El camino de los Grandes Espíritus

Primera Parte

"El bosque de los Elfos"

Esa brisa que por un momento sintió solo podía ser obra de ese mago oscuro que la perseguía, sacó la vara de madera que ocultaba entre su escote y la sostuvo entre sus manos, aprendiz o no, ella estaba dispuesta a enfrentarse a ese ser malvado y repugnante llamado Hades, ante la mirada confundida de ambos jóvenes Pandora se puso de pie y caminó hacia el bosque, el rubio olfateó el aire, pero no había señas de nada, con su entrecejo fruncido el asiático tocó el hombro de Radamanthys y siguió tras Pandora.

—Señorita… si sigue en ese camino se perderá—dijo Shiryu aligerando sus pasos— ¿Qué sucede? ¿Ha visto algo?

Por un momento la joven fijó su vista sobre los azulados orbes del chino, giró hacia el bosque y guardó su vara de madera entre el escote una vez mas, se sentó en una roca dudando por un momento si debía contarle a ambos sobre la razón por la cual huía de esa mujer que se hacía llamar su madrastra, finalmente y luego de un buen rato, se puso nuevamente de pie y sujeto al muchacho por sus hombros—mira…—dijo Pandora con su semblante serio—hay un ser malvado que me persigue… y en este momento está tratando de localizarme puedo sentirlo—susurró—… debemos irnos de aquí y rápido—Shiryu asintió algo dudoso.

Comenzaron entonces a empacar la comida y a desbaratar la atizonada fogata, ya era de noche, y las estrellas junto a la luna brillaban incesantes guiándoles el camino hacia la salida del oscuro bosque, el asiático sacó un pergamino de su bolsa y lo entregó a la joven quien al abrirlo se topó con un hermoso mapa trazado con ilustraciones y nombres extraños en chino, con sus dedos Pandora delineó el camino que posiblemente estaban tomando, llegando a un punto señalado por una especie de hada armada con un arco y una flecha

—El bosque de los Elfos…—tradujo el chino que la observaba de reojo.

— ¿Elfos?—pregunto Pandora observando casi con asombro al chino.

—Así es… son una raza mística, guerreros milenarios y temerarios, debemos ser precavidos… son un poco hostiles con los humanos—comento casi en voz baja mientras Radamanthys arrugaba la nariz en señal de incomodidad.

—Increíble… jamás pensé ver a uno de cerca—dijo Pandora enrollando el mapa y guardándolo en el cinturón de su vestido— ¿Cómo haremos para pasar?—pregunto con una seria preocupación en su rostro.

—Esperemos que viendo a nuestro amigo "dragón" nos permitan atravesar sus tierras—dijo Shiryu fijando su vista en los ambarinos del rubio— ¿tienes algún problema con los Elfos?—el dragón negó con suavidad apartando su rostro.

Pandora lo observó con desconfianza, pero a esas alturas y casi pisando terreno de los hostiles seres no había mucho que hacer, el chino observó de uno a otro y sonrió, tratando de distraerse el dragón comenzó a curiosear algunas armas que el joven guardaba entre sus cosas.

— ¿Por qué… tu jalas la… carreta?—pregunto el rubio sin dejar de tocar una hermosa espada con un dragón en su mango.

—Tenía una yegua… pero esos malvados la dejaron escapar… tengo que la fe y ahora contigo a mi lado—sonrió al rubio—que aparecerá muy pronto—Radamanthys devolvió su sonrisa y se apartó del carruaje—cuando lleguemos al primer pueblo… te enseñaré a pelear…—dijo el chino—soy bueno con las espadas—Radamanthys asintió y se colocó al lado del chino para ayudarle con la carga.

—Shiryu… realmente estoy cansada…—rezongó finalmente la joven luego de una hora de camino sin aparente destino divisado—dijiste que faltaba poco…tengo hambre, me duelen las rodillas, quiero hacer de mis necesidades… mi ropa esta asquerosa… mi cabellos horribles…—clamó exasperada mientras tomaba sus mechas casi moradas y las tironeaba.

— ¿No se caya nunca?—pregunto Shiryu en voz baja, pues desde que salieron del pequeño campamento no había parado su discurso.

—Desde… que la…conoz…co, nunca—suspiró el rubio cruzando sus brazos y sorprendiéndose en el acto de su nuevo comportamiento humano—Pandora…—llamo por primera vez haciendo que se callara, la joven lo observó mientras detenían la carreta—porque…

— ¡Otla!…—dijo una gruesa voz entre los árboles— euq sol aert a satse sarreit humanos…(que los trae a estas tierras humanos)…

Radamanthys tomó una posición defensiva al sentir ese inconfundible hedor que producían los elfos del bosque, entre pasto recién cortado y flores de lavanda, sin contar el aura arrogante que emanaban con solo su presencia a kilómetros de distancia, junto a él, Shiryu dejaba la carreta al suelo y sacaba de entre su ropa un pequeño puñal, Pandora dio un paso adelante y tomo con suavidad la palabra.

—No entiendo nada de lo que dice pero mi nombre es Pandora… y solo queremos atravesar su territorio para poder llegar hasta el mago blanco.

—Ya veo—hablo de nuevo el misterioso habitante esta vez en su mismo idioma— ¿y por qué se supone que debería dejarles pasar?—dijo mientras tras los arboles más de diez elfos apuntaban con sus arcos y flechas a los tres caminantes.

—Un ser malvado nos persigue y necesitamos de la ayuda del poderoso mago para liberar de un encantamiento a un par de jóvenes—dijo Pandora sin bajar su altivo rostro y con disimulo tratando de sacar su vara—no venimos a pelear…

El elfo que estaba frente a ellos era un hombre rubio de facciones serias y mirada atemorizante, en su mano portaba una espada plateada y su piel brillaba con la luz de la luna que se infiltraba entre las ramas de los árboles, todos compartían la misma característica de orejas puntiagudas y cabello alaciado, tres de ellos se acercaron al que los jóvenes supusieron su rey o jefe y susurraron algo que lo hizo soltar un pesado suspiro.

—Bien…—dijo el elfo caminando hacia ellos—mi nombre es Albiore, rey de los elfos del bosque… dos de mis guardias los escoltarán hasta la salida de mis territorios, espero no verlos de nuevo—pidió en un tono no lejos de lo hostil, con una de sus manos dio orden de desaparecer frente a los tres caminantes y a su vez dejar a dos de sus guerreros.

—Caminando humanos—dijo una rubia de ojos azules junto a un joven elfo de mirada atemorizante y cabellos azulados—no podemos perder más tiempo.

Pandora observó de uno a otro con desconfianza, les mostro a sus compañeros de viaje con un poco de disimulo su vara oculta tras el vestido justo en su mano, y asintió para darles confianza, uno tras otro caminaron con la elfo adelante y el peliazul detrás, la noche aun comenzaba y un largo camino les esperaba.

….

En la habitación del castillo donde se hospedaban Kanon y sus compañeros de viaje, el malvado mago terminaba su amuleto hecho con unos cuantos cabellos de la joven Pandora, de un caldero con una turbulenta y caliente agua casi verduzca sacó un colgante muy parecido a un diamante, dibujó una cínica sonrisa cuando en el centro logró observar a la joven junto a los dos hombres sentados alrededor de la fogata, invocó un poco de su fuerza y provocó una misteriosa brisa solo a modo de prueba para cerciorarse que todo estaba tal y como él lo deseaba.

—Erin…—llamo a la bruja que se mantenía a sus espaldas sosteniendo un cáliz con sangre de cordero—trae esa maldita copa… y llama al príncipe caza dragones, debo unirlo con el amuleto sino, perderé el efecto deseado—la mujer hizo una leve reverencia al mago entregándolo el cáliz y saliendo con rapidez hasta las habitaciones de los jóvenes.

—Mis ojos tus ojos, mis manos tus manos, mi alma tu alma…—repetía una y otra vez con sus manos sobre el colgante—tu serás mi pasaje al exterior…Kanon, y una vez que termines con tu gran sueño—comento con ironía—serás historia— dijo mientras sus ojos tomaban un color rojizo.

….

Kanon observaba por la ventana hacia la luna llena que casi alcazaba su cenit, sentado en el borde de esta, acariciaba con nostalgia una cadena de oro con una S de plata, único detalle que logró conservar de su hermano luego de haber sido atacado por ese horrible animal, la verdadera razón por la cual había viajado en busca de ese mago oscuro, tan poderoso como para poder devolverle la vida a su hermano con la sangre de ese dragón, y no rociarla sobre él como anteriormente les había contado a su amigo y escudero, un par de lágrimas rodaron por sus mejillas pero unos suaves golpes en su puerta lo hicieron secarlas con tosquedad, se puso de pie y la abrió topándose con la figura de la mujer que en la tarde habían rescatado, si se podía llamar de esa forma a cargar con un cadáver que volvía a la vida.

—El señor Hades quiere verlo—dijo la mujer mientras daba la vuelta y le hacía señas para que la siguiera.

Sin hacer ninguna pregunta Kanon fue tras ella entre los pasillos del enorme castillo hasta llegar a un oscuro sótano, el cual iba tomando luz gracias a unas antorchas situadas sobre la pared, la mujer detuvo su paso y lo observó, él solo levanto una de sus cejas esperando alguna instrucción.

—Debe seguir solo…—ordenó la rubia—el mago desea verle solo…

—Entiendo—replico Kanon mientras pasaba de largo y seguía las gradas que la mujer señalaba.

Al llegar al final se topó con el hombre aun removiendo sobre el fuego el enorme caldero, se acercó y quedo impresionado de ver el enorme diamante que ahora colgaba suspendido en el aire, tuvo intentos de tocarlo pero se contuvo de su curiosidad por temor al malvado hombre que aún no le hablaba.

—Necesito que bebas esto—dijo Hades aun sin voltear su mirada, mientras entregaba la copa con la sangre.

—¿Qué es esto?—pregunto Kanon oliéndola y probando un poco—…!Sangre!—dijo horrorizado.

—Sangre de cordero—especificó el mago ahora si clavando sus azules orbes sobre las del gemelo—es necesario que la tomes para crear un pacto de hermandad con el amuleto—mintió bajando del aire el enorme diamante y mostrándole el rojo liquido dentro del mismo—si no lo haces no podré ayudarte a encontrar el dragón ni a mi amada Pandora.

Kanon observó de nuevo el recipiente de oro y con asco pero sin respirar dio varios tragos hasta acabarse con la bebida, pero ni bien había terminado de pasar por su garganta cuando un dolor punzante en su pecho lo hizo trastabillar y perder la compostura, observó con odio mientras caía hasta el suelo y el mago se acercaba con una siniestra sonrisa.

Dolerá un poco…—escuchó como murmullos a lo lejos—pero solo así podre ver a través de ti…—kanon trató de defenderse sin éxito del hombre que colocaba su mano en su cabeza, inmediatamente una avalancha de imágenes y sentimientos comenzaron a recorrerlo desde su cabeza hasta sus pies—ahora eres mis manos y ojos Kanon Géminis… siento mucho ser así de… drástico pero… no confío en tus tontas intenciones…—escuchó antes de perder el conocimiento.

—¿Mi señor que ha pasado?—pregunto la mujer escandalizada que en ese momento bajaba con una bandeja de frutas.

—Nada que te importe, bruja mediocre, si hubieras sido más cuidadosa nada de esto hubiese pasado—contestó el mago limpiando sus manos—busca ayuda y lleva este hombre a descansar, mañana le espera un día muy agitado—sonrió hacia la mujer.

Erin se perdió de nuevo tras las escaleras en busca de sus criados para llevar al peliazul de nuevo hasta su cama.

….

La joven elfo caminaba sin siquiera mostrar signos de agotamiento, el peliazul que iba de ultimo solo se dignaba observar de arriba abajo a los patéticos humanos que custodiaban, la rubia volteó de repente y observó a Pandora que caminaba junto al asiático en silencio, se devolvió unos cuantos pasos hasta situarle a la par de ella—June…—dijo sin dejar de caminar.

—Pandora…—comento la peli morado con una sonrisa.

—Ya lo sabía… te escuche presentarte frente a nuestro rey…—continuo la rubia volteando sus zafiros casi cristalinos mientras dibujaba una media sonrisa—el camino al mago blanco está lleno de peligros…

—Algo así he escuchado…—contesto Pandora devolviendo su vista al frente.

—Y viajar con un dragón hecho humano no lo hace más fácil—dijo June deteniendo el paso y colocando el arco sobre el pecho de Pandora.

—¿Cómo lo sabes?

—Los elfos somos capaces de reconocer a una criatura mística, así vaya disfrazada o este oculta en este bosque… es por eso que mi… rey los ha dejado pasar.

—Increíble—murmuro Pandora observando del asiático al rubio.

— ¿Euq edecus? (¿Qué sucede?)—pregunto el peliazul acercándose

Adan Ikki olos abaesoiruc us… noicepxe (Nada Ikki… solo curioseaba su… expedición…)—dijo la elfo a su compañero—descansaremos aquí, nuestro territorio es muy extenso para recorrerlo en una sola noche—comentó la rubia alejándose de los tres caminantes junto al elfo de cabellos azules.

—Esa mujer me pone nervioso—comentó Shiryu a Pandora que solo asentía con lentitud—tratemos de descansar señorita…—dijo el chino mientras sacaba unas mantas y daba una a cada uno.

—Yo no duermo…—dijo el dragón—tampoco… confío en los elfos…

—Pues ellos tampoco en ti…—le dijo Pandora mientras con sus dedos señalaba a ambas criaturas murmurando sin perdelo de vista—así que ya que el sentimiento es reciproco, te aconsejo que no te separes de nosotros, un movimiento en falso y te clavaran esas flechas en el corazón—Radamanthys abrió sus ojos y tragó grueso—bien… ahora aunque no duermas, no cazaras conejos ni comerás ratas ¿de acuerdo?—el rubio asintió con un profundo suspiro—además… no creo que podamos dormir—dijo mientras bajaba su rostro y suspiraba con pesar.

—Aún me queda un poco de carne…—dijo el chino con una sonrisa pasándola al dragón—luego podremos cazar algo… mañana temprano.

—De… acuer…do—dijo el rubio sentándose y recostando su espalda en una árbol mientras comía de apoco los trozos crudos de pescado.

—Tratemos de descansar…—aconsejó el chino—aun nos espera todo un día de camino.

Todos asintieron y se quedaron en silencio, cada uno en su mundo particular.

….

Los rayos del sol anunciaban un nuevo día para el grupo de caminantes que estaban aún descansando, Pandora abrió con pereza sus ojos y rasco su nariz de una incómoda cosquilla que amenazaba con despertarla, abrió sus ojos molesta para apartar el molesto insecto que amenazaba con meterse en uno de sus orificios nasales, pero al abrir sus ojos se encontró con un par de orbes dorados que la observaban curiosos y casi hambrientos.

—No te muevas…—escucho a June decir con su arco tenso y listo para disparar a la criatura que tenía al frente.

Continuaraaaaa….

NA: se que no necesito decirlo pero el idioma de mis elfos es español al revés jajaja

Gracias por leer

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"Jabed" jajaja si… al principio dice que ella le dio la capa que andaba