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Jane miró fijamente el techo mientras intentaba recuperar el aliento. Acababa de tener el orgasmo más intenso que recordaba. Nunca en su vida se había compenetrado tanto con nadie. Hacía un mes que ella y Maura habían empezado su relación y cada día que pasaba era más y más consciente de que Maura no era una mujer más en su lista de amantes. Aunque su relación era clandestina, cada vez que la veía quería besarle delante de todos para que no hubiera duda de que era suya. Se ponía nerviosa cada vez que sabía que iba a encontrársela y buscaba cada excusa posible para pasar tiempo cerca de ella. Por primera vez en su vida estaba enamorada.

Despacio, recorrió la curva de la cadera de Maura con un dedo. Encontraba maravillosa la suavidad de su piel. La caricia provocó que Maura suspirara feliz. Jane se acomodó para recorrer el contorno del cuerpo de su amante con los labios. Continuó besándola hasta llegar a su boca. La besó despacio antes de confesarse "Estoy harta de esconderme Maura"

Maura se incorporó estrechando la sábana contra su cuerpo desnudo. Sabía que ese momento iba a llegar tarde o temprano. Pero no estaba preparada para afrontarlo "Jane…"

Jane se apoyó en un codo, decepcionada al perder el contacto con los labios tibios de la mujer "Estoy dispuesta a dejarlo todo por ti Maura"

Maura la miró con tristeza "Sabes que no puedo hacerlo Jane" Intentó cogerle la mano pero Jane rehuyó el contacto

Jane se levantó de la cama, intentando poner distancia entre ella y su amante. Cogió la camiseta y los shorts y se vistió "¿Quieres continuar así toda la vida? ¿O sólo voy a ser un entretenimiento hasta que te canses?"

Cubierta por la sábana, Maura se acercó a ella "Te quiero Jane, eso no va a cambiar. Puedo cuidar de ti. He estado viendo casas para que puedas mudarte. Podríamos vernos todos los días. No tendrías que volver a trabajar"

Jane no podía creer lo que estaba oyendo. ¿Acaso estaba pidiéndole que fuera su mantenida? "¿Estás hablando en serio? ¿De verdad crees que voy a rebajarme a convertirme en tu amante?"

No hizo falta que Maura dijera nada más. Aunque intentó disimular, sus ojos la traicionaron. Jane dejó caer los hombros, derrotada por su descubrimiento "Te avergüenzas de mí"

Maura notó como los ojos le ardían "Compréndelo Jane. Mi familia es una de las más importantes del país y eso conlleva una gran responsabilidad. No puedo hacer lo que me pide el corazón. Se espera mucho de mí "

Jane sonrió con tristeza al notar la ironía de su situación "No me importa quién eres ni lo que tienes. Sólo me importas tú y lo que hay entre nosotras. Te quiero, más que a nada y más que a nadie. Maldita sea Maura! Estoy dispuesta a renunciar a todo por ti"

Maura sintió las lágrimas cayéndole por las mejillas "No puedo ofrecerte nada más Jane. Lo siento"

Jane notó como el mundo se le desmoronaba bajo los pies "No… no puedo seguir aquí"

Llorando, Maura intentó detenerla "Jane! Espera! No te vayas, por favor!"

Jane salió de la habitación sin mirar atrás. Cuando llegó a la calle empezó a correr desesperada. Necesitaba escapar de allí, necesitaba alejarse de todo lo que le recordara a Maura. No podía imaginarse su vida sin ella pero tampoco podía vivir una mentira, como si lo que había entre ellas fuera algo vergonzoso que había que esconder.

Cuando llegó al club, los pulmones le ardían por el esfuerzo y las piernas le temblaban a causa del cansancio. Sin detenerse un segundo más del necesario, escribió una carta de despedida para sus compañeros y la dejó en el casillero de su amigo Frost. Sin molestarse en hacer el equipaje, subió al primer taxi que pudo encontrar y le indicó la dirección de la embajada de Terramar.

A pesar de cómo iba vestida, los guardias de la puerta enseguida reconocieron a su princesa. Rápidamente salieron a recibirla y después de darse una ducha y cambiarse de ropa la llevaron ante el embajador. El hombre, sorprendido por la inesperada visita, se prestó rauda a ayudarla. Le dio a Jane la intimidad necesaria para hacer una llamada que le costó menos esfuerzo del que había pensado. A fin de cuentas, ya todo le daba igual.

Fue el secretario de la reina el que atendió la llamada "Frederik dile a mi madre que no necesito más tiempo. Me casaré con Lady Marjorie"