubriendo sus nalgas con las manos abiertas, memorizando las curvas sensuales del cuerpo de la mujer. Apretó, apremiándola a rodearle la cintura con las piernas. Sin dejar de besarla, Jane se acercó hasta la mesa donde había lanzado en trapo antes, y sentó a Maura sobre ella con delicadeza. La acercó a ella, besándola con hambre, obligándola a dárselo en un beso intenso y lento. Fue más exigente, acariciando su lengua con la suya, notando como Maura se volvía tan salvaje como ella. El sabor de Jane sabor volviéndola loca, borrando de un plumazo cualquier atisbo de prudencia de su mente. En esos momentos en lo único que podía pensar era en la mujer que tenía entre sus brazos.
Por suerte, Jane todavía tenía la voluntad necesaria para separarse de ella antes de que fuera demasiado tarde "Maura espera. Vayamos despacio"
El beso le había gustado tanto que Maura volvió a intentar repetirlo pero Jane se separó de ella otra vez "Al menos déjame invitarte a cenar"
Maura negó con la cabeza mientras volvía a besarla la delicada piel del cuello "No quiero cenar contigo"
Jane cerró los ojos bajo aquella caricia. Quería tomarse su tiempo con ella pero no le estaba poniendo las cosas fáciles "Ah, ¿no?"
Maura negó mientras mordía la piel de su hombro que había junto al cuello "No. Quiero disfrutar de ti, de todo tu cuerpo"
Jane se excitó al oírla hablar así. Desde que había sido capaz de tomar sus propias decisiones con un mínimo de sensatez se había dedicado a disfrutar de todo los placeres que la vida le ofrecía. Se había escapado más de una noche disfrazada para poder disfrutar de una buena fiesta. Había tenido que negociar con varios paparazzi para evitar que salieran algunas fotos comprometidas. Había dado esquinazo a sus guardaespaldas para poder hacer cosas no demasiado bien vistas para alguien de su posición. Y había podido disfrutar de la compañía y el cuerpo de muchas mujeres hermosas. Disfrutaba de la relación hasta que se cansaba de fingir un interés que pronto se agotaba. Siempre empezaba todas sus relaciones con la esperanza de encontrar a alguien que consiguiera cautivarla, volverla loca de deseo y hacerle desear por fin sentar la cabeza pero hasta el momento ninguna de sus conquistas lo había conseguido. Antes o después siempre acababa aburriéndose. Al final, cuando la pasión de los primeros días desaparecía, se sentía atrapada en unas relaciones que iban poco a poco asfixiándola. Pero con Maura era diferente. Quizás en parte se debía a que era una de las pocas veces en que alguien le había puesto las cosas difíciles. Acostumbrada a que todo el mundo se inclinara ante ella, a conseguir siempre lo que quería o quizás era porque por primera vez en su vida alguien la quería a ella, a Jane, no a la princesa de Terramar. Por cualquier motivo Maura era un cambio refrescante y estimulante
La camisa de Jane estaba siendo un estorbo para poder explorar su cuerpo como quería. Mientras le mordía el cuello y lo lamía después, Maura recorrió el abdomen de Jane hasta coger el borde la camisa de Jane e intentar quitársela "¿Y quieres hacerlo en medio de los establos? No es que me importe, por mi podemos hacerlo donde te venga en gana. Siempre me ha gustado probar cosas nuevas pero va a ser un verdadero espectáculo si se le ocurre entrar a alguien dentro de cinco minutos"
Maura pareció recuperar la cordura de repente, recordando que estaban haciendo y donde "Oh, Dios mío" Rápidamente se bajó de la mesa, arreglándose la ropas arrugadas y fuera de sitio.
Jane se rió con ganas "No ha sido para tanto. Si un beso te ha dejado sin palabras, cuando por fin pueda disfrutar de ti sin miedo a que nos interrumpan, voy a hacerte delirar de placer"
Maura encontraba aquella fanfarronería tentadora. Le encantaba aquella actitud desafiante de Jane, le excitaba ver su lado dominante. Se moría de ganas de comprobar si era igual en todas las facetas de su vida. Y no tenía ganas de esperar mucho en hacerlo. Sabía que era una locura invitar a alguien a quien apenas conocía a su casa pero era mucho más seguro que arriesgarse a ir a cualquier otro sitio y que alguno de sus amigos las reconociera. Si alguien reconocía Jane iba a armarse un escándalo y no tenía ganas de empezar a dar explicaciones. Además, salir a cenar fuera suponía tener que buscar restaurante y luego un hotel. Si cenaban en su casa las cosas serían más rápidas y fáciles.
"¿Tienes boli y papel?"
Jane negó con la cabeza "No, pero tengo buena memoria"
"Bien. Vivo en el 5810 de Pickney Street. Te espero esta noche para…" se lamió los labios mientras miraba fijamente los de Jane "… cenar" Antes de marcharse del establo, Maura atrajo contra su cuerpo y la besó lentamente "Cuando por fin te tenga para mi sola, voy a disfrutar de ti sin prisas, centímetro a centímetro" Cuando acabó de besarla, se encaminó hacia la puerta, orgullosa de su audacia
Jane la miró con impertinencia "¿Es una amenaza?"
Maura sonrió con provocación por encima del hombro "No. Es una promesa"
Con el corazón latiéndole a mil por hora, Jane observó como Maura movía las caderas más de lo habitual mientras se marchaba. Se moría de ganas por que llegara la hora de la cena.
