Capítulo 5:
Última esperanza
POV Zoey.
Yo aún recuerdo como comenzó todo: yo estaba con mis padres cenando tranquilamente cuando uno de esos infectados entró y atacó a mi madre, mi papá, policía, pudo matar al zombi pero mamá se convirtió y lo mordió a él. Luego de dispararle a los que había sido mi madre, papá me dio su arma y me indicó que le disparara antes de que se transformara en uno de ellos, yo, destrozada, cumplí la orden… lo había perdido todo en unos segundos.
Por suerte la vida me hizo toparme con Bill, quien hasta ahora ha sido un padre para mí, y con Francis y Louis. Ellos tres han hecho de todo para protegerme, sabiendo que soy la más joven del grupo, pero yo sé defenderme bien, como fanática de las películas de terror y de zombis podríamos decir que sabía manejar el tema.
Estábamos los cuatro en la terraza del pequeño edificio, matando hordas y hordas de esos malditos podridos. El helicóptero no encontraba lugar para aterrizar debido a la cantidad de muertos vivientes, sentimos disparos desde el vehículo aéreo.
- ¡Excelente, traen soldados! – exclamé mirando al cielo.
Era verdad, el helicóptero transportaba soldados en su interior y no dudaron en ayudarnos a exterminar a los zombis que nos rodeaban.
- ¡Sí, Dios bendiga al ejercito! – gritó eufórico Louis.
Por fin pudimos acabar con los últimos zombis que quedaban con vida, el helicóptero militar pudo aterrizar tranquilamente, de allí casi media docena de soldados bajaron y nos miraron sorprendidos.
- Tienen suerte, no es normal encontrar sobrevivientes. – dijo uno de los soldados, parecía ser un teniente.
- Saludos soldado, soy el veterano William Overbeck y ellos son Zoey, Louis y Francis. – se adelantó Bill presentándonos a cada uno.
- ¿Son invulnerables al virus? – preguntó otro soldado.
- Afirmativo, nos han mordido, arañado, vomitado y golpeado, como pueden ver seguimos siendo humanos. – contestó nuestro viejo amigo.
- Gente como ustedes nos vendría bien… - siguió el teniente. – pero debo darles una mala noticia: debido a la capacidad del helicóptero solo podemos llevar a UNO de ustedes cuatro.
Nos paralizamos ante lo dicho por el teniente, solo uno de nosotros cuatro podía huir con ellos de la infección, pero todo el tiempo que pasamos juntos nos hacía muy difícil pensar en separarnos. Para empeorar todo, unos feroces gritos y gruñidos cortaron el incomodo silencio, pronto la tierra comenzó a temblar, unos ruidos de golpes nos helaban la sangre.
- No… no puede ser… no ahora… - decía Bill.
Rompiendo el techo y abriéndose paso con sus enormes brazos, apareció esa criatura que tanto odiamos, el más duro y terrible que adversario que enfrentamos de vez en cuando.
- ¡¿Qué mierda es esa cosa?! – gritó el teniente señalando al sujeto en cuestión.
- Le presento mi amigo, lo que tenemos enfrente es… un Tank. – respondió Francis cargando su escopeta de combate.
El maldito Tank estaba a varios metros pero en poco tiempo lo tendríamos encima. Bill, Louis y Francis se quedaron hablando entre ellos y me miraban de rato en rato, como poniéndose de acuerdo en algo. Cuando terminaron de hablar Bill se dirigió a mí.
- Zoey… ve al helicóptero.
- ¡¿QUÉ?! ¡¿Y dejarlos a ustedes solos con eso, Bill?!
- Tienes que irte, eres la más joven de nosotros, tienes aún toda una vida por delante, yo ya viví la mía.
- Y yo. – siguió Francis.
- Yo también viví lo suficiente. – me decía Louis con una sonrisa, aunque sentía el miedo en su ser.
- ¡Rápido, hay que irnos! – hablaba el teniente mientras regresaba al helicóptero con sus soldados, uno de ellos me tironeó del brazo.
- ¡Pero no quiero dejarlos! – dije llorando tratando de resistirme a subir.
- No te preocupes, le enviaré las coordenadas a la base para que manden otro helicóptero por tus amigos. – me tranquilizaba el piloto.
- ¿Lo ves Zoey? Pronto vendrán a buscarnos. – me decía Bill con tono tranquilo.
- Pero Bill… Francis… Louis…
- Tranquila Zoey, ese Tank no podrá contra nosotros. – reía Francis listo para combatir.
- Sí, estaremos bien. Ahora ve, no te preocupes por nosotros. – concluía Louis.
Quería despedirme pero sabía que no haría falta, los rostros de ellos decían todo lo que había que decir. En silencio y con mis ojos aun llorando subí al helicóptero y este comenzó a elevarse. Desde mi ventanilla pude ver como el gigantesco Tank se acercaba rápidamente a mis amigos así que tomé mi rifle de caza y le pedí permiso al teniente para disparar.
- No puedo dejarlos morir así. – dije, él no contestó nada.
Con la ayuda de la mira telescópica comencé a dispararle a esa mole mientras Bill, Francis y Louis hacían lo mismo, disparé hasta que el helicóptero me hizo perderlos de vista, volando bajo. Seguí mirando como pude, lo ultimo que vi fue al Tank sacar un enorme trozo de suelo, tan grande como una persona y amenazar con lanzarlo.
Fin del capitulo
Bien, así concluye el quinto capitulo, perdón si fue muy corto, aún falta el gran final.
Bueno, sin nada más que decir, nos vemos en el próximo capítulo.
Ale93371.
