CAPITULO 4: Deseos
observó la triste mirada que el joven de ojos verdes le dedicó, después sintió como huía de él, como se liberaba de su agarre y le daba la espalda, saliendo de su casa… casa que se había convertido en el hogar de ese chico.
Escucho el seco ruido de la puerta al cerrarse.
-… ¿quién era el?-
- toma tus cosas y vete-
-¿Qué?-
-este dejo de ser tu casa, en el preciso instante que te acostaste con ese hombre…- jamás creyó que el japonés lo hubiese descubierto, que se enterara de que le era infiel.
Por un momento la mirada miel se indignó, después de llenarse de terror, noto un odio, odio puro en esos ojos azules, sintió miedo, pánico a lo que Hibari pudiese hacerle, dio dos pasos atrás, tomo su saco y se dirigió a la puerta, comprendió… que él no tenía nada más que hacer ahí, lo supo apenas sintió aquel vacío en ese beso.
-dime… ¿sus labios tienen lo que tanto buscabas en los míos?-
El azabache recordó esos besos, la suavidad y sabor de los labios del menor, si, eran tan complejos y sencillos a la vez.
Una sincera y melancólica sonrisa se formó en los labios del menor, definitivamente, le había perdido.
-búscalo en el parque sur de la ciudad, me comento que es su favorito-
Parque sur de la ciudad… este era el tercer jardín que visitaba, ¿Dónde se había metido ese niño?
Era increíble, ¿Qué pasaba con aquel endemoniado clima?
apenas si lograba ver lo que había 5 metros adelante del auto, los parabrisas recorrían el espejo segundo a segundo y aun pareciera que estuvieran apagados, esto era inútil, no podía seguir buscándolo así, resignado, volvió a casa, a esperar que la tormenta llegara y mañana reanudar su búsqueda.
Condujo resignado por el camino de regreso a su hogar, apenas estaciono el coche, cuando los faros delanteros de este iluminaron una pequeña figura que se encontraba sentada en la entrada de su casa, refugiándose de la lluvia en la diminuta ceja de una ventana. Bajo corriendo, salto los 4 peldaños que lo transportaban a la entrada de una sola zancada, se acercó a el chico, era el, ese italiano de ojos verdes.
Había vuelto, ese niño había vuelto…
Se quitó su saco semi-seco, pero que sin duda estaba más seco que cualquier prenda que el menor llevara, cubrió su cabeza con el mientras se apresuraba a abrir la puerta, entraron uno seguido del otro.
Los ojos azules examinaron el porte del menor, tiritaba de frio y de todas partes de él escurrían chorros de agua, buscó esos ojos verdes, pero su portador se negaba a complacerlo, estaba herido, nuevamente le había lastimado… había besado al castaño enfrente suyo.
Lo sabía, estaba consciente de que ese chico sentía cierta atracción asía su persona, además de afecto y cariño, se notaba por la manera ciega en que había confiado en él, el hecho de que estuviese ahí en su casa lo confirmaba.
Se acercó, a él, seco aquella cabellera plateada con su saco semi-humedo, tomo el mentón del menor y le obligo a mirarlo.
Por la mente del médico, paso la idea de besar los labios rosas, y por la mente del adolescente viajo la idea y el deseo de que el mayor le besara. La mano del azabache acaricio ese fino rostro, era tan suave, amaba aquel tacto, la sensación de aquella piel bajo sus manos, en su mente y cuerpo comenzó a despertar el deseo de tocar más.
Se acercó lentamente, fue agachando su rostro hasta que sus alientos rozaron, se detuvo un momento, en espera de cualquier desplante por parte de su presa, pero no existió aquella acción.
Finalmente, complaciendo los deseos de ambos, le besó.
Hola! cuanto tiempo... lamento si me tarde, pero pues ya ven... comienzan los tramites para la facultad awww~ 3 n_n
quizá... agregue en el siguiente cap un lemon romanticon~ quizá xD
en fin, MUCHAS GRACIAS POR HABER LEIDO!
bye bye, besos~ ;D
PD:
¿review?
