CAPITULO 3: Pasatiempo
Fue una fría mañana, con un viento atroz que lo obligo a meter la ropa que se encontraba en los lazos del patio, cuando escucho a la cerradura de la puerta principal ceder, miro el reloj de su muñeca, 2:18 pm
Aún era demasiado temprano, el turno de Hibari en el hospital terminaba hasta las 3 de la tarde, más los 36 minutos que tardaba en llegar a casa, si... eso era extraño, dejo la ropa recién lavada sobre una mesita y camino hasta la sala, esperando ver esa cabellera de color negra, pero...muy por el contrario, se encontró con una clara, una color castaño.
-¿Qué haces aquí?-
Pregunto altaneramente, el italiano, captando toda la atención del joven castaño, noto como este poseía unos lindos ojos color miel, unos que reflejaban la más pura inocencia, paciencia, y cierto toque de amor y calor.
-esta es mi casa - respondió mientras se quitaba el saco y lo dejaba sobre el sofá, después camino hasta la cocina y saco una copa de vino tinto, que se encontraba escondida en la alacena de arriba y a la derecha, hasta el fondo, justo detrás de una caja de cereal.
El joven de ojos verdes miro con atención sus movimientos, sin duda alguna, conocía aquella casa, mucho más que él, de igual manera que Hibari…
-y dime… ¿tú que haces aquí? –
-yo… vivo aquí…-
- vaya… ¿y te gusta la casa? ¿Qué tal se ha portado mi pareja contigo? ¿Se ha comportado?-… ¿su pareja?… el menor estaba en un estado de shock, de un momento a otro sus esperanzas se fueron a la borda, solo se limitó a asentir en modo de respuesta
-apuesto a que no sabes donde Hibari esconde los vinos caros, ven sígueme – ese chico desconocido le dedicaba una agradable y calurosa sonrisa , era amable y de cierta forma encantador, calculaba que debía tener entre 21 y 24 años, se movía con gracia y elegancia… no, definitivamente él era incapaz de competir contra eso, tenía ese porte de pareja perfecta.
Siguió al castaño, quien se movía en la casa como la agilidad de un gato al trepar, y si, encontró los vinos caros que el azabache mantenía ocultos, sirvió dos copas y le ofreció una, sin dudarlo mucho, la acepto…
Platicaron un rato, mientras el joven de ojos verdes se reprendía internamente una y otra vez, ¿en que había pensado? era más que obvio que el azabache jamás se fijaría en él, no teniendo a semejante persona a su lado.
Escucharon la puerta abrirse, después el conocido andar del japonés.
Sin pensarlo dos veces ambos chicos se levantaron, ambos quisieron correr hacia aquellos brazos, refugiarse en ellos y besar aquellos labios, confirmar que el corazón indomable de ese medico les pertenecía, claro... pero solamente a uno.
Fue entonces que ambos chicos se aparecieron en el campo de visión de esas orbes azules, vio ambas melenas, castaña y plateada, esos ojos, verdes y miel…
No supo cómo reaccionar, menos cuando unos labios sabor menta se estamparon con los propios, esos labios que llevaba tanto sin probar, y que conocía a la perfección, su sabor, olor, textura y movimientos.
Se dejó llevar, hace tiempo que no saboreaba esos besos.
Recorrió esa boca con su lengua, jugo con la opuesta, tratando de encontrar la adicción y satisfacción que antes les hallaba, pero nada…era como tomar un vaso de Coca-Cola, en el que los hielos ya se habían convertido en líquido, desabrido.
Cuando se separó de aquel castaño, miro más haya, lo que vio le destrozo… ese chico albino estaba a tres metros de distancia, aguantando la respiración y unas traicioneras lagrimas escondidas en sus ojos verdes, nuevamente le había dañado, volvió a romperlo, a pesar de que internamente se había jurarlo no hacerlo.
Hayato negó con la mirada, no iba a llorar, no lo volvería a hacer, comenzó a caminar, paso a un lado de la pareja, sintió el fuerte agarre del medico en su muñeca, giro levemente a mirarlo, ese castaño aún se encontraba entre sus brazos, peor aún, el otro brazo del doctor seguía encerrando al castaño por la cintura, se soltó, continuo, siguió su andar, hasta encontrarse completamente perdido en el laberinto de la ciudad.
El cielo nocturno lo cubrió, y como cada noche, continuo con su mal hábito, volvió a pensar.
Quería volver a desnudar aquel cuerpo, ver ese torso tan bien formado acomodarse entre sus piernas, deseaba encajar sus uñas en la ancha espalda de aquel hombre, mientras le arañaba con cada embestida que le proporcionara, gritar su nombre al terminar y recibir una mordida en el cuello cuando él lo hiciera, pero… aquello no era posible, ese cuerpo, ese hombre…no le pertenecía a él.
Ahora lo sabía
Ese japonés de ojos azules, le pertenecía a ese castaño
Y el solamente había sido, un pasatiempo de una noche.
se acabo... tan tan xD
espero les haya gustado n_n
con gusto responderé sus dudas xD
al parecer, este fic, aumentara un poco, tendrá una extension de entre 6-7 caps :D
GRACIAS POR LEER!
bye besos~ ;D
PD:
¿REVIEW?
