CAPITULO 2.

No sabías por donde iban, y mucho menos a donde tenías que ir. Sillyz, tu bakugan, no había querido mostrarse ante el chico, por lo cual se encontraba escondida dentro de los bolsillos de tu ropa.

Seguías a ese chico completamente extraño para ti. Te parecía que, a pesar de su conducta fría y seria, era buena persona. Te había salvado la vida pero además de eso… ¡había ido a buscarte! Hasta cierto punto debe de preocuparse por ti, pero ¿por qué?

–Ya llegamos –habían caminado desde la ciudad hasta a algún lugar en las afueras de la ciudad, era muy aislado y estaba rodeado de vida silvestre. Pero en medio había una enorme mansión estilo japonés que te llamó demasiado la atención.

–Wow –estabas boquiabierta y no podías creer lo que veías. Shun abre la enorme puerta que tenía como entrada y te invita a pasar.

Una vez adentro, viste el jardín y quedaste fascinada, había una pequeña fuente natural donde en el estanque había una variedad de peces. Justo en el medio había un camino de rocas en el cual se podía pasar.

Había ciertas cosechas de alimentos en el jardín. Y un anciano se encontraba atendiendo a una de las plantas.

–Llegas tarde –dijo el anciano con un tono amargo. El chico hace una reverencia y habla en voz alta:

–Lamento mucho las molestias, abuelo. Pero salvé a una persona de ser raptada.

El anciano deja los instrumentos que utilizaba para la planta justo a un lado. Se levanta hasta quedar completamente derecho y voltea hasta chocar su mirada con la tuya. La cual era muy pesada.

–¿Es ella? –pregunta el anciano señalándote con la mirada –¿A ella fue quien salvaste?

El chico, quien aun se encontraba en reverencia, afirma en voz alta.

–Si

El anciano se acerca poco a poco y te mira con los ojos entrecerrados. Se forma una sonrisa en su rostro y te mira con ojos divertidos.

–Sí, una chica como ella no podría defenderse por sí sola

Sentías que te dieron un disparo en la cabeza.

–Mírala, está toda delgada y escuálida, no podría ni neutralizar a su oponente.

Una puñalada en el abdomen.

–Además, sin fuerza. No come y sus brazos están muy delgados. Definitivamente está chica debió de necesitar mucha ayuda para evitar que la raptaran.

Y por ultimo un gancho estilo boxeo.

(Sonidos de campanas)

K.O.

–A decir verdad, abuelo –dijo el chico enderezándose –esta chica ha estado escapando por todo un año evitando ser raptada.

Uf, bueno, alguien por lo menos te ayudó.

–Puede ser –dijo el anciano con una mirada de desconfianza. Después de unos segundos, sonrió, y te habló con una sonrisa algo falsa en su rostro –perdona mis modales, pero, ¿gustarías pasar? Justo ahora estaba preparando un té de jazmín, ¿te gusta el té?

Tú asentiste, a decir verdad eras indiferente a lo que te daban, te podría gustar cualquier cosa.

–Y dime –el anciano una vez que te indicara donde te podías sentar (ya que para ti todos los objetos eran algo desconocidos gracias a que todo lo que había ahí era al estilo japonés) –y ¿tus padres?

Tú tragaste fuerte el té. No habías pensado en tus padres durante mucho tiempo.

–Inglaterra –dijiste en tono triste –ellos están en Inglaterra

–Hmm… -el anciano enarcó una ceja, el mismo gesto que su nieto, siempre que lo hacían significaba que no creían en lo que la persona dice, ¿será que nunca te creerán? –Y ¿por qué esos hombres te perseguían?

–Abuelo… -el chico se mostraba a pesar de su seriedad, algo incomodo.

–Eso es un asunto personal –contestaste. El anciano volvió a enarcar la ceja. Y el chico prefería seguir tomando el té.

–Si voy a alojar a alguien en mi casa, prefería saber lo grave de su situación, empezando por tu nombre –dijo el anciano insistiendo en que le digas. Tomaste un poco del té, y después hablaste con voz clara.

–Mi nombre es _Zui Romanó –el anciano golpeó fuerte la mesa, levantó la vista y en su mirada había furia, enojo, después volteo a ver a su nieto, quien se encontraba desconcertado.

–¡Shun! –Gritó el anciano, y tanto tú como el chico, no sabían que había sucedido –¿Por qué no me dijiste que ella es el invitado que estábamos esperando hace días?

El chico agrandó los ojos, tragó fuerte su té y habló un tanto confundido.

–¿Nuestro invitado?

–¡si! Un amigo mío de Europa me habló la semana pasada pidiendo de favor que acogiéramos a un amigo suyo en nuestra casa –dijo el anciano serio –dijo que sus apellidos son Zui Romanó. Dijo que era de extrema importancia que lo cuidáramos hasta que se calmaran "las cosas" por allá. Gracias a que había un fuerte problema y que nuestro invitado podía estar en peligro.

El chico estaba confundido y tú también. No sabías que era aquel chico a quien tenías que encontrar. Y no sabías que habían llamado de Inglaterra para encontrarte un lugar donde vivir en el momento en la ciudad de Tokio.

–Lamento mucho las molestias y los insultos –dijo el anciano con un tono más cortés –me habían informado que llevas contigo dos cartas, una dirigida hacia nosotros y otra para ti en tu cremallera.

Tú asientes con la cabeza, abres el cierre de tu chaleco y por dentro encuentras unos bolcillos internos y dos sobres de papel. No sabías que había algo ahí. Ni siquiera recuerdas haber metido algo en tu chaqueta.

–Entrégame el que no dice tu nombre –ordena el anciano con una mirada paciente. Tú entregas el que no tiene tu nombre y en su lugar dice "Kazami", muestras una mirada de perplejidad pero la ocultas. Una vez que el anciano abriera el sobre, lo lee en silencio, y tanto tú como el pelinegro sentían curiosidad acerca de lo que había en él.

–Entiendo –el anciano cierra el sobre, se levanta y lo mismo hace Shun, tú por instinto haces lo imitas, al parecer la hora del té terminó –Shun te mostrará tu habitación. Espero que te guste la ciudad de Tokio. Haré los preparativos para inscribirte a la escuela, y como aquí dice que es obligatorio que alguien te vigile, mi nieto ira contigo.

–¿Qué? –el chico estaba sorprendido, nunca pensó volver a la escuela gracias a que su abuelo le daba toda la educación que necesitaba.

–Mañana temprano ambos irán. Y en las tardes te entrenaremos –dijo el anciano con satisfacción –eres una chiquilla muy delgada, escuálida y fácil de romper. Necesitas aprender a defenderte y agarrar cuerpo también. Mientras tanto… ¿Shun?

El chico asiente con la cabeza, te mira un poco incomodo y te indica un pasillo que se encontraba a tu derecha para llevarte a tu nueva habitación.

–Por aquí –te lleva por un laberinto de corredizos, en aquella japonesa mansión hasta llegar a un cuarto pequeño con un baño integrado. Todo hecho de bambú.

–Pasa –el chico entra para que vieras con detalle la habitación –es pequeña, pero tiene un baño y puedes trabajar. Debajo de la cama hay cajones llenos de ropa para dormir, puedes usarlos como pijama en lo que te conseguimos ropa.

Había un escritorio por la ventana junto con una lámpara. Te acercaste a la ventana de aquel cuarto y tu bakugan sale con un enorme suspiro de alivio.

–Por fin, pensé que terminaría ahí dentro por siempre

Shun pone los ojos como platos y te mira nervioso. A su abuelo no le gustan los bakugan, la razón por la cual él tiene que esconder a Skyres.

–Que mi abuelo no la vea –dijo el chico un tanto preocupado –si no, es capaz de quitártelo y nunca devolvértelo.

–¿No le gustan? –preguntaste con curiosidad, Sillyz te miraba confundida, otra pelotita color verde salta de los bolsillos del chico y rueda hacia Sillyz.

–Lamentablemente no –habló automáticamente Skyres –mucho gusto, mi nombre es Skyres, soy un bakugan ventus

–Mi nombre es Sillyz –contestó el bakugan siendo cortés.

–Es ventus –dijo el chico con una sonrisa, tu volteaste para verlo y le devolviste la sonrisa

–Si –sentiste algo raro en el ambiente, y te dio vueltas en el estomago. El chico también siente lo mismo y toma a Skyres para ponerlo en su hombro.

–Tenemos que irnos –dijo el chico volviendo a su antigua expresión seria –te veo mañana.

–Espera –dijiste sin pensar, el chico automáticamente se detuvo y aprovechando la oportunidad –hoy en la estación, note que estabas… triste –te detienes pensando que él te iba a interrumpir, pero al no ver alguna reacción, continuas –p-puedo saber ¿por qué?

El chico estaba atónito. No pensó que notaras su estado a pesar de su frio carácter. Se limito en ocultar el rostro y responderte sin matar a nadie.

–No es de tu incumbencia –y cerró la puerta. Era alguien demasiado frio.

–¡hm! Con ese humor, no va a conseguir ninguna novia –sonreíste por aquel comentario, cuando escuchaste que se alejó sacaste el sobre que tenías escondida en tu chaqueta. Observaste por la ventana que estaba empezando a oscurecer. Decidiste encender una vela gracias a que no había interruptores para la luz, solo una lámpara con baterías, pero no sabes si en realidad tenga baterías o no. Dejaste la vela encendida en el buró y te recostaste en la cama.

–¿Qué es esto? –en la parte de enfrente solo decía Para _ Zui Romanó.

Pero nada más. Querías abrir el sobre pero algo te detiene, tu mano temblaba, hasta que decidiste abrirlo por completo. Había solo un pequeño pedazo de papel, y en el centro tenía solo una pequeña oración que solo te llenó de más preguntas la cabeza.

No olvides nunca quien eres

A la mañana siguiente, el pelinegro dio un largo suspiro, después de un rato decidió tocar la puerta.

–¿Hola? –dio dos toques –¿puedo pasar?

Nada. Ni un sonido, le pareció extraño, así que decidió volver a intentarlo de nuevo.

–¿Hay alguien? –no hubo respuesta, después de un minuto de silencio optó por abrir la puerta de un jalón y ver qué era lo que sucedía en aquella habitación.

–_Zui ya es hora de que…

Al ver con sus propios ojos lo que había sucedido en aquella habitación fue como una alucinación, estaba petrificado, perplejo, sin saber que era lo que estaba ocurriendo.

La chica a quien tenía en frente no era la misma a quien vio en aquella estación, ni en aquella tienda, ni la de anoche con la que habló por última vez antes de salir de la habitación.

–¿Quién eres? –pregunto la chica ahora con un cabello castaño chocolate, unos ojos color avellana y una mirada asesina pero en sus ojos había una pisca de miedo –¿Qué es lo que quieres?

–¿Es una broma? –preguntó el chico en voz alta. Tu bakugan salta de donde quiera que estuviera hasta quedar en el buró.

–No, Shun, no lo es –contestó la criatura -_Zui no está jugando, ella vino aquí por una razón, una por la cual ella no recuerda, no es algo que se le pueda decir gracias a lo que en sí ella es.

–¿Qué quieres decir? Y… tu atributo, ha cambiado… es subterra–pregunta el chico extrañado. Tu bakugan voltea a verte y después al pelinegro.

–_Zui tiene una alteración en su ADN gracias a mi –contestó el Bakugan –no soy un bakugan corriente chico, soy única en su clase, en el momento en que llegue a su mundo tuve un choque con esta pequeña criatura que provocaría un cambio radical para ella por siempre.

"_Zui y yo estamos ligadas, tanto genéticamente como de por vida, si ella cambia, yo cambio, si ella enferma, yo enfermo, si ella muere, yo muero. Pero esa no es toda la historia, la historia de ella viene en esa carta, la que posee ahora mismo tu abuelo. Ella no viajó por todo el mundo sola como ella cree, fue ayudada por muchas personas del mundo protegiéndola no solo por lo que es, si no también por lo que se puede convertir, pero no puede recordarlo. Alguien ha sabido de alguna forma de su existencia, y también de la mia. Es por eso que viajamos, buscando una forma de huir de aquellas personas que quieren usar nuestro poder, pero también huimos porque tenemos una misión en concreto que realizar"

" Ella es única, Shun. _Zui es una cambiante y yo soy la primera bakugan."


¡Hola! ¡Hi! ¡querido publico! Para aquellos que no entiendan el por qué el "_" guion-sito que va antes del apellido Zui Romanó, es porque ahí va su nombre :3 si... mi historia al principio no tiene mucha coherencia, pero poco a poco va agarrando forma X3 espero que les guste. ¡Saludos!