Capitulo 1
Disclaimer: Sakura Card Captors no me pertenece y tampoco ninguno de sus personajes.
-….- dialogos
_*_*_*_*_*_*_*_ cambio de escena o lugar
letra cursiva - evento pasado
El día anterior Eriol había llegado con varias bolsas de ropa. Le encantaba ir de compras y no precisamente por la actividad de escoger un guardarropa nuevo. Siempre había mujeres dispuestas a atenderlo en un aspecto más personal mientras visitaba las boutiques.
¿Adicto al sexo? No. Adicto a las mujeres. Esa era la descripción mas exacta de él. Cada mujer era un mundo para él y le encantaba jugar al conquistador. Tenía una regla, jamás acostarse dos veces con la misma persona. Estaba una excepción, una pelirroja mayor que él, empleada de su padre. Directora de finanzas de la compañía, Kaho Mitzuki. una excelente compañía para él, tanto dentro como fuera de la cama.
Tal vez seria momento de hablar con la pelirroja e invitarla a su pequeño paraíso por unos días. Podría llegar a aburrirse de las atracciones de Jamaica.
El oji azul suspiró mientras su mente se enfocaba en su asistente. Por su nombre y su acento era fácil de identificar que era extranjera. Finalmente admite que ella tenia uso ojos muy expresivos que se quedaron grabados en su mente. Además la chica poseía un cuerpo difícil de pasar desapercibido. A pesar de que sabia de antemano que podría ser una espía de su padre, una parte de su cuerpo despertó al repasar mentalmente la silueta de la castaña.
Además del sexo, su hobbie favorito eran los negocios. Su padre siempre lo enviaba a cerrar tratos por que poseía el carisma para tratar con sus socios. Su habilidad había logrado que la compañía de su padre creciera en un 50% en menos de 10 años. O algo así había escuchado de Kaho, odiaba pensar en números. Le provocaban un dolor de cabeza.
La problemática que días atrás había discutido con su padre invadió de nuevo su mente. La verdad es que no tenia ni idea de cómo había desaparecido tanto dinero del capital de la empresa y sobre todo estaba seguro que él no tenia nada que ver, aunque su padre sugiriera tal cosa.
El estrés de la situación tensó sus músculos. Había viajado tantos kilómetros para evitar ese tipo de cosas. Tenía que despejar su mente rápido.
Su imaginación lo llevo con su inocente asistente. Era cierto que ella muy despistada pero era mujer, y con rasgos únicos por la zona y una actitud hasta cierto punto infantil. No tendría la personalidad que su padre requería para mantenerlo vigilado. Tendría que usar sus métodos mas eficientes para sacarle la verdad a su pequeña asistente y hacerle ver a su padre que ya no lo podría mantener vigilado.
El mejor método que se le ocurría era seducirla y llegar a un punto donde ella tuviera que suplicar. Eriol consideraba que ese es el momento mas importante por que cuando las mujeres están cegadas de placer, es cuando comienzan a decir lo que realmente pasa por sus pequeños cerebros. Es el momento donde empiezan a caer.
Se incorporó en la cama y respiró hondo al momento que llamaron a la puerta.
-Adelante
-Señor- la castaña asomó su cabeza tímidamente- traigo el desayuno. ¿Puedo pasar?
-Si.- Eriol se acomodó en la cama mientras la chica ponía una bandeja en sus piernas.-Seguiste mis indicaciones- observó
-¿Algo más que se le ofrezca?
-Prepárame un baño de burbujas. Quiero que me hagas una cita con la masajista en el balcón de esta habitación a la una de la tarde.- señaló con la cabeza mientras comenzaba a comer sus alimentos- También quiero que saques la ropa de esas bolsas y la acomodes en el armario. En las bolsas también encontraras una computadora portátil, conéctala a la corriente.
-¿Algo mas señor?- la castaña iba vestida al parecer con la misma ropa del día anterior. Su rostro se veía cansado pero no quería dar muestras de ello.
-Si, quiero tratar un negocio con usted.
-¿Señor?- la chica volvió a sonrojarse.
-¿Cuál es tu nombre?
-Sa-sakura Kinomoto
-Señorita Kinomoto soy un hombre de negocios. Usted fue contratada para cumplir mis ordenes, ¿ es correcto?
-Correcto
-Muy bien, quiero proponerle un negocio. Quiero que además de trabajo que usted realiza como mi asistente, realice un trabajo menos laborioso y mas carnal.
-Señor yo no….- tartamudeo la chica
-Señorita Kinomoto, no estoy acostumbrado al rechazo. Antes de que me de una negativa, escuche la propuesta. Soy directo, quiero sus servicios. Créame que le pagaré bien.
-Señor, perdone que rechace su oferta….
-No lo hagas.
-…Pero me veo en la necesidad de aclararle que yo no ofrezco esos servicios. Si quiere esa clase de entretenimiento puedo contactarle unas chicas del hotel.- se mantuvo firme al decirlo.
Eriol no le contestó. Siguió degustando de la deliciosa comida que tenía enfrente analizando las palabras de Sakura.- Esta bien. Pero que no sea la misma de ayer. Quiero alguien nuevo.
-De acuerdo señor- la chica se dirigió al baño de su jefe.
-Una ultima cosa señorita- La asistente se detuvo en el marco de la puerta- considere mi oferta. Estoy seguro que podremos llegar a un acuerdo.
Eriol salió del baño en medio del vapor del agua caliente con una toalla amarada ligeramente a su cintura. Se sorprendió al ver el estado de la habitación. Esa chica si que era buena. Estaba reluciente el lugar. Las bolsas habían desaparecido, la cama estaba perfectamente hecha y había un pequeño florero en una de las mesas de noche.
Observaba tranquilamente el lugar mientras se dirigía al armario cuando tropezo con su asistente.
-Disculpe- dijo. Llevaba en sus manos un par de camisas perfectamente dobladas.
-Será mejor que a partir de ahora te fijes por donde caminas, señorita Kinomoto- dijo el ojiazul
-Lo haré señor- dijo ella con la boca seca al percatarse del atuendo de su jefe.
Es cierto que no podía dejar de verlo. Su jefe tenía el torso perfectamente marcado. La toalla que tenía en su cintura parecía que en cualquier momento podía caer.
Tragó saliva al darse cuenta que él la miraba de forma calculadora observando su rostro. Sus ojos azules se posaban en los de ella mientras se acercaba lentamente.
-Eres muy obediente.- Eriol vio esto como una oportunidad. Para él no pasaba desapercibido que Sakura admiraba su cuerpo.- ¿Si te doy una orden, podrías hacerla sin protestar?- se acercó hasta acorralara contra la pared.
-Depende de lo que me pida- Y ahí estaba de nuevo la propuesta, esperando a que saliera de los labios del empresario.
-Se trata de un trabajo en mi cama. – la sonrisa del empresario era demasiado seductora para el gusto de la chica.
-Señor Hiragizawa creo que ya habíamos aclarado ese asunto.- Kinomoto respiro pausadamente.
-Le pedí que lo reconsiderara. ¿Cuál es el precio de su cuerpo señorita Kinomoto?
-"El precio"-pensó ella. Se irguió y se apartó de su camino yendo al armario a guardar las camisas.- La masajista llega en 20 minutos. ¿Alguna otra cosa en que lo pueda ayudar?
-Ya que lo mencionas….
-Con permiso Señor Hiragizawa.- Sakura sonrió victoriosa y salió tranquilamente de la habitación dejando a Eriol con la palabra.
Sakura terminaba de prepararse un bocadillo con las sobras del desayuno de su jefe cuando la masajista bajó de las escaleras con el rostro sombrío y su ropa desacomodada. No había que ser un experto para entender lo que había pasado. El Sr. Hiragizawa parecía querer romper un récord personal.
La masajista miró a Sakura silenciosamente mientras salía de la propiedad. La castaña la conocía, como a cada chica del hotel que con tal de ganar un poco de dinero extra se prostituía. No era sorpresa que la situación de Jamaica era delicada pero ella nunca considero esa actividad como una fuente de recursos. Su cuerpo ya había pasado por suficiente para que los lujuriosos hombres continuaran aprovechándose de ella.
La propuesta que le había hecho el huésped la había tomado por sorpresa. Lo que más quería ella era pasar desapercibida para este tipo de actividades. Ahora temía que Hiragizawa buscara de nuevo la oportunidad de hacer una oferta de ese tipo. De considerar una cifra para tal acto, sabría que con eso tendría su boleto de salida de Jamaica. Pero no podría hacerlo.
Su angustia podría aumentarse. Ya que si rechazaba rudamente el huésped, podría pasar un reporte al hotel y a ella la podrían despedir. Tenia que buscar la forma de evadir al Sr. Hiragizawa a como de lugar.
-¿Señorita Kinomoto, se encuentra ocupada?- la voz la sobresalto
-No, disculpe- Eriol entró en la cocina llevando su bata de baño- ¿se le ofrece algo?
-He comprobado satisfactoriamente sus cualidades para la cocina. Deseo ofrecer una cena en unos días para el Sr. Friedmann, como muestra de agradecimiento por el buen trato que he recibido siempre que he visitado el hotel. Quiero que usted se encargue de los preparativos.- los ojos azules la examinaban mientras tragaba saliva.
El Sr. Friedmann era el dueño del hotel y era conocido por su gran carisma pero se transformaba cuando alguno de sus empleados no hacia lo estipulado. Sakura llevaba poco trabajando en el hotel y solo había visto a su jefe una vez, pero no podía evitar escuchar todos los rumores que circulaban en cuanto a lo que sucedía tras las puertas de la oficina del hotelero.
-¿Desea un platillo en especifico para la cena?
-Carne- miró lascivamente a la chica.
Sakura levanto su mirada y trató de mantenerse serena. No quería hacer algo indebido, necesitaba este trabajo y no iba a permitir que un millonario lujurioso lo arruinara.
-Kinomoto ¿que opina usted de la honestidad?
La pregunta la tomó desprevenida.- ¿Perdón?
-Quiero su opinión. ¿Puedo preguntarlo?
-Si
-Conteste por favor. -Eriol fue al refrigerador por un poco de jugo de naranja mientras esperaba la respuesta de Sakura.
-Es una virtud que desgraciadamente muchos carecen- dijo sin rodeos y con un brillo en los ojos.
-¿Usted posee esa virtud?
Eriol se giro para ver su reacción
-Las personas desconfían de las mismas personas, aun cuando estas mismas digan cosas honestas.
-No evada.
-No lo hago. Aunque le dijera que soy una persona honesta, ¿Usted me creería?
-Touché
Los jóvenes se quedaron en silencio, pero mantenían un duelo de miradas.
-No gano nada con mentirle señor Hiragizawa. – finalmente habló la castaña- prefiero decir una verdad dolorosa a una mentira piadosa.
-¿Trabaja usted para mi padre?
Sakura pestañó varias veces. ¿Había escuchado bien?- Trabajo para el hotel, señor.
Eriol dejó su vaso de lado y se cruzó de brazos- ¿Pero mi padre solicitó sus servicios para espiarme?
-No señor.
-Sabe que si fuera así, yo podría igualar y ofrecer mucho mas de lo que le van a pagar por pasar información.
-Señor le repito que trabajo únicamente para el hotel. No realizo servicios adicionales, sea de dama de compañía o agente secreto. – dijo irónicamente provocando que Eriol soltara una carcajada.
Sakura sonrió a su propio comentario. La risa de Eriol era contagiosa. El empresario se quitó los lentes limpiando las lagrimas de sus ojos.- Buena respuesta señorita. Muy ingeniosa.
-Gracias. Espero que le quede claro señor.
-Por el momento creo que estoy satisfecho con su respuesta.
-Perfecto, si me lo permite, quiero pedirle un favor señor.
Esto si que era nuevo para Eriol. – Adelante
-Me queda claro que es un hombre poderoso, pero deje de querer arreglar todo con dinero. El dinero no es siempre la solución a todo.
Con plumero en mano, y una escoba en la otra, la castaña limpiaba con gran entusiasmo los muebles de la estancia. Eriol la observaba desde el marco de la puerta en completo silencio. Llevaba mas de 15 minutos observándola y podía jurar que tarareaba mientras hacia la limpieza.
Sakura se acercó a una macetón que se encontraba escondida en el comedor y dejando de lado sus cosas comenzó a empujarlo rumbo a la sala. Fruncía su rostro de tal forma debido al esfuerzo que hacia que desfiguraba su peculiar rostro. La castaña de repente tropezó cayendo encima del macetón ensuciando todo a su alrededor, incluyéndola.
-Awww…. Me dolió- exclamó. Enmudeció al ver el desastre que había causado- No es cierto! Jamás terminaré de limpiarlo.
Eriol, quien fue espectador de todo, comenzó a reírse sin pudor. Sakura se giró para fulminarlo con la mirada.
-Perdón no puedo evitarlo, jajajaja- continuó el inglés.
Sakura respiró pausadamente. Con la cara roja se levantó y con cuidado comenzó a recolectar la tierra.- En seguida lo limpiaré.
-Será mejor que se bañe primero- dijo ya el joven más tranquilo- lo único que logra así es ensuciar de más. Esparcirá por todos lados tierra.
-Lo lamento señor- agachó la mirada apenada
-Puede usar mi baño para asearse. Daré una vuelta por la playa, cuando regrese quiero todo esto limpio y la comida esperando. Comida italiana- dijo ya mas serenamente. Sakura había esperado un reproche por su parte.
-Muchas gracias
Sin mas palabras Eriol salió al jardín. Sakura subió a la habitación principal para darse un baño rápido en la regadera. Al salir se percató de que no tenía una muda extra dentro de la casa, así que con la toalla como única prenda , salió de la habitación cuidadosamente.
Llego al cuarto de lavado sin problemas. El Sr. Hiragizawa había sido muy amable al permitirle usar su baño, muchos huéspedes ni siquiera se habrían tomado la molestia en decirle algo así, simplemente la hubieran corrido del lugar. Mientras la lavadora trabajaba en su ropa y aprovechando que su huésped no estaba, fue a la cocina para hacer los preparativos de la comida.
Estaba tan concentrada en lo que hacia que apenas alcanzó a escuchar que era el momento de poner la ropa en la secadora. Su suerte cambio cuando al salir del cuarto de lavado se topó con Eriol.
-Señorita Kinomoto esas no son formas de vestir en un horario laboral- dijo divertidamente.
-Lo lamento señor, pero no tenía otra prenda. En seguida me cambiaré, la ropa ya esta en la secadora- Sakura sujeto su toalla esperando poder cubrir su cuerpo.
Pero Eriol estaba maravillado con la imagen que le daba. El cuerpo de la asistente era pequeño pero muy bien proporcionado. Era delgada y con una piernas largas y moldeadas por el ejercicio. Su vista se detuvo en los senos de ella que comenzaban a inquietar su entrepierna.
-Sabe, creo que consideraré pedirle que venga así a trabajar- dijo el colocando sus manos en los bolsillos de su pantalón.
-No creo que sea apropiado señor.
-Nada de lo que pienso en este momento es apropiado señorita Kinomoto- se acercó peligrosamente acorralándola contra la pared.
-Por favor, le pido que no sugiera o haga algo inapropiado señor- ella desvió la mirada.
Eriol acortó aun mas la distancia para olfatearla. Curiosamente olía a él, seguramente había usado su shampoo, excitándolo sorpresivamente
-Usted ha usado uno de mis artículos personales
Ella no contestó. Cerró sus ojos al no encontrar forma de salir de la situación. Eriol estaba torturándola al no hacer nada.
Con un dedo acarició uno de los hombros de ella. Su piel era suave como la seda.
-Mírame- susurró él.
Ella se negó, abrazándose a si misma como forma de protección y comenzó a temblar de miedo.
-Por favor, no me haga nada- la asistente trataba de contener las lagrimas
Poco a poco Eriol se alejó en silencio. Nunca había escuchado una suplica así de desesperada.
-Vete a cambiar. No salgas hasta que tu ropa este totalmente seca.
Sakura abrió los ojos sorprendida, Eriol había desaparecido. Estaba tan segura que Hiragizawa iba a hacerle algo que no pensó en la posibilidad de que en verdad, él joven inglés tenía autocontrol.
La actividad favorita de la castaña en estos últimos dos días había sido correr por la residencia preparando todo para la cena que su huésped quería ofrecer. El día había llegado y la cocina estaba inundada de un aroma delicioso. Sakura se había esforzado con justa razón. Quería demostrarle al señor Friedmann que era una buena empleada y que había hecho lo correcto a contratarla. Y eso la ayudaba a mantenerse alejada de Hiragizawa después de su "intimo encuentro".
Eriol no había vuelto a hacer ninguna proposición de llevar acabo actividades en horas extras de trabajo y agradecía al cielo por ello. El empresario era un hombre demasiado insistente y no deseaba tener una discusión con él.
Mientras hacia los últimos preparativos de la cena, Eriol Hiragizawa apareció en la cocina vistiendo un sencillo pantalón de lino con una camisa blanca y desabrochada de los primeros dos botones.
-¿Esta todo listo?
-Buenas noches señor Hiragizawa- dijo ella haciendo una pequeña reverencia sin quitarle la atenacen a la comida- todo esta como usted lo indicó.
-Perfecto
El timbre sonó en esos momentos. Sakura salió a recibir al invitado.
El Sr. Friedmann era una persona corpulenta de una estatura baja. De pelo castaño y tez morena y bigote.
-Eriol Hiragizawa. – saludó bastante contento ignorando a la asistente. Sakura se deslizo silenciosamente a la barra esperando indicaciones de Eriol.
-Sr. Khenan Friedmann, un placer que haya podido acompañarme a cenar hoy.
-Bah, el placer es mío
-¿Gusta algo de beber?
-Whisky en las rocas
-Kinomoto que sean dos.- dijo Eriol. La castaña asintió con la cabeza mientras se disponía a preparar las bebidas.
-Es un placer volver a tener por aquí. La ultima ocasión tuvo una estancia muy corta.
-Tres días me parecieron suficientes en aquel entonces. Ahora planeo quedarme un poco mas.- Hiragizawa indicó a su invitado que tomara asiento en la sala
-¿Tendremos el honor de tener a su padre en nuestras instalaciones?
Eriol frunció los labios un poco- Lamentablemente solo contara con mi presencia.
-Ya veo. Seguramente el viejo Hiragizawa debe tener mucho trabajo. He escuchado los rumores, si me permite decir.
-¿Rumores?
-Si, de que la compañía esta perdiendo millones. Pero solo son rumores, no creo ni un pelo de eso. El viejo Harold es una persona muy astuta. Debe ser parte de una estrategia, ¿Me equivoco?
Eriol se cruzó de brazos- Por supuesto- dijo seriamente- mi padre es muy minucioso en las finanzas de la empresa que no permite que nadie mas que Kaho Mitzuki y yo revise los estados financieros.
-Evidentemente. La señorita Mitzuki es una hermosa e inteligente mujer. Es la única mujer que he conocido que merezca mi respeto- guardó silencio cuando Sakura entró en la habitación. Miró a la chica cuando ella le dio la espalda, Eriol se percató a donde iban dirigidos los ojos de su invitado.
-¿Perdón?
-Se que estos tiempos son muy modernos, pero mi pensamiento es tradicionalista. Considero que las mujeres solo sirven para las labores domesticas y como entretenimiento- dijo sin tapujos. Sakura depositó la bebida en la mesa de estar, luego silenciosamente salió de la habitación rumbo a la cocina.
-¿Solo eso?¿Cual sería su opinión de Kaho?- dijo incómodamente
-Si solo eso, ya sabe, un lugar donde meter el palo.- se rió de su propio chiste- Kaho me sorprende por que tiene una mentalidad como la de usted y a mía.
-¿Masculina?
-En cierta forma.- tomó un poco de su bebida- Kaho considera a los hombres como usted y yo consideramos a las mujeres. Ha sido capaz de llegar a un puesto bastante alto dentro de una empresa que es liderada por hombres.
-Es cierto, pero ha llegado por su talento y su inteligencia.
-Y su astucia si me permite decir- terminó de un solo trago el resto de su bebida mientras que Eriol ni siquiera llevaba un sorbo.- Ha sido inteligente para abrirse camino por diferentes métodos.
-¿Perdone?
-La cena esta lista Sr. Hiragizawa- anunció Sakura interrumpiendo al Sr. Friedmann
Los hombres se levantaron en silencio siguiendo a la castaña. Antes de que Sakura desapareciera de nuevo a la cocina, Khenan acaricio el brazo desnudo de la castaña.
-Las mujeres son unas hermosas desgracias, mi estimado Eriol.- Kinomoto sintió un escalofrío con el tacto.
-No lo considero así.
-¿Podría definir que es adicto a la belleza femenina?- el dueño de hotel disfrutaba de la vista del trasero de Sakura mientras ella le daba la espalda. Eriol tomo asiento en la cabecera del comedor.
-Si lo soy. Pero no considero a las mujeres una desgracia.
-No me diga que comienza a tener un afecto hacia ellas- Friedmann regresó la atención a su huésped
-No. Pero las considero un placer necesario.
-Placer…- saboreó las palabras- un maravilloso placer de hecho. Mientras más jóvenes, es mejor el placer.
-Creo que en esta ocasión diferimos en la idea.
-¿Por qué?
-Una mujer experimentada tiene conocimiento de cómo satisfacer correctamente a un hombre y no se pierde tiempo en preámbulos. Esta lista cuando debe de estarlo.
-Tal parece que no ha encontrado el placer de someter a alguien que no tiene idea de cómo hacer las cosas.
EL comentario dejó aun más incomodo al empresario.
-No veo lo placentero de someter a alguien. – dijo por fin tomando de su whisky
-¿Lo ha intentado?
-No.
Sakura salió de la cocina con el primer plato de la noche. Khenan no perdió tiempo y comenzó a devorar con la mirada a la castaña.
-Debería. Me encantan las mujeres que tiene un aire casi virginal. Al principio pueden ponerse muy difíciles, pero siempre terminan cediendo.
Sakura escuchaba todo esto con el estomago revuelto. Una cosa era escuchar lo que se decía del dueño del hotel, y otra muy diferente, de escucharlo de sus propios labios.
-Esto se ve delicioso- dijo Friedmann viendo descaradamente los senos de la castaña- usted preparó todo esto señorita….
-Kinomoto—dijo Eriol llamando la atención de los dos- sirve al señor un poco mas de whisky, y a mi tráeme un ron con agua mineral y un poco de limón.
-En seguida- dijo ella casi corriendo del comedor.
-Esto confirma mi teoría. Las mujeres están para recibir ordenes. Deberían de hablar solo cuando fuera necesario.
-Si fuera así nos perderíamos del maravilloso ingenio que algunas de ellas poseen. – dijo Eriol sin pensar
-Tal parece que tiene una mujer en mente.- observó el jamaiquino
-Lo lamento. Recordé que tengo que hacer una llamada a Kaho. Permítame un momento- sin esperar respuesta se dirigió a la sala.
Sakura estaba tratando de controlarse. Podía controlar las miradas de Hiragizawa, algún ofrecimiento de cualquier otro huésped del hotel, pero lidiar con su jefe era peligroso. Estaba en sus instalaciones y si él sr. Friedmann quisiera, la podían enviar a cualquier habitación para satisfacer las necesidades de él. Y era lo que más temía. Odiaba a Hiragizawa por haber organizado esa reunión.
No podía llorar, tenía que ser fuerte. Tenia que….
-¿Estas bien?- la voz del empresario la trajo a la realidad
-Si, en seguida llevo las bebidas.
Eriol guardó silencio para observarla mejor.- Esta noche quiero que te quedes en la propiedad.
-¿Hoe?
-Quiero que te quedes a limpiar. No tengo idea de cuando terminara la cena, y no quiero despertar y ver el lugar hecho un desastre.
-De acuerdo señor.- Sakura tomó los vasos dispuesta a regresar al comedor
-Kinomoto- la detuvo del hombro- yo los llevo- le quitó las vasos de las manos- tu continua en la cocina
Notas de la autora: ¿Que les pareció? Ahhh para mi se pone interesante, ya que parece que Eriol tiene una parte humana que no quiere admitir en fin a ver que sucede mas adelante.
.3 gracias por leer :)
zurinaye: Gracias por tu reveiw! tratare de subir cada semana y media. A veces hasta dos. espero seguirte leyendo por acá!
