A la mañana siguiente Greg se levantó temprano y se vistió antes de bajar a desayunar, despertó con una sonrisa, que se hizo mayor al comprobar que su madre estaba sola en la cocina. Al parecer su padre había tenido que ir al cuartel desde muy temprano. Blythey como cada mañana que no estaba su marido, puso la radio. Le encanta escuchar Jazz, y sabía que a su hijo también le gustaba. Era un chico que apreciaba mucho la música.

Blythey observó a su hijo desayunar con una sonrisa, lo veía tranquilo y ligeramente sonriente. No había rastro de la tristeza que asomaba en su rostro días y semanas atrás.

- ¿Estás contento?

El pequeño levantó la vista de su vaso y sonrió mientras asentía.

- Me encanta verte así.- acarició su mejilla.- ¿Qué harás esta mañana?

- Ir a la playa con el chico que conocí el otro día.

- ¿Es de por aquí?

- No, pero viene aquí de vacaciones.- se levantó y colocó el vaso en el fregadero.- ¿Puedo irme ya?

- Espera, ven aquí.- limpió la boca de su hijo con una servilleta y acarició su cabello.

- Sé que es una chica con la que vas a jugar.- sonrió.

Greg agachó la cabeza algo sonrojado.

- Te vi ayer con ella en la cabaña, pero no te preocupes, no le diré nada a tu padre. Será nuestro secreto.- susurró.

El pequeño asintió con una sonrisa y se dirigió hasta la puerta, antes de salir volvió la mirada hacia su madre.

- Mamá, ella no es mi novia, ¿eh?

- Oh, tranquilo, yo no he dicho que lo sea.- trató de ocultar una sonrisa.

Greg finalmente salió y Blythey sonrió mientras negaba con la cabeza.

Greg corrió hacia el sitio donde estaba situada la familia Cuddy y saludó mientras miraba a Lisa. El padre de Lisa miró al pequeño con curiosidad y le tendió la mano.

- ¿Tú debes ser el pequeño House, no?

- Sí señor.- apretó su mano.

- Vaya, eres un chico muy educado.- revolvió su cabello.- ¿Eres el novio de mi hija?

House agachó la cabeza sonrojado al igual que Lisa.

- Es mi amigo papá, ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? – tomó la mano de House y fue con él hasta la orilla.

- Ella será la que lleve los pantalones en la relación.- susurró a su esposa.

Arlene rodó los ojos mientras observaba al pequeño quitarse su camiseta, de pronto contuvo la respiración al ver las numerosas marcas que había en su cuerpo.

Greg se sumergió en el agua y empezó a coordinar brazos y piernas, era muy ágil en el agua. Lisa algo tímida terminó de ajustarse sus manguitos y con dificultad llegó hasta donde estaba Greg. Un grupo de chicos que había junto a ellos en el agua comenzaron a reírse y a burlarse de Lisa por llevar manguitos, Greg notó como los ojos de Lisa se empañaban.

- Puedo enseñarte a nadar si no sabes.- la miró.

- Sé nadar, pero me da miedo el agua y me siento más segura así.

- ¿Quieres que nos sentemos en la orilla?

La pequeña asintió tímidamente.

Ambos se sentaron en la orilla, frente al mar.

- Gracias.

- ¿Por qué?

- Por no reírte de mí por usar manguitos.

El pequeño se encogió de hombros.

- Me parece una tontería reírme por eso.

Lisa sonrió y tocó la mano de Greg que estaba apoyada sobre la arena.

Al día siguiente pasaron el día en la cabaña, jugaron a ser exploradores y médicos. Lisa trajo su botiquín y hacía de doctora, mientras que House hacía de paciente estando de brazos cruzados. Él no quería jugar a curar supuestas heridas, simplemente inventaba enfermedades y él mismo sabía la cura. Lisa finalmente aceptó y dio las órdenes a la hora de seguir el procedimiento. Tras horas jugando Lisa comenzó a recoger sus cosas.

- ¿Te vas ya?

- Sí

Greg agachó la cabeza.

- No quiero irme.

- No quiero que te vayas.- pronunció con la cabeza gacha.

- Le diré a mis padres que me traigan el verano que viene.

Greg levantó la cabeza y mostró una media sonrisa.

Lisa se acercó a Greg y le plantó un beso en la mejilla.

Él se sonrojó y ella soltó una risita.

Arlene entró en la casita de madera agachada.

- Cariño, tenemos que irnos, ¿Ya te has despedido de House?

La pequeña asintió y tomó la mano de su madre.

- Cuídate pequeño.- acarició su mejilla y besó su frente.

Arlene sabía que esas marcas que había visto el día anterior en la playa no eran hechas por una pandilla de críos, intuía que habían sido provocadas por alguno de sus padres. Caminó con su hija de la mano, alejándose poco a poco del lugar, Lisa con la otra mano fue despidiéndose de Greg. Él hizo lo mismo hasta perderla de vista.

Un año más tarde la familia Cuddy volvió al mismo sitio a veranear, habían tenido una buena experiencia el año anterior y querían volver a repetir. Además Lisa estaba muy emocionada con la idea de volver a ver a Greg, se pasó todo el año hablando de él con sus amigas del colegio, y también con sus padres. No podía esperar a verlo, así que corrió hacia donde estaba la casita de madera, pero no estaba él, había dos chicos jugando en su lugar, dos gemelos.

- ¿Y Greg?

- ¿Quién?

- El chico que juega en esta casa, es suya.

- Aquí no hay ningún Greg.

Uno de los hermanos se dirigió al otro.

- Es el que vivía en nuestra casa, vi su nombre escrito en un libro.- ¿Gregory House, verdad?

La pequeña asintió frunciendo el ceño.

- Se mudó, ahora su casa es nuestra.

Los ojos de la pequeña se llenaron de lágrimas y corrió hacia los brazos de su madre.

- Se ha ido mamá, ya no está.

- Oh cariño, lo siento.- abrazó muy fuerte a su hija.

Se puso en lo peor, pensó que le pudo haber pasado algo a aquel pequeño de ojos azules, y que ella no había movido un dedo al respecto por miedo.

Esa fue la primera gran decepción de Lisa Cuddy con Gregory House.