El largo camino comienza.

El camino era largo y cada vez más tedioso para Pandora, a quien el tiempo se le iba entre andar persiguiendo al rubio entre las rocas mientras trataba de quitarle animales de la boca y por otro lado su tedioso vestido que ya pasaba de marrón a negro lleno de barro, de vez en cuando se sentaba a descansar pero el bosque era un lugar peligroso y lleno de bestias desconocidas, y ellos ahora eran un par de humanos a la intemperie con únicamente una varita mágica en manos de una inexperta hechicera, el sol no tardaba en ocultarse y las sombras que cubrían sus cabezas se acentuaban, finalmente se decidió por buscar ramas secas para encender una fogata, el rubio la observaba en cuclillas mientras ella parloteaba quejas de su vestido, el frio, el hambre y su presencia irritante, de repente se levantó de golpe y se paró en una roca a olfatear el aire, Pandora lo observó en silencio y se hizo a su lado.

—¿Qué sucede?—preguntó la pelimorado soltando las ramas.

—Hom… hombr…

—Hombres…—susurró afinando su oido—vamos, parece que alguien está en problemas—dijo mientras se lanzaba al otro lado y el rubio negaba y la perseguía.

Caminaron y dieron con un trillo algo olvidado, en el medio un joven asiático de cabellos negros y ojos curiosamente azulados trataba sin éxito de defenderse de unos ladrones, tras la maleza Pandora trataba de contar cuantos tipos eran, sin darse cuenta que a sus espaldas el rubio no se molestaba en ocultarse y simplemente la observaba.

—Oye tu rubio…

La voz de uno de los malandros hizo a la joven voltear hacia atrás y retorcer sus ojos con fastidio— ¿Qué haces RA?… maldita sea, nos descubrieron por tu culpa—dijo poniéndose de pie— deténganse en este instante—replico Pandora saliendo de su escondite y apuntando con su vara a los desconocidos—si no quieren morir dejen a ese pobre hombre en paz—los hombres, que eran cinco en total se voltearon a ver con una sonrisa.

— ¿Qué harás hermosa?—preguntó uno de ellos revoloteando un enorme puñal en su mano— ¿gritar hasta dejarnos sordos?—los otros se ahogaban en carcajadas.

—Bien… no digan que no se los advertí—respondió con una sonrisa en su rostro—no me falles ahora rama—susurro a su vara de madera, la levanto en el aire y la ondeo hacia los tipos—Clamorem horrendum— grito mientras una nube cubría a los tipos convirtiéndolos en troncos secos y muertos—maldita sea… nunca me salen lo hechizos—dijo acercándose a los tipos disecados y tocándolos con la punta de sus dedos.

Oculto tras su carreta, el chino abrió su boca y sonrió, viéndose fuera de peligro se acercó a la joven—Fascinante…—dijo tocando a los troncos que alguna vez fueron hombres—eres hechicera

—Bueno…—medito Pandora con sus brazos cruzados—aun no tengo mucha experiencia.

—Mi nombre es Shiryu… estoy en busca de un mago poderoso que me ayude a desencantar a mi novia Shunrei, pero pensándolo bien tal vez tú me puedes ayudar—el rubio negó con el entrecejo fruncido recibiendo un codazo de la joven.

—Yo soy Pandora… pero no creo que pueda ayudarte, veras mis hechizos son algo...

—Peli…gro…sos—interrumpió el rubio con esfuerzo.

— ¿Ahora si hablas verdad? Gracias Ra, realmente eres increíble… mira Shiryu—se dirigió al joven apuntando peligrosamente su vara al pecho— nosotros vamos en busca del mismo hechicero poderoso creo, si quieres podemos ir juntos…—sonrió la joven observando el saco de arroz y los pescados que llevaba el chino en su carreta, era un joven mercader y lo más probable era que los sacase de apuros.

—Me parece una excelente idea—asintió el asiático emocionado—pero me temo que debemos acampar acá… ya se hace tarde y es peligroso rondar este bosque… hay rumores que un dragón poderoso vive cerca de esa cascada—dijo mientras sacaba unas ollas para cocer un poco de arroz.

El rubio y la joven se voltearon a ver.

—El dragón no puede hacerte nada…—dijo Pandora guardando su vara entre el escote de su vestido.

— ¿Cómo estas tan segura?

—Esa es la razón por la que voy en busca del mago—replicó la joven sentándose en el suelo y señalando al rubio a su lado.

— No entiendo… —dijo el chino, pero luego paró lo que hacía y vio de uno a otro—no puedo creerlo ¿acaso lo convertiste en humano?—ambos asintieron—pero eso es… increíble—comentó acercándose al rubio y recorriéndolo por completo—en mi cultura eres homenajeado, mira—dijo bajando su camisa y mostrándole un enorme dragón tatuado en su espalda—… traes suerte… definitivamente este viaje esta guiado por las estrellas, nada malo puede pasar—el rubio sonrió y observo de reojo a Pandora.

—Toma esta ropa, cambiate…—dijo el chino lanzando unos pantalones y una camisa mientras buscaba unas botas.

—Tendrás que ayudarle, no sabe ponerse ropa… es un dragón ¿recuerdas?—dijo Pandora avivando el fuego de rodillas.

Shiryu tomó de nuevo la ropa y con tranquilidad lo llevó tras unos matorrales.

Los caballos llegaron rendidos al castillo, con suavidad Shaka bajó a la mujer que consideraban muerta y la recostó sobre el frio piso, casi al instante y bajo el asombro de todos la rubia despertó como si hubiese solo dormido por un rato.

—¿Dónde estoy?—pregunto sujetándose la cabeza—ese estúpido dragón estuvo a punto de ingerirme—dijo mientras se ponía de pie y el peliazul dedicaba una mirada complacido a sus amigos—¿Qué ven?

—Señora Erin…—dijo Kanon acercándose y tomándola del brazo— ¿ Acaso a dicho usted que un dragón la atacó?

—¿Están sordos?—preguntó soltándose del agarre del muchacho—¿ y quiénes son ustedes?

—No señora, no lo estamos, primero… permítame presentarme, soy Kanon, hijo menor del rey Deuteros del reino Géminis y cazador de dragones.

—Te conozco, tu hermano Saga fue una leyenda…

—Lo es aún mi señora

—Pero quien los mandó en…

—Fui yo amor mío—dijo un hombre castaño de apariencia regordeta bajando las gradas hacia el jardín donde los jóvenes desmontaban—al verte salir en dirección a ese bosque no pude más que aprovechar que el joven príncipe caza dragones que caminaba por estas tierras fuera en tu rescate.. Pero ¿y Pandora?

— A escapado…—dijo la mujer limpiando su rostro con el pliego del vestido—debemos encontrarla si no queremos que el mago de…

— ¿Qué ha sucedido con Pandora?—pregunto un hombre de cabellos negros y ojos azules.

—Mi señor Hades—dijo la mujer arrodillándose junto a su marido y a la vista extrañada de los tres jóvenes— la niña ha escapado.

—Así que tú eres Hades—dijo Kanon soltando su caballo y acercándose al hombre.

— ¿Quién eres?

—Kanon, príncipe de géminis, y he venido a buscarte, tu poder es leyenda en mi pueblo… necesito tu ayuda para encontrar el ultimo dragón, él debe tener cautiva a la doncella que buscan.

Hades lo observó y recorrió de arriba hacia abajo cada uno de sus rasgos, cruzó sus brazos y se detuvo justo frente a los muchachos.

—Así que has venido en mi busca—sonrió—y dices que curiosamente ese dragón tiene a mi futura esposa que por cierto jamás debió de salir de aquí—dijo observando con cólera a la pareja que se tomaban de las manos—bien, supongo que he de buscarla yo personalmente—caminó de nuevo y le dio la espalda al joven.

—Espere…—lo detuvo la voz de Kanon—he dicho que puedo ayudarle…

—Dime Kanon… ¿qué ganas con cazar a ese dragón?

—El me arrebató a mi hermano… señor—contesto el peliazul con un dejo de tristeza—quiero bañarme con su sangre y ser un poderoso rey como mi padre y de paso recuperar a su amada

—Codicia, muchacho y venganza sin duda, la vida eterna no es un privilegio, es un castigo, pero en fin, eres joven y ambicioso, yo te guiaré hasta Pandora y el dragón… lastimosamente el estúpido mago blanco ha puesto un poderoso hechizo sobre mí y no puedo salir de este mugriento y aburrido castillo—dijo observando de mala gana a sus dueños—vayan a dormir caballeros…!Fausto¡ que sus caballos sean alimentados y que dispongan de las mejores habitaciones del lugar… y tu Erín, bruja mediocre, consígueme un cabello de mi amada Pandora y prepara el caldero, hay un amuleto que crear para este joven—Con estas últimas palabras los cazadores fueron puestos a dormir en las habitaciones más arregladas y sus caballos desensillados y acicalados,

….

Luego de casi media hora de peleas por un par de botas y la ajustada camisa tras los matorrales, salió finalmente vestido el joven dragón, Pandora se levantó y se acercó a ellos, con una sonrisa acomodó su cuello y abrió la camisa dejando a la vista su pecho.

—Te vez bien Ra.

—Radamanthys…—dijo el chino sacando un poco de arroz para finalmente cocinar y comer—su nombre es Radamanthys

—Ya veo… ¿hablas más?

—Un… poco—dijo el rubio en un susurro.

—Te prometo que volverás a ser el dragón que eras—dijo Pandora, él sonrió y asintió.

—Bueno… si el clima sigue igual de estable podremos llegar en menos de ocho días hasta la casa del mago blanco—dijo el chino sirviendo en dos tazones el arroz.

Radamanthys lo tomó y lo olió, apartó su rostro con mala gana, luego observó a Pandora y Shiryu tragando grueso en cada cucharada de la joven y el asiático, trato de nuevo y tomó con dificultad el cubierto que el chico le brindó junto a los granos, por ultimo botó la cuchara de madera y con sus manos tomó la comida colocándola en su boca, pero dio un par de mordidas y la escupió ante los ojos asombrados de sus dos acompañantes.

—Por dios Rada… ¿Qué pasa?—pregunto la joven acercándose el rubio y tomando el plato que había botado.

Shiryu se golpeó la frente, se levantó de su improvisado asiento en una roca, rebuscó en su carreta y sacó de una bolsa de tela, carne de cordero.

—Es un dragón hechicera…—dijo brindándole la carne al rubio—jamás comerá arroz, o por lo menos no aun—sonrió colocándola en las manos del otro—anda come.

La petición fue casi una orden para el dragón disfrazado de humano, quien con desespero tomó la carne y devoró con ansiedad cada trozo.

Con cara de asco la joven se dio la espalda, definitivamente ese había sido el peor de sus hechizos, luego sintió un viento frio recorrer su espalda—Hades…—susurró mientras se ponía de pie.

Continuaraaaaaa

y gracias por leer

Jabed, Perdón, Saga es el que está muerto, me confundí mil disculpas,Evangelin ( aww gracias que alago jejeje también es mi pareja favorita)Toaneo07 Ver2.0, Shyriu es un personaje principal,