El camino de los Grandes Espíritus
Segunda Parte
"El valle de los enanos y el mago verde"
La mirada de June no auguraba nada bueno, con su arco tenso y sus celestes ojos mantenía su vista fija sobre el enorme grifo que amenazaba con atacar a Pandora, dio un par de pasos y llamó la atención del animal mientras hacía señas a la peli morado para que al fin se levantara y tomara una de las espadas que cargaba el chino.
Por otro lado, la aprendiz de bruja se debatía en utilizar o no su vara en vez de la filosa arma, aunque últimamente está la metía en más problemas que los que necesitaba, aun así June necesitaba de su ayuda y hasta ese momento se había dado cuenta que estaban totalmente solas, no había signos de ninguno de los hombres que las acompañaban, caminó casi a rastras hasta colocarse tras la carreta, su corazón le latía casi mil veces por minuto, cerró sus ojos y presionó sus dientes al escuchar el chillido del animal, tenía que pensar y rápido.
— ¡Pandora!…—la voz cansada de la rubia la hizo salir de su escondite y voltear su mirada.
En un par de minutos el grifo tenia acorralada a la elfo contra un árbol, la única distancia que los separaba era el arco roto de la chica y el pico del feroz animal, definitivamente tenía que hacer algo, así que sin pensarlo más batió de nuevo su vara de madera, cruzo sus dedos y soltó uno de sus fatídicos hechizos.
—¡fulmine!— gritó con fuerza hacia el cielo.
El lugar se nublo de improvisto y un rayo cayó sobre el grifo dejándolo inconsciente, ambas chicas se observaron sin decir ni una sola palabra, June estaba entre impresionada y maliciosa, pues Pandora jamás había dicho nada sobre sus poderes. El silencio fue cortado por la entrada de los tres hombres que traían en sus espaldas pescados y dos conejos, los cuales soltaron para ir hacia las chicas.
— ¿Qué sucedió?—pregunto Shiryu mientras tomaba la mano de Pandora que estaba en el suelo.
— ¿Un grifo?—cuestionó Radamanthys mientras se acercaba hasta el inconsciente animal y lo revisaba—que extraño… ¿no había más?
—¡Asecnirp June!—exclamo Ikki al acercarse a la joven rubia y revisarle una pequeña pero insignificante herida en su brazo— ¡el ejid euq es ainet radeuq ne le oicalap! (le dije que se tenía que quedar en el palacio).
—On se adan Ikki, on yov a revlov (no es nada Ikki, no voy a volver)— dijo la rubia mientras se apartaba del joven peliazul—El dragón tiene razón—exclamó mientras se sentaba en una roca junto a Pandora—los grifos solo cazan en manadas de diez o doce, además no son hostiles con nosotros los elfos, de hecho a veces los utilizamos de transporte, esto está muy raro… además, no sabía que eras una bruja—soltó sin perder de vista a la joven.
—Creo que debería de contarles a ellos—susurró el asiático a lo que Pandora asintió con suavidad.
—Tienen razón…hay algo que deben saber—dijo Pandora captando la atención de todos los presentes—un malvado mago me persigue, ayer me di cuenta que trata de localizarme y ahora con esto del grifo no me queda más duda que no tardará en venir por mi…—agacho su cabeza y dejó salir un par lagrimas que secó con tosquedad—no es mi intención que ustedes salgan heridos, yo soy solo una aprendiz de hechicera…—apartó un mechón que caía sobre sus ojos y paseó sus orbes purpura sobre cada uno de ellos—si desean dejarme sola lo entenderé, pero antes de volver con ese hombre debo ayudar a este dragón y si debo seguir mi camino sola con Radamanthys lo haré.
La rubia sonrió y se puso de pie frente a Pandora, ante la mirada asombrada hasta de su propio compañero June bajo su rodilla al piso y coloco su mano en el su pecho.
—Eres valiente humana o debo decir bruja…—sonrió mientras levantaba su mirada celeste—cuenta con mi arco y flechas durante el camino hasta el mago blanco… mi nombre es June, princesa de los elfos, heredera del trono de mi padre Albiore y comandante del ejército azul—Ikki negó y luego entrecerró sus ojos, ahora que le diría a su rey.
— ¿Princesa?—cuestionó Pandora asombrada, June asintió.
—Y antes que digas algo Ikki—se volteó hacia su compañero y subordinado poniéndose de pie—jamás… dirás una palabra de esto a mi padre… puedes esperarme en los límites del reino, no puedo permitir que me acompañes, quiero vivir esta aventura…sola ¿comprendido?—Ikki solo asintió—gracias…
—Yo…no sé qué decir…—balbuceó la joven bruja.
—No digas nada… solo, siéntete alagada de mi presencia—dijo sin modestia la rubia mientras rasgaba una tira y vendaba su herida—ningún elfo ayuda a un humano por voluntad propia… considerate afortunada—sonrió.
Pandora volvió su mirada hacia el asiático—de verdad que ella es…
—Orgullosa…
—Engreída…—dijo Radamanthys a sus espaldas—todos son así…además… tienen mal sabor—sonrió recordando sus épocas de dragón logrando hacer reír por primera vez a Pandora y al chino.
—¿Qué haremos con el grifo?-pregunto Shiryu.
—Esta como dormido…—dijo Pandora—creo que lo mejor es dejarlo aquí y partir al siguiente destino—todos asintieron mientras recogían las pocas cosas que estaban el suelo.
...
Kanon despertó de un largo y extraño sueño, pero cuando logro sentarse en su cama se dio cuenta que todo había sido muy real, en su cuello pendía un diamante parecido a un pequeño espejo, lo tomó entre sus dedos colocándolo contra luz y recordando el doloroso momento luego de haber bebido esa extraña sangre, se maldijo mil y una vez por haber sido tan confiado.
—Es el ojo de Hades…—dijo la mujer que entraba sin tocar a la habitación con una bandeja de agua fresca—con eso podrá localizar al dragón y la niña Pandora, es como si mi señor viajase con usted.
Kanon sonrió, pero al mismo tiempo se sintió extraño, como si su cuerpo albergara algo más que su propia alma, abrió y cerró sus puños varias veces, se levantó para tomar el agua de las manos de la mujer y lavar su rostro, cuando la vio salir por la puerta tranco con rapidez y buscó su ropa, necesitaba buscar a Shaka y Dohko y salir de ahí lo más rápido que pudieran.
...
Erin se encaminó hasta la habitación donde descansaba Hades, tocó un par de veces y escuchó la voz del mago dejándola pasar, con suavidad dio sus primeros pasos y se acercó hasta el lado del hombre que observaba concentrado un enorme libro abierto con la imagen de un grifo dibujada en una niebla oscura, por un momento se quedó sin saber que decir hasta que escucho la voz del hombre haciéndola respingar.
—¿Qué ha dicho el joven?—pregunto el pelinegro sin levantar la mirada.
—No ha dicho nada…—se quedó pensativa por un momento, Hades paró la ilusión por un momento y levantó una ceja mientras hacia un ademan para que la mujer continuara—pero lo he visto un poco confundido, casi como asustado—Erin soltó el aire que guardaba.
—Entiendo…—comento el pelinegro para volver a su ilusión—seguro querrá partir hoy mismo, dejalo que se vaya, deseale suerte de mi parte… de todas formas ya está en mi poder—sonrió sin levantar su mirada y con su mano hizo un ademan para que Erin saliera de la habitación.
Con una reverencia la joven salió a toda velocidad sin perder de vista las figuras que el mago manipulaba sobre ese extraño libro, encontrándose de repente por el camino con su esposo.
—Los caballeros se han marchado sin probar bocado—dijo con su rostro afligido.
—Dejalos…—respondió con su mano en pecho por el reciente susto—mi señor dijo que así sería—comento la mujer mientras lo tomaba del brazo—vamos querido… desayunemos que muero de hambre.
En la habitación, el mago se había puesto de pie y ahora observaba desde la ventana los tres jóvenes partir a toda velocidad, en su mano derecha el libro era cerrado con furia.
—Tienes suerte hermosa—murmuró Hades—pero no por mucho tiempo…—sonrió mientras cerraba las cortinas y se refugiaba en la oscuridad de la alcoba.
...
— ¡Kanon! ¡Kanon!—gritaba el rubio tras el gemelo azotando con fuerza al animal hasta darle alcance— ¿Qué rayos te pasa?—pregunto una vez detenidas las bestias.
—Anoche… anoche ese hombre me hizo algo Shaka…
—¿Me puedes explicar? Primero me sacas de la cama, no me dejas probar bocado… ¿Qué el tipo te hizo que?—pregunto luego de entrar en razón.
—Anoche, la mujer me fue a buscar… bajé hasta un sótano y el mago me dio algo de tomar, luego este amuleto, me dijo que con el encontraría a Pandora… y al dragón.
Shaka analizaba cada palabra del peliazul, luego se acercó y toco con la punta de sus dedos el extraño diamante.
—Sí que eres bruto primo…—dijo dándole un golpe en el cuello—tomarte algo de un mago que no conoces… sé que tu obsesión es enorme… pero pudiste morir ¿lo sabes?—Kanon asintió—ahora no hay nada que hacer… ¿Cómo funciona? Si es que funciona realmente—dijo con ironía.
—No lo sé—dijo mientras lo colocaba contra la luz del sol.
De repente los dos hombres abrieron ligeramente su boca cuando en la roca se dibujaba la imagen de una chica cabellos morados, luego una rubia y tres hombres.
—Increíble…—susurro Shaka.
De repente la roca se elevó un poco de sus manos y apunto hacia el bosque que comenzaba a aparecerles al frente.
—Hasta que al fin los alcanzo—dijo el hombre castaño de ojos verdes que llegaba con su caballo— ¿pero qué demonios es eso?—pregunto al ver la joya en el cuello de su señor elevarse y apuntar con desespero hacia el bosque.
—Hacia esa dirección debemos ir…—dijo Kanon arriando su caballo.
— ¿Señor Shaka?…
—Tranquilo Dohko…—palmeo el rubio los hombros del castaño—algo me dice que si salimos vivos de esta… Kanon me deberá tanto que tendrá que darme la mitad de su reino por cuidarle su trasero real, andando.
Con un fuerte suspiro los hombres se comenzaron a adentrar en el tupido y oscuro bosque de los grandes espíritus, sin saber la enorme sorpresa que les esperaba.
...
—El valle de los enanos…—dijo Shiryu al ojear el mapa que entregaba de nuevo a Pandora.
Los elfos levantaron su ceja y se tiraron miradas cómplices acompañadas por un fuerte gesto de desagrado.
— ¿Hay algún problema?—pregunto al asiático al verles la expresión.
—Los enanos y los elfos no guardamos buenas relaciones…—dijo June de brazos cruzados—nuestras costumbres son terriblemente diferentes… por no decir más civilizadas…—Ikki asintió en la misma posición de la rubia.
— ¿Y eso quiere decir que?—pregunto Pandora.
—No me haré responsable si esos pequeños y molestos hombrecitos no nos dejan pasar… y tenga que utilizar mi arco.
—Vamos… no vamos a matar ningún enano June —dijo Pandora continuando el camino y tomando la delantera—además que podrían hacernos esos pequeñines—sonrió.
De repente una lluvia de nueces los comenzó a atacar, luego manzanas y algunas aves picoteaban sus cabezas.
— ¡Pero qué es esto!—decía el asiático mientras azotaba con su sombrero de paja algunas de las aves.
Por otro lado June se cubría mientras otros pequeños pájaros tironeaban de su largo cabello, Radamanthys observaba de uno a otro conejo que travieso se atrevía a morderle las botas mientras Ikki forcejeaba con un osezno su arco de madera.
— ¡Alto ahí forasteros!…—ordeno una chillona pero autoritaria voz.
Radamanthys olfateo el aire y negó con suavidad—enanos—dijo deteniendo soltando el peludo conejo que estaba a punto de morder.
— ¡No queremos pelear!…—grito Pandora sacudiendo de su escota algunas semillas—venimos en son de paz, necesitamos pasar por su valle, es muy importante.
Una cabellera roja y luego una lila se asomaron tras unos arbustos seguidos por un centenar de animalitos armados con frutas, un par de enanos con unas pequeñas espadas y extrañas armaduras los observaban con curiosidad de arriba abajo.
— ¿Quiénes son ustedes?—pregunto el de cabellos lavanda mientras recogía a una curiosa ardilla del suelo.
—Somos unos…
— ¿Elfos?—pregunto el pelirrojo acercándose a la rubia—por este bosque jamás pasarán elfos—dijo mientras cruzaba los brazos y volvía al lado del otro pequeño.
—Pero es muy importante—suplico Pandora.
—Debe ser muy importante para que la princesa de los elfos los acompañe—dijo un joven alto con un par curiosos puntos en su frente, vestía una túnica café y sus ojos eran como un par de esmeraldas brillantes—mi nombre el Mu y soy el mago verde…
Los elfos colocaron su rodilla en el piso junto a Radamanthys y los dos pequeños, quienes observaban orgullosos al mago, todo ante la mirada asombrada del par de humanos que les igualaron.
—No es necesario que peleen…—dijo el joven sonriendo—estos enanos los dejaran pasar…no es así ¿Kikki, Atla?—ambos pequeños asintieron no sin antes regalar una mirada afilada a los elfos—Kikki… ¿tu custodiarías a los viajeros junto a Atla?
—Pero mago Mu...-rezongo el pelirrojo sacándose el casco y dejando ver los mismo puntos en la frente que poseía al joven mago.
—Recuerda que los arboles suelen ser un poco hostiles con los humanos… —dijo el pelilila alborotando los cabellos de los más chicos.
Pandora los observaba confundida de uno a otro— ¿Tu eres un enano también?—pregunto finalmente al verle los mismos puntos a los más chicos.
—No joven hechicera…—respondió en una sonrisa— para los magos es mas cómodo adoptar la forma de nuestros amigos para entrar en más confianza, además ellos y los árboles son mis protegidos—contesto mientras caminaba frente a ellos—que todo les salga bien… no pierdan el tiempo… alguien sigue su rastro de cerca—dijo mientras se volteaba y clavaba sus verdes orbes en los de Pandora.
Todos asintieron mientras lo observaban finalmente perderse entre los árboles que se mecían con cada uno de sus pasos, la risita de uno de los enanos rompió el místico momento.
—Hora de partir… ya escucharon al mago...—dijo el pelirrojo—no podemos perder más tiempo.
June se volteó hacia el peliazul, tomó con cariño sus manos y le entregó una tiara de plata.
—elid a im erdap euq euf im noicised rinev noc solle (dile a mi padre que fue mi decisión venir con ellos)— Ikki asintió tomando la tiara tras un fuerte suspiro—erevlov—susurró dejando al joven de pie a sus espaldas.
...
El camino era largo, cada territorio se podía recorrer en un dia a caballo, un dia y medio a pie, de repente frente a ellos una enorme ciénaga dividía el valle de unas montañas, y para su desgracia no existía algún tipo de puente natural por el cual pudiesen pasar, los ahora seis integrantes de la pequeña comarca se debatían en como atravesar sin poner en riesgo la mercancía del chino que tanto los había salvado, o la seguridad de los únicos dos humanos que la integraban.
—¿Y si uso un hechizo para…?—dijo Pandora para verse interrumpida por el rubio.
—¡No!—grito Radamanthys.
—Bueno—contesto molesta—solo decía.
—Tenemos que buscar la parte más seca… definitivamente no podré llevar mi carreta—sugirió el chino mientras se acercaba con un palo de madera y tocaba el fondo dándose cuenta que había partes en las que la rama no se hundía, la única opción era cruzar caminando, pero ahora había un pequeño problema— ¿Quién cargara a los enanos?
La elfo levanto una ceja y negó con tranquilidad, levanto su arco y flecha y comenzó a caminar tanteando con otra rama la parte más seca mientras se hundía en el agua.
—Yo te llevo a ti—dijo el asiático cargando el pelilila en sus espadas
—Vamos…—dijo el rubio al pelirrojo—Pandora… tú en medio de nosotros.
La pelimorada asintió asqueada y se adentró en las turbias aguas de la ciénaga, cada paso era un tormento, pequeños saltos en los que era sostenida por el brazo del dragón y uno que otro susto al no tocar fondo ya que por su estatura el agua le llegaba hasta su barbilla.
De repente un movimiento alerto al rubio, le pareció majar una cola, tal vez una serpiente, detuvo su paso y se quedó quieto por un momento, volteó su cabeza hacia ambos lados del lugar pero las aguas permanecían tranquilas, de repente el grito de la rubia los alerto a todos.
—¡Una serpiente gigante!—grito June caminando con más rapidez y saliendo del agua, tomó al chino por sus manos jalándolo con dureza junto a Atla—vamos Pandora apurate…
—Eso inten…—sus palabras fueron calladas cuando de improvisto el enorme animal salió del agua levantándola con fuerza y sumergiéndola junto a ella.
Con rapidez el rubio llego a la orilla donde coloco al pelirrojo y se zambulló en las ahora oscuras aguas en busca de Pandora.
Afuera los dos enanos, el chino y la elfo observaban el agua ahora quieta buscando señales de Pandora y Radamanthys, pero parecía como si hubiesen sido tragados por el monstruo, June no bajaba su arco apuntando con fiereza el agua en espera del animal, pero de un salto lo que salió fue el rubio con la joven hechicera casi inconsciente frente a ellos, justo cuando iba a dar un paso fuera del agua, la enorme serpiente lo tomo del pie jalándolo una vez más.
— ¡Radamanthys!-grito Pandora mientras observaba aterrada al rubio hundirse entre al agua junto a la serpiente—June… va a morir—dijo casi en un hilo de voz mientras se acercaba a la orilla junto a la rubia tratando de ver algo entre las oscuras aguas.
…...
En todos sus años siendo un temible dragón ningún animal había sido capaz de someterlo de esa forma, pero esa enorme serpiente lo había llevado casi hasta el fondo de la ciénaga y ahora lo apretaba con fuerza, el agua turbulenta no permitía que abriera sus ojos, estaba perdiendo fuerza, sus pulmones ahora humanos pedían aire, sus manos se debilitaban, de repente un calor comenzó a inundar su pecho, entre tanto desespero abrió sus ojos ahora de un amarillo centelleante, de su boca salieron las últimas burbujas mientras un fuego rodeaba su cuerpo, recuperó la vitalidad perdida y con sus brazos logro estrujar hasta hacer sonar cada uno de sus huesos a la gigantesca serpiente. Sintiéndolo inmóvil logro finalmente mover sus piernas en un intento fallido de liberarse del peso del ahora inerte animal, perdiendo todas fuerzas hizo el último impulso y aun cubierto por el brillo del fuego salió a la superficie, cayendo frente a los asombrados ojos de sus compañeros de viaje.
—La mató…—dijo Atla señalando hacia el centro de la ciénaga el cuerpo de la culebra que flotaba.
Kikki observó de reojo al rubio tirado entre el barro de la orilla mientras Shiryu lo trataba de rehabilitar, había tragado agua sucia del lugar y ahora no respiraba.
June ayudaba a ponerse de pie Pandora que no perdía los movimientos del asiático y Radamanthys.
—A un lado—dijo ya exasperada al verlo que no reaccionaba—tu no vas a morir dragón… no he llegado tan lejos como para verte morir…!despierta!—gritó con fuerza—¡despierta!—grito entre sollozos mientras una luz azul cubría sus manos—vivificabit—murmuró colocando sus manos en su pecho.
Shiruy al lado de June solo negaban con suavidad, Kikki abrazaba a Atla, de repente el sonido la inconfundible regurgitación los hizo voltear y dibujar una sonrisa, ahí frente a ellos Radamanthys se trataba de poner de pie mientras vomitaba toda el agua que había tragado, a su lado Pandora solo atino a abalanzársele encima sin importar que el rubio aun botara agua hasta por los poros y llorar en su hombro, confundido por esos comportamientos humanos que él aún no comprendía solo paso su brazo sobre ella apretándola con suavidad, la liberó y luego de verla sonreír sintió en su mejilla la mano de la joven mientras le brindaba una fuerte cachetada.
—Radamanthys… estuviste a punto de morir… ¡ya no eres un dragón!—dijo Pandora poniéndose de pie y sacudiendo sus remojados cabellos—no vuelvas a ponerte en riesgo ¿me entendiste?
Con la mano en su mejilla asintió, luego abría tiempo para que Shiryu que lo observaba divertido le diera unas cuantas explicaciones y curara sus heridas.
June y Kikki se habían acercado dejándose llevar por el feliz momento, pero la sacudida en el pecho de Alta los hizo separarse.
—Qué asco—dijeron al unísono mientras se sacudían sus ropas.
Ese seria un viaje muy divertido que cierto enano pelilila no se iba a perder por nada del mundo
...
—Maldita sea—dijo el mago desarmando la ilusión que había hecho sobre el caldero— ¿Quién rayos es ese tipo? Debo deshacerme de él primero… ¿Dónde demonios esta Kanon cuando lo necesito?—se preguntó mientras buscaba su próximo hechizo en uno de sus libros.
Continuaraaaaaaaaaaaaa
Gracias por leer…
Los hechizos de Pandi están en latín, estuve una semana meditando sobre los magos que necesito, así que muy pronto verán a un par de dorados más.
Jabed ( jajaja mas con la estatura de Pandora que podría cubrir esa capa) Evangeline, alonesempai, svelis gracias por sus reviews.
