El camino de los Grandes Espíritus

Tercera Parte

"La pradera de los Unicornios"

No había podido parar de cabalgar a su caballo, sus ojos casi chispeaban de un color azulado en vez de verdes y el dije que levitaba guiando sus pasos lo tenía bajo una especie de trance del cual no podía escapar, tras de él tan cerca como sus animales se lo permitían Shaka y Dhoko tampoco paraban de seguirlo y hacían un esfuerzo por no perderle de vista entre la maleza.

El rubio estaba casi seguro que ese hombre que llevaban al frente no era Kanon, le habían gritado hasta mas no poder pero aun así no recibían respuesta por parte del gemelo, solo veían como incrementaba la velocidad de su caballo y se perdía cada vez más entre la espesura del bosque oscuro.

Cuando el dije detuvo su búsqueda, Kanon se hizo lanzado del animal, al alzar su vista se encontró justo donde todo había comenzado, donde habían encontrada a aquella mujer que parecía muerta para luego llevarla de regreso a ese castillo, a unos pasos más, justo frente a él, la enorme cascada se dejaba caer casi furiosa sobre las rocas que la recibían en su parte baja formando una honda poza.

—¡Kanon!—grito el rubio jalando su bestia y tirándose al piso para sujetar la rienda del animal que montaba el gemelo antes que hiciera otro escape furtivo y los obligara a perseguirlo una vez más—¿Qué te pasa? Te hemos gritado desde que entramos a este bosque detrás de ti y no has parado ni un solo momento… Kanon… ka…

La mano del peliazul se levantó pidiéndole silencio, luego la bajó leventemente y señaló hacia la cascada, sus ojos aún estaban azulados, y hasta ese momento se dio cuenta que podía ver más allá de lo que su naturaleza humana le permitía—Shaka… puedo ver…

—Es muy buena esa noticia Kanon pero…

—No lo entiendes…—murmuró dándole la espalda con su vista fija en el agua que caía.

—Últimamente no…—interrumpió Shaka elevando una de sus cejas sin perder de vista el rostro molesto del gemelo.

—No…no, escuchame—colocó sus manos sobre los hombros de su primo y capturó su mirada, el rubio entrecerró sus ojos cuando vio en plenitud el cambio en el color de los del peliazul— puedo ver más allá de la vista humana…—murmuro en voz alta—¿vez esa cueva?—preguntó señalando hacia el agua que caía con fuerza mientras el rubio asentía fijándose bien hacia el lugar señalado—ahí vive un dragón… puedo ver su energía impregnada por todos lados… puedo sentir su poder…—dijo cerrando los ojos como si aspirase alguna extraña fragancia.

—No sé qué te ha dado de tomar ese hombre pero…—se cuestionó Shaka mientras se liberaba de los brazos del gemelo que cada vez lo apretaban más fuerte—pero hay algo que me empieza a asustar en tus palabras…

—Algo pasó…—dijo Kanon Ignorando por completo los comentarios de su primo y caminando hacia la cascada.

—Señor Kanon… ¿Pero dónde va ahora?—pregunto con frustración el joven castaño que acababa de llegar y se bajaba de la yegua que montaba—Señor Shaka… ¿Qué suce…?—pero este le levantó la mano y lo invitó a seguirlo en silencio, el gemelo había bajado hasta la poza y observaba casi anonadado algunas rocas— ¿Qué le pasa?

—No lo sé…—murmuro Shaka hacia el castaño—pero creo que Kanon está a punto de volverse loco… y eso me preocupa.

xx

El gemelo seguía sobre las rocas un rastro invisible donde el dragón había puesto o recostado su cuerpo, cada una de estas le mostraba una imagen vivida de lo que había ocurrido en ese lugar al tocarlas brevemente, su fascinación era inmensa, cerraba sus ojos de vez en cuando para escuchar algunas frases cortas entre el animal y algún ser extraño que lo visitara, siguió su camino sobre las rocas cubiertas esta vez de un color verde hasta llegar a una curiosa piedra amarilla, frunció el ceño y con suavidad se acercó para tomarla con sus manos, pero una fuerza sobrenatural lo envolvió haciéndolo caer de rodillas y llevándolo a ese día, vio entonces a Pandora lanzar un hechizo, a él montado en su caballo junto a Shaka y Dohko, sintió entonces un dolor en su pecho y al subir su vista pudo observar como el dragón pasaba a ser un rubio totalmente desnudo a manos de esa jovencita cabellos casi morados, no pudo ver más pues su primo y escudero lo había sujetado y ahora lo mojaban para que despertara de su extraño trance.

El… el dragón no…él es—balbuceó con dificultad observando los preocupados ojos de sus acompañantes.

Tranquilo Kanon…—musito el rubio en su oído mientras le sostenía su cabeza en los regazos—todo está bien… tranquilo.

Es humano… Shaka… él no es un animal…—murmuro antes de caer presa del aparente agotamiento.

— ¿Esta bien mi señor?—pregunto preocupado el castaño tomando asiento a la par de Shaka y sujetando las manos del gemelo inconsciente.

—No lo sé Dohko… pero ya me está comenzando a preocupar esta situación… alista la tienda, nos quedaremos acá a pasar la noche mientras tu señor se recupera—el castaño asintió mientras se levantaba y cumplía la orden dejando a ambos hombres solos.

xx

A cada uno de sus pasos las flores se abrian y los árboles se mecían como saludándolo con una reverencia, una sonrisa adornó sus labios cuando al levantar la mirada la cabaña escondida del mago blanco finalmente hacia su aparición envuelta ente raíces secas y musgo acumulado entre sus ventanas. Una traviesa brisa se coló entre su capa dejando al descubierto su larga cabellera lila sujeta al final con una raíz roja.

—No quise creerle a este hermoso abejorro que tu vendrías a visitarme… hermano—habló una suave y gentil voz a sus espaldas haciendo que detuviera su paso y se girara con suavidad.

—El bosque ha estado inquieto desde hace varios días… los árboles se han negado a contarme que sucede y temo por lo enanos y el resto de criaturas…—su acompañante misterioso dio unos cuantos pasos hacia él buscando su mirada.

—También lo he sentido pequeño Mu… y también me he preocupado…pero cuéntame ¿Qué sucedió con los viajeros?—pregunto mientras liberaba de sus manos el regordete abejón.

—No sé cuál es tu intención en hacerlos recorrer los terrenos de los grandes espiritus… pero hace unas horas estuvieron a punto de morir a manos de una serpiente que en mi legendaria vida había visto—reprochó el de cabellos lilas bajo la capa verduzca tomando ente sus dedos una flor y haciéndola retoñar con esmero— ahora… ¿te imaginas que hará el ultimo unicornio cuando los vea llegar con el ancestral dragón?—una suave carcajada fue la respuesta.

—Conozco al último de los unicornios y sé que se darán una cálida bienvenida—se adelantó hasta su cabaña abriendo la puerta y con un ademan invitó al más joven a pasar—ademas se lo merecer…vamos… entra, tengo algo que quiero mostrarte y un hombre malvado del que quiero hablarte, al cual no temo en adjudicarle las irregularidades en tus territorios—frunció su entrecejo con seriedad.

— ¿También sabías que la princesa de los elfos los acompaña?—dijo Mu mientras entraba y observaba de nuevo esa sonrisa impresa en su rostro—eres increíble…

—Me lo supuse cuando vi a Ikki descansando sobre las ramas de un alto árbol—afirmó sacando una tetera y colocando un poco de agua para preparar un té—no temas… esa jovencita se sabe defender con valor, no temo por ella… a decir verdad la curiosidad me atrajo hasta la joven bruja que comenzó esta travesía… ¿Cuál es su nombre?—sus miradas se cruzaron de nuevo y con su mano mostro una de las sillas para que la ocupara.

—Pandora… es una aprendiz de hechicera según me han contado algunas aves… algo torpe por cierto—murmuro con una sonrisa recordando el accidente del dragón.

—Pero no menos poderosa…—dijo el de capa blanca buscando entre sus libros algo en especial, sonrió al verlo aun envuelto entre una suave tela—este libro—comento mientras se acercaba a la mesa y lo colocaba con delicadeza—contiene una historia que quiero que leas…—mostro unos dibujos con un título enorme.

Hades…—leyó el más joven casi murmurado— ¿Qué tiene que ver ese ser malvado que aprisionaste haca más de mil años? Acaso…

—Todo lo que está pasando mi querido hermano…

— ¿Quieres decirme que Él es…?

—El Mago Oscuro, Mu … un ser malvado y poderoso al que pude capturar con ayuda del mago de los hielos eternos, pero parece que la profecía de la que queríamos librarnos a tomado vida una vez más…—contó con algo de tristeza mientras lo cerraba— a pesar de nuestros esfuerzos por mantener a salvo a nuestros reinos no ha dado el resultado que esperábamos—se puso de pie cuando sintió el agua hervir y preparo ambas bebidas—tal parece que ha logrado despertar de su sueño y ahora busca venganza… lo que no comprendo es por qué tanto afán con esa niña—ambos tomaron un sorbo de té, el mago oscuro estaba de vuelta, y esta vez más cerca de lo que se imaginaban.

xx

Su ropa apestaba, su cabello tenía ese hedor a agua estancada y el resto no se alejaba de la misma situación, en casi una hora de camino sin parar todos necesitaban con urgencia un baño, Pandora ensanchó su sonrisa cuando frente a sus ojos se acababan los árboles y un cristalino rio recorría de lado a lado una hermosa pradera, una capa de fino pasto cubría la totalidad del terreno, no pudo esperar más y junto a June que tampoco soportaba su propio olor corrieron dejándose caer en las cálidas aguas trasparentes.

Se liberaron del exceso de sus ropas, principalmente la pelimorado que aun llevaba ese largo vestido que de blanco no le quedaba ni el encaje, aprovechando para lavarlo un poco.

Un poco más despacio y aun adolorido, el antiguo dragón resentido de sus golpes y una que otra cortada en su brazo caminaba junto al asiático que le brindaba su hombro como apoyo.

—Deberíamos hacer lo mismo ¿no lo crees?—preguntó Shiryu mientras señalaba a ambas chicas lavar sus ropas y cabellos con fuerza para eliminar el mal olor, Radamanthys asintió con un suave movimiento de su cabeza y se limitaron a sentarse en la orilla cerca del agua para lavar con delicadeza sus botas y camisas y de paso curar las heridas del rubio.

Kiki y Atla ya se habían acercado y ahora se tiraban el agua desde una enorme roca mojando de nuevo a las mujeres.

—Enanos atrevidos… vuelven a hacer eso y les juro que los amarraré a un árbol hasta que hallamos regresado de donde el mago—le dijo ya furiosa June mientas apartaba sus largos cabellos rubios de su cara, Pandora soltó una fuerte carcajada junto a los enanos quienes hicieron caso omiso de la advertencia de la joven elfo.

—Basta June… —dijo entre risas la aprendiz de bruja—no es necesario que los amenaces… ellos no lo volverán a hacer ¿verdad?—pero cuando giró ya los enanos se habían desaparecido y trataban de pescar algo—son buenos chicos—murmuro mientras enroscaba su cabello con sus manos y tiraba el exceso de agua, sin proponérselo detuvo su vista sobre el rubio que Shiryu ayudaba cerca de la orilla.

—Es lindo—dijo June cerca de su oído tomándola por sorpresa.

Dentro de muy poco será un dragón de nuevo—murmuró sin perderle de vista.

—Bueno… no hablaba de él…—bromeó June con un tono divertido haciendo sonrojar a la pelimorado—pero ya que lo dices también es lindo.

—Si tú lo di…dices—tartamudeó al verse descubierta, June solo rio nadando más adentro, de repente su rostro se volvió más rojo cuando al voltear la mirada de nuevo hacia los dos hombres, el rubio la observaba también de una forma intensa.

—Vamos… te modificaré ese batón que usas—grito June haciéndola respingar jalando el pesado vestido y su espada para cortarlo.

—Voy…—suspiro nadando hacia la elfo, regreso de nuevo la vista y negó con pesar— ¿lindo? Casi muere por mi culpa… y por mis malos hechizos es un humano… —pensó de repente bajando su mirada.

xx

Shiryu trataba de quitar con mucho cuidado algo de barro que se había incrustado entre la piel del rubio, pero sin éxito provocaba un fuerte dolor que lo hacía gruñir, de repente los gruñidos pararon y cuando el asiático levantó el rostro hacia Radamanthys lo vio ido hacia el lago, totalmente cohibido y curiosamente Pandora observaba hacia ellos.

—Es muy linda sabes—dijo el chino sacándolo de sus cavilaciones y haciéndolo fruncir el ceño.

—¿Linda?

—Linda… hermosa, ¿no entiendes?—pregunto deteniendo su labor mientras observaba divertido los gestos en la cara de su inesperado paciente.

—Me hizo hu…mano—rezongó volteando para el lado de las chicas entrecerrando sus ojos—no sé qué puede ser linda… ese concepto no existe en mi especie…

—Ha vamos—palmeó su hombro confundiéndolo aún más—solo imagina una hembra de dragón—dijo el chino haciendo que Radamanthys abriera como plato sus ojos y se pusiera de pie casi indignado.

—¿Hembra de dragón?—cuando volteó de nuevo hacia el río para encontrar esa absurda semejanza ya la joven había desaparecido, pero por primera vez en su legendaria vida su rostro se sentía caliente y no exactamente por el fuego que pudiese botar por su boca, se agachó para recoger agua entre sus manos y la palmeó sobre sus mejillas, donde sentía más fuerte ese extraño calor que esas palabras habían causado.

—Ese fuego no se apaga con agua dragón—bromeó el chino levantándose y lanzándose al agua—vamos… un chapuzón para lavarte esa herida.

Radamanthys gruñó, y sin pensarlo más se tiró al agua, no sin antes percibir un olor por demás conocido.

xx

Los había visto desde que salieron de la Ciénega, y sus incrédulos ojos no habían podido dejar de observar ese dragón convertido ahora en humano, su olfato no la podía engañar, era él, su enemigo de toda una vida, el que acabó con toda su raza y por el cual ahora ella lucia tan diferente. Ahora estaba en el río que bañaba sus tierras y era su oportunidad de saciar su curiosidad de cerca y vengarse, caminó con sigilo hasta situarse tras unas rocas, apenas y se asomaba para encontrar a su objetivo con mayor precisión.

Alguien nos vigila…—murmuro Radamanthys al chino deteniéndolo del brazo con fuerza y haciéndolo voltear hacia las rocas donde se escondía esa peculiar criatura—dile a ellas que… estén…

No es necesario dragón—murmuro la rubia a sus espaldas con su arco tenso y lista para el ataque—estamos listas—a su lado Pandora asintió sosteniendo su vara con firmeza.

—No apuntes eso… cerca… mío—habló el rubio bajando con la punta de sus dedos la rama mientras el chino y la elfo sonreían.

El silencio inclusive de los pájaros alrededor del rio se hizo más profundo, ahora todos menos los enanos que vigilaban desde una roca con sus espadas desenfundadas estaban con el agua a la cintura y espalda con espalda, Pandora observaba sin saber que esperar, pero no podía preguntar, Radamanthys y June parecía que ni siquiera respiraban por su concentración.

—Pero que tenemos aquí…—se escuchó una voz en el aire que los hizo alertarse más.

— ¿Quién eres? ¡Muéstranos tu cara!—grito June lista para lanzar una flecha a cualquier cosa que se moviera frente a ellos.

—Pero que agresiva niña—reclamó una joven de cabellos lilas que aparecía tras una enrome roca, tenía una curiosa estrella en su frente y sus ojos eran enormes y grises, con un caminar lento pero elegante se acercó hasta la orilla del río y se agachó colocando su brazo sobre una de sus descubiertas rodillas que había subido a una roca, recorrió con su mirada a los cuatro jóvenes que estaban con el agua en su cintura descansando finalmente sobre los ambarinos ojos del rubio—Radamanthys… tanto tiempo—sonrió incorporándose también.

Todos observaron al rubio con sus miradas entrecerradas pidiendo una explicación que vino sin la necesidad de una pregunta.

—Saori…—murmuró caminando hacia la orilla y colocándose a escasos pasos frente a ella—pensé que…

—¿Había muerto?—preguntó con un tono divertido mientras se acercaba aún más hasta Radamanthys y tocaba sobre su pecho una extraña línea que recorría casi todo el frente sobre sus ahora pectorales—para tu desgracia no… aunque tampoco me ha gustado parecer una humano durante todos estos años ¡Solaaa!—gritó colocando ambas manos en el pecho del rubio y sin previo aviso lanzándolo a lo lejos contra un arbol mientras sus ojos brillaban de un color casi dorado y los otros se quedaban sorprendidos.

—¡BASTA!—gritó Pandora que había observado con molestia como esa mujer recorría al dragón con sus manos y ahora lo volaba por los aires.

—Tú no te metas…—grito Saori haciendo una corriente de aire contra la pelimorado y hundiéndola en el agua.

Shiryu y June la fueron a socorrer sacándola con rapidez y sosteniéndola contra su voluntad.

—Dejalos…—murmuro June a su oído—parece que tiene algo que solucionar…

—Pero él no tiene poderes… es un humano—sollozó la jovencita soltándose de Shiryu.

En el suelo, el ex dragón se retorcía sosteniendo su pecho por el reciente y los antiguos golpes, con un poco de dificultad se puso de pie y encaro de nuevo a la chica que caminaba en su dirección.

—Sorprendente—dijo Saori mientras apartaba la capa que la cubría y sacaba una especie de báculo de madera y se ponían en una posición ofensiva—no tienes rastro de tus poderes… ¿Quién te ha hecho esto?—pregunto molesta—exijo un duelo con todas tus facultades Radamanthys—dijo tomándolo del cuello y acorralándolo contra el árbol.

Un resplandor hizo que la pelilila volara por los aires.

—Te dije que no le pongas las manos encima a ese dragón…—exigió Pandora de pie mientras apuntaba con su vara en la dirección donde había caído la extraña mujer, a sus espaldas Shiryu y June apuntaban también sin titubear.

—Una bruja…—murmuro Saori limpiando de la comisura de sus labios una línea de sangre—una bruja defendiendo a un dragón…—sonrió poniéndose de pie y caminando hacia la joven que la observaba sin temor.

—Solo necesitamos pasar por los terrenos de los unicornios y no volverás a saber de nosotros—informó observando de reojo al rubio en suelo casi inconsciente— ¿quieres una pelea justa? Tendrás una pelea justa cuando volvamos de donde el mago blanco y Radamanthys pueda volver a ser un dragón…

La chica la observó ahora junto a la elfo, el chino, luego volteo el rostro hacia el rubio y ambos enanos lo cuidaban empuñando sus espadas—esto es increíble…—murmuro cruzando sus brazos—todos lo protegerán… no puede ser.

—Dejanos pasar y no volverás a saber de nosotros hasta que él sea un animal de nuevo…—hablo el chino dando un paso adelante—por favor…

Saori los observaba de uno a otro aun incrédula que formaran ese grupo tan peculiar y unido, cerró sus ojos y asintió casi con pesar dando un hondo suspiro—no confió en él… así que me uniré a su grupo—dijo decidida—soy Saori… el último de los unicornios—explicó apartando su capa y convirtiéndose en un hermoso caballo con un cuerno quebrado en su frente, su cabello lila ahora caía como cascada sobre su cuello y como una cola larga y frondosa, caminó hasta donde estaban los tres jóvenes y les observó con fiereza—Radamanthys y sus iguales acabaron con mi familia y amigos solo por diversión…—comenzó a relatar—comprenderán que esto es personal entre nosotros… así que los pediré que no se metan a la hora de nuestro encuentro, quiero que sea lo más leal posible… y solo entre ambos—todos asintieron con lentitud—si quieren atravesar la llanura deberán tener ayuda equina—y colocando un casco sobre el pasto provocó un chasquido al cual acudieron una pequeña manada de Mustang—adelante, pueden montarlos no hay peligro.

—Yo cargaré a Radamanthys…—murmuro el chino caminando hacia uno de los caballos y acariciando su gruesa crin para halarlo hacia donde los enanos cuidaban al dragón.

A dos horas hay un pueblo de humanos, ahí encontraremos un hospedaje barato y algo de comer, supongo que tendrán hambre—todos asintieron—también algo de ropa—sugirió mientras tomaba su forma humana y colocaba la capa cubriendo la semidesnudez de su cuerpo, zafó una tirilla dorada con la que cubría su estrella sobre la frente, observó a su alrededor y cuando todos estuvieron montados tomó uno de los caballos y se montó dando una señal para que todos la siguieran.

Unos curiosos ojos dorados observaron todo de lejos, escondido, en silencio, cuando se vio totalmente solo emprendió el camino con rapidez siguiendo sus pasos, guiado por alguien a quien necesitaba tener cerca, alguien que sin querer se había convertido en su otra mitad.

Continuaraa

Gracias por leer… y por sus hermosos reviews

Espero sea de su agrado.